Blog entry by Aptekmann, Marcelo

by Aptekmann, Marcelo - Wednesday, 29 January 2025, 4:59 PM
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Simeón, un judío de su época

¡Shalom!


Este Domingo 2 de Febrero en las Iglesias se leerá -del Evangelio según San Lucas- un fragmento que dice que: …había en Jerusalem un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. (Lucas 2: ..25). ¿Qué significaba, hace dos mil años, que un anciano judío esperase la consolación de Israel?

La palabra consolación podría en este caso reemplazarse por redención, es decir que Simeón esperaba que Israel fuese redimido, liberado, de la opresión que sufría bajo las tropas imperiales romanas y sus lacayos regionales. El Espíritu Santo (en hebreo: Rúaj Ha Kodesh) le había revelado a Simeón que en vida él vería al ungido (en hebreo: Moshíaj = Mesías).

La idea de Mesías en Simeón no puede haber sido la que décadas mas tarde comenzaron a desarrollar los padres de la Iglesia, según las formas del pensamiento helenista. Para un judío piadoso de aquella época, las ideas teñidas de helenismo eran el enemigo. De hecho, uno de los peores insultos que podía proferir Simeón era calificarlo de: “¡Apikorim!” (=“¡Epicúreos!”, que por extensión quería decir ¡Helenistas!)

¿Qué clase de Mesías?

El autor del Evangelio resalta la continuidad entre el cristianismo y la religiosidad y las sagradas escrituras del pueblo judío. Por eso a continuación aclara Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. (Lucas 2:26). Simeón, como casi todos los judíos de su época ¿esperaba un Ungido, un Mesías, que enfrentase la opresión Romana, al estilo de Bar Kojba (el líder de la última gran rebelión militar Judea contra Roma)?

Aquel anciano judío ¿vio en el Jesús bebé al Mesías de la cosmovisión judía, o lo vio desde la perspectiva conceptual de los pensadores de cultura helenista, que pusieron los fundamentos de la teología cristiana? Lo que sabemos gracias al Evangelio es que don Simeón dijo:  Porque han visto mis ojos Tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos (Lucas 2:30. 31).

En la cosmovisión judía el Di-s de Israel algún día traerá Su redención a todos los pueblos del mundo. Así lo enseñan nuestros profetas: Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro. (Isaías 52:10). Pero la liberación prometida NO es la redención de las secuelas espirituales de un pecado sexual cometido por nuestros ancestros Adán y Eva. Es la convivencia entre todos, pero esta vez en Paz y Justicia. Jehová ha hecho notoria su salvación; A vista de las naciones ha descubierto su justicia. (Salmo 98:2).

¿Un Mesías para los gentiles, y otro para los judíos?

Una de las funciones del Mesías en la cosmovisión judía, es convocar a los judíos dispersos por el mundo a regresar a Israel, y conducirlos hacia el reino Universal de Su Ley. En algunas tradiciones, otra de las funciones del Mesías es pagar con Su dolor por el dolor de los oprimidos, este último es el: Mesías doliente. Es en base a esta última idea de una de las funciones del Mesías, y en base a que Jesús enseñó que había venido para las ovejas perdidas de la casa de Israel (los descendientes de Israelitas apartados de la religión de Moisés) que San Pablo comenzó a elaborar la idea de que Jesús era el Mesías, que luego desarrollaron otros.

Cuando Simeón habla de la inminente consolación Mesiánica, la describe como Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel. (Lucas 2:32). ¿Por qué la liberación del pueblo judío la veía Simeón como revelación a los gentiles? Porque en la cosmovisión judía la redención de uno es imposible sin la de los otros. La verdadera redención es para todos los pueblos, respetando la identidad propia de cada uno, sin necesidad de que los otros pueblos abandonen sus tradiciones y tomen las del pueblo judío.

 

El Universalismo Judío

Es una idea lógica para un pueblo pequeño que se mantiene independiente en su tierra, ubicada entre dos grandes imperios. En los siglos que transcurrieron entre el regreso de Babilonia y la invasión Romana, la tierra de Judea quedó atrapada entre el Reino Seléucida de Siria y el Egipto ptolemaico en el sur. Ambos reinos helenistas, guerrearon entre sí durante más de un siglo. Judea era la parteverde del camino que recorrían los ejércitos de unos y otros.

 

No podía haber paz en Judea si no había Paz entre sus enemigos. Por eso el profeta decía que no alcanzaba con que los Judeos se liberasen a sí mismos y recibieran de nuevo a las tribus perdidas (del antiguo reino del Norte). La liberación de Israel tenía que servir para iluminar al mundo y llegar a todas las naciones. Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra (Isaías 49:6)

Cuando el estado Judeo cayó, hace dos mil años, había mucho de qué culpar a los romanos. Aunque se puede encontrar alguna condena a Roma en los escritos judíos de entonces, no es un tema mayor. El énfasis está puesto en averiguar dónde se equivocó el pueblo judío, y qué tal vez podríamos haber hecho de manera diferente. En nuestras oraciones, no despotricamos contra Roma, sino que declaramos que "por nuestros pecados, fuimos exiliados”.

La lectura gentil de la introspección judea

Poco después de muerto San Pablo y de que Jerusalem fue arrasada, las primeras comunidades de cristianos gentiles fueron obligadas a tener que demostrar a las autoridades del imperio Romano que ellos, los cristianos gentiles, no eran judíos, ni vivían como judíos o entre judíos. Dado que los judíos mismos admitían que habían sido castigados por sus propias culpas, comenzó la des-judaización de la Iglesia por señalarlos a los judíos como culpables de no haber interpretado correctamente sus propias sagradas escrituras y por no integrarse a la iglesia cristiana de los gentiles.

Así es como llegamos a que hoy en día, cuando leemos que después de que Simeón los bendijo (¿una bendición sacerdotal judía?) podemos interpretar que estaba profetizando que la prédica de Jesús y la prédica sobre Jesús crearían divisiones entre Sus discípulos: Le dijo María, Su madre: He aquí, este está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israely para señal que será contradicha (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones. (Lucas 2: 34b-35).

Claro que la profecía de Simeón puede, además, también ser un fundamento bíblico para para las ideas que el cristianismo de los padres helenistas de la Iglesia mas adelante desarrolló sobre cuestiones como: la piedad, el sufrimiento y la intercesión de María.

¡Que nuestro Creador a todos bendiga! ¡Shalom Shalom!