Shalom

De los textos que –de acuerdo al leccionario- se leerán en las iglesias el próximo domingo 5 de noviembre elijo comentar algunos versículos de las profecías de Malaquías, y también versículos del evangelio de Mateo. ¿Porqué elijo justamente estos textos? Porque de cómo se los entienda dependerá si se lo hace con (o sin) valorar la judeidad de lo cristiano.

La tradición interpretativa des-judaizante ha hecho que algunos crean que cuando Malaquías profetiza: ¡Y ahora para ustedes es esta advertencia sacerdotes! … y ... Yo enviaré sobre ustedes la maldición. Ustedes se han desviado del camino, han hecho tropezar a muchos con su doctrina, esas advertencias están dirigidas solamente a los judíos sacerdotes del Templo de Jerusalem.

Quienes creen esto persisten en usar contra los judíos las palabras de un profeta judío, que por amor quiso advertirle a su pueblo del peligro que corría (y que con gratitud sigue siendo leído en las sinagogas hasta el día de hoy).

Usan la palabra de un hijo del pueblo judío para señalar con dedo acusador a los judíos, En lugar de –para decirlo como San Pablo- aceptarla no como palabra humana, sino como lo que es realmente, como Palabra de Dios, que actúa en ustedes, los que creen.

En su afán por des-judaizar el magisterio de Jesús, ese grupo de lectores de la Biblia parece olvidar que su Maestro claramente enseñó a sus discípulos judíos: ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Jesús no discutió ni contradijo las enseñanzas de los escribas y fariseos. Señaló que entre ellos había hipócritas.

No criticó a la profesión de los escribas, ni a los opositores a la dictadura Romano Herodiana. Jesús enseña a no hacer lo que algunos seres humanos que  enseñan a otros a vivir según normas de conducta que ellos mismos (los pretendidos maestros) no cumplen. No es un tema de doctrina religiosa. No es una polémica entre judaísmo y cristianismo. Es una enseñanza sobre la naturaleza humana.

Recientemente el Papa Francisco, se ha dirigido a la Asamblea del Sínodo, diciendo en castellano estas palabras que –a mi entender- van en el mismo sentido que las de Mateo 23: 1-12:

Es doloroso encontrar en algunos despachos parroquiales la “lista de precios” de los servicios sacramentales al modo de supermercado. O la Iglesia es el pueblo fiel de Dios en camino, santo y pecador, o termina siendo una empresa de servicios variados. Y cuando los agentes de pastoral toman este segundo camino la Iglesia se convierte en el supermercado de la salvación y los sacerdotes meros empleados de una multinacional.

 Es la gran derrota a la que nos lleva el clericalismo. Y esto con mucha pena y escándalo (basta ir a sastrerías eclesiásticas en Roma para ver el escándalo de sacerdotes jóvenes probándose sotanas y sombreros o albas y roquetes con encajes)".

A quienes no conocen la práctica judía, tal vez les interese que cuando Jesús habla de los que agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos se está refiriendo a los hipócritas que pervierten la manera en que los judíos damos cumplimiento a Números 15, 38-39: Habla a Israel y dile que a través de sus generaciones se hagan flecos en los bordes de sus vestiduras y que pongan un cordón azul en cada borde.

¿Porqué hacerlo? La explicación que da la Biblia es: y cuando los vean, recordarán todos los mandamientos de Di-s y los cumplirán. Es lógico que tanto Jesús, como sus discípulos, al vivir en un contexto judaico y enseñar en sinagogas, usasen los mantos rituales propios de la liturgia judaica que tienen estos flecos y filacterias. Las filacterias son los flecos mas largos del manto, que van en sus esquinas.

Las filacterias y los flecos son –para los judíos- nuestro uniforme e insignia de honor, nuestro recordatorio diario de quiénes somos y para qué estamos aquí. En la época de Jesús los mantos de cuatro puntas eran parte del guardarropa diario de la gente.

Hoy en día los judíos tenemos dos formas de cumplir cotidianamente con esta mitzvá: 1) Durante la plegaria matutina, envolviéndonos en el talit gadol, el gran manto de oración. 2) Usando en cualquier momento el talit katán, un pequeño poncho (muy parecido al tradicional escapulario católico) bajo la camisa.

Los cuatro flecos mas largos, que están uno en cada esquina del manto, se llaman tzitzit. Sus cuerdas y nudos son una alusión a las 613 normas de la Torá. A cada letra del alfabeto hebreo se le asigna un valor numérico. El valor numérico de las letras que forman la palabra hebrea tzitzit suma 600. Si sumamos 8 flecos y 5 nudos de cada fleco, el total es 613. De hecho, quien los busque encontrará muchos otros significados encriptados en un talit

Usar tzitzit es una señal de orgullo judío. Así era en la época de Jesús, y así sigue siendo hoy. La enseñanza de Jesús para Sus discípulos judíos es precisa: hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras. Esto significa: cumplan con lo enseñado por Moisés, pero no imiten la inmoralidad de los hipócritas cómplices de la tiranía que oprime al pueblo de Israel.

Para un cristiano de hoy puede ser interesante entender que a Sus discípulos judíos les enseñó a seguir usando el talit, así como está escrito en Números 15. Es comprensible que, dado que sus interlocutores eran judíos, no dijera (para los que en el futuro serían Sus discípulos de otros pueblos) que los discípulos NO judíos NO tienen que hacer todo lo enseñado por Moisés en la Biblia.  

La Kabaláh enseña que el talit es una metáfora de la infinita luminosidad de Di-s. Las franjas azules y blancas aluden a la luz divina inmanente que permea cada elemento de la creación. Al usar un talit gadol o un talit katan, un judío sintetiza la luz inmanente y la luz trascendente y los hace una realidad en su vida.

Además, las franjas de color azul-cielo del talit grande, y los hilos de ese color en los flecos largos de las esquinas, imitan el color de las vestimentas rituales del sumo sacerdote que oficiaba en el Templo de Jerusalem. Era la persona que en cada generación tenía la mas íntima relación humano/divina.

El mandamiento de vestir los Tzitzit (los flecos rituales), en principio sólo aplica si se está vistiendo una prenda de cuatro puntas. Pero la mayoría de las prendas hoy en día no tienen cuatro puntas, ¿Por qué entonces los judíos usamos prendas de cuatro puntas, y así nos obligamos a vestir Tzitzit?

Si usar o no usar un talit con sus respectivos trzitzit no fuera otra cosa más que una orden de Arriba, un tema de cumplir con una obligación, dado que las prendas de vestir hoy ya no son simples lienzos de cuatro puntas: ¿Por qué cumplir con más reglas que las necesarias?

Porque no se trata solamente de una obligación. Es porque encontramos que el manto ritual (el grande o el pequeño) nos brinda otra oportunidad de traer Divinidad a nuestras vidas y al mundo alrededor nuestro. ¿Y quién no querría un mundo más sagrado y mejor?

De hecho, nuestros Sabios escriben que el mandamiento de usar tzitzit, que debe ser cumplido diariamente (al menos durante las plegarias), nos sirve para recordarnos a elegir lo correcto frente a cualquier situación. Por eso este mandamiento es considerado “equivalente a todos los mandamientos combinados”, Entonces: ¿Cómo vamos a perdernos de él?

Una última palabra, por hoy: San Jerónimo una vez dijo: Ay de nosotros, miserables, que hemos heredado los vicios de los fariseos. 

Al hacerlo usó a todos los fariseos como ejemplo de hipocresía. Sin duda que debe haber habido hipócritas entre los fariseos de la época de Jesús, como los hubo y los hay entre los dignatarios de todas las religiones e instituciones de todos los tiempos. Pero qué pena que Jerónimo no haya dicho simplemente: Ay de nosotros, miserables, que hemos heredado la hipocresía.

Shalom Shalom!

Que tenga una feliz y bendecida semana.

Ultime modifiche: Tuesday, 31 October 2023, 10:24