Clase 3. LA ELECCIÓN DE ISRAEL POR PARTE DE DIOS: 9,1-18 (II)

2. LA ELECCIÓN DE ISRAEL POR PARTE DE DIOS: 9,1-18 (II)

2.3. Significado para nuestro presente

Pablo desea ayudarnos a entender el Evangelio, y quiere que nuestros pensamientos sean correctos. El apóstol desea modelar la mente del cristiano. Naturalmente, la configuración de nuestra mente tiene importantes ramificaciones prácticas. La teología que enseña Pablo es siempre práctica: verdades sobre Dios que deben cambiar nuestra perspectiva y, en última instancia, también nuestra conducta.

Rom9,6–13 son un claro ejemplo de ello. El propósito de Pablo no es proponernos a Abraham, Isaac o Jacob como personas cuya conducta hemos de imitar. Cualquier aplicación de este pasaje que siga estas líneas traiciona su integridad. Lo que Pablo está haciendo es intentar convencernos de una verdad teológica recordándonos el modo de proceder de Dios en el pasado. La relevancia del pasaje dependerá de que determinemos cuál es exactamente esta verdad.[1]

La idea de la elección incondicional de Dios para salvación provoca controversia, imaginémonos los niveles de reacción contra la idea de que Dios puede también decidir mandar personas al infierno en virtud de su soberana decisión. No obstante, no podemos dejar de considerar si, de hecho, Pablo enseña este «aspecto sombrío» de la elección, porque tres textos clave de Romanos 9,6–23 parecen sugerir esta idea.



[1] Moo, Romans.