Mensagens do blog por Aptekmann, Marcelo

Todo o mundo

¿Qué escribió con el dedo en el polvo?

Shalom! El Domingo 6 de Abril en las Iglesias se leerá del Evangelio que llevaron ante Jesús a una mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio. Maestro—le dijeron a Jesús—, esta mujer fue sorprendida en el acto mismo de adulterio. La ley de Moisés manda apedrearla; ¿Tú qué dices? (Juan 8: 3b-5)

Dice el Evangelio que Intentaban tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en Su contra, pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo. Como ellos seguían exigiéndole una respuesta, Él se incorporó nuevamente y les dijo: ¡Muy bien, pero el que nunca haya pecado que tire la primera piedra! (Juan 8: 6-7). 

Una interpretación cristiana clásica de estos versículos es la de San Agustín de Hipona: Observad la respuesta llena de justicia, mansedumbre y verdad. ¡Qué respuesta tan sabia! La Ley debe cumplirse, que se apedree a la adúltera. Pero, ¿cómo pueden cumplirla aquellos que son pecadores? Que cada uno examine su corazón y su conciencia, y se verá obligado a reconocerse como pecador. Que se castigue a la mujer, pero no por manos de pecadores; que se ejecute la Ley, pero no por quienes también la han violado. (In Ioannis Evangelium 33: 5). Es decir que Jesús no rechazó directamente la ley de Moisés, pero la superó al enseñarles a Sus pecaminosos interlocutores a interpretarla a la luz de la misericordia de Dios.

El problema con la interpretación de San Agustín es que da a entender que la ley Mosaica no podía aplicarse en ese momento porque todos los interlocutores (judíos) de Jesús eran ellos mismos pecadores que violaban la ley. San Agustín descarta en su comentario la importancia del contexto político. La Palabra de Jesús es un llamado fraterno al arrepentimiento, pero así como la toma San Agustín, puede cambiar de sentido y entenderse como una acusación contra los judíos, señalándonos como pecadores.

Ananías el Saduceo, el enemigo de los Fariseos

En la cultura judía de Su época el adulterio era una falta grave y -en teoría- el castigo era la muerte (Levítico 20:10), pero en realidad los adúlteros NO eran ejecutados. Lo que sí se hacía era que si una mujer era sospechosa de ser adúltera pero no había testigos del acto, su marido podía llevarla al sacerdote, quien hacía que la acusada bebiera una poción hecha de polvo levantado del piso del Templo, mezclado con tinta y disuelto en agua. Se creía que si la mujer era culpable, su vientre se distenderá y su muslo se hundirá; y la mujer será maldición entre su pueblo (Números 5:11-31). Si era inocente, saldría ilesa. Por su parte la ley Romana hacía variar el castigo según el status social de la mujer. En algunas circunstancias permitía que el marido matara a su esposa, si la sorprendía cometiendo adulterio.

¿Por qué en la época de Jesús se aplicaba solamente una pintoresca ordalía, y no la pena de muerte que ordena la Ley de Moisés? Porque en ese entonces Judea era una provincia anexada al imperio romano, que permitía conservar algunas de las prácticas tradicionales, pero solamente las autoridades romanas podían ejecutar una condena a muerte. Entonces llévenselo y júzguenlo de acuerdo con la ley de ustedes-les dijo Pilato. -Solo los romanos tienen derecho a ejecutar a una persona- respondieron los líderes judíos (Juan 18: 31).

Además de los Evangelios hay otras fuentes que muestran que solo los romanos  tenían el poder de dictar una condena a muerte. Una de ellas es Flavio Josefo que dice que en el año 62, tras la muerte del procurador Porcius Festus transitoriamente no hubo un gobernante romano en Judea. Mientras esperaban al siguiente procurador, el sumo sacerdote Ananías ben Ananías aprovechó para enjuiciar y  ejecutar a sus enemigos. Esos meses del año 62 fueron el único momento durante el gobierno Romano en el que una corte judía dictó condenas a muerte (contra algunos Fariseos, enemigos políticos del Saduceo Ananías).

Pero este joven Ananías, que, como ya os hemos dicho, tomó el sumo sacerdocio, era un hombre audaz en su temperamento, y muy insolente; también pertenecía a la secta de los saduceos, que son muy rígidos para juzgar a los ofensores, sobre todo a los demás judíos…. reunió al Sanhedrín de los jueces, y llevó ante ellos a Santiago, el hermano de Jesús, que se llamaba el Cristo, y a algunos otros, y después de haber formado una acusación contra ellos como transgresores de la ley, los entregó para que fueran apedreados; (Josefo, Antigûedades Judías, XX:9).

¿Cómo es eso de los líderes Fariseos Y los principales sacerdotes?

¿En qué medida la sensación de que eran judíos los responsables de la ejecución de Jesús nació del rechazo ¡Judío y Romano! a los arteros crímenes legales cometidos por Ananías contra sus opositores fariseos? Sabemos que los Evangelios fueron redactados mayormente después del año 70, cuando la sensación de rechazo al proceder de Ananías (judío Saduceo) era algo todavía fresco para los Fariseos (incluyendo a San Pablo y a los discípulos judíos de Jesús), y también para sus simpatizantes de otros pueblos (los discípulos de Pablo) y los Romanos. En el año 73, después de que Roma aplastó una insurrección Judea y arrasó el Templo de Jerusalem, entró en vigencia el Fiscus Iudaicus (el impuesto romano a los que vivían como judíos o entre judíos sin serlo), que hizo que algunos de los discípulos de San Pablo se diferenciaran activamente de los judíos y se pusieran del lado romano del conflicto.

Fue una mano humana la que escribió las palabras Pronto se juntó una multitud, y él se sentó a enseñarles. Mientras hablaba, los maestros de la ley religiosa y los fariseos le llevaron a una mujer que había sido sorprendida en el acto de adulterio (Juan 8:3). No cuestiono su inspiración divina, y ni que sea la misma mano que antes escribió Cuando los fariseos se enteraron de lo que las multitudes andaban murmurando, ellos y los principales sacerdotes enviaron guardias del templo para arrestar a Jesús (Juan 7:32). Pero dudo que los principales sacerdotes (que eran Saduceos) tendieran un puente por encima de la grieta que los separaba de los Fariseos, para ponerse de acuerdo con ellos para emprender algo juntos.

Después del año 73, los miembros no judíos de la naciente Iglesia acataron la consigna política de tomar distancia respecto de todos los judíos, para no caer junto con ellos. Esta situación quizás pesó en quienes escribieron los Evangelios. En algún momento la idea de que había judíos culpables de perseguir a los discípulos de Jesús se separó del hecho histórico que le dio origen (la muerte de Santiago, el hermano de Jesús) y se unió a la narración de la condena y ejecución de Jesús.

Como resultado de ese proceso el sanguinario comandante Poncio Pilato –que ordenó Su crucifixión-  quedó finalmente pintado como una persona de altos valores éticos, que quiso salvar a Jesús de los judíos. El enfrentamiento entre Saduceos y Fariseos pasó a un segundo plano, para finalmente desaparecer del radar de quienes no valoran las fuentes judaicas. 

San Agustín hizo su exégesis desde una posición ideológica y teológica tan pro romana y distanciada de la raíz judía del magisterio de Jesús, que no tuvo en cuenta algunos aspectos importantes del contexto literario y de la cultura en cuyo seno sucedieron los hechos. Coherente con su posición de señalar como pecador al otro, San Agustín no dudó en solicitar la intervención del poder militar romano contra un grupo de cristianos a los que él consideraba herejes.

Al alejarse de los judíos y aliarse con el poder romano, el cristianismo se alejó de Su idea de la Paz como justicia con misericordia y no violencia, y se asoció a la idea de la Paz como consecuencia de la victoria. Si logramos sustraernos a los encantos de la poderosa redacción de San Agustín, que sirvió para que los monasterios Agustinos alfabetizaran a la cristiandad, veremos que la escena de la mujer adúltera está inmersa en una trama histórica compleja sin cuyo conocimiento es imposible conjeturar correctamente qué significó para quienes la protagonizaron.

y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres (Juan 8:32)

Por ejemplo, ¿qué podemos inferir en base a que Mas esto decían tentándole, para poder acusarle? (Juan 8:6). Ya sabemos que ningún judío -ni siquiera la casta de los funcionarios Saduceos cómplices del poder Romano- tenía el poder de condenar a muerte. De hecho, en cuanto se enteró del asesinato legal de Santiagoel hermano de Jesús, el nuevo procurador romano echó a Ananías del cargo de Sumo Sacerdote, apenas tres meses después de que lo asumiera. Podemos inferir que cualquier judío que dijese públicamente que había que ejecutar a la adúltera según la Ley de Moisés era pasible de ser condenado a muerte por sublevarse contra la ley romana. Pero cualquier judío que admitiese que la ley de Moisés ya no regía, se auto-descalificaba como guía espiritual o maestro del movimiento fariseo.

Ese era el dilema que le presentaron a Jesús, el mismo dilema que paralizaba a todos los líderes fariseos de ese momento (a diferencia de los saduceos y la casta sacerdotal, que simplemente acataban el poder romano). Pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo (Juan 8: 6b).Tal vez nunca sepamos qué escribió con Su dedo en el polvo, antes de contestar. ¿Pensó en tomar un poco de ese polvo de la tierra para preparar la bebida que la acusada debía tomar para ser juzgada? Lo que sabemos es que Su respuesta se funda estrictamente en la ley de Moisés, de la que no cambia ni una letra (ver Deut 17:7). Su interpretación personal, renuente a aplicar la pena de muerte y que busca la justicia a la luz de la misericordia es igual al pensamiento de los maestros fariseos y del judaísmo rabínico de hoy en día.

Shalom Shalom

[ Modificado: Tuesday, 1 Apr 2025, 16:20 ]