Noviembre
| Sitio: | SAN PABLO Campus |
| Curse: | El Domingo APP |
| Libro: | Noviembre |
| Impreso por: | Cuenta visitante |
| Fecha: | Saturday, 9 de May de 2026, 10:18 |
Domingo 6 - 32° durante el año
Domingo 6
32º domingo durante el año. Verde.
Gloria. Credo. 4ª semana para el Salterio. (Beato Luis Tezza, presbítero).
Antífona de entrada Sal 87, 3
Que mi plegaria llegue a tu presencia, Señor; inclina tu oído a mi clamor.
Oración colecta
Dios todopoderoso y rico en misericordia, aleja de nosotros todos los males, para que, sin impedimentos en el alma y en el cuerpo, cumplamos tu voluntad con libertad de espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo.
1ª Lectura 2 Mac 6, 1; 7, 1-2. 9-14
Lectura del segundo libro de los Macabeos.
El rey Antíoco envió a un consejero ateniense para que obligara a los judíos a abandonar las costumbres de sus padres y a no vivir conforme a las leyes de Dios. Fueron detenidos siete hermanos, junto con su madre. El rey, flagelándolos con azotes y tendones de buey, trató de obligarlos a comer carne de cerdo prohibida por la Ley. Pero uno de ellos, hablando en nombre de todos, le dijo: “¿Qué quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir, antes que violar las leyes de nuestros padres”. Una vez que el primero murió, llevaron al suplicio al segundo. Y cuando estaba por dar su último suspiro dijo: “Tú, malvado, nos privas de la vida presente, pero el Rey del universo nos resucitará a una vida eterna, ya que nosotros morimos por sus leyes”. Después de éste fue castigado el tercero. Apenas se lo pidieron, presentó su lengua, extendió decididamente sus manos y dijo con valentía: “Yo he recibido estos miembros como un don del cielo, pero ahora los desprecio por amor a sus leyes y espero recibirlos nuevamente de él”. El rey y sus acompañantes estaban sorprendidos del valor de aquel joven, que no hacía ningún caso de sus sufrimientos. Una vez que murió éste, sometieron al cuarto a la misma tortura y a los mismos suplicios. Y cuando ya estaba próximo a su fin, habló así: “Es preferible morir a manos de los hombres, con la esperanza puesta en Dios de ser resucitados por él. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida”.
Palabra de Dios.
Comentario
En el siglo II a.C. el gobernador griego Antíoco IV Epífanes, que ocupaba Judea, prohibió la práctica de la fe judía. Muchos hombres y mujeres, como estos hermanos que describe el texto, murieron mártires por no renegar de su fe. En su martirio los sostiene una convicción: la esperanza de la resurrección. El mismo Dios que nos creó y nos puso en el mundo, nos hará revivir para estar con él.
Salmo Sal 16, 1. 5-6. 8b. 15
R. ¡Señor, al despertar, me saciaré de tu presencia!
Escucha, Señor, mi justa demanda, atiende a mi clamor; presta oído a mi plegaria, porque en mis labios no hay falsedad. R.
Mis pies se mantuvieron firmes en los caminos señalados: ¡mis pasos nunca se apartaron de tus huellas! Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. R.
Escóndeme a la sombra de tus alas. Pero yo, por tu justicia, contemplaré tu rostro, y al despertar me saciaré de tu presencia. R.
2ª Lectura 2 Tes 2, 16—3, 5
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica.
Hermanos: Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena. Finalmente, hermanos, rueguen por nosotros, para que la Palabra del Señor se propague rápidamente y sea glorificada como lo es entre ustedes. Rueguen también para que nos veamos libres de los hombres malvados y perversos, ya que no todos tienen fe. Pero el Señor es fiel: él los fortalecerá y los preservará del Maligno. Nosotros tenemos plena confianza en el Señor de que ustedes cumplen y seguirán cumpliendo nuestras disposiciones. Que el Señor los encamine hacia el amor de Dios y les dé la perseverancia de Cristo.
Palabra de Dios.
Comentario
Como recomienda esta carta, oremos para que la Palabra de Dios se propague. Hoy hay mucha gente sin esperanza y que no encuentra un sentido a su vida. La Palabra de Dios llega a los corazones con el consuelo y el amor. Oremos por todos los que difunden la Palabra de Dios, y seamos también nosotros transmisores de la Buena Noticia.
Aleluya Apoc 1, 5a. 6b
Aleluya. Jesucristo es el primero que resucitó de entre los muertos. ¡A él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Aleluya.
Evangelio Lc 20, 27-38
+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Se acercaron a Jesús algunos saduceos que niegan la resurrección y le dijeron: “Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia se case con la viuda. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda y luego, el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia. Finalmente, también murió la mujer. Cuando resuciten los muertos ¿de quién será esposa ya que los siete la tuvieron por mujer?”. Jesús les respondió: “En este mundo, los hombres y las mujeres se casan, pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casan. Ya no pueden morir porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, “el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”. Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él”.
Palabra del Señor.
Comentario
Nos espera otro estado de vida. Cuerpos resucitados y gloriosos, viviremos la vida que Cristo tiene. Dios se ha manifestado como el Dios de la vida a lo largo de toda la historia de la humanidad: como soplo vital en la creación, con su presencia en medio de su pueblo, y, como punto culminante y garantía de lo que nos promete, al resucitar a Jesucristo. Nuestro Dios es un Dios de vida, y la mejor forma de honrarlo es viviendo como resucitados.
Oración sobre las ofrendas
Mira con bondad este sacrificio, Señor, y concédenos alcanzar los frutos de la pasión de tu Hijo, que ahora celebramos sacramentalmente. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
Antífona de comunión Sal 22, 1-2
El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, y me conduce a las aguas tranquilas.
O bien: Lc 24, 35
Los discípulos reconocieron al Señor Jesús al partir el pan.
Oración después de la comunión
Te damos gracias, Padre, por la eucaristía que nos ha alimentado; imploramos tu misericordia para que, por el Espíritu Santo, quienes recibimos la fuerza de lo alto perseveremos fielmente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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Domingo 13 - 33° domingo durante el año
Domingo 13
33° domingo durante el año
Gloria. Credo. (San Artémides Zatti, religioso). 1ª semana para el Salterio. Jornada Mundial de los pobres / Jornada Nacional del Enfermo /Día de la abuela.
Antífona de entrada Jer 29, 11-12. 14
Dice el Señor: Yo tengo designios de paz y no de aflicción. Invóquenme y los escucharé y pondré fin a su cautiverio.
Oración colecta
Señor y Dios nuestro, concédenos vivir siempre con alegría bajo tu mirada, ya que la felicidad plena y duradera consiste en servirte a ti, fuente y origen de todo bien. Por nuestro Señor Jesucristo.
1ª lectura Mal 3, 19-20a
Lectura de la profecía de Malaquías.
Llega el día, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal serán como paja; el día que llega los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen mi nombre, brillará el sol de justicia que trae la salud en sus rayos.
Palabra de Dios.
Comentario
Dios no es neutral frente al mal. Por eso, el día de Yavé es día de juicio para quienes han obrado el mal, atropellando al débil con su arrogancia. En cambio quienes confían en Dios y viven en la justicia no temen el día del juicio, porque Dios está de su lado.
Salmo Sal 97, 5-9
R. El Señor viene a gobernar a los pueblos.
Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor que es Rey. R.
Resuene el mar y todo lo que hay en él, el mundo y todos sus habitantes; aplaudan las corrientes del océano, griten de gozo las montañas al unísono. R.
Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra; él gobernará al mundo con justicia y a los pueblos con rectitud. R.
2ª lectura 2 Tes 3, 6-12
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica.
Hermanos: Les ordenamos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que lleve una vida ociosa, contrariamente a la enseñanza que recibieron de nosotros. Porque ustedes ya saben cómo deben seguir nuestro ejemplo. Cuando estábamos entre ustedes, no vivíamos como holgazanes y nadie nos regalaba el pan que comíamos. Al contrario, trabajábamos duramente, día y noche, hasta cansarnos, con tal de no ser una carga para ninguno de ustedes. Aunque teníamos el derecho de proceder de otra manera, queríamos darles un ejemplo para imitar. En aquella ocasión, les impusimos esta regla: el que no quiera trabajar, que no coma. Ahora, sin embargo, nos enteramos de que algunos de ustedes viven ociosamente, no haciendo nada y entrometiéndose en todo. A éstos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo que trabajen en paz para ganarse su pan.
Palabra de Dios.
Comentario
Ya en tiempos de las primeras comunidades había “vivos” que, con el pretexto de la comunión de bienes, pretendían ser mantenidos económicamente por sus hermanos. Algunos incluso decían que, como el día del juicio final llegaría pronto, no valía la pena trabajar. Y así se convertían en una carga para la comunidad. La carta enseña que la espera vigilante de la vuelta del Señor no significa desentenderse de lo cotidiano. Es en el trabajo de cada día y en nuestro aporte al bien de la comunidad donde adelantamos la vida plena a la cual aspiramos.
Aleluya Lc 21, 28
Aleluya. Tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación. Aleluya.
Evangelio Lc 21, 5-19
+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Como algunos, hablando del templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: “De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”. Ellos le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto y cuál será la señal de que va a suceder?”. Jesús respondió: “Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi nombre diciendo: ‘Soy yo’, y también: ‘El tiempo está cerca’. No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin”. Después les dijo: “Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo. Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi nombre, y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí. Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa, porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir. Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas”.
Palabra del Señor.
Comentario
Hambres, guerras, terremotos, no han cesado a lo largo de la historia de la humanidad. ¿Cómo reconocer entonces las señales del fin? Jesús no quiere darnos una fecha del fin del mundo (como algunos quieren fijar cada vez que hay una catástrofe), sino suscitar en nosotros una actitud: la vigilancia. Estar atentos y confiados; que todo eso que vemos y escuchamos no haga decaer nuestra fe. Por más calamidades o persecución que suframos, el Espíritu nos sostiene.
Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, que esta ofrenda sea agradable a tus ojos, nos otorgue la gracia de servirte con amor, y nos obtenga los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Sal 12, 28
Mi dicha es estar cerca de Dios y poner mi refugio en el Señor.
O bien: Mc 11, 23-24
Dice el Señor: cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán.
Oración después de la comunión
Después de haber recibido los dones pascuales, te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
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Domingo 20 - Nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo
Domingo 20
Nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo.
(S). Blanco.
Gloria. Credo. Prefacio propio. (Día de la soberanía nacional/ XXXVI Jornada Mundial de la Juventud).
La fiesta de Cristo Rey señala el fin del año litúrgico. Lo celebramos hoy como el único Señor de nuestra vida, el único que merece nuestra adoración y obediencia. Ninguna otra persona ni ningún otro poder pueden ocupar nuestro corazón por encima de él. Esta dignidad de Rey, Cristo nos la ha comunicado en el bautismo. Con él somos reyes y reinas, libres y responsables de cuidar de los demás.
Antífona de entrada Apoc 5, 12; 1, 6
El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. A él la gloria y el poder para siempre.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste restaurar todas las cosas por tu amado Hijo, Rey del universo, te pedimos que la creación entera, liberada de la esclavitud del pecado, te sirva y te alabe eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo.
1ª lectura 2 Sam 5, 1-3
Lectura del segundo libro de Samuel.
Todas las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrón y le dijeron: “¡Nosotros somos de tu misma sangre! Hace ya mucho tiempo cuando aún teníamos como rey a Saúl, eras tú el que conducía a Israel. Y el Señor te ha dicho: ‘Tú apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás el jefe de Israel’”. Todos los ancianos de Israel se presentaron ante el rey en Hebrón. El rey estableció con ellos un pacto en Hebrón delante del Señor y ellos ungieron a David como rey de Israel.
Palabra de Dios.
Comentario
David se transformó, a partir de este momento, en el rey por excelencia del pueblo judío. Unió a todas las tribus dispersas bajo un solo reinado, inauguró un tiempo de seguridad y preparó el camino para convertir su reino en algo grande y poderoso. Unificó las tradiciones dispersas, para encontrar una historia común a todas las tribus; unificó también las diversas expresiones religiosas, imponiendo el culto de Yahvé solamente. Todo esto hizo que David sea considerado el mejor rey de la historia de su pueblo; y con el tiempo, la esperanza en el rey-mesías tomaría en cuenta que el esperado sería de su descendencia y llevaría a plenitud lo comenzado en esta era de prosperidad.
Salmo Sal 121, 1-2. 4-5
R. ¡Vamos con alegría a la casa del Señor!
¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor!”. Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén. R.
Allí suben las tribus, las tribus del Señor, según es norma en Israel, para celebrar el nombre del Señor. Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David. R.
2ª lectura Col 1, 12-20
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.
Hermanos: Demos gracias al Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la herencia luminosa de los santos. Porque él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el reino de su Hijo muy querido, en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados. Él es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. Él existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él. Él es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. Él es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en él residiera toda la plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz.
Palabra de Dios
Comentario
El himno nos ubica a nosotros, los hijos de Dios, junto a su Único Hijo, participando de su reinado. La celebración de Cristo Rey es, entonces, un reconocimiento de nuestra pertenencia a este Reino eterno. Ya no somos esclavos de nadie, porque pertenecemos al reino libre de Jesús. Nadie puede tener poder sobre nosotros, porque Dios es nuestro único soberano.
Aleluya Mc 11, 9-10
Aleluya. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! Aleluya.
Evangelio Lc 23, 35-43
+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Después que Jesús fue crucificado, el pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes burlándose decían: “Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!”. También los soldados se burlaban de él y, acercándose para ofrecerle vinagre, le decían: “Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!”. Sobre su cabeza había una inscripción: “Éste es el rey de los judíos”. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: “¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro lo increpaba, diciéndole: “¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él? Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo”. Y decía: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. Él le respondió: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Palabra del Señor.
Comentario
La realeza y el poder soberano de Jesús se muestran, en forma paradójica, desde una situación de opresión y muerte. Él ya no tiene libertad, sin embargo, le anuncia al ladrón arrepentido que estará ese día con él, en el paraíso. Desde el dolor, la pobreza, la cruz que lo aprisiona, Jesús se muestra poderoso, no claudica y hasta promete un triunfo. Así se manifiesta la fe de quien se sabe unido a Dios. Nada puede apartarlo de lo que ha creído desde el principio, nada puede hacerlo desdecir de lo que ha predicado. Ahora es cuando se manifiesta, con todo su poder, la fuerza de sus palabras.
Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Señor, el sacrificio de la reconciliación de los hombres, y te pedimos humildemente que tu Hijo conceda a todos los pueblos los dones de la unidad y de la paz. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
Prefacio
Cristo, Rey del universo
V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno:
Porque has ungido con el óleo de la alegría a tu Hijo único, nuestro Señor Jesucristo, como Sacerdote eterno y Rey del universo. Él, víctima inmaculada y pacífica, se ofreció en el altar de la cruz, realizando el misterio de la redención humana.
Así sometió a su poder a la creación entera, para entregarte, Padre santo, el reino eterno y universal, reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles, y con todos los coros celestiales, proclamamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, santo, santo...
Antífona de comunión Sal 28, 10-11
El Señor reinará eternamente, él bendecirá a su pueblo con la paz.
Oración después de la comunión
Después de recibir el alimento de la inmortalidad, te pedimos, Padre, que quienes nos alegramos de obedecer los mandamientos de Jesucristo, Rey del universo, podamos vivir eternamente con él en el Reino de los cielos. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
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Domingo 27 - 1° domingo de Adviento
Domingo 27
1° domingo de Adviento. Morado.
Prefacio de Adviento I o II (pág. 6). Comienza el ciclo “A”. Credo.
Antífona de entrada Sal 24, 1-3
A ti, Señor, elevo mi alma: Dios mío, yo pongo en ti mi confianza. ¡Que no tenga que avergonzarme ni se rían de mí mis enemigos! Ninguno de los que esperan en ti tendrá que avergonzarse.
No se dice Gloria.
Encendemos la primera vela de la corona de Adviento (Opcional)
Introducción: Al encender esta primera vela de la Corona de Adviento expresamos la fe que debe encontrar el Señor cuando venga en cada hombre y en cada acontecimiento.
Oración: Señor, que vienes a la hora menos pensada, tus discípulos misioneros mantenemos viva la llama de la fe, y nos sentimos alegres de recibir tu visita. No permitas que nos separemos de ti, ¡Ven, Señor no tardes!
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, te rogamos que la práctica de las buenas obras nos permita salir al encuentro de tu Hijo que viene hacia nosotros, para que merezcamos estar en el Reino de los cielos junto a Él. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos...
1ª Lectura Is 2, 1-5
Lectura del libro de Isaías.
Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén: Sucederá al fin de los tiempos, que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella y acudirán pueblos numerosos, que dirán: “¡Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! Él nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas”. Porque de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén, la palabra del Señor. Él será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra. ¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!
Palabra de Dios.
Comentario
La esperanza de Isaías sigue siendo nuestra esperanza: un encuentro verdadero con Dios, para que todo sea transformado, y el mundo cambie las armas por herramientas de trabajo, dejando lo que mata para dar lugar a lo que da vida.
Salmo Sal 121, 1-2. 4-9
R. Vamos con alegría a la casa del Señor.
¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor!”. Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén. R.
Allí suben las tribus, las tribus del Señor para celebrar el nombre del Señor. Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David. R.
Auguren la paz a Jerusalén: “¡Vivan seguros los que te aman! ¡Haya paz en tus muros y seguridad en tus palacios!”. R.
Por amor a mis hermanos y amigos, diré: “La paz esté contigo”. Por amor a la casa del Señor, nuestro Dios, buscaré tu felicidad. R.
2ª Lectura Rom 13, 11-14a
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.
Hermanos: Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de que se despierten, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz. Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la comida y en la bebida; basta de lujuria y libertinaje; no más peleas ni envidias. Por el contrario, revístanse del Señor Jesucristo.
Palabra de Dios.
Comentario
La vida del cristiano se presenta como un caminar en medio de la noche, pero sabiendo que ya empezó a amanecer y que caminamos hacia la plenitud del día. Peregrinamos en tinieblas o penumbras hacia la Luz, y, mientras tanto, sabemos que nuestro caminar es seguro, a pesar de no ver bien el camino porque Jesús siempre nos acompaña.
Aleluya Sal 84, 8
Aleluya. ¡Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación! Aleluya.
Evangelio Mt 24, 37-44
+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada. Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada”.
Palabra del Señor.
Comentario
La venida de Jesús, que celebraremos el 25 de diciembre y para la cual nos preparamos, es un símbolo también de un juicio. Su presencia nos enfrenta con nuestro propio interior, con nuestros deseos y debilidades, con nuestra maldad y nuestro pecado. El niño que nacerá en la noche ilumina nuestra oscuridad, revelando lo que hay en el interior de cada hombre. Por eso, el Evangelio nos pide estar atentos, porque es necesario preparar nuestro corazón ante semejante venida.
Oración sobre las ofrendas
Dios nuestro, acepta los dones que recibimos de ti y ahora te presentamos; que esta ofrenda realizada en el tiempo presente, sea para nosotros anticipo de la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Sal 84, 13
El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Padre, que fructifique en nosotros la celebración de los santos misterios con los que tú nos enseñas a amar y adherirnos a los bienes eternos, mientras peregrinamos en medio de las realidades transitorias de esta vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
bendición solemne
Dios todopoderoso y lleno de misericordia, por la primera venida de su Hijo Unigénito, en la que creemos, y por la segunda que esperamos, los ilumine con su luz y los colme con su bendición.
R. Amén.
En el camino de esta vida los haga constantes en la fe, alegres en la esperanza y activos en la caridad.
R. Amén.
Para que celebrando la venida en el tiempo de nuestro Redentor, sean recompensados con el don de la Vida eterna cuando el venga por segunda vez en la gloria.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo @ y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
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