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Domingo 14 de junio 2026 | Federico cp y Carlos cp
“Ojos de cielo”
Primer paso: Contemplamos nuestra vida
- Nos reunimos en Su Nombre, en el Nombre del Dios que es Padre-Madre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
- Este domingo Jesús nos dirá: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe trabajadores a recoger su cosecha.». Es decir que en medio de su realidad, injusta, conflictiva y mucho más, Jesús ve “frutos” que hay que cosechar. ¿Qué ve Jesús, que otros no ven?. Son esos ojos que brotan del “sagrado corazón de Jesús”, que este viernes pasado celebramos.
- La canción ojos de cielo, de Víctor Heredia nos ayudará a contemplar a Jesús a partir de nuestra experiencia. Cantemos...
OJOS DE CIELO
Víctor Heredia
Si yo miro el fondo de tus ojos tiernos
Se me borra el mundo con todo su infierno
Se me borra el mundo y descubro el cielo
Cuando me zambullo en tus ojos tiernos.
Ojos de cielo, ojos de cielo. No me abandones en pleno vuelo
Ojos de cielo, ojos de cielo. Toda mi vida por ese sueño
Ojos de cielo, ojos de cielo. Ojos de cielo, ojos de cielo
Si yo me olvidara de lo verdadero
Si yo me alejara de lo más sincero
Tus ojos de cielo me lo recordaran
Si yo me alejara de lo verdadero.
Si el sol que me alumbra se apagara un día
Y una noche oscura ganara mi vida
Tus ojos de cielo me iluminarían
Tus ojos sinceros, mi camino y guía.
Tiempo personal:
- El poeta y cantor dice: “Si el sol que me alumbra se apagara un día. Y una noche oscura ganara mi vida. Tus ojos de cielo me iluminarían. Tus ojos sinceros, mi camino y guía”.
- A quiénes HOY, le cantarías y le dirías que: “tus ojos son sinceros, mi camino y guía”?. Te invitamos a nombrarl@s.
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- ¿Qué te ayudan a mirar, “esos ojos”, en esta realidad que vivís todos los días?
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- A quiénes HOY, le cantarías y le dirías que: “tus ojos son sinceros, mi camino y guía”?. Te invitamos a nombrarl@s.
- Si te parece, lo podes escribir.
- Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
- Vivimos tiempos de mucha intolerancia, tiempos donde la violencia está muy a flor de piel. Es lamentable cómo la crueldad se traduce en agresiones verbales en las redes, en las casas, en las calles y muchos lugares más. Hay un recrudecimiento del racismo y se va instalando esa lógica de la meritocracia, “yo tengo porque me lo merezco, me esforcé”. Una lógica que genera desprecios y asimetrías que busca naturalizar que haya seres humanos: de primera, de segunda, de tercera y de cuarta.
- Lo hemos dicho otras veces citando a Francisco: “Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro… ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero.” Este dios dinero necesita sacrificios humanos y el sacrificio de la madre tierra, porque el motor más importante es el lucro.
- Aún en medio de esta realidad cruel e injusta cantamos: “Si yo miro el fondo de tus ojos tiernos. Se me borra el mundo con todo su infierno. Se me borra el mundo y descubro el cielo. Cuando me zambullo en tus ojos tiernos”. Esos “ojos de cielo” que recién recordamos nos ayudan a contemplar que, a pesar y a través de todo, hay mucha vida. No pretendemos negar la realidad, decidimos mirarla con mayor profundidad, convencidos que “en lo pequeño habita tanta inmensidad”.
- Si miramos con atención podremos descubrir muchas “señales de vida”, que están ahí cerca de nosotros, hay “frutos” por cosechar, como nombró con claridad y valentía el papa León hace unas semanas en Camerún: “El mundo está siendo destruido por un puñado de tiranos y se mantiene en pie gracias a la inmensidad de hermanos y hermanas solidarios. Son la descendencia de Abraham, tan incontables como las estrellas del cielo y los granos de arena en la playa del mar”. León puede contemplar esos millones de seres humanos que aman la vida, creen en la bondad, por eso comprometen sus manos, en cada amanecer, en la construcción de un mundo más justo, bello y fraterno.
- Todos conocemos esos testigos que contagian vida, que con amor y coraje una y otra vez vuelven a empezar, son “ojos de cielo para nosotros”. A ellos y a ellas que “siembran y cosechan vida todo el tiempo”, les podemos cantar: “Si yo me olvidara de lo verdadero. Si yo me alejara de lo más sincero. Tus ojos de cielo me lo recordaran. Si yo me alejara de lo verdadero”.
- Vayamos al encuentro del testigo fiel, nuestro Maestro Jesús, a quién le cantamos a corazón abierto: “Ojos de cielo, ojos de cielo. No me abandones en pleno vuelo. Ojos de cielo, ojos de cielo. Toda mi vida por ese sueño”
Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús
Según la Comunidad de Mt. 9,35-39-10,1-8
Jesús recorría todas las ciudades y pueblos; enseñaba en sus sinagogas, proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba todas las dolencias y enfermedades. Al contemplar aquel gran gentío, Jesús sintió compasión, porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor. Y dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe trabajadores a recoger su cosecha.» Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio poder sobre los malos espíritus para expulsarlos y para curar toda clase de enfermedades y dolencias. Estos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago, el hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo y Judas Iscariote, el que lo traicionaría. A estos Doce Jesús los envió a misionar, con las instrucciones siguientes: «No vayan a tierras de paganos, ni entren en pueblos de samaritanos. Diríjanse más bien a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. A lo largo del camino proclamen: ¡El Reino de los Cielos está ahora cerca! Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron gratuitamente, denlo también gratuitamente”.
Pregunta:
- ¿Qué nos llama la atención de este texto?
- ...
- ¿Cómo lo podemos relacionar este texto con lo que venimos reflexionando?
Reflexión:
- La comunidad de Mateo nos recuerda esta afirmación “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe trabajadores a recoger su cosecha.». Una de las claves de estas palabras es que, en medio de esa situación tan injusta y de explotación que vivía su pueblo, creada por esa complicidad perversa entre el imperio romano y los jefes de la religión, es que Jesús veía y saboreaba “frutos del Reino de Dios”. Tiene “ojos de cielo”. Por eso lo podemos imaginar cantando: “Toda mi vida por este Sueño”.
- Jesús contempla “la sed de humanidad”, “el hambre de pan y de abrazos” en “los ojos de cielo” de los que iba encontrando en el camino, esos son “los frutos” que había que cosechar”. Los cuatro Evangelios están llenos de “encuentros”, porque “Jesús recorría todas las ciudades y pueblos...”; no se queda esperando y al mismo tiempo se detiene cuando salen a su encuentro. Aquí ya tenemos dos rasgos de los cosechadores y sembradores del Reino, que Jesús necesita: “Salir y detenerse”.
- La comunidad de Mateo nos dice: “les dio el poder para curar...”. Da la sensación que está hablando de algo que les “viene de arriba”, “ajeno a ellos”, pero en realidad esta hablando de esos “talentos” que se les ha confiado a cada uno de ellos, como a cada ser humano se le confía una multitud de talentos.
- Jesús, por ejemplo, tiene “el talento” de sanar, de hablar, de contagiar alegría, de aprender y mucho más. No se los guardó para él. La vida lo desafiaba todo el tiempo y... los iba ofreciendo, entregando. Los talentos son “como semillas” que necesitan ser plantadas y cultivadas. Muchos de esos talentos los hemos ido desplegando, dándonos o sin darnos cuenta. Hoy Jesús nos puede decir, mirando nuestros “ojos de cielo”: “No me abandones en pleno vuelo. Este sueño del Reino de Dios, de hacernos hermanos y hermanas, necesita de tus manos”. Otro dos rasgos: Valorar y ofrecer los talentos.
- Por eso nos podemos preguntar: ¿Cómo es la mirada de Jesús?. Antonio Pagola, el biblista Español, nos dice: “La mirada de Jesús está llena de cariño, respeto y amor. «Al ver a las gentes, se compadecía de ellas porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas sin pastor». Sufría al ver tanta gente perdida y sin orientación. Le dolía el abandono en que se encontraban tantas personas solas, cansadas y maltratadas por la vida. Aquellas gentes eran víctimas más que culpables. No necesitaban oír más condenas sino conocer una vida más sana. Por eso, inició un movimiento nuevo e inconfundible. Llamó a sus discípulos y les dio «autoridad», no para condenar sino para «curar toda enfermedad y dolencia».
- Por eso Jesús, hoy te cantamos: “Si el sol que me alumbra se apagara un día. Y una noche oscura ganara mi vida. Tus ojos de cielo me iluminarían. Tus ojos sinceros, mi camino y guía”.
- Terminemos con esta oración: “Jesús despierta en nosotros lucidez para saber “cosechar” esos “frutos” del Reino-Sueño de Dios que están ahí en medio de nosotros y... también inspíranos coraje para seguir “sembrando” amor, a Tu estilo. Y...gracias por eso que nos enseñaste, ¡tan liberador!: “lo recibieron gratuitamente, denlo también gratuitamente”.
- Te invitamos a preguntarte: ¿Te ayuda esta mirada del Evangelio a fortalecer tu espíritu y tu esperanza?
Tercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”
- L@s invitamos a hacer un momento de silencio para dejarnos abrazar por Dios que es amar.
- Con todo lo que nos fue despertando esta reflexión volvamos a recordar esos “ojos de cielo” que alientan nuestra vida y junto con Jesús Resucitado cantamos: “Ojos de cielo”.
- León XIVen su reciente encíclica “La magnífica humanidad” (HM), nos recuerda estos “ojos de cielo” que hay en cada ser humano. Nos dice: “Todos podemos dar nuestro aporte. En este punto, sin embargo, se insinúa una tentación sutil: pensar que los problemas son demasiado grandes y nosotros demasiado pequeños, y que, por tanto, nuestras decisiones no cambian nada. Es una forma elegante de rendirse, a menudo disfrazada de realismo. (...) . Sin embargo, nadie está exento de responsabilidad. Cada uno dispone de un ámbito propio de acción, y ahí —no en otro lugar— está llamado a elegir si alimenta la lógica de la fuerza —aunque sea sólo con indiferencia, cinismo, mentira y odio—; o si promueve la lógica de la paz —con verdad, sobriedad, cercanía y cuidado—. (HM 212)
- Por eso junto con León XIV recemos juntos.
Señor de la Vida,
que moldeaste a cada ser humano
a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste
para la comunión, no para la guerra,
para la fraternidad, no para la destrucción.
Tú que saludaste a tus discípulos diciendo:
“La paz esté con ustedes”, concédenos el don de tu paz
y la fortaleza para hacerla realidad en la historia.
Hoy elevamos nuestra súplica
por la paz en el mundo, rogando que las naciones
renuncien a las armas
y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.
Desarma nuestros corazones del odio,
el rencor y la indiferencia,
para que podamos ser instrumentos de reconciliación.
Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad
no nace del control que alimenta el miedo,
sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.
Señor, ilumina a los líderes de las naciones,
para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte,
detener la carrera armamentista,
y poner en el centro la vida de los más vulnerables.
Que nunca más la amenaza nuclear
condicione el futuro de la humanidad.
Espíritu Santo, haz de nosotros constructores
fieles y creativos de paz cotidiana:
en nuestro corazón, nuestras familias,
nuestras comunidades y nuestras ciudades.
Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación
y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo.
Amén.
- En comunión con toda la humanidad y la creación rezamos: “Madre-Padre nuestro...”.
- Le pedimos a María que nos ayude a seguir renovando nuestra confianza en Dios Abba: “Alégrate Maríallena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de ti vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios ruega por nosotros tus hijos, ahora y en la hora de nuestra pascua”. Amén
Nos alegra ofrecerles esta celebración.
Los abrazamos sus hermanos, Federico José cp y Carlos cp
Les proponemos para seguir profundizando...
-Los invitamos a escuchar de “un tal Jesús”: “De dos en dos” Nº60