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von la alegría de celebrar en casa... - Friday, 27. February 2026, 14:49
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Domingo de Cuaresma | 1º de marzo 2026 Federico cp y Carlos cp 

 

“Hay tanta luz”

 

 Primer paso: Contemplamos nuestra vida 

 

 

  • En este 2º domingo de cuaresma Jesús nos revela que en nosotros habita “una luz” que estamos desafiados a vivir y a ofrecer a los demás. Por eso confiamos que la canción de El árbol de Diego: Hay tanta luz nos ayude a contemplar nuestra experiencia y la de Jesús. El cantor es Chileno. Esta describiendo algo de su país y de su experiencia. Sintamos esta hermosa canción y estemos atentos a lo que nos va despertando.

 

Hay Tanta Luz

El Árbol de Diego

 

Vengo de un trocito de tierra, tan angosto como una espiga.
Abrazado a una cordillera y arrullado por el mar que azul se le orilla.

Llevo en mis volcanes que rugen, ríos que tejen araucarias.
Un desierto que canta flores y un viejo glaciar que descongela magia.

Tengo una pena en el pecho y una guitarra que llora.
Traigo la voz de una abuela cantora.

Hay tanta luz en esta tierra de indolente oscuridad
Tanta que pronto va a aclarar hay tanta luz

acá que no podemos dejar de cantar
Tu corazón no puede dejar de brillar.

 

Vengo de un trocito de tierra, asediado por la codicia.
Pero mira el cóndor aun vuela,

sobre el denso manto de ilusiones grises.

Traigo canciones sencillas y honestas como mi padre.
Traigo la fuerza que me dio mi madre

Hay tanta luz en esta tierra de indolente oscuridad.

Tanta que pronto va a aclarar. Hay tanta luz,

acá que no podemos dejar de cantar...
Tu corazón no puede dejar de brillar.

Tu corazón no puede dejar de brillar
Tu corazón no puede dejar de brillar.

Tu corazón no puede dejar de brillar.

 

Tiempo personal:

 

  • ¿Qué despierta, qué provoca en tí esta afirmación que el cantor nos hace con insistencia: “Tu corazón no puede dejar de brillar”?
    • ...

 

  • ¿Quiénes te han ayudado y te ayudan a reconocer tu propia luz?.
    • ...

 

  • Si te parece, lo podes escribir.
  • Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.

 

Reflexión:

 

  • Reconocer la propia “luz” nos lleva toda la vida. Es muy probable que haya mucha gente a quienes les podemos agradecer por ayudarnos a descubrir nuestra propia luz. Paradojalmente son valiosos aquell@s que nos han alentado, confirmado, desafiado y también los que han sido duros, rigurosos, conflictivos con nosotros. Nuestra “luz brotaen tiempos de primavera y en tiempos de invierno. Cuando nos referimos a nuestra “luz” vale recordar lo que decía Nelson Mandela.

 

  • Después de 27 años en la cárcel, Nelson Mandela fue elegido democráticamente Presidente de Sudáfrica en 1994. En su discurso de investidura dijo:  “Nuestro miedo más profundo no es el de ser inapropiados. Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta. Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso? Más bien, la pregunta es: ¿Quién eres tú para no serlo? Eres hijo del universo. No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras. Nacemos para poner de manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros, como lo hacen los niños. Has nacido para manifestar la gloria divina que existe en nuestro interior. No está solamente en algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno. Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo. Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.”

 

  • Conocemos o imaginamos la lucha de este hombre Nelson Mandela (Si no lo conocemos o conocemos poco los alentamos a buscar información sobre él). Este luchador de la igualdad entre negros y blancos, derribó junto con millones, esa cruel e injusta ley que ponía abismos entre seres humanos de diferentes razas. Luchó contra el sistema de discriminación racial conocido como “apartheid” en Sudáfrica. Podemos imaginarlo 27 años en la cárcel y cuando sale de esa oscuridad proféticamente nos dice: “Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta. (...) Eres hijo del universo. (...) Has nacido para manifestar la gloria divina que existe en nuestro interior”.

 

  • Sabemos que no es fácil reconocer la propia luz. El poeta nos insiste: “Tu corazón no puede dejar de brillar” y nos dice que “su abuela” cantora, las canciones sencillas y honestas de “su padre”, como la fuerza de “su madre” le han ayudado a reconocer su propia luz. Y en medio de esta “tierra de indolente oscuridad” y “asediada por la codicia”, que como por ejemplo hoy en Argentina, esa codicia perversa derriba los derechos de los trabajadores para el beneficio del dios dinero y sus cómplices.

 

  • Como decíamos el domingo pasado nuestros “miedos” tienden a paralizarnos, nos dejan “ciegos” y no nos dejan ver esa luz que nos habita. Paradojalmente cuando logramos que brote nuestra luz, ilumina a otros y nos ilumina a nosotros mismos. Al mismo tiempo, la luz de los otros, enciende aún más nuestra propia luz. Como decía Mandela “Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás”.

 

  • Vayamos al encuentro de Jesús que descubrió y ofreció su LUZ entre inviernos y primaveras una y otra vez.

 

 

 Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús 

 

Según la Comunidad deMt 17, 1-9

1En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte al monte Tabor. 2Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. 3De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. 4Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». 5Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escúchenlo». 6Al oírlo, los discípulos cayeron al suelo, llenos de espanto. 7Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levántense, no teman». 8Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. 9Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No cuenten a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos». 

 

Pregunta:

  • ¿Qué nos llama la atención de este texto?
    • ...
    • ¿Cómo lo podemos relacionar este texto con lo que venimos reflexionando?

 

Reflexión:

 

  • Estamos en el capítulo 17 del Evangelio de Mateo. En el capítulo 3 la comunidad de Mateo nos recuerda el acontecimiento del bautismo, donde Jesús había escuchado en lo profundo de su corazón: “Este es mi Hijo, el Amado, el Elegido” (v.16). Después fue al desierto como lo vimos el domingo pasado. Comienza a juntar compañeros y compañeras para anunciar esta Buena Noticia a todos los que se va encontrando en el camino. Como si les dijera (ayer) y nos dijera (hoy): “Sepan que son Hijos e Hijas de Dios. Comprendan que Dios es Abba, Padre y Madre, que tiene un Sueño-Reino para todas y todos. Por eso estamos convocad@s a derribar todas las fronteras que nos separan y así aprendamos, entre alegrías y dolores, a ser hermanas y hermanos”.

 

  • Un Sueño-Reino que puso en práctica con los más cercanos, viviendo la fraternidad y al mismo tiempo con toda la gente, la muchedumbre, que se iba encontrando en el camino. Podemos imaginarlo a Jesús diciéndoles algo similar a lo que nos recordaba Nelson Mandela: “Han nacido para manifestar la gloria divina que existe en nuestro interior”. También lo podemos imaginar a Jesús recorriendo Galilea despertando esta conciencia susurrando y gritando a los cuatro vientos: “¡Hay tanta luz!, por eso ¡tu corazón no puede dejar de brillar!”.

 

  • Esta experiencia de Jesús en el monte Tabor puede expresar esos diferentes momentos en la vida de Jesús que fue cayendo en la cuenta de la LUZ que lo habitaba y de la LUZ que habitaba en otros. Este texto nos señala que tanto Jesús, sus discípul@s y la comunidad de Mateo pudieron reconocer esa luz presente en la historia de Su Pueblo. Ellos fueron reconociendo esa luz, en el Dios liberador (Moisés) y en el Dios siempre presente (El profeta Elías). Pero Jesús fue más allá, nos dijo con Su Vida que Dios es Abba, Padre y Madre. Que Dios le dice en lo profundo de su corazón a cada ser humano: “Tú eres mi hija amada, elegida; Tú eres mi hijo amado, elegido; escúchenlos, escúchense”.

 

  • Algo más. Esta experiencia del Tabor Jesús la vivió en otros momentos. Por ejemplo cuando se encontró con la mujer Siro Fenicia que le pedía curar a su hija. Ese encuentro lo conmovió. Le dijo: “¡Qué grande es tu fe mujer!”. Como si le dijera: “¡Hay tanta luz en tí mujer!. Que tu corazón no deje de brillar. En tu luz puedo ver a Luz de nuestro Dios Padre y Madre, porque sos SU HIJA". Lo mismo le paso con la mujer hemorroisa que llevaba 12 años enferma, la que le tocó el manto. Ahí vivió otro “Tabor”. La fe, la luz de esa mujer iluminó la luz de Jesús y de todos aquell@s que tenían ojos para ver. Otra Hija de Dios donde Jesús volvía a confirmar esa convicción que le habitaba: “Así como yo sentí que Dios me decía Tu eres mi hijo el amado, tengo que decirles a todas y a todos que son hijas e hijos amados por Dios”.

 

  • En este segundo domingo de cuaresma no estamos convocad@s por Jesús hacer “tres carpas para quedarnos tranquilos”, sino que estamos provocad@s por Jesús a seguir descubriendo esa LUZ que nos habita para seguir encendiendo este Sueño. En medio de tanta oscuridad, de tanta violencia, de tanta injusticia y crueldad de ayer y de hoy estamos llamad@s a hacernos cargo de nuestra luz para sumarnos a esta corriente de amor y así seguir viviendo y proclamando con Jesús: “Tu corazón no puede dejar de brillar”.

 

  • ¿A qué nos desafía todo esto que venimos reflexionando en este tiempo de cuaresma que estamos transitando?

 

 Tercer paso: “Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”. 

 

  • L@s invitamos a hacer un momento de silencio para agradecer esa “luz” que nos habita. Este tiempo de cuaresma puede ser un tiempo propicio para valorar y encender aún más esa luz que se nos ha confiado.  

 

  • Con todo lo que nos fue despertando esta reflexión volvamos a escuchar la canción: “Hay tanta luz”.
    • La escuchamos-cantamos...

 

  • Después de un rato de silencio... nos puede brotar alguna oración de petición, de perdón, de acción de gracias... para traducir lo que venimos reflexionando y cayendo en la cuenta.
    • ...
  • Traemos al corazón aquell@s que están enferm@s... Y también a aquell@s que han fallecido, que han vivido su Pascua, confiando que están resucitados.
    • ...
  • Junto con todos ell@s rezamos: “Madre-Padre nuestro...”.

 

  • Le pedimos a María que nos ayude a seguir descubriendo nuestra luz, ella que también con sabiduría y coraje supo descubrir su propia luz: “Alégrate María llena eres de gracia el Señor está contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de ti vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios ruega por nosotros tus hijos, ahora y en la hora de nuestra pascua”. Amén
 
Nos alegra ofrecerles esta celebración.
¡Fecunda cuaresma!
Los abrazamos sus hermanos, Federico José cp y Carlos cp

 

 Les proponemos para seguir profundizando... 

 

-Los invitamos a escuchar de “un tal Jesús” Nº 68 “En la cumbre del Tabor”

https://youtu.be/1p5dusU71mw?si=v7u7_VgBeHe566UK