la alegría de celebrar en casa...
Blogeinträge von la alegría de celebrar en casa...
“Cantamos porque somos militantes de la vida”
Primer paso: Contemplamos nuestra vida
- Nos reunimos en Su Nombre, en el Nombre de nuestro Dios que es Amar, que es Padre-Madre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
- En este 3º domingo de Pascua, la comunidad de Lucas nos presenta esa hermosa experiencia de los discìpulos de Emaús. En el camino y conpartiendo la mesa les ardió el corazón, recordando que vale la pena y la dicha... vivir como Jesús.
- La poesía de Mario Bendetti: “Por qué cantamos”, hecha canción por Valentín Favero, confiamos que nos ayudará a contemplar nuestra vida y la de Jesús.
POR QUÉ CANTAMOS
Mario Benedetti y Valentín Favero.
Si cada hora vino con su muerte.
Si el tiempo era una cueva de ladrones
Los aires ya no son tan Buenos Aires.
La vida es nada más que un blanco móvil
Usted... Preguntará ¿por qué cantamos?
Si los nuestros quedaron sin abrazo.
La patria casi muerta de tristeza
Si el corazón del hombre se hizo añicos
Antes de que estallara la vergüenza.
Usted... Preguntará ¿por qué cantamos?
Cantamos porque el rio está sonando.
Y cuando suena el rio, suena el rio.
Cantamos porque el cruel no tiene nombre
Y en cambio tiene nombre su destino.
Cantamos porque el niño y porque todos.
Y porque algún futuro y porque el pueblo.
Cantamos porque los sobrevivientes
Y nuestros muertos quieren que cantemos.
Si fuimos lejos como un horizonte.
Si aquí quedaron árboles y cielo
Si cada noche siempre era una ausencia.
Y cada despertar un desencuentro.
Usted... Preguntará ¿por qué cantamos?
Cantamos porque llueve sobre el surco
Y somos militantes de la vida.
Y porque no podemos ni queremos.
Dejar que la canción se haga ceniza
Cantamos porque el grito no es bastante
Y no es bastante el llanto ni la bronca.
Cantamos porque creemos en la gente
Y porque venceremos la derrota.
Cantamos porque el sol nos reconoce
Y porque el campo huele a primavera
Y porque en este tallo en aquel fruto
Cada pregunta tiene su respuesta.
Tiempo personal:
- Hay mucho dolor, violencia, indiferencia y mucha muerte a nuestro alrededor... sin embargo podemos decir junto con Marío Benedetti que “Cantamos porque somos militantes de la vida...”.
- ¿Qué otras frases de la canción te hacen sentido y las harías tuyas?. Nombralas.
- ...
- ¿Qué otras frases-convicciones, no estan en la canción y tu nombrarías?; Completa ese: “Canto/cantamos porque...”
- ...
- ¿Qué otras frases de la canción te hacen sentido y las harías tuyas?. Nombralas.
- Si te parece, lo podes escribir.
- Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
- Estamos viviendo tiempos muy complejos, conflictivos y desconcertantes. Esas frases de Mario Benedetti, que describían la década de los 70 en América Latina, en tiempos de dictadura, también pueden describir nuestro presente: “Si cada hora vino con su muerte. Si el tiempo era una cueva de ladrones. Los aires ya no son tan Buenos Aires. La vida es nada más que un blanco móvil”. Un “blanco móvil” que con drones destruye la vida de niñ@s que están en las escuelas o en los hospitales, en Gaza o en otros lugares del mundo. Esa “cueva de ladrones” que roba y mata a los jubilad@s dejándol@s sin medicamentos y mucho, mucho más.
- Nosotros junto con Benedetti: “Cantamos porque el rio está sonando. Y cuando suena el rio, suena el rio. Cantamos porque el niño y porque todos. Y porque algún futuro y porque el pueblo. Cantamos porque los sobrevivientes Y nuestros muertos quieren que cantemos”.
- Hoy en estos tiempos de guerra junto con miles, millones, podemos decir con dolor: “Si los nuestros quedaron sin abrazo. La patria casi muerta de tristeza. Si el corazón del hombre se hizo añicos. Antes de que estallara la vergüenza”. “Si cada noche siempre era una ausencia. Y cada despertar un desencuentro”... ¿Usted preguntará por qué cantamos?...
- León XIV les habló a los jóvenes este Miércoles 15 de abril pasado en Camerún, y les expresaba sus “por qué cantamos”. Les dice: “La paz tiene que ser desarmada y desarmante. Una paz que sea desarmada, es decir, no basada en el miedo, la amenaza o el armamento; y desarmante, porque es capaz de resolver los conflictos, de abrir los corazones y de generar confianza, empatía y esperanza”.
- Sigue León XIV: “La paz no puede reducirse a un eslogan: debe encarnarse en un estilo, personal e institucional, que repudie toda forma de violencia. Por eso reitero con fuerza: «El mundo tiene sed de paz […]. ¡Basta ya de guerras, con sus dolorosos cúmulos de muertos, destrucciones y exiliados!». “Este grito quiere ser un llamamiento a la voluntad de contribuir a una paz auténtica, anteponiéndola a cualquier interés particular”. “No tengo miedo. Seguiré hablando contra la guerra. Alguien debe alzar la voz.”
- Muchas veces nos sentimos perplejos, muchos miedos tienden a paralizarnos y una noche de dudas nos invade el alma... necesitamos una y otra vez ir al encuentro de Jesús, el crucificado-Resucitado que nos recuerde que: “Cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la vida. Y porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga ceniza. Cantamos porque el grito no es bastante y no es bastante el llanto ni la bronca. Cantamos porque creemos en la gente y porque venceremos la derrota. Cantamos porque el sol nos reconoce y porque el campo huele a primavera”.
- En este tiempo Pascual, tiempo de primavera para el hemisferio norte, vayamos al encuentro de Jesús.
Según la Comunidad de Lucas 24, 13-35
Aquel mismo día dos discípulos se dirigían a un pueblecito llamado Emaús, que está a unos doce kilómetros de Jerusalén, e iban conversando sobre todo lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se les acercó y se puso a caminar con ellos, pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: «¿De qué van discutiendo por el camino?» Se detuvieron, y parecían muy desanimados. Uno de ellos, llamado Cleofás, le contestó: «¿Cómo? ¿Eres tú el único peregrino en Jerusalén que no está enterado de lo que ha pasado aquí estos días?» «¿Qué pasó?», les preguntó. Le contestaron: «¡Todo el asunto de Jesús Nazareno!» Era un profeta poderoso en obras y palabras, reconocido por Dios y por todo el pueblo. Pero nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes renegaron de él, lo hicieron condenar a muerte y clavar en la cruz.
Nosotros pensábamos que él sería el que debía libertar a Israel. Pero todo está hecho, y ya van dos días que sucedieron estas cosas. En realidad, algunas mujeres de nuestro grupo nos han inquietado, pues fueron muy de mañana al sepulcro y, al no hallar su cuerpo, volvieron hablando de una aparición de ángeles que decían que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y hallaron todo tal como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron.» Entonces él les dijo: «¡Qué poco entienden ustedes, y qué lentos son sus corazones para creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No tenía que ser así y que el Mesías padeciera para entrar en su gloria?» Y les interpretó lo que se decía de él en todas las Escrituras, comenzando por Moisés y luego todos los profetas. Al llegar cerca del pueblo al que iban, hizo como que quisiera seguir adelante, pero ellos le insistieron diciendo: «Quédate con nosotros, ya está cayendo la tarde y se termina el día.» Entró, pues, para quedarse con ellos. Y esto sucedió. Mientras estaba en la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, y en ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero ya había desaparecido. Entonces se dijeron el uno al otro: «¿No sentíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» De inmediato se levantaron y volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once y a los de su grupo”.
Pregunta:
- ¿Qué nos llama la atención de este texto?
- ...
- ¿Cómo lo podemos relacionar este texto con lo que venimos reflexionando?
Reflexión:
- Contemplemos la secuencia del camino: “Dos discípulos” iban discutiendo, compartiendo su dolor-bronca, porque los jefes de su pueblo (el poder político y religioso) le habían matado a su maestro, habían matado su esperanza. “Un desconocido”, se pone a caminar con ellos y les hace preguntas. Ellos lo dejan caminar a su lado, no lo apartan y contestan sus preguntas con el corazón en la mano. Además le cuentan que “unas mujeres” los dejaron inquietos, decían que estaba Resucitado, pero a Jesús no lo vieron. “El desconocido” les recuerda cómo Dios siempre estuvo presente en la vida de Su pueblo alentando la liberación.
- Como si “ellos dos” le hubieran dicho “al desconocido”: “Si los nuestros quedaron sin abrazo. La patria casi muerta de tristeza. Si el corazón del hombre se hizo añicos. Antes de que estallara la vergüenza”. Y “el desconocido” les dijo: “Cantamos porque Dios estuvo presente en tiempos de Moisés, en tiempos de los profetas liberando a Su pueblo... porque ama la vida”.
- Ahora la comunidad de Lucas nos ofrece este hermoso “umbral”: “Al llegar cerca del pueblo al que iban, hizo como que quisiera seguir adelante, pero ellos le insistieron diciendo: «Quédate con nosotros, ya está cayendo la tarde y se termina el día.». En el camino se les fue entibiando el corazón y por eso les brota desde sus entrañas ese: “quédate con nosotros”. Tantas veces lo habían visto a Jesús, al maestro, recibiendo la vida como viene, con esa capacidad de dejarse sorprender por la vida. Se ve que algo aprendieron.
- Ahora la secuencia de la casa: “Entró, pues, para quedarse con ellos”. Entre “los tres” se fueron entibiando el corazón. Por eso atravesaron el temor que significa dejar pasar a “un desconocido” a su casa. La comunidad de Lucas dice: “Y esto sucedió. Mientras estaba en la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, y en ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero ya había desaparecido”.
- ¿Quién desapareció?: “El “desconocido” y... apareció el “hermano”. Los tres emocionados mirándose a los ojos se dijeron: “ «¿No sentíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». Y nosotros podemos agregar: “Y se pusieron a cantar los tres: “Cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la vida. Y porque no podemos ni queremos. Dejar que la canción se haga ceniza”.
- Por último, una vez más, la secuencia del camino, pero de noche. Los tres con el corazón ardiendo iban cantando, para contarles su buena noticia a los otros que estaban reunidos en Jerusalén, ¡cómo se habían hecho hermanos en el camino, compartiendo la vida de Jesús, en la casa y la mesa!. “¡Tenemos que seguir multiplicando esta experiencia por todos lados!. Jesús esta Resucitado, camina y come en nuestras mesas. Tenemos que seguir multiplicando caminos y mesas”.
- En estos tiempos de guerra, tan violentos, como dijimos antes, nos dice León XIV, tenemos que ser artesan@s de la paz: “Esa paz debe encarnarse en un estilo, personal e institucional, que repudie toda forma de violencia. Es una paz desarmante, porque es capaz de resolver los conflictos, de abrir los corazones y de generar confianza, empatía y esperanza”. Así seguiremos multiplicando la experiencia de Jesús Resucitado haciéndonos hermanos y hermanas.
- Te invitamos a preguntarte: ¿Te ayuda esta mirada del Evangelio a fortalecer tu espíritu y tu esperanza?
Tercer paso: “Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.
- L@s invitamos a hacer un momento de silencio. Traigamos al corazón a estos tres caminantes.
- Con todo lo que nos fue despertando esta reflexión volvamos a escuchar la canción: “Por qué cantamos”.
- La escuchamos-cantamos...
- Después de un rato de silencio... nos puede brotar alguna oración de petición, de perdón, de acción de gracias... para traducir lo que venimos reflexionando y cayendo en la cuenta.
- ...
- Traemos al corazón aquell@s que están enferm@s... Y también a aquell@s que han fallecido, que han vivido su Pascua, confiando que están resucitados: Les podemos decir de corazón: “Jesús dales un abrazo de mi parte”
- ...
- Francisco papa nos decía: “Estamos viviendo una tercera guerra mundial a pedazos”. Esto es cada vez más evidente. Por eso recemos junto con León XIV la oración por la paz que hizo el sábado 11 de abril.
ORACION POR LA PAZ
Sábado 11 de abril 2026
Tú venciste a la muerte sin armas,
ni violencia: Disolviste su poder
con la fuerza de la paz.
Concédenos Tú paz,
como a las mujeres asombradas
en la mañana pascua,
como a los discípulos escondidos y asustados.
Envía Tú Espíritu,
aliento que da vida,
que reconcilia,
que convierte en hermanos y hermanas
a los adversarios y enemigos.
Inspíranos la confianza de María,
Tu madre, que con el corazón desgarrado
estaba al pie de la cruz,
firme en la fe de que resucitarías.
Que la locura de la guerra llegue a su fin.
Y que la tierra sea cuidada
y cultivada por quienes todavía
saben engendrar, saben custodiar,
y saben amar la vida.
¡Escúchanos Señor de la Vida!
- En comunión con toda la humanidad y la creación rezamos: “Madre-Padre nuestro...”.
- Le pedimos a María que nos ayude a seguir renovando nuestra confianza en Dios Abba: “Alégrate Maríallena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de ti vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios ruega por nosotros tus hijos, ahora y en la hora de nuestra pascua”. Amén
Nos alegra ofrecerles esta celebración.
¡Feliz Pascua!
Los abrazamos sus hermanos, Federico José cp y Carlos cp
Les proponemos para seguir profundizando...
-Para este tiempo pascual los invitamos a escuchar de “un tal Jesús” desde el Nº124 al Nº129, que son los relatos del Resucitado.
-El programa de este texto: Nº127 “Por el camino de Emaús”
- https://youtu.be/FvFDmXHAl1c?si=8CSRVHVSvRlud-ST