Aptekmann, Marcelo
Blogeinträge von Aptekmann, Marcelo
¡La Sabiduría, antes de todo!

Shalom.
Este 15 de Junio en muchas iglesias se celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad, que reverencia la doctrina de que Dios es uno y único (pero con una distinción de tres Personas). Este misterio distingue entre Dios Padre -que es el Creador del cielo y de la tierra-, Dios Hijo -Jesucristo, el Verbo encarnado, engendrado por el Padre desde toda la eternidad, no creado- y Dios espíritu Santo –que habita el corazón de los creyentes, les dona la fe e impulsa a la iglesia-.
La primera Lectura litúrgica del domingo 15 es: Yo fui lo primero que hizo el Señor, hace mucho tiempo antes del comienzo de todo (Prov. 8: 22). Este versículo ofrece, en la tradición cristiana, un fundamento bíblico para afirmar que el Espíritu Santo (que es una de las tres personas de la Santísima Trinidad) fue hecho por Dios mucho antes de la creación de nuestro mundo. Siempre y cuando supongamos que de lo que habla Proverbios 8:22 sea el Espíritu Santo.
En cambio el judaísmo (de hoy en día y de la época de Jesús) interpreta que lo primero que hizo el Señor fue la Sabiduría, basándose en que: El Señor fundó la tierra con sabiduría, estableció los cielos con inteligencia. Con Su conocimiento hizo separar los mares y que las nubes produjeran rocío (Proverbios 3:19-20). La idea rabínica de que la Torah (la enseñanza de sabiduría contenida en el Pentateuco) es anterior a la creación del mundo se basa en que Dios creó al mundo con Su sabiduría (pre-existente), la que luego fue volcada en lenguaje humano a los libros de la Torah.
La literatura mística hebrea trata (alegóricamente) a Su sabiduría, o a Su divina presencia (llamada Shejiná) o a Su gloria (llamada Kavod) como si fuesen personas. A muchos judíos de la época de Jesús la idea de una trinidad de manifestaciones de nuestra única divinidad les resultaba aceptable, aunque no fuese una doctrina sostenida dogmáticamente.
El judaísmo no es (solamente) una religión
En la época de Jesús, la palabra “Judaísmo” no designaba a una religión definida por sus doctrinas, como lo es hoy el cristianismo. “Judaísmo” era lo que hacían los judíos (comer Kasher, descansar en Shabat, asistir a los débiles y necesitados de la comunidad). Lo que cada judío creyera era una cuestión personal, mas bien íntima, de la que no había por qué rendir cuentas a nadie. Lo que contaba era si se vivía de acuerdo a la ley, y costumbres comunitarias; lo que incluía (en menor medida) los tradicionales ritos y peregrinaciones al Templo de Jerusalem.
Una comunidad judía es algo así como una pequeña ciudad/estado, una Polis, arraigada no tanto en la geografía sino en las leyes de la Torah, que por este motivo es vista como una patria portátil. La Torah otorga derechos a los judíos y también a los extranjeros que viven entre judíos. Ese fue el caso de los cristianos gentiles hasta el año 80.
Dios Uno (y Trino) alguna vez también fue una idea de judíos
Al no definir su identidad según sus creencias, un pensador judío podía imaginar a la sabiduría como una segunda persona de Dios. Hay textos del siglo II a.e.c., (Eclesiástico)que asocian la sabiduría con el ruaj, el espíritu que se mueve sobre la faz de las aguas en Génesis 1. Aunque ese ruaj no sea visto como una persona divina, en muchos escritos místicos de la tradición judía la gloria de dios (kavod) y la divina presencia (shejiná) son tratadas –alegóricamente- como si fuesen personas divinas diferenciadas.
El filósofo judío Filón de Alejandría escribió (pocos años antes del nacimiento de Jesús) varias cosas acerca de una trinidad divina, y también sobre el Logos, el Verbo hijo de Dios Padre y de la Sabiduría que media entre Dios y los hombres.
Entre los primeros discípulos de Jesús, que vivían en comunidades que respetaban la Torah y en las que comulgaban Sus discípulos judíos con los prosélitos venidos de otros pueblos, los judíos presentes probablemente no hubieran objetado que algún cristiano venido del paganismo sostuviera alegóricamente que Dios puede tomar rasgos humanos (ya que la Biblia a menudo habla del brazo extendido y mano fuerte de Dios, y cosas por el estilo), pero probablemente no estarían de acuerdo en afirmar doctinariamente que el Logos se hizo carne.
La Didajé (manual de instrucción para los primeros cristianos no judíos) enseñaba, igual que San Pablo, que algunas de las leyes de la Biblia (obligatorias para los judíos) no son obligatorias para los de otros pueblos, pero que para venir al Dios de Israel por el camino de Jesús hace bien conocer las normas de cómo comer Kasher. Además, la Didajé decía: Acerca del bautismo, bautizad de esta manera: Dichas con anterioridad todas estas cosas, bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva. (Didajé 7:1).
También las ideas van y vienen
Cuando los discípulos no judíos de Jesús fueron forzados por el imperio Romano a distanciarse de sus hermanos judíos, dejaron la Didajé y se quedaron sin otras escrituras mas que el Antiguo Testamento. Fue en ese momento que se sentaron las bases de la tradición interpretativa cristiana del A.T. y También comenzaron a escribirse los evangelios, en los que germinaron las semillas de la doctrina de la Santísima Trinidad, que la cristiandad recibió de su matriz judía. En líneas generales, la Santísima Trinidad pasó a ser una idea cristiana y dejó de ser trabajada por autores judíos.
Así es que leemos que en el bautismo de Jesús que: el Padre habla, el Hijo es bautizado y el Espíritu toma forma de paloma (Mateo3:16b-17). Luego, según el mismo evangelio, cuando Él envía a Sus discípulos a misionar, lo hace bajo la consigna: Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:29).
Hoy en día algunos cristianos (como los testigos de Jehová y las iglesias Unitarias) no celebran la Santísima Trinidad, en parte porque la palabra trinidad –en referencia a esta doctrina- no aparece en la Biblia. Pero, nadie discute que el concepto de una Trinidad está al menos esbozado en el N.T. como por ejemplo en San Pablo: Que la misericordia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la presencia del Espíritu Santo estén siempre con todos ustedes (2 Corintios 13:14).
La lectura del evangelio del 8 de Junio primero nos enseña que se trata de un misterio, y luego comienza a explicar en qué consiste el misterio que le involucra a Él, al Padre, y al Espíritu de la verdad: Yo todavía tengo mucho que decirles, pero ahora sería demasiado para ustedes. Cuando venga el Espíritu de la verdad, los guiará a toda la verdad. El Espíritu no hablará por su propia cuenta, sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará lo que va a suceder después. Él recibirá de mí lo que les diga, y así me honrará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por esta razón él recibirá de mí todo lo que les diga (Juan 16:12-15).
Mi rabino me enseñó que las creencias no se discuten. Pero que en una tertulia amigable, las diferentes interpretaciones se pueden compartir. Mi opinión es que Si la tercera persona fuese la Sabiduría, ella nos enseñaría que cada momento es precioso y único. Ese es otro motivo para apreciar, agradecer y celebrar que nos ha sido prestada la vida.
Ojalá que seas bendecido con mucha sabiduría, hasta el día que te toque devolverla a quien la dio en préstamo.
Shalom Shalom