Noviembre

Domingo 27 - 1° domingo de Adviento

Domingo 27
1° domingo de Adviento. Morado.

Prefacio de Adviento I o II (pág. 6). Comienza el ciclo “A”. Credo.

Antífona de entrada                      Sal 24, 1-3

A ti, Señor, elevo mi alma: Dios mío, yo pongo en ti mi confianza. ¡Que no tenga que avergonzarme ni se rían de mí mis enemigos! Ninguno de los que esperan en ti tendrá que avergonzarse.

No se dice Gloria.

Encendemos la primera vela de la corona de Adviento (Opcional)

Introducción: Al encender esta primera vela de la Corona de Adviento expresamos la fe que debe encontrar el Señor cuando venga en cada hombre y en cada acontecimiento. 

Oración: Señor, que vienes a la hora menos pensada, tus discípulos misioneros mantenemos viva la llama de la fe, y nos sentimos alegres de recibir tu visita. No permitas que nos separemos de ti, ¡Ven, Señor no tardes!

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, te rogamos que la práctica de las buenas obras nos permita salir al encuentro de tu Hijo que viene hacia nosotros, para que merezcamos estar en el Reino de los cielos junto a Él. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos...

1ª Lectura Is 2, 1-5

Lectura del libro de Isaías.

Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén: Sucederá al fin de los tiempos, que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella y acudirán pueblos numerosos, que dirán: “¡Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! Él nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas”. Porque de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén, la palabra del Señor. Él será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra. ¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!

Palabra de Dios.

Comentario

La esperanza de Isaías sigue siendo nuestra esperanza: un encuentro verdadero con Dios, para que todo sea transformado, y el mundo cambie las armas por herramientas de trabajo, dejando lo que mata para dar lugar a lo que da vida.

Salmo Sal 121, 1-2. 4-9

R. Vamos con alegría a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor!”. Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén. R.

Allí suben las tribus, las tribus del Señor para celebrar el nombre del Señor. Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David. R.

Auguren la paz a Jerusalén: “¡Vivan seguros los que te aman! ¡Haya paz en tus muros y seguridad en tus palacios!”. R.

Por amor a mis hermanos y amigos, diré: “La paz esté contigo”. Por amor a la casa del Señor, nuestro Dios, buscaré tu felicidad. R.

2ª Lectura Rom 13, 11-14a

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de que se despierten, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz. Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la comida y en la bebida; basta de lujuria y libertinaje; no más peleas ni envidias. Por el contrario, revístanse del Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

Comentario

La vida del cristiano se presenta como un caminar en medio de la noche, pero sabiendo que ya empezó a amanecer y que caminamos hacia la plenitud del día. Peregrinamos en tinieblas o penumbras hacia la Luz, y, mientras tanto, sabemos que nuestro caminar es seguro, a pesar de no ver bien el camino porque Jesús siempre nos acompaña.

Aleluya                           Sal 84, 8

Aleluya. ¡Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación! Aleluya.

Evangelio Mt 24, 37-44

+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada. Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada”.

Palabra del Señor.

Comentario

La venida de Jesús, que celebraremos el 25 de diciembre y para la cual nos preparamos, es un símbolo también de un juicio. Su presencia nos enfrenta con nuestro propio interior, con nuestros deseos y debilidades, con nuestra maldad y nuestro pecado. El niño que nacerá en la noche ilumina nuestra oscuridad, revelando lo que hay en el interior de cada hombre. Por eso, el Evangelio nos pide estar atentos, porque es necesario preparar nuestro corazón ante semejante venida.

Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, acepta los dones que recibimos de ti y ahora te presentamos; que esta ofrenda realizada en el tiempo presente, sea para nosotros anticipo de la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión             Sal 84, 13

El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que fructifique en nosotros la celebración de los santos misterios con los que tú nos enseñas a amar y adherirnos a los bienes eternos, mientras peregrinamos en medio de las realidades transitorias de esta vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

bendición solemne 

Dios todopoderoso y lleno de misericordia, por la primera venida de su Hijo Unigénito, en la que creemos, y por la segunda que esperamos, los ilumine con su luz y los colme con su bendición.
R. Amén.

En el camino de esta vida los haga constantes en la fe, alegres en la esperanza y activos en la caridad.
R. Amén.

Para que celebrando la venida en el tiempo de nuestro Redentor, sean recompensados con el don de la Vida eterna cuando el venga por segunda vez en la gloria.
R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo @  y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.

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