el gozo de celebrar en casa...
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“Y pese a todo vuelve la mañana”
Primer paso: Contemplamos nuestra vida
- Jesús nos enseña que Dios es amar. Por eso necesitamos cultivar esta relación de amor. Gracias a él nos encontramos en comunión con todo, todas y todos. Nos encontramos... en el Nombre de Dios Padre-Madre, siempre presente como el sol y las estrellas; del Hijo, Jesús nuestro hermano y maestro y del Viento siempre nuevo del Espíritu Santo. Amén
- En esta celebración vamos a contemplar “las llagas” de Jesús Resucitado, nuestras “llagas” y las de Francisco. Por eso le pedimos a esta hermosa y profunda canción: “Levántate y canta” de Héctor Negro y Cesar Isella que nos ayuden a templar nuestro corazón.
LEVANTE Y CANTA
Si algún golpe de suerte, a contrapelo
A contrasol, a contraluz, a contravida
Te torna pájaro que quiebra el vuelo
Y te revuelca con el ala herida.
Y hay tanto viento para andar las ramas
Tanto celeste para echarse encima
Y pese a todo, vuelve la mañana
Y está el amor que su milagro arrima.
Por qué caerse y entregar las alas
Por qué rendirse y manotear las ruinas
Si es el dolor, al fin, quien nos iguala.
Y la esperanza, quien nos ilumina.
Si hay un golpe de suerte, a contrapelo
A contrasol, a contraluz, a contravida
Abrí los ojos y tragate el cielo
Sentite fuerte y empujá hacia arriba
Tiempo personal:
- Recién cantamos: “Te torna pájaro que quiebra el vuelo y te revuelca con el ala herida”. En diferentes momentos de nuestra vida habremos experimentado estas “heridas”, estas “llagas”...
- Recordá algunos de esos momentos.
- Ahora que las contemplo en la distancia: ¿Qué te enseñaron esas “heridas”, esas “llagas”?; ¿Qué aprendiste de la vida, del amor a través de ellas?”
- ...
- Si te parece, lo podes escribir.
- Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
- Nuestros dolores, heridas, “llagas”... son parte de nuestra condición humana, esos “golpes de suerte a contrapelo, a contrasol, a contraluz, a contravida”... Y al mismo tiempo, podemos decir desde nuestra propia experiencia que: “Y hay tanto viento para andar las ramas. Tanto celeste para echarse encima. Y pese a todo, vuelve la mañana. Y está el amor que su milagro arrima”.
- Estamos despidiendo a nuestro querido Francisco, que vivió la fragilidad, el dolor desde la fe y el amor. En abril del 2023 nos decía: “La naturaleza humana, lleva inscrita en sí misma la realidad de la limitación, la fragilidad y la muerte. Tengo una preocupación particularmente cerca de mi corazón, a saber, que la enfermedad y la finitud en el pensamiento moderno son a menudo consideradas como una pérdida, un no valor, una molestia que debe ser minimizada, contrarrestada y cancelada a toda costa”.
- Sigue Francisco: “La experiencia del dolor es una realidad aterradora que, cuando irrumpe y agrede, puede dejar al hombre conmocionado, hasta el punto de quebrantar su fe. La persona se encuentra entonces en una encrucijada: puede dejar que el sufrimiento la lleve a replegarse en sí misma, hasta la desesperación y la rebelión; o puede acogerlo como una oportunidad de crecimiento y discernimiento sobre lo que realmente importa en la vida, hasta el encuentro con Dios. El hombre y la mujer de fe se sienten invitados a afrontar la condición universal del dolor como lugar de encuentro con la cercanía y la compasión de Dios, Padre bueno, que con infinita misericordia se hace cargo de sus criaturas heridas para sanarlas, resucitarlas y salvarlas”.
- Termina diciendo Francisco: “Así, en Jesús, hasta el sufrimiento se transforma en amor y el fin de las cosas de este mundo se convierte en esperanza de resurrección. En esencia, para el cristiano, también la enfermedad es un gran don de comunión, con el que Dios le hace partícipe de su plenitud del bien precisamente a través de la experiencia de su debilidad. La forma en que experimentamos el dolor nos habla de nuestra posibilidad de amar y dejarnos amar, de nuestra capacidad de dar sentido a los acontecimientos de la existencia a la luz del amor y de nuestra disposición a aceptar las limitaciones como una oportunidad de crecimiento y de redención”.
- Todas y todos somos testigos que Francisco le puso el cuerpo a estas palabras. No solo supo “abrazar sus propias heridas-llagas”, sobre todo supo abrazar las “heridas-llagas” de otros, las de toda humanidad y también las de la Madre Tierra Crucificada. El gesto de ir este último jueves santo a visitar la cárcel, como lo hacía todos los años, estando tan frágil, transparenta lo que estamos diciendo.
- Francisco como Jesús, entregó todo hasta el final. Aprendió a vivir el dolor, “las heridas”, desde la fe, la esperanza y el amor. Por eso hoy nos canta, ya resucitado: “Por qué caerse y entregar las alas. Por qué rendirse y manotear las ruinas. Si es el dolor, al fin, quien nos iguala y la esperanza, quien nos ilumina. Si hay un golpe de suerte, a contrapelo, a contrasol, a contraluz, a contravida. Abrí los ojos y tragate el cielo. Sentite fuerte y empujá hacia arriba”
- Qué me provoca esta reflexión?, ¿Qué nos hace sentipensar?
Según la Comunidad de Juan 20,19-30
“Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por la tarde, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo: a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.» Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «Hemos visto al Señor.» Pero él contestó: «Hasta que no vea la marca de los clavos en sus manos, no meta mis dedos en el agujero de los clavos y no introduzca mi mano en la herida de su costado, no creeré.» Ocho días después, los discípulos de Jesús estaban otra vez en casa, y Tomás con ellos. Estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos. Les dijo: «La paz esté con ustedes.» Después dijo a Tomás: «Pon aquí tu dedo y mira mis manos; extiende tu mano y métela en mi costado. Deja de negar y cree.» Tomás exclamó: «Tú eres mi Señor y mi Dios.» Jesús replicó: «Crees porque me has visto. ¡Felices los que no han visto, pero creen!»
Reflexión:
- La comunidad de Juan, como las otras comunidades: Mateo, Lucas y Marcos, nos narran lo que hoy se llama: “La experiencia del Resucitado”. La vivencia de un acontecimiento de profunda densidad humana donde sentimos-experimentamos-vemos, desde el amor, a Jesús Resucitado. Como esas experiencias que estuvimos recién contemplando en nuestra o en la vida de Francisco donde, por ejemplo, las “heridas-llagas” fueron una oportunidad para seguir aprendiendo a amar, a vivir con mayor plenitud. Profundicemos un poco más.
- Ana María Diaz en su reflexión del domingo pasado: “La danza de la resurrección” nos dice: “Para los discípulos y discípulas de Jesús, la resurrección no es una creencia, si no un acontecimiento que alcanza todas las dimensiones de la vida y lo vivo; (...) un acontecimiento que nos sacuda y nos conmueva intensamente”.
- Sigue Ana María: “Es necesario creer en los milagros. Nos confundimos cuando pensamos que los milagros no son naturales, que son inexplicables y excepcionales. Un milagro es un acontecimiento maravilloso que se produce fuera de la lógica lineal de los hechos. Los milagros son perfectamente naturales y ocurren frecuentemente. Lo que sucede es que no tenemos ojos para verlos, ni la lógica adecuada para esperarlos. La naturaleza, la vida, la historia no sigue necesariamente la dinámica causa efecto de un modo inapelable. Mucho más frecuentemente ocurren hechos inesperados, insospechados, resonancias curvas, saltos en los acontecimientos. Los milagros son también parte de la danza de la resurrección”.
- Las discípulas y discípulos de Jesús, estaban con miedo y encerrados. Y empezaron a compartir sus “heridas, sus dolores, sus llagas”. Mientras iban compartiendo recordaban, “volvían a pasar por el corazón”, las palabras y sobre todo los gestos de Jesús. En esa compartida fueron sintiendo y pudieron ver a Jesús en medio de ellos y ellas, en lo profundo de su corazón, que les decía: “La paz esté con ustedes”. Empezaron a comprender que esas “llagas” de Jesús, hablaban de Su amor y Su coraje. Esas “llagas” expresaban Su convicción de que el Sueño-Reino de Dios ya está en medio de nosotros.
- Ahora les tocaba a ellos y a ellas seguir poniéndole el cuerpo a esa Buena Noticia, como lo hizo su amado y valiente maestro. El Dios Abba, Padre y Madre garantiza Su Amor. Como el sol, la luna y las estrellas Su Amor nos ilumina e inspira siempre. No tenemos que hacer nada, siempre esta, es un Amor gratuito.
- Esta fue la convicción de los discípul@s: “El resucitado es el crucificado”, es decir: “Esa pasión por la vida desde el amor, la muerte no la puede frenar. “Las llagas” son una muestra clara de que “pese a todo, vuelve la mañana. Y está el amor que su milagro arrima”.
- Ayer y hoy ese mismo Jesús nos dice: “Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo”, es decir: “reciban esa misma pasión por el Sueño-Reino de Dios, crean que otro mundo es posible”. Jesús resucitado junto a Francisco, también resucitado, nos cantan: “Por qué caerse y entregar las alas. Por qué rendirse y manotear las ruinas. Si es el dolor, al fin, quien nos iguala. Y la esperanza, quien nos ilumina. Si hay un golpe de suerte, a contrapelo, a contrasol, a contraluz, a contravida. Abrí los ojos y tragate el cielo. Sentite fuerte y empujá hacia arriba”.
- ¿Qué te parece esta manera de contemplar el Evangelio?. ¿A qué te desafía?
Tercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.
- Francisco, ya resucitado nos convoca durante este año a ser “peregrinas y peregrinos de esperanza”. Esa esperanza que nace de la convicción de que somos hijas e hijos de Dios.
- Los invitamos a escuchar nuevamente la canción “Levántate y canta”.
- Cantamos-escuchamos.
- Después de un rato de silencio... nos puede brotar alguna oración de petición, de perdón, de acción de gracias... confiando que Dios, nuestro Padre-Madre nos escucha.
- ...
- Traemos al corazón aquell@s que están enferm@s... Y tambien a aquell@s que han fallecido, que han vivido su Pascua, confiando que están resucitados.
- ...
- Junto con todos ellos rezamos: “Padre nuestro...”. Le pedimos a María que nos ayude a reconocernos como hijas e hijos de Dios... “Alégrate María llena eres de gracia...”
- Recemos junto con Francisco resucitado por la fraternidad universal, para que sigamos aprendiendo a ser “peregrinas, peregrinos de esperanza”.
ORACIÓN AL CREADOR
Señor y Padre de la humanidad,
que creaste a todos los seres humanos
con la misma dignidad, infunde
en nuestros corazones un espíritu fraternal.
Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo, de justicia y de paz.
Impúlsanos a crear sociedades más sanas y un mundo más digno,
sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras.
Que nuestro corazón se abra
a todos los pueblos y naciones de la tierra,
para reconocer el bien y la belleza que sembraste en cada uno,
para estrechar lazos de unidad,
de proyectos comunes, de esperanzas compartidas.
Amén.
Los abrazamos Federico José cp y Carlos cp
Les proponemos para seguir profundizando...
-Los invitamos a escuchar de “un tal Jesús” Nº 125 “El primer día de la semana”.