Entrada del blog por Aptekmann, Marcelo

de Aptekmann, Marcelo - Wednesday, 22 de January de 2025, 22:44
Todo el mundo

El Prólogo dice para quién fue escrito

¡Shalom!

Este Domingo 26 de Enero, en las Iglesias se leerán dos fragmentos del Evangelio según San LucasEs mucho lo que podemos encontrar si lo leemos atentamente desde su comienzo, como por ejemplo que Lucas posiblemente no fue un testigo ocular de lo que narra su Evangelio: Tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra (Lucas 1:2). 
 
El Prólogo, escrito en una forma elegante común en la literatura griega –pero no en la literatura judía- de la época, no solo se nutre de fuentes anteriores sino que también aclara que quiere corregir, o al menos ordenarlas: me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo (Lucas 1:3)
 
Tanto el Evangelio como el Libro de los Hechos el autor (se les atribuye tradicionalmente al médico que acompañó a Pablo en sus viajes) los dedica a Teófilo (del griego amigo de Dios), que puede haber sido un mecenas, o quizás sea un lector ideal. De ser un lector ideal, fue visualizado como un gentil, ya que Lucas le pone nombre griego y define para él las prácticas judías (22:1), a veces erróneamente (Lcs 2:22 menciona una ceremonia de purificación después del nacimiento de Jesús, supuestamente de acuerdo a la práctica judía, pero desconocida en nuestra tradición).
 

El lector tenido en mente por Lucas es un cristiano, familiarizado con las escrituras de Israel en su forma griega (la Septuaginta). El Evangelio probablemente fue escrito hacia el final del primer siglo, después de la primera revuelta contra Roma (66-70 e.c.) cuando la iglesia se había vuelto cada vez más de los gentiles, y el foco en Jerusalén había sido reemplazado por la misión a los gentiles

Es el momento de la tercera generación de seguidores de Jesús, la siguiente a la de los testigos oculares y primeros predicadores: tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra (Lucas 1:2). Estaban frente a dos realidades: el retraso del regreso de Jesús, y el hecho de que la mayoría de los judíos, en base a más o menos las mismas Escrituras, ni veían esas Escrituras como una predicción del papel mesiánico de Jesús ni aceptaban las afirmaciones acerca de Su estatus mesiánico.

Las mismas palabras, pero dichas en otro contexto…

Es importante para cada uno conocer la historia de la tradición que le ha formado para poder separar el legítimo legado inicial de lo que se le agregó luego, cuando ese legado atravesó circunstancias de momentos históricos posteriores, que dejaron su marca. Aunque la redacción del Evangelio de San Lucas es muy temprana, en él dejaron su marca, ajena al magisterio de Jesús, las circunstancias políticas que atravesaron al movimiento cristiano aproximadamente medio siglo después de Su Pasión.

Este Evangelio muestra un interés particular en las personas excluidas de la élite, como las mujeres, niños, enfermos, pobres, recaudadores de impuestos, pecadores, y los gentiles. Sin embargo, surgen problemas cuando este interés se considera como ajeno al contexto judío de Jesús. Cuando Jesús habla de esas personas, lo hace desde adentro del judaísmo, y no alejado de él. La mayoría de la gente en la antigüedad era pobre, y el sistema judío, empezando por las normas del Antiguo Testamento, exigía la responsabilidad comunal en su apoyo. Considerar apropiadamente a Jesús como alguien atento al cuidado de las necesidades de las mujeres, los niños, los enfermos y los pobres, lo sitúa claramente en el judaísmo de Su época, en lugar de separarlo de él.

La manera en que el Evangelio presenta a los judíos y el judaísmo es, sin embargo, complicada. En los dos primeros capítulos, Juan el Bautista y Jesús nacen en un vibrante ambiente de fieles judíos practicantes-. Pero luego, en el capítulo 4, del que proviene el segundo fragmento leído ese mismo Domingo, Lucas presenta a la sinagoga como un lugar de violencia (Lucas 4:28-29) y detalla los continuos fracasos de Israel mientras resalta la fidelidad de los gentiles y samaritanos (Lucas 7:9, 17: 16-18) y hasta presenta caricaturas mordaces de los fariseos.

La dura, áspera, retórica de Lucas se asemeja a la de los profetas bíblicos, pero la comparación es inapropiada, ya que las críticas de Jesús contra sus hermanos judíos están en este Evangelio sacadas de aquel contexto fraterno e insertas en un texto dirigido principalmente a gentiles. Las mismas palabras, dichas a otra persona siempre quieren decir otra cosa. También las de Él.

El Sermón en la Sinagoga

Así como hay un Leccionario cristiano, también hay  un Leccionario judío. Los textos que se leen en la liturgia judía están ordenados siguiendo a los cinco primeros libros de la Biblia (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). Comenzando con Génesis 1, cada semana se lee el fragmento que sigue inmediatamente a continuación del de la semana anterior. Al completar un año litúrgico con Deuteronomio 34, vuelve a comenzar por Génesis 1.

La segunda Lectura del Leccionario Litúrgico judío, suele ser un fragmento de alguno de los libros de los profetas, cuya lectura sirve para ilustrar algún aspecto de la primera Lectura. La interpretación tradicional judía suele ser muy diferente de la del mismo fragmento en la tradición interpretativa cristiana. Hoy en día no quedan registros de si alguna vez fue utilizado ese fragmento de Isaías que según San Lucas fue leído por Jesús en la sinagoga de Su terruño. Si se lo leyese, se lo leería completo.

El Evangelio narra que Jesús lee en voz alta a Isaías diciendo que El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos. 

Esta parte del texto de Isaías parece resaltar el rol mesiánico de Jesús. Pero visto en un contexto judaico, es irónico que Jesús diga que viene a pregonar libertad a los cautivos, justamente cuando Juan el Bautista está preso. Además, el texto que el Evangelio de Lucas pone en Su boca omite las palabras de Isaías que puedan ser entendidas como una incitación a un levantamiento contra Roma y que ofrecen consuelo específicamente al pueblo judío oprimido por los romanos:

…a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Di-s nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado...  (Isaías 61:2-3).

Ojalá tengan consuelo todos los enlutados, y los afligidos de Sion tengan gloria en lugar de ceniza.   

Shalom Shalom!

 
[ Modificado: Wednesday, 22 de January de 2025, 23:00 ]