el gozo de celebrar en casa...
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Domingo 22 de diciembre 2024
Federico cp, Gilberto cp y Carlos cp
“Doy fe del amor, de la luz”
Primer paso: Contemplamos nuestra vida
- Hacemos explícito que nos reunimos en Su Nombre alrededor de esta mesa.
En el Nombre de nuestro Dios Padre-Madre, de Jesús el Hijo y del viento siempre nuevo del Espíritu Santo. Amén.
- En este 4º domingo de Adviento, nos vamos a encontrar con ese abrazo entre Isabel y María. María escucha esa hermosa confirmación de parte de su prima: “Feliz de Ti por haber creído”. Por eso para ir templando el corazón y así poder contemplar nuestra vida, la de Isabel y María, escuchemos esta canción del chileno El árbol de Diego: “Doy fe”. Imaginemos a María que nos canta.
Esta vida es un gran viaje, un gran viaje es la vida.
Subes y bajas montañas, das y recibes energía.
Las heridas que sangraron, un día van a sanar. Todo tiene su comienzo y su final.
En la selva me reconcilié con la serpiente. Para renacer hay que pasar por la muerte
Y el cemento mi presente no lo voy a odiar. No voy a caer en su denso espiral.
De tierra soy, del cielo vengo. Somos la voz del universo.
Y el corazón, es una antorcha, que ilumina, el camino…Doy fe… Doy fe, doy fe.
En la ruta por momentos, todo se pone oscuro. Y los pasos se vuelven inseguros.
Pero alerta la conciencia no me tarda en recordar, que el amanecer está por llegar.
Pachamama, madre selva, lava de los volcanes, las invoco en mi voz y en mis refranes.
Para echar abajo el muro de las separaciones, y que el amor reúna nuestros corazones.
De tierra soy, del cielo vengo. Somos la voz del universo.
Y el corazón es una antorcha, que ilumina el camino.
Doy fe… Doy fe, doy fe…de mi corazón.
Doy fe de la luz, de la luz, del amor. Doy fe, doy fe.
Tiempo personal:
- El poeta termina la canción afirmando: “Doy fe… Doy fe…de mi corazón. Doy fe de la luz, de la luz, del amor. Doy fe, doy fe”. En este tiempo de tu vida, a esta altura del año, a pocos días de celebrar la Navidad: ¿De qué das fe?. Te invitamos a ser lo más claro y concreto posible. No tienen que ser muchas “cosas”. Hace una lista.
- ...
- También el poeta afirma: “De tierra soy, del cielo vengo. Somos la voz del universo. Y el corazón es una antorcha, que ilumina el camino”. Mirando al futuro... ¿Hacia dónde está orientado tu corazón? ¿Qué decisiones o proyectos se están asomando en tu corazón?
- ...
- Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
- Hemos dicho otras veces “la fe” es una paradoja entre “certezas”, que me dan seguridad-firmeza y las “dudas-preguntas”, que nos regalan la posibilidad de seguir explorando lo que desconozco, el misterio. Cuando hablamos de “fe” podemos hablar de fe en Dios, en los otros, en la creación, en uno mismo, etc. Podemos caer en “fanatismos” al exagerar las certezas o en “relativismos” si exageramos las dudas. Vamos creyendo entre certezas y dudas.
- La fe es ese “aliento” que nos hacer vivir con vigor y novedad lo más importante de la vida que es: “amar-lazos-vínculos” y “trabajar-crear-transformar”. La fe es ese “corazón, esa una antorcha, que ilumina el camino”, como recién cantamos.
- El poeta nos da tres pistas para contemplar cómo nace y se nutre esta fe.
1º “Esta vida es un gran viaje, un gran viaje es la vida. Subes y bajas montañas, das y recibes energía”. Nosotros sabemos que todo empieza con el Dios de la Vida, que sigue “tomando barro y soplando Su aliento de vida” en cada amanecer. “Somos barro y Aliento de Dios”. Por eso damos y recibimos energía, dándonos o sin darnos cuenta. A través de la Madre Tierra podemos percibir este Aliento de Dios. Como recién cantamos: “Pachamama, madre selva, lava de los volcanes, las invoco en mi voz y en mis refranes”. “De tierra soy, del cielo vengo. Somos la voz del universo”.
2º Hay dos tareas fundamentales para nutrir nuestra fe. Primera tarea: “En la selva me reconcilié con la serpiente. Para renacer hay que pasar por la muerte. Y el cemento mi presente no lo voy a odiar. No voy a caer en su denso espiral”. Esta en nosotros buscar la manera de aprender de nuestros errores, de nuestras oscuridades, de nuestras “serpientes”. Salir de la dinámica del “odio” que nos enfrenta, de esos miedos que nos paralizan y nos vuelven violentos. Confiar que todo está preñado de vida, como nos enseñó, por ejemplo, el filósofo-psicólogo Víctor Frank, en pleno campo de concentración Nazi, nos dice que se pueden descubrir sentidos en la vida.
La segunda tarea para nutrir nuestra fe: “Las heridas que sangraron, un día van a sanar. Todo tiene su comienzo y su final”. Todo el tiempo podemos aprender de nuestras heridas, las que nosotros provocamos y las que nos han provocado. Son una oportunidad para ganar en sabiduría, o no. Es una decisión.
3º Por último, al nutrirse nuestra fe de esta energía de vida y de estos aprendizajes, puede “echar abajo el muro de las separaciones, y que el amor reúna nuestros corazones”. Todo el tiempo tenemos que estar alertas a no levantar muros, buscar la manera de hacer “espacios-pesebres”, como hicieron María y José, para que nazca la vida, Jesús. Aunque no “haya lugar”, aunque otros levanten “muros” nosotros estamos convocad@s a derribarlos y hacer nacer la vida. Muchos testigos nos dicen que es posible, “dan fe” y nosotros también.
Vayamos al encuentro del Evangelio.
- ¿Qué me provoca esta reflexión?, ¿Qué nos hace sentipensar?
Según la Comunidad de Lc. 1,39-45
“En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».
Reflexión:
- La comunidad de Lucas, como hemos dicho el domingo pasado, hace un hermoso entretejido en sus dos primeros capítulos, entre el Antiguo Testamento a través de Zacarías, Isabel, Juan... y el nuevo testamento representado por José, María y Jesús. El capítulo uno se completa con este encuentro que acabamos de leer, luego viene el canto de alabanza de María, el nacimiento de Juan y... termina con el cantico de Zacarías. En nochebuena leeremos al comienzo del cap. 2, “el nacimiento de Jesús”.
- Podemos decir que todo se concentra en “el abrazo” de estas dos mujeres que están preñadas de vida, de esperanza: “Juan el último profeta” y... “Jesús el mesías”. Isabel una mujer mayor, todo indicaba que ya no podría tener hijos... Dios la hizo fecunda. María diciéndole sí a Dios, entre sorpresas, temores, preguntas y esperanzas.
- Dos mujeres de fe, de esa fe que se nutre de certezas y de preguntas, de esa fe que se “ha reconciliado con la serpiente”, de esas “heridas que han sanado”. Esa fe que “ha derribado muros” porque ““Esta vida es un gran viaje, un gran viaje es la vida. Subes y bajas montañas, das y recibes energía”, como recién cantamos.
- Dos mujeres que se reconocen “Barro y Aliento de Dios” por eso confían en Su amor. A María esa fe la puso en movimiento para ir a servir a su prima Isabel. Y a Isabel su fe la hizo “abrazo” para recibir a esa joven y alentarla en medio de este embarazo que ya latía dentro de ella. Isabel hace lo que todos necesitamos: confirma y alienta a María. Tres afirmaciones que la llenan de Espíritu Santo: “Bendita tu eres entre todas las mujeres”; “Bendito es el fruto de tu vientre” y... “Feliz de ti por haber creído”.
- Esas palabras dichas por Isabel-Antiguo Testamento, quedaron grabadas a fuego en el corazón de María; nutrieron su fe y... muchas veces las habrá vuelto a escuchar en lo profundo de su alma, en tiempos de invierno y en tiempos de primavera. “Así fue su fe, su corazón, fue esa antorcha que iluminó su camino”.
- Ojalá aprendamos de la fe de estas dos mujeres. Esa fe que nos movilice para ir al encuentro, a servir al estilo de María. Esa fe que alienta y confirma al otro que tanto lo necesita al estilo de Isabel. Así quedaremos llenos del Espíritu Santo y nos podremos decir unos a otros: “benditos son los frutos de tu corazón”; “feliz de ti por haber creído...”. En lo de todos los días, sin embargo, estas fiestas son una muy buena ocasión para ponerlo en práctica.
- Por eso junto con estas dos mujeres fecundas podemos cantar: “De tierra somos, del cielo venimos. Somos la voz del universo. Y nuestro corazón es una antorcha, que ilumina el camino. Damos fe… Damos fe de nuestro corazón. Damos fe de la luz, damos fe del amor. Damos fe”
- ¿Qué te parece esta manera de contemplar el Evangelio?. ¿Sentís que te está ofreciendo una clave para mirar tu vida?.
Tercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.
- Sigamos cultivando nuestra Fe en Jesús, porque confiamos que DIOS SIEMPRE ESTA PRESENTE, como el aire que respiramos. Su amor constantemente NOS ESTA INSPIRANDO para que entremos en esta dinamica que es amar y dejarnos amar, así como María e Isabel.
- Con todo lo que venimos descubriendo y reflexionando, volvamos a escuchar “doy fe” que cantamos al comienzo.
- Si necesitamos, comentemos lo que nos despierta ahora la cancion a partir de todo lo que venimos rezando.
- Ahora los invitamos a hacer una oración aun más explícita. Traemos al corazón diferentes situaciones que estan resonando en nosotros, lo que esta pasando en nuestra familia, nuestra comunidad, nuestro lugar, nuestro país, en la humanidad, con nuestra madre tierra.
- Despues de un rato de silencio.
- Dejamos que brote una oración de acción de gracias… de petición… de perdón…
- Tambien, como nos pasa siempre… empezamos a traer la vida de los que estan frágiles, los que estan enferm@s… aquell@s que han fallecido, que han vivido su pascua, su segundo parto.
- Junto con Jesús decimos: “Padre-Madre nuestro...”
- Te invitamos a cerrar esta celebración con la oración de Francisco que escribe en la navidad del 2022
“Jesús, te miramos, acurrucado en el pesebre.
Te vemos tan cercano, que estás junto a nosotros por siempre.
Gracias, Señor.
Te contemplamos pobre,
enseñándonos que la verdadera riqueza no está en las cosas,
sino en las personas, sobre todo en los pobres.
Perdónanos, si no te hemos reconocido y servido en ellos.
Te vemos concreto, porque concreto es tu amor por nosotros,
Jesús ayúdanos a dar carne y vida a nuestra fe.
Amén.
- Que el Espíritu nos de coraje para ponerle el cuerpo a esta oración.
Estamos contentos de poder ofrecerles esta celebración.
L@s abrazamos Federico cp, Gilberto cp y Carlos cp
Les proponemos para seguir profundizando...
- Te recomendamos que escuches de un tal Jesús Nº132 “La visita en Ain Karen”
https://youtu.be/9ahLpfEkMmw?si=exBzBKG1JJmfHGQu