el gozo de celebrar en casa...
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Domingo 28 de junio 2026 | Federico cp y Carlos cp

“Remamos, sabiendo cual es el precio”
Primer paso: Contemplamos nuestra vida
- Nos reunimos en Su Nombre, en el Nombre del Dios que es Padre-Madre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
- Este domingo Jesús nos desafiará con estas afirmaciones: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que no carga con su cruz y viene detrás de mí, no es digno de mí”. Y mucho más. Ayudados por esta canción: “Remamos” de Natalia Lafourcade vamos a explorar nuestra experiencia y desde ahí contemplaremos la sabiduría de Jesús.
REMAMOS
De chica me decía esta es la forma correcta
de andar y de dirigirme a quien tuve delante
De grande me costó a tropiezos poder darme cuenta
que había que volver a ser niña y desenseñarme
Como callar, cómo dejar atrás lo que te pega,
vengo a ofrecerme hoy
Remamos sabiendo cual es el precio,
con los puños apretados, sin pensar en detenernos
Remamos con la cara contra el viento,
con la valentía delante, con un pueblo entre los dedos
Remamos con un nudo aquí en el pecho,
soñando que al otro lado se avecina otro comienzo
Y me quedé bajo la lluvia aunque la voz se canse,
total es lo único que queda que no se ha quebrado
Donde hay dolor y falte luz, que mi garganta cante,
que en la canción agarren fuerzas mis pies anclados
Como callar, cómo dejar atrás lo que te pega,
vengo a ofrecerme hoy. Remamos...
Tiempo personal:
- Si contemplas los primeros años de tu experiencia familiar... desde este presente:
- ¿Cuáles son “los valores” y “modos de vida” que has confirmado y recreado a lo largo de tu vida?
- ...
- ¿Cuáles son los “valores y modos de vida” que han evolucionado y... cuáles decidiste cambiar para ser fiel a tí mism@?. Los que tuviste que “des-aprender”, como recien cantamos.
- ...
- Si te parece, lo podes escribir.
- Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
- La cantora lo dice con mucha claridad: “De chica me decía esta es la forma correcta
de andar y de dirigirme a quien tuve delante. De grande me costó a tropiezos poder darme cuenta que había que volver a ser niña y desenseñarme”. Es muy probable que tengamos mucho para agradecer a esa familia que nos gestó y nos acompañó en los primeros años de vida. Agradecemos sus valores y sus enseñanzas. Están en nosotros... la infancia siempre está “latiendo” en nosotros.Pero crecer no consiste solamente en conservar lo recibido. También implica discernir qué valores debemos profundizar y qué aprendizajes necesitamos desaprender para abrirnos a la novedad de la vida, de Dios.
- De a poco fuimos internalizando esas enseñanzas, pero con nuestro “sello propio”, dándonos o sin darnos cuenta. Aquí estamos hablando de la familia lo más amplio posible, los padres-madres, herman@s del vientre y los del corazón. Como hayan sido esos primeros años, nos fueron modelando... junto con esa “huella única” que vamos descubriendo y ofreciendo. Estamos hablando de ese “soplo original que Dios le regala a cada ser humano”. Nos vamos gestando y pariendo, una y otra vez, en esa paradoja que somos: “raíces y alas”.
- La vida nos va desafiando, pasamos muchos “primaveras” y muchos “inviernos”, alegrías, dolores, frutos y fracasos... es ahí, donde vamos reafirmando o revisando, esos valores y modos que nos ofreció “la familia”, en los primeros años de vida. Muchas veces necesitamos decirle “basta” a esos “mandatos” y cambiar. Por ejemplo, si alguien ha crecido en una familia “machista” o en una familia “racista”, con mucho coraje tendrá que enfrentar conflictos y poner límites, si decide vivir de otra manera. Como recién cantaba la poeta: “Como callar, cómo dejar atrás lo que te pega, vengo a ofrecerme hoy. Remamos sabiendo cual es el precio, con los puños apretados, sin pensar en detenernos”
- Ese “remamos” hacia el nuevo horizonte cuando se amplifica nuestra conciencia y afirmamos que: “todas y todos tenemos la misma dignidad, que es fundamental respetar, que la diversidad nos enriquece, etc”. Por eso necesitamos des-aprender para aprender algo nuevo. Ese es “el precio” que tenemos que pagar, “la cruz” que tenemos que cargar. Asumir las tensiones y atravesarlas con esperanza para gestarnos y parirnos nuevamente. Agradeciendo aquellos primeros años... valorando lo que haya que valorar y... cambiando lo que haya que cambiar.
- Los discípulas y discípulos de Jesús necesitamos recordarnos una y otra vez que “ese nuevo comienzo” tiene que ver con la fraternidad-sororidad universal. Francisco lo expresa así en su encíclica Fratelli Tutti de esta manera: ““Hay personas que parecen no tener valor para la sociedad, que son consideradas descartables. Por eso no dejemos de soñar en una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos.” (FT 8). Por eso... “Remamos con la cara contra el viento, con la valentía delante, con un pueblo entre los dedos. Remamos con un nudo aquí en el pecho, soñando que al otro lado se avecina otro comienzo”.
- Vayamos al encuentro de nuestro Maestro.
Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús
Según la Comunidad de Mt.10, 37-42
El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no carga con su cruz y viene detrás de mí, no es digno de mí. El que vive su vida para sí la perderá, y el que sacrifique su vida por mi causa, la hallará. El que los recibe a ustedes, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. El que recibe a un profeta porque es profeta, recibirá recompensa digna de un profeta. El que recibe a un hombre justo por ser justo, recibirá la recompensa que corresponde a un justo. Asimismo, el que dé un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, porque es discípulo, no quedará sin recompensa: soy yo quien se lo digo.»
Pregunta:
- ¿Qué nos llama la atención de este texto?
- ...
- ¿Cómo lo podemos relacionar este texto con lo que venimos reflexionando?
Reflexión:
- Esta afirmación de Jesús puede ser desconcertante: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí”. Recordemos que tanto en tiempos de Jesús, como cuando escribía la comunidad de Mateo este texto, eran tiempos de persecución. Las enseñanzas de Jesús habían cambiado las interpretaciones de los sacerdotes y fariseos sobre la ley de su pueblo. Eso significaba una crisis muy profunda en las sinagogas y en las familias. Otra manera de comprender esa “Alianza de Dios con su Pueblo”. Jesús estaba tocando lo más sagrado. Podemos imaginar familias divididas porque los seguidores de Jesús estaban entusiasmados con la buena noticia del Reino-Sueño de Dios. Desafiad@s a creer en “Dios Abba”, Padre y Madre que los convocaba a hacerse hermanos, derribando tantas “leyes de pureza” que se habían inventado a lo largo de los años.
- Ayer y hoy, dándonos o sin darnos cuenta caemos en la lógica: “amigo-enemigo”. La lógica “del clan”, donde tendemos a “defender a los míos” y estar contra los que “no son de los nuestros”. Ayer y hoy sigue siendo muy fuerte los que son “de mi propia sangre”. Si bien esto es importante, hay que agradecerlo y honrarlo... Jesús nos dice que hay algo que es mayor: “El Reino-Sueño de Dios”. El criterio de discernimiento es la búsqueda de la fraternidad universal. Como hizo Jesús, necesitamos colocar el corazón en los más pobres, en los excluidos y desde ahí gestar y parir esta “familia humana”, donde todas y todos tenemos la misma y única dignidad: “hijas e hijos de Dios”.
- Por eso ese “amarlo más a él que al padre, madre, hijo, hija”, nos está alertando cuál es “el camino” y “el horizonte” y así no perdernos. Hay que des-aprender cosas que hemos aprendido de niñ@s. Hay que cambiar y asumir las consecuencias. Como si Jesús nos dijera: “Remamos sabiendo cual es el precio, con los puños apretados, sin pensar en detenernos”. Esa es “la cruz” de la que habla Jesús. Si buscamos vivir plenamente... poniéndole el cuerpo al bien, la verdad y la belleza desde el amor, como él lo hizo hay que asumir las contradicciones, los conflictos que eso pueda generar. También habrá que aprender a contemplar, gozar y saborear los pequeños e inmensos regalos y frutos que la vida nos ofrece.
- Junto a Jesús, también nosotros podemos cantar: “Y me quedé bajo la lluvia, aunque la voz se canse, total es lo único que queda que no se ha quebrado. Donde hay dolor y falte luz, que mi garganta cante, que en la canción agarren fuerzas mis pies anclados. Como callar, cómo dejar atrás lo que te pega, vengo a ofrecerme hoy. Remamos con un nudo aquí en el pecho, soñando que al otro lado se avecina otro comienzo”. Ese nuevo comienzo que es el Sueño-Reino de Dios, que ya está entre nosotros, pero todavía no plenamente. Nos sumaremos con grandes o pequeños gestos como dar un vaso de agua fresca al que lo esté necesitando; porque en lo pequeño habita tanta inmensidad.
- Te invitamos a preguntarte: ¿Te ayuda esta mirada del Evangelio a fortalecer tu espíritu y tu esperanza?
Tercer paso: “Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.
- L@s invitamos a hacer un momento de silencio para dejarnos abrazar por Dios que es amar.
- Con todo lo que nos fue despertando esta reflexión volvamos a escuchar la poesía “Remamos”, junto con Jesús Resucitado, cantamos.
- Con León XIV recemos juntos por LA PAZ, para que nuestro espíritu este bien presente en nuestro presente, con memoria y esperanza.
Señor de la Vida,
que moldeaste a cada ser humano
a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste
para la comunión, no para la guerra,
para la fraternidad, no para la destrucción.
Tú que saludaste a tus discípulos diciendo:
“La paz esté con ustedes”, concédenos el don de tu paz
y la fortaleza para hacerla realidad en la historia.
Hoy elevamos nuestra súplica
por la paz en el mundo, rogando que las naciones
renuncien a las armas
y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.
Desarma nuestros corazones del odio,
el rencor y la indiferencia,
para que podamos ser instrumentos de reconciliación.
Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad
no nace del control que alimenta el miedo,
sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.
Señor, ilumina a los líderes de las naciones,
para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte,
detener la carrera armamentista,
y poner en el centro la vida de los más vulnerables.
Que nunca más la amenaza nuclear
condicione el futuro de la humanidad.
Espíritu Santo, haz de nosotros constructores
fieles y creativos de paz cotidiana:
en nuestro corazón, nuestras familias,
nuestras comunidades y nuestras ciudades.
Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación
y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo.
Amén.
- En comunión con toda la humanidad y la creación rezamos: “Madre-Padre nuestro...”.
- Le pedimos a María que nos ayude a seguir renovando nuestra confianza en Dios Abba: “Alégrate Maríallena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de ti vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios ruega por nosotros tus hijos, ahora y en la hora de nuestra pascua”. Amén
Nos alegra ofrecerles esta celebración.
Los abrazamos sus hermanos, Federico José cp y Carlos cp
Les proponemos para seguir profundizando...
-Los invitamos a escuchar de “un tal Jesús”