Rubén Darío
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Ana Pamic
La historia Migrante contada en primera persona.
Audio Original con Ana Pamic del 21 de enero de 2014
parte (I)
parte (II)
Diálogo con Ana Pamic.
Ana Cavagni, es en realidad Ana Pamich viuda en primeras nupcias de Cavagni. En segundas nupcias es viuda de Furlán, con este último se casó cerca de los 70 años.
Ella nació en 1921, es la única hija, y a sus 5 ó 6 años vino con sus padres de Croacia en un vapor llamado Sofía, en el último viaje de este navío ya que según lo que ella recuerda era bastante obsoleto, la travesía fue de aproximadamente 35 días.
Estando el barco al salir, comenta ella de que recuerda haber visto a un hombre que venía solo a “hacer la américa” (como otros tantos) con la promesa de un pronto reencuentro con su familia, que este hombre tenía un acordeón en sus rodillas y cantaba un tema que Ana recordó y cantó una fracción; el tema era de origen Italiano, muy nostálgico y decia algo asi como “Partimos en viaje y no nos veremos mas . . .” ella lo cantó en Tano.
Junto a este hombre estaba su único hijo varón (de aproximadamente la misma edad que Ana) fuertemente abrazado a sus pies con mucho dolor por la partida de su padre.
Después de un par de años en América el busco con mucho afán juntar el dinero para reencontrarse con su único hijo en Croacia, y en este afán halló el fin de sus días aquí en América, cerca de 1930 sin poder ver a su hijo.
En el viaje, la tripulación sufrió la peste de la viruela negra, a raíz de lo cual fallecieron muchos de los viajeros, entre ellos algunos niños por lo cual los envolvían en sábanas y los arrojaban al mar.
Cuando llegaron al puerto fueron aislados en cuarentena por el tema de la peste inmediatamente bajaron del barco, y como consecuencia de esto, no fueron registrados en aduana.
Ana y unos tal Sidarich, venían juntos en el mismo viaje; esos Sidarich, creo que viven también en Alto Alberdi, eran o son 2 hermanos, un varón y una mujer; cuando allá por fines de los 60, el varón quiso viajar a Europa, llegado a realizar un trámite en Italia?, fue informado de que El, su hermana y Ana Pamich habían sido dados por muertos al no figurar en el registro de ingresantes en ese viaje; se supuso murieron por la peste.
Cuando llegaron a Argentina vinieron a Córdoba a los predios que luego fueron la actual Fábrica de Aviones, con muchos otros paisanos Croatas y vaya a saber cuantos mas (la Mamá me supo contar de que los Seez tuvieron residencia por esos lugares).
De allí ante la noticia de la construcción de una fábrica de cemento nueva en Dumesnil, se trasladaron muchos de ellos para allá con la promesa del laburo, entre ellos nuestros abuelos.
Fueron a parar al campamento Minetti, y vivía Ana a unos pocos metros de los Abuelos, el campamento estaba dividido en sectores de a tres casas y ella vivía en el sector contiguo al de los abuelos. Cada tantos sectores compartían la pileta para lavar la ropa, y ella recuerda haber estado prácticamente todos los días con la abuela a la siesta lavando.
Estando allí, jugaban todos los días con el Papá y el Tio.
Dice que el Papá era muy tímido, como el Abuelo, no así la Abuela ni el Tío.
Dice que no había luz eléctrica y que se alumbraban con mecheros (recordó que el kerosene era “Blanco” en esos días.
Y recordó la magnitud del cambio que fue cuando la empresa le dio iluminación eléctrica al campamento.
Recordó que tenían que caminar aproximadamente 2 km para ir a buscar agua potable.
Cuando le pregunté si el Papá hablaba en croata, me contó que todos los paisanos eran discriminados y tratados de “Polacos”, por lo cual evitaban hablar en su idioma, pero que lo conocían perfectamente ya que era lo que se hablaba en sus casas.
Luego sus padres se fueron a La Plata, y allí se conoció y se casó con este tal Cavagni, que era italiano o hijo de tales.
Resulta que este Cavagni había estado en Saldan o en Campamento Minetti y tenía allí una carnicería, a raíz de esto le comente que recordé que el Papá supo repartir carne en una jardinera en esa zona, y le comente de que tal vez se trataba de la misma carnicería; no le extraño, pero no sabía nada al respecto.
Luego se vinieron a La Falda donde vivieron unos 20 o más años, allí tampoco dejo de ver con una cierta frecuencia a los paisanos.
Luego vinieron a Córdoba y si bien entiendo ella enviudó cerca de fines de los 60, entonces allí puso el negocio “La Triestina” para sobrevivir.
Recordó que en esa época, le llamaba la atención cuando veía a los Bergliaffa (Nosotros), por estar estos tan ordenados y tan prolijos, y se maravillaba de la Mamá.
Allá por el setenta y poco fue inducida a probar nacionalizarse u obtener una pensión o jubilación Italiana por lo de su marido, y estando allá la sacaron a los tiros.
Y si bien entendí empezó a laburar allá como tejedora.
En una de esas se enteró de que vivía un tal “Primorovich” en Trieste, que tenía una muy buena posición económica, que tenía plantaciones de caña en Brasil y otras propiedades y fuentes de ingreso, fue a verlo a un negocio suyo (un café) que tenía en Trieste, allí le dijeron que él no estaba allí y respondiendo a sus preguntas le informaron el hotel donde paraba/vivía.
Llegando allí le dijo a su secretaria (ahora que lo escribo veo que no cierra, o era hotel o era oficina?) de quién era ella y de que había venido de Argentina y que quería verlo.
Una vez que obtuvo la oportunidad de una entrevista, le contó la historia de aquel hombre que tenía un acordeón en el puerto y del niño abrazado a los pies de su padre, a lo que él respondió con mucho llanto y abrazos; resulta que el hombre del acordeón no era nada más y ni nada menos que su padre.
En algún viaje posterior ella tuvo la oportunidad de llevarle fotos de su padre.
Por supuesto que trabaron una fuerte amistad, bañada de nostalgias y agradecimientos y a través de él obtuvo la jubilación social? de Italia.
A raíz de eso, tuvo que ir todos los años a partir aproximadamente de 1973 (con alguna rara excepción) a renovar dicho trámite.
Siempre aprovecho para cruzar la frontera y ver a sus familiares en Croacia.
Por la asiduidad de sus viajes fue consultada un sinnúmero de veces acerca de parientes y familiares y propició muchos encuentros.
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Dice que en aquellos primeros tiempos, si no escribían en las cartas “Istria”, no llegaban a destino.
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Dice que su padre trabajó en la mina de carbón de Kanfanar, y que allí también había “minas de tierra roja”.
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Creo que dijo que su padre era nacido en Kanfanar.
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Ahora a raíz de su último viaje, cree recordar haber visto en el cementerio de Pola lápidas con apellido Bergliaffa/Brljafa.
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Dice que un fuerte económico de Pola son los Olivares.
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Cuando le pregunté a raíz de Marco Gregorovic, me dijo que una prima suya está casada con un primo de Él, que no lo conocía y que él la llamó a ella porque su primo le dijo que conocía a alguien en Argentina y más precisamente en Córdoba.
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De esa forma él se contacto y llamo y pregunto; y dio la casualidad que ella conocía a los Gregorovic de Argentina (otra vez nosotros) y que viven cerca de su casa, que suerte la de Marco.
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Que lo que está solicitando, es un poder para vender una propiedad que tal vez habrá sido de nuestros bisabuelos, ante un escribano común y corriente, y que a eso hay que hacerlo traducir al Croata.
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Cuando hablamos de eso y de quien podría hacerlo, recordó que este fin de año el cónsul de Croacia en Córdoba hizo una fiesta y que ella fue invitada, tal vez él conozca quien lo haga.
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Y se habló también de temas que ahora para mi son inconexos pero los asiento para no olvidarlos.
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También recuerdo a un tal Mateo Krijanatz que le faltó un mes para llegar a los 100 años.
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Comentaron que Chiavassa dejó y se fue con una mujer? Y que Cacho era un gran tipo?
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Y hablaron qué porque Chiavassa quiso ahorrar en cemento es que se derrumbó el colegio San José durante su construcción y que allí falleció un obrero, se ve que Chiavassa no era muy de sus agrados.
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Y me mostró unas bulkanetas de su padre y de su madre, que viene a ser como unos jarritos de porcelana con el nombre de cada uno y el cual se usaba para tomar diversas bebidas y se compartía con todos.
Cuando me iba vi en el living un plato de bronce colgado en la pared con un bajo relieve del Coliseo de Pola (asi le dice ella)
Toda esta charla fue debidamente regada con unas cervezas y ante la presencia de una amiga de más de 40 años de Ana y es la señora Elsa Cirito, quien nos recordó mucho a los mayores sobre todo.
Diálogo con Hortencia después del encuentro con Ana Pamic
Y hoy hablando alguna de esas cosas con la Mamá, le comente de que Ana decía que el Papá era mas bien timido y no parco, al igual que el Abuelo, no así la Abuela que era alegre y conversadora; a lo cual la Mamá me dijo que tal vez haya sido en vida del Abuelo, que ella conoció a “otra” Abuela.
Cuando le dije a la Mamá, que el Tío era del tipo de la Abuela, me dijo además que el Papá decía que el Tío se volcó totalmente hacia los Ranieri y hacia los Gotardi y que ellos competian a ver quien mantenía mejor a su esposa; que el tio vivia mas con ellos que con sus padres y hermano.
Que los Ranieri y los Gotardi eran al estilo de Ana, o sea “de otro nivel”, y que el Papá no la frecuento en vida; a lo que le dije que en realidad no veía a nadie ya que no era muy salidor, y me dijo que con la gente de la parroquia, el Papá si se veía.
Otra vez pido reserva sobre estas cosas, por respeto a la Mamá, a los difuntos y a todos.