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Domingo 13 de julio 2025 | Federico cp y Carlos cp

“Casa abierta”
Primer paso: Contemplamos nuestra vida
- Jesús nos enseña que Dios es amar. Por eso necesitamos cultivar esta relación de amor. Nos encontramos... en el Nombre de Dios Padre-Madre, siempre presente como el sol y las estrellas; del Hijo, Jesús nuestro hermano y maestro y del Viento siempre nuevo del Espíritu Santo. Amén
- El evangelio que leeremos este domingo nos da la oportunidad de encontrarnos con la parábola del Buen Samaritano, que nos regala la comunidad de Lucas. Jesús inventa esta parábola para tratar de explicar qué significa vivir estos tres amores: “Amar a Dios... al prójimo, como a uno mismo”. La canción del grupo de Guatemala, Guardabarranco: “Casa abierta” nos ayudará a templarnos para contemplar nuestra vida y la de Jesús.
CASA ABIERTA
Guardabarranco
Quiero estar bien con mis hermanos. De Norte a Sur al fin del mundo
Saber oír y dar mis manos. Sudar jugando algo bien sano.
Todos aquí somos humanos. Que más me da el color, la raza.
Dentro tenemos sentimientos que necesitan de sustento.
Si adentro hay buenos sentimientos. No se pueden quedar adentro.
Aquí está mi casa abierta. Hay un plato por ti en nuestra mesa.
Sombra de árbol para tu cabeza. Libro abierto tu vida, mi puerta.
Casa abierta. La amistad no cuestiona tu credo.
A la tierra le gusta que amemos. Sin distingos de culto y bandera.
Casa abierta.
Quisiera darte buena suerte. Y ser tu amigo hasta la muerte
Que la distancia no me entuma. Y la amistad no se consuma.
Tiempo personal:
- ¿Qué te provoca esta afirmación que recién cantamos: “Todos aquí somos humanos. Que más me da el color, la raza”; en estos tiempos de tanta intolerancia?
- ...
- ...
- Con tus actitudes y tu forma de ser: ¿a quienes les estas diciendo “aquí está mi casa abierta. Hay un plato por ti en nuestra mesa...?
- ...
- Si te parece, lo podes escribir.
- Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
- Respiramos un clima de intolerancia y de indiferencia todo el tiempo, en las calles, en las redes sociales y en otros lugares. Un clima de tensión que nos aleja, nos hace estar como “atrincherados”. Tendemos a estar solo con “los nuestros”, porque son demasiadas las amenazas y las inseguridades. Además sabemos que nuestra sociedad de consumo agita el “sálvense quien pueda” y exacerba ese individualismo cruel.
- La canción no es solo poesía, nos está desafiando a “despertar” y a seguir “cultivando” algo que está dentro del ser humano. Ese “quiero estar bien con mis hermanos, de norte a sur al fin del mundo. Saber oír y dar mis manos. Sudar jugando algo bien sano. Todos aquí somos humanos. Que más me da el color, la raza dentro tenemos sentimientos que no se pueden quedar adentro”. Todo esto y mucho más sigue latiendo en el corazón de la humanidad.
- Un antropólogo argentino, Rodolfo Kusch, investigando a los pueblos indígenas de América Latina, que llevan miles de años en nuestro continente dice: “En la comunidad indígena, el yo no se coloca por encima del nosotros; la vida emocional y relacional regula la convivencia. No hay un yo aislado, sino un “prójimo-próximo”: la compasión y el cuidado surgen de la cercanía afectiva y ritual. La “minga” andina – trabajo colectivo con intención solidaria – es un ejemplo de cómo la cooperación y la compasión se traducen en práctica comunitaria”.
- Sigue Kusch diciendo: “Un aspecto … en las comunidades indígenas … es su principio ético básico: la reciprocidad … dar para recibir y formar un tejido social. … La reciprocidad es una relación de doble vía … y la solidaridad es, por definición, una relación de una sola vía … dar sin esperar recibir, motivados por un compromiso genuino con la comunidad o la causa del otro”.
- Por eso si escuchamos lo profundo de nuestras entrañas humanas, si nos atrevemos a enfrentar nuestros miedos y prejuicios, podemos vivir lo que recién cantamos: “Aquí está mi casa abierta. Hay un plato por ti en nuestra mesa. Sombra de árbol para tu cabeza. Libro abierto tu vida mi puerta”.
- Rodolfo Kusch también nos dice: “el “estar” es propio del indígena. Se trata de una forma de estar en relación con la tierra, la comunidad y el cosmos. En cambio el “ser” de la cultura occidental, más centrado en el individuo, el progreso y la acumulación. En esa forma de “estar”, la vida comunitaria y los vínculos afectivos configuran una economía de solidaridad, no de ganancia. El sistema productivo funciona sobre una “economía de amparo”: se anticipan las necesidades comunitarias, se comparte, y no hay cálculo individual. El valor no está en medir cuánto produces, sino en contribuir al bienestar común, manteniendo relaciones solidarias”.
- Está en nuestras entrañas humanas y de la misma madre tierra, esa necesidad de decirnos: “quiero ser para vos Casa abierta. La amistad no cuestiona tu credo. A la tierra le gusta que amemos. Sin distingos de culto y bandera”. Vayamos al encuentro de Jesús, nuestro Maestro, que sabe de solidaridad y cómo ser casa abierta para los demás.
- Qué nos provoca esta reflexión?, ¿Qué nos hace sentipensar?
- Les recomendamos escuchar de un tal Jesús el Nº78 “Un samaritano sin fe”. Les puede ayudar a comprender mejor el contexto de esta parábola. Aquí tienen el link:
Según la Comunidad de Lucas 10,25-37
Un maestro de la Ley, que quería ponerlo a prueba, se levantó y le dijo:
- «Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?»
Jesús le dijo:
- «¿Qué está escrito en la Escritura? ¿Qué lees en ella?»
El hombre contestó:
- «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
Jesús le dijo:
- «¡Excelente respuesta! Haz eso y vivirás.»
El otro, que quería justificar su pregunta, replicó:
- «¿Y quién es mi prójimo?»
Jesús empezó a decir:
- «Bajaba un hombre por el camino de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron hasta de sus ropas, lo golpearon y se marcharon dejándolo medio muerto. Por casualidad bajaba por ese camino un sacerdote; lo vió, tomó el otro lado y siguió. Lo mismo hizo un levita que llegó a ese lugar: lo vio, tomó el otro lado y pasó de largo. Un samaritano también pasó por aquel camino y lo vio; pero éste se compadeció de él. Se acercó, curó sus heridas con aceite y vino y se las vendó; después lo montó sobre el animal que él traía, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente sacó dos monedas y se las dio al posadero diciéndole: «Cuídalo, y si gastas más, yo te lo pagaré a mi vuelta.»
Jesús entonces le preguntó:
- «Según tu parecer, ¿cuál de estos tres fue el prójimo del hombre que cayó en manos de los salteadores?»
El maestro de la Ley contestó:
- «El que se mostró compasivo con él.»
Y Jesús le dijo:
«Vete y haz tú lo mismo.»
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Nos podemos preguntar:
- ¿Qué nos llama la atención?; ¿Cómo relaciona Jesús los tres amores: A Dios, al prójimo como a uno mismo?
Reflexión:
- Al contemplar el texto vemos con claridad que el cambio en el relato fue ese: “Pero... un Samaritano lo vio y tuvo compasión”. Los otros dos, lo vieron y pasaron de largo. El sacerdote y el levita (el que sabe de las leyes de Dios), estos “hombres de Dios” no tuvieron compasión.
- “La compasión” es una de las dimensiones esenciales de nuestra condición humana, como recién reflexionamos. Jesús está denunciando que hay formas de relacionarnos con Dios, que nos alejan de los otros y de nosotros mismos, de lo más esencial. Para Jesús los tres amores: “Amar a Dios, al prójimo como a uno mismo” van juntos. Además nos dice que “la compasión” es la que “despierta” nuestra capacidad de amar. Francisco papa, lo dice de esta manera: “La compasión es un viaje del corazón a las manos. Así es Jesús, así nos enseña el Evangelio: a hacer, pero desde el corazón”
- Steve Warren Privat-Pérez, teólogo del Instituto Bartolomé de las Casas del Perú, contemplando al Papa León XIV, escribe un artículo que titula: “¡ESTA ES LA HORA DEL AMOR!”. Les vamos a compartir algunos fragmentos de su reflexión, porque está en relación con esta parábola que inventó Jesús para explicarnos algo sobre el amor.
-“El papa León XIV inició su ministerio y nos llamó a amar. Sí, amar todavía. Amar a pesar de todo. Amar con las manos vacías, con el cuerpo cansado, con el alma herida. Ese amor es la forma más radical de respuesta frente a un mundo que nos quiere fríos, eficaces, cerrados. Es un acto de rebelión contra la lógica del desprecio, del individualismo, del castigo. Y es también una promesa: no permitiremos que nos conviertan en lo mismo que nos hizo daño”.
-“No hablamos aquí del amor romántico. Hablamos de un amor comprometido, encarnado, resistente. Un amor que se vuelve verbo, que se hace cuerpo en los pequeños gestos cotidianos. El amor que cocina para otros cuando no hay mucho que ofrecer. El que escucha sin juzgar. El que pone el cuerpo en una protesta. El que cuida a los que ya nadie cuida. Ese amor es político, profundo, urgente.
-“No hay que ser ingenuos. El amor no borra las injusticias, no hace desaparecer la violencia estructural, ni evita los abusos del poder. Pero sí interrumpe sus efectos. Sí produce otras formas de relación. Sí desarma el odio que se cuela en nuestras venas cuando todo invita a odiar”.
-“Amar será nuestra manera de decir: aquí estamos. No nos han vencido. No nos han arrebatado del todo. Seguimos creyendo. Seguimos confiando. Seguimos tejiendo. Y aunque no sepamos bien cómo, aunque no sepamos cuándo, aunque no tengamos muy claro desde dónde… seguiremos amando”.
- Por eso junto con Jesús y el Samaritano, desde lo más profundo de nuestras entrañas humanas cantamos: “Todos aquí somos humanos. Que más me da el color, la raza. Aquí está mi casa abierta. La amistad no cuestiona tu credo. A la tierra le gusta que amemos. Sin distingos de culto y bandera”.
- ¿Qué nos parece esta reflexión?; ¿A qué nos desafía, a que nos compromete?
Tercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.
- Francisco papa, ya resucitado nos convoca durante este año a ser “peregrinas y peregrinos de esperanza”. Esa esperanza que nace de la convicción de que somos hijas e hijos de Dios, animados por Su Espíritu, animados por Jesús a esperanzar nuestra vida, en medio de todo lo que nos pasa.
- Los invitamos a escuchar nuevamente la canción “Casa abierta”. Teniendo en cuenta lo que hemos confirmado y descubierto en esta celebración.
- Cantamos-escuchamos.
- Después de un rato de silencio... nos puede brotar alguna oración de petición, de perdón, de acción de gracias... para traducir lo que venimos reflexionando y cayendo en la cuenta.
- ...
- Traemos al corazón aquell@s que están enferm@s... Y tambien a aquell@s que han fallecido, que han vivido su Pascua, confiando que están resucitados.
- Vamos a terminar con esta oración de Francisco que nos convoca a la fraternidad universal.
ORACIÓN AL CREADOR
Señor y Padre de la humanidad,
que creaste a todos los seres humanos con la misma dignidad.
Infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal.
Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo, de justicia y de paz.
Impúlsanos a crear sociedades más sanas y un mundo más digno,
sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras.
Que nuestro corazón se abra
a todos los pueblos y naciones de la tierra,
para reconocer el bien y la belleza que sembraste en cada uno,
para estrechar lazos de unidad, de proyectos comunes,
de esperanzas compartidas.
Amén.
Nos alegra ofrecerles esta celebración.
Los abrazamos sus hermanos, Federico José cp y Carlos cp