El término "helénico" es un adjetivo que se utiliza para referirse a cualquier cosa que tiene que ver con la antigua Grecia, su historia, cultura, arte, lengua y civilización en general. Proviene del griego "Hellēnikos".
En el contexto del Nuevo Testamento, el término helénico o helenista a menudo se usa para referirse a los judíos de la diáspora que adoptaron costumbres y culturas griegas.
Luego del periodo de Alejandro Magno (principios del siglo IV a.C.) y durante los imperios griegos sucesivos, la influencia griega o helénica fue significativa en toda la región mediterránea, incluyendo a Israel y norte de África.
En el Nuevo Testamento, se menciona a los judíos helenistas varias veces en el libro de los Hechos (Hechos 6:1, Hechos 9:29). Estos judíos hablaban principalmente griego, a diferencia de los "hebreos" que eran judíos más ortodoxos y se apegaban más de cerca a la tradición y lengua hebrea.
Es importante notar que el encuentro del mensaje del evangelio con la cultura helénica tuvo un gran impacto en la formación del pensamiento cristiano primitivo. La interpretación y explicación de las enseñanzas bíblicas encontraron un nuevo lenguaje y marco conceptual en la filosofía y retórica helénica.
Sin embargo, a la vez, el cristianismo mantuvo su esencia monoteísta y su énfasis en la relación personal con Dios, según las raíces hebreas de la fe.