Diciembre

Sitio: SAN PABLO Campus
Curse: El Domingo APP
Libro: Diciembre
Impreso por: Cuenta visitante
Fecha: Friday, 6 de November de 2026, 14:55

Domingo 11 - 3º de Adviento

Domingo 11
3º de Adviento. Morado o Rosado

No se dice Gloria. Credo. Prefacio de Adviento I, II o V, pp. 6-7. Semana 3ª de Adviento. Semana III del Salterio. (San Dámaso I, papa).

Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Martín Fassi, obispo de San Martín.

Antífona de entrada Cf. Flp 4, 4. 5

Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense, pues el Señor está cerca.

Al encender la tercera vela de la Corona de Adviento

Lector: Por medio de Juan Bautista, Dios nos pide que allanemos los caminos para que venga el Señor que esperamos.

Sacerdote: Señor, muchos obstáculos impiden que llegues a nuestra vida: la desunión, las mentiras, la inseguridad, los atropellos a la dignidad humana. Que tengamos la humildad de abajarnos, como Juan bautista, para recbirte.

Todos: Aquí estamos, Señor, para recibirte. ¡Ven, Señor Jesús!

Oración colecta

Dios y Padre nuestro, que acompañas bondadosamente a tu pueblo en la fiel espera del nacimiento de tu Hijo, concédenos festejar con alegría su venida y alcanzar el gozo que nos da su salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura Is 35, 1-6a. 10

Lectura del libro de Isaías.

¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados: “¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: Él mismo viene a salvarlos”. Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos, entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría; la tristeza y los gemidos se alejarán.

Palabra de Dios.

Comentario

La profecía resuena como un jubiloso canto de esperanza. La presencia de Dios transformará todo: personas, entorno y naturaleza; todo y todos manifestarán la vida plena que viene de Dios. Así anuncia el profeta los tiempos mesiánicos, que serán tiempos de una nueva creación.

Salmo Sal 145, 6-10

R. Señor, ven a salvarnos.

El Señor mantiene su fidelidad para siempre, hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos. R.

El Señor abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados. El Señor ama a los justos, y protege a los extranjeros. R.

Sustenta al huérfano y a la viuda; y entorpece el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. R.

2ª Lectura Sant 5, 7-10

Lectura de la carta de Santiago.

Tengan paciencia, hermanos, hasta que llegue el Señor. Miren cómo el sembrador espera el fruto precioso de la tierra, aguardando pacientemente hasta que caigan las lluvias del otoño y de la primavera. Tengan paciencia y anímense, porque la venida del Señor está próxima. Hermanos, no se quejen los unos de los otros, para no ser condenados. Miren que el juez ya está a la puerta. Tomen como ejemplo de fortaleza y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

En estos tiempos vertiginosos, en que todos queremos soluciones instantáneas, la Palabra nos inculca saber esperar. Hay procesos y cambios que llevan tiempo, como la germinación de una semilla. Son cosas que escapan a la posibilidad humana y que la eterna sabiduría administra de un modo que no entendemos. Conocemos poco sobre los tiempos de Dios, pero sabemos que él realiza en la historia sus promesas.

Aleluya Is 61, 1

Aleluya. El Espíritu del Señor está sobre mí; él me envió a llevar la buena noticia a los pobres. Aleluya.

Evangelio Mt 11, 2-11

+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Juan el Bautista oyó hablar en la cárcel de las obras de Cristo, y mandó a dos de sus discípulos para preguntarle: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”. Jesús les respondió: “Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven: los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres. ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!”. Mientras los enviados de Juan se retiraban, Jesús empezó a hablar de él a la multitud, diciendo: “¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que se visten de esa manera viven en los palacios de los reyes. ¿Qué fueron a ver, entonces? ¿A un profeta? Les aseguro que sí, y más que un profeta. Él es aquél de quien está escrito: ‘Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino’. Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él”.

Palabra del Señor.

Comentario

¿Qué efectos provoca la presencia de Jesús? Sanación, liberación, perdón, vida nueva. Estos son los signos para saber si él está presente en medio de nosotros. Estos son los signos para discernir si nuestra fe es auténtica y se traduce en obras o es solo una careta hipócrita. Juan Bautista, como profeta, también esperaba con ansias la realización efectiva del Reino de Dios. Y nosotros hoy, como profetas y seguidores de Cristo, seguimos anunciando el Reino y haciendo los gestos concretos de caridad y justicia para que el Reino venga.

 

Oración sobre las ofrendas

 

Ayúdanos, Padre, a ofrecerte este sacrificio como expresión de nuestra propia entrega, para que así cumplamos debidamente lo que tú mismo nos mandaste celebrar y obtengamos la plenitud de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       Cf. Is 35, 4

Digan a los que están desalentados: “Sean fuertes, no teman, nuestro Dios viene y nos salvará”.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, imploramos tu clemencia para que la fuerza de este alimento divino, liberándonos de todo pecado, nos prepare para la celebración del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

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Domingo 18 4° de Adviento

Domingo 18
4° de Adviento. Morado.

No se dice Gloria. Credo. Prefacio de Adviento III o IV, p. 6. Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Ricardo Orlando Seirutti, obispo auxiliar de Córdoba.

Antífona de entrada Cf. Is 45, 8

Envíen los cielos el rocío de lo alto, y las nubes derramen la justicia. Abrase la tierra y brote el Salvador.

Al encender la cuarta vela de la Corona de Adviento

Lector: Dios, para que nazca su Hijo entre nosotros, eligió a la más bella de las mujeres: María. Ella recibió a Jesús haciéndose servidora y él será el servidor de todos, cuando dé su vida por amor.

Sacerdote: Dios nuestro, queremos agradecerte porque pusiste tu mirada de amor en María, de la cual nació el Salvador. Como ella, queremos hacer lo que nos mandas: amar sin límites, para que nazca Jesús en nuestra historia.

Todos: Señor, que se geste en nosotros tu Palabra. ¡Ven, Señor, no tardes!

Oración colecta

Señor, derrama tu gracia en nuestros corazones, y ya que hemos conocido por el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo, condúcenos por su Pasión y su Cruz, a la gloria de la resurrección. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura Is 7, 10-14

Lectura del libro de Isaías. 

El Señor habló a Ajaz en estos términos: “Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas”. Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”. Isaías dijo: “Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel”.

Palabra de Dios.

Comentario

El profeta habla de un signo: una joven dará a luz y ese hijo hará presente a Dios en la tierra, entre los hombres. La profecía irrumpe sobre la pretensión del hombre de no necesitar signos, mostrando que Dios presentará un signo que no es evidente a los ojos de los poderosos. Y así son los signos de Dios, sólo evidentes desde lo pequeño, porque sólo los pequeños pueden ver con claridad lo que Dios hace en este mundo.

 

Salmo Sal 23, 1-6

R. Va a entrar el Señor, el rey de la gloria.

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado? El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos. R.

Él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su salvador. Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.

2ª Lectura Rom 1, 1-7

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Carta de Pablo, servidor de Jesucristo, llamado para ser Apóstol, y elegido para anunciar la Buena Noticia de Dios, que él había prometido por medio de sus Profetas en las Sagradas Escrituras, acerca de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, nacido de la estirpe de David según la carne, y constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu santificador, por su resurrección de entre los muertos. Por él hemos recibido la gracia y la misión apostólica, a fin de conducir a la obediencia de la fe, para gloria de su Nombre, a todos los pueblos paganos, entre los cuales se encuentran también ustedes, que han sido llamados por Jesucristo. A todos los que están en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos, lleguen la gracia y la paz, que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

Comentario

La promesa de salvación no abarca sólo al pueblo de Israel. San Pablo deja en claro a los romanos que ellos, aún siendo de un pueblo extranjero y de origen pagano, también estan llamados a vivir la fe en Jesús; porque Dios no ha querido ser limitado, reduciendo su acción a un solo grupo o a una sola nación. Cristo es Señor de todo el mundo, y nadie queda excluído de su llamado.

Aleluya Mt 1, 23

Aleluya. La virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, Dios con nosotros. Aleluya.

Evangelio Mt 1, 18-24

+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: “La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emanuel”, que traducido significa: “Dios con nosotros”. Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.

Palabra del Señor.

Comentario

José escucha la palabra del ángel, que es como escuchar a Dios mismo. Que no comprenda no significa que no actúe y que se ponga en movimiento. No siempre entendemos a Dios, ni lo que nos pide, ni sabemos hacia dónde van sus proyectos. Pero si nos entregamos a él, seguramente es para nuestro bien y el de nuestros hermanos.

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Padre, que el mismo Espíritu que fecundó con su poder el seno de María, la Virgen Madre, santifique estos dones que hemos depositado sobre tu altar. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión Is 7, 14

La Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel.

Oración después de la comunión

Después de recibir el anticipo de nuestra redención eterna, te rogamos, Dios todopoderoso, que cuanto más se acerca el alegre día de la salvación, tanto más se acreciente nuestro fervor para celebrar dignamente el misterio del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

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Domingo 25 - Natividad del Señor. (S)

Domingo 25
Natividad del Señor. (S). Blanco.
Misa de la Noche

Gloria. Credo. Prefacio de Navidad I, II o III, p. 7

Antífona de entrada

Alegrémonos todos en el Señor, porque ha  nacido nuestro Salvador. Hoy descendió del cielo para nosotros la paz verdadera.

Oración colecta

Dios nuestro, que has iluminado esta santísima noche con la claridad de Cristo, luz verdadera, concédenos que, después de haber conocido en la tierra los misterios de esa luz, podamos también gozar de ella en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...

1ª Lectura Is 9, 1-6

Lectura del libro de Isaías.

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín. Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque las botas usadas en la refriega y las túnicas manchadas de sangre, serán presa de las llamas, pasto del fuego. Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: “Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz”. Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

Palabra de Dios.

Comentario

Es de noche. Estamos en la noche de este día, y en la noche de nuestras vidas. En esta noche, dejemos que la luz por fin entre a la historia humana y a nuestra propia vida.

Salmo Sal 95, 1-3. 11-13

R. Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

Día tras día, proclamen su victoria, anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque. R.

Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: Él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad. R.

2ª Lectura Tit 2, 11-14

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito.

La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. Él se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien.

Palabra de Dios.

Comentario

El texto nos da una hermosa explicación de esta noche: Cristo vino a nosotros para rescatarnos de toda maldad, para purificarnos. No podemos quedar igual luego de este encuentro. 

Aleluya Lc 2, 10-11

Aleluya. Les traigo una buena noticia, una gran alegría: hoy les ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Aleluya.

Evangelio Lc 2, 1-14

+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque donde se alojaban no había lugar para ellos. En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el ángel les dijo: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Y junto con el ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por él!”.

Palabra del Señor.

Comentario

Si estamos atentos, si no nos dejamos agotar por la desesperanza, quizás podamos escuchar gritos de alegría en las noches de dolor. Hagamos silencio, para escuchar esos gritos. 

Oración sobre las ofrendas

Padre, recibe nuestra ofrenda en esta fiesta, para que, por este sagrado intercambio, lleguemos a ser semejantes a aquel que unió a ti nuestra humanidad, Jesucristo nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión      Cf. Jn 1, 14

La Palabra se hizo carne, y nosotros hemos visto su gloria.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, llenos de alegría hemos celebrado el nacimiento de nuestro Redentor; concédenos la gracia de una vida santa y llegar así a la perfecta comunión con él. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición solemne (Facultativa)

(Ver  p. 15)

Misa de la Aurora

Gloria. Credo. Prefacio de Navidad I, II o III, p. 7.

Antífona Cf. Is 9, 1. 5; Lc 1, 33

Hoy brillará la luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor; él será llamado Dios admirable, Príncipe de la paz, Padre para siempre, y su reino no tendrá fin.

Oración colecta

Dios todopoderoso, envueltos con la nueva luz de tu Verbo hecho carne, te pedimos que resplandezca en nuestras obras lo que, por la fe, brilla en nuestro espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura Is 62, 11-12

Lectura del libro de Isaías.

Esto es lo que el Señor hace oír hasta el extremo de la tierra: “Digan a la hija de Sión: Ahí llega tu Salvador; el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede. A ellos se los llamará ‘Pueblo santo’. ‘Redimidos por el Señor’; y a ti te llamarán ‘Buscada’, ‘Ciudad no abandonada’”.

Palabra de Dios.

Comentario

El profeta aparece como gritando y clamando. Como los heraldos que anunciaban grandes noticias al pueblo de parte de los reyes. ¿Somos capaces hoy de salir a anunciar que Dios ha venido a nosotros por amor? ¿Nos animamos a suavizar el dolor de nuestro pueblo con la ternura de Dios?

Salmo Sal 96, 1. 6. 11-12

R. Hoy nos ha nacido el Señor. ¡Aleluya!

¡El Señor reina! Alégrese la tierra, regocíjense las islas incontables. Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Nace la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Alégrense, justos, en el Señor y alaben su santo Nombre. R.

2ª Lectura Tit 3, 4-7

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito.

Cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres, no por las obras de justicia que habíamos realizado, sino solamente por su misericordia, él nos salvó, haciéndonos renacer por el bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo. Y derramó abundantemente ese Espíritu sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador, a fin de que, justificados por su gracia, seamos en esperanza herederos de la Vida eterna.

Palabra de Dios.

Comentario

“¡Ha aparecido la bondad de Dios, y su amor al hombre!”. Así empieza esta lectura. Dios muestra que es bueno, que nos ama, y por eso hoy está entre nosotros. Su amor inunda la tierra, y la desborda.

Aleluya Lc 2, 14

Aleluya. ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por él! Aleluya.

Evangelio Lc 2, 15-20

+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: “Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha anunciado”. Fueron rápidamente y encontraron a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.

Palabra del Señor.

Comentario

Los pastores han sido los primeros en recibir el anuncio del nacimiento. Los que eran marginados, y que muchas veces eran mal tratados. Ellos, los que no estaban en “el centro”, fueron alcanzados por el anuncio. ¿Cómo vamos hacia los marginados? E incluso ¿cómo dejamos que nos anuncien ellos lo que creen de Jesús?

Oración sobre las ofrendas

Señor, que estas ofrendas sean dignas del misterio de la Navidad que hoy celebramos; y así como te manifiestas en la humanidad de tu Hijo, también nos comuniques tu gracia en estos dones de la tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       Cf. Zac 9, 9

Alégrate, hija de Sión; canta de gozo, hija de Jerusalén; ya llega tu Rey, santo y salvador del mundo.

Oración después de la comunión

Señor Dios, tú nos has reunido para celebrar con alegría el nacimiento de tu Hijo: concédenos conocer con fe plena la profundidad de este santo misterio y amarlo aún más intensamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne (Facultativa)

(Ver p. 15).

Misa del Día

Gloria. Credo. Prefacio de Navidad I, II o III, p. 7.

Antífona de entrada        Cf. Is 9, 1. 5

Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; la soberanía reposa sobre sus hombros, y su nombre será Consejero admirable.

Oración colecta

Dios nuestro, que admirablemente creaste la naturaleza humana y, de modo aún más admirable, la restauraste; concédenos participar de la vida divina de tu Hijo, como él compartió nuestra condición humana. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura Is 52, 7-10

Lectura del libro de Isaías.

¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación y dice a Sión: “¡Tu Dios reina!”. ¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz, gritan todos juntos de alegría, porque ellos ven con sus propios ojos el regreso del Señor a Sión. ¡Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor consuela a su Pueblo, él redime a Jerusalén! El Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.

Palabra de Dios.

Comentario

Hoy alguien anuncia “Tu Dios es rey”. ¿Somos nosotros? En medio de festejos, pirotecnia, banquetes y sobremesas ¿Anunciamos hoy que Dios es nuestro rey? ¿Ha sido este anuncio el motivo de tanta fiesta?

Salmo Sal 97, 1-6

R. Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey. R.

2ª Lectura Heb 1, 1-6

Lectura de la carta a los Hebreos.

Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo. Él es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. Él sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo. Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor que el de ellos es el Nombre que recibió en herencia. ¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: “Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy”? ¿Y de qué ángel dijo: “Yo seré un padre para él y él será para mí un hijo”? Y al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios dice: “Que todos los ángeles de Dios lo adoren”.

Palabra de Dios.

Comentario

El autor de la carta nos anuncia que nadie, ni en la tierra, ni en el cielo, podrá superar a Jesús, Hijo de Dios hecho hombre. Nadie será más trascendente para nosotros que quien vino a entregarse por nosotros.

Aleluya

Aleluya. Nos ha amanecido un día sagrado; vengan, naciones, adoren al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluya.

Evangelio Jn 1, 1-18

+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él, al declarar: “Éste es aquél del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo”. De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Dios Hijo único, que está en el seno del Padre.

Palabra del Señor.

O bien, más breve: Jn 1, 1-5. 9-14

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Palabra del Señor.

Comentario

La eternidad hoy se hace tiempo e historia. Dios, dueño del tiempo, se somete a la limitación de la carne y a la muerte. Hoy todo cambia de color y de sentido. Es más, pareciera que hoy encontramos el verdadero color y sentido de la vida y hasta del mismo Dios, porque hoy Dios decidió compartir, definitivamente, su eternidad con nosotros, y nosotros decidimos compartir con Dios, también definitivamente, nuestra historia.

Oración sobre las ofrendas

En este día de fiesta acepta, Señor, este sacrificio que nos reconcilia plenamente contigo y contiene toda la alabanza que el hombre puede ofrecerte. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión         Sal 97, 3

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

Oración después de la comunión

Dios misericordioso, hoy nos ha nacido el Salvador del mundo; te pedimos que así como nos ha hecho hijos tuyos, también nos haga partícipes de su inmortalidad. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

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