Jordi Sánchez Bosch, Efesios y Colosenses, ¿dos cartas de Pablo? (Navarra, España: Editorial Verbo Divino, 2010), 139–143.

c) La vida “en Cristo”

En Colosenses

96. Las fórmulas “en Cristo” y “en el Señor” son características de Pablo. Nuestras cartas las incorporan, aunque en proporción diversa. En cuanto a la fórmula empleada, Colosenses tiene:

–          En Khristô (“en Cristo”), en Col 1:2, 28, como en 1 Tes 4:16.

–          En Khristô Iêsou (“en Cristo Jesús”), en Col 1:4, como en 1 Tes 2:14; 5:18.

–          En Kyriô (“en el Señor”), en Col 3:18, 20; 4:7, 17, como en 1 Tes 3:8; 5:12.

En cuanto al sentido7, daríamos una interpretación prevalentemente causal a un texto:

Decid a Arquipo: Cuida el ministerio que has recibido en (de parte de) el Señor, para que lo cumplas (Col 4:17; cf. 1 Cor 1:4).

En cinco textos, prevalecería el sentido modal:

A los santos y fieles hermanos en Cristo (= cristianos) que están en Colosas (Col 1:2; cf. 1 Cor 4:17a).

Enseñamos a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en (el seguimiento de) Cristo (Col 1:28; cf. 1 Cor 4:17b).

Mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor (en cristiano: Col 3:18; cf. 1 Cor 7:39).

Hijos, sed obedientes a vuestros padres en todo, porque esto es agradable en el Señor (en un cristiano: Col 3:20; cf. 1 Cor 11:11).

Os informará Tíquico, el amado hermano, fiel ministro y consiervo en el Señor (Col 4:7; cf. 1 Cor 4:17a).

La preposición en es complemento de objeto del verbo “creer” en Col 1:4:

Al oír hablar de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis por todos los santos (Col 1:4; cf. Gál 3:26).

En ningún texto de Col se puede hablar de permanencia recíproca, pero sí de permanencia alternativa, en cuanto que Cristo está en nosotros:

Ya no hay griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo o libre, sino que Cristo es todo, y en todos (Col 3:11; cf. Gál 2:20).

Con ello Colosenses tendría algún acceso al sentido local (o casi local) que no encontrábamos en otros textos.

En Efesios

97. Incluso proporcionalmente, las fórmulas “en Cristo” y “en el Señor” abundan más en Efesios que en Colosenses (19 veces contra 7). En cuanto a la misma fórmula, tendríamos:

–          En tô Iêsou (“en [el] Jesús”), en Ef 4:20, sin más paralelo que Ap 1:9.

–          En Khristô (“en Cristo”), en Ef 1:3; 2:7; 4:32, como en Col 1:2, 28.

–          En tô Khristô (“en [el] Cristo”), en Ef 1:10, 12, 20, como en 1 Cor 15:22; 2 Cor 2:14.

–          En Khristô Iêsou (“en Cristo Jesús”), en Ef 1:1; 2:6s, 10, 13; 3:6, 21, como en Col 1:4.

–          En Kyriô (“en el Señor), en Ef 4:17; 5:8; 6:1, 10, 21, como en Col 3:18, 20; 4:7, 17.

–          En tô Kyriô Iêsou (“en [el] Señor Jesús”), en Ef 1:15, como (sin artículo) en Rom 14:14; Flp 2:19; 1 Tes 4:1.

–          En Khristô Iêsou tô Kyriô êmôn (“en Cristo Jesús, nuestro Señor”), en Ef 3:11, como en Rom 6:23; 8:39; 1 Cor 15:31.

Como en Col, bajo la preposición en aparecen siempre designaciones normales de Jesús, usadas también por Pablo. Con una excepción: Pablo emplea ciertamente el nombre “Jesús” como sintagma completo, pero no con la fórmula “en Jesús”, pues dicha fórmula se refiere más bien al Cristo post-pascual8. En el caso de Ef 4:20 subrayaría precisamente que las enseñanzas de Jesús a las que se refiere son probablemente las de Jesús en la tierra (cf. supra § 27).

98. Encontramos un sentido causal en los siguientes textos:

Para poder mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia por su bondad para con nosotros en (por medio de) Cristo Jesús (Ef 2:7; cf. 1 Cor 1:4).

Somos su obra, creados en (por) Cristo Jesús en orden a las buenas obras, que Dios había preparado de antemano para que anduviéramos en ellas (Ef 2:10; cf. Gál 2:17).

Todo el edificio, bien ajustado, crece para formar un templo santo en (por obra de) el Señor (Ef 2:21; cf. Rom 8:2).

Los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, partícipes de la promesa en (por obra de) Cristo Jesús mediante el Evangelio (Ef 3:6; cf. Gál 3:14).

Conforme al propósito eterno que llevó a cabo en (por obra de) Cristo Jesús, nuestro Señor (Ef 3:11; cf. Rom 8:39).

Os exhorto yo, prisionero en (por causa de) el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación a la que habéis sido llamados (Ef 4:1; cf. 1 Cor 9:2).

Lo oísteis y habéis sido enseñados en (por) él, conforme a la verdad en (que viene de) Jesús (Ef 4:21; cf. 2 Cor 3:14).

Sed… misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en (por obra de) Cristo (Ef 4:32; cf. 2 Cor 5:19).

Antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en (por obra de) el Señor; andad como hijos de la luz (Ef 5:8; cf. Rom 6:11).

Por lo demás, fortaleceos en (por obra de) el Señor y en el poder de su fuerza (Ef 6:10; cf.1 Cor 15:58).

99. En cuanto al sentido modal (la referencia al estilo de vida propio de un cristiano), Ef puede enlazar con Col (en tres de los cuatro textos), además de con Pablo:

A los santos que están en Éfeso, fieles en Cristo Jesús (= cristianos: Ef 1:1; cf. Col 1:2).

Esto digo, pues, y afirmo en (según) el Señor (Ef 4:17; cf. 2 Cor 12:19). Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor (como cristianos), porque esto es justo (Ef 6:1; cf. Col 3:20).

Os informará Tíquico, el amado hermano y fiel ministro en el Señor (= cristiano: Ef 6:21; cf. Col 4:7).

100. El sentido casi local, como decíamos, no se encontraba en Col con la misma fórmula (“nosotros en Cristo”), sino con la fórmula alternativa (“Cristo en nosotros”). En Ef, en cambio, lo encontramos de forma especialmente expresiva en 1:10 y 2:15; de forma derivada, en 1:3 y 2:6, 13:

Nos bendijo con toda bendición espiritual en el cielo en Cristo (Ef 1:3; cf. Rom 8:1).

Según el plan que corresponde a la plenitud de los tiempos, de recapitular (anakefalaiôsasthai) todas las cosas en Cristo (Ef 1:10; cf. Rom 12:5).

Nos dio vida juntamente con Cristo… y nos resucitó con él, y nos sentó con él en el cielo en Cristo Jesús (Ef 2:5s; cf. 2 Cor 5:17).

Ahora en Cristo Jesús, vosotros, que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo (Ef 2:13; cf. Rom 12:5).

[Cristo] hizo de ambos [judíos y gentiles] una sola cosa, derribando el muro de separación, aboliendo en su carne la enemistad… para crear en sí mismo de los dos un hombre nuevo (Ef 2:15; cf. Gál 3:28).

Aquí como en Pablo, la idea de fondo es que incorporándonos a Cristo (estando dentro de él) participamos de su misma vida9. Rom 12:5 expresa eso diciendo que estamos en un mismo cuerpo; Ef 1:10, diciendo que nos unimos a una misma cabeza. Gál 2:21 añade que, al revestirnos de Cristo, formamos “una sola persona” (eis, en masculino); Ef 2:15 expresa la misma idea diciendo que hemos sido creados como “un solo hombre nuevo”. Antes de la creación del mundo, no existíamos siquiera, pero estábamos de algún modo dentro de Cristo y en él, según Ef 1:3, fuimos bendecidos. Luego nos unimos tan íntimamente a la muerte y la resurrección de Cristo que, como quien está dentro de él, estamos en la gloria (2:6): si antes estábamos lejos, ahora no podemos estar más cerca (según v. 13).

101. La preposición en tiene a Cristo como complemento de objeto como término de la fe (Ef 1:15) o de la esperanza (v. 12) de los cristianos o de la actuación de Dios en el mismo Cristo (por la asonancia energein en). Damos los textos según el orden de la carta:

A fin de que nosotros, que esperamos antes en Cristo, seamos para alabanza de su gloria (Ef 1:12; cf. 1 Cor 15:19).

Habiendo oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor por todos los santos (v. 15; Gál 3:26).

Según la energía (energeian) del poder de su fuerza, que actuó (enêrgêsen) en Cristo, resucitándolo de entre los muertos (v. 20; cf., con otros complementos, Rom 7:5; 1 Cor 1, 12:6; 2 Cor 4:12; Gál 3:5).

A semejanza de Col 3:11, también Ef 3:17 (cf. Rom 8:10) nos permite hablar de permanencia alternativa, en cuanto que Cristo está en nosotros:

Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones.

Respecto del sentido casi local, sea como permanencia en Cristo o de Cristo en nosotros, se hace más aguda la pregunta por la significación concreta, pues no es normal que una persona esté dentro de otra. Aquí como en las grandes cartas, el hecho de que podamos “sumergirnos en Cristo” por el bautismo o “comerlo” en la eucaristía hace que se busquen fórmulas de máxima compenetración y que dicha compenetración esté connotada incluso cuando el sentido prevalente es el causal o el modal: Cristo causa nuestra salvación y nos propone un nuevo estilo de vida, introduciéndonos dentro de él. Eso tiene consecuencias concretas en nuestra vida de cada día (aspecto ético) y en nuestra relación con Dios (aspecto místico).

 



7 Seguimos las pautas de Sánchez Bosch, Maestro §§ 187–191.

8 Cf. Sánchez Bosch, Maestro § 186.

9 Cf. M. G. Hernández Martín, “Vivir en Cristo” a la luz de la Epístola a los Efesios, Roma 1990, p. 141: “ ‘Vivir en Cristo’ quiere expresar la participación a este misterio salvífico. Es vivir dentro de ese mundo nuevo, creado por Dios en Cristo, cuya ley suprema es la gloria de Dios, la fe en Jesucristo y el ágape, todo envuelto en signos pobres, humildes, de sufrimiento y dolor salvíficos.”

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