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Domingo12 de julio 2026 | Federico cp y Carlos cp

“Sembrando el amor…”
Primer paso: Contemplamos nuestra vida
- Nos reunimos en Su Nombre, en el Nombre del Dios que es Padre-Madre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
- Este domingo Jesús nos dirá: “El sembrador salió a sembrar”. Vamos a dejarnos interpelar por esta parábola del sembrador, por eso como siempre la contemplaremos desde nuestra experiencia. La canción de Teresa Parodi: “Hay gente que sueña” nos ayudará a ir templando nuestro corazón.
HAY GENTE QUE SUEÑA
El tiempo sucede, recojo las redes
de mi pensamiento y salgo de casa.
Son altas las sombras, pero a cada paso
un dulce coraje me empuja hacia el alba.
Haciendo memoria
Junto al leño ardiendo del hogar de todos
La vida me abraza. Los viejos tambores
del amor retumban y sumo afanosa
mi paso a la marcha.
Hay gente que nunca se entrega
Y ahí va por la vida, sembrando el amor.
Qué hermoso es el cielo desde esta vereda,
Es ancho y es nuestro como la esperanza.
Las claras banderas del hombre flamean
Sobre los caminos como si volaran.
Me quedo un instante
Y cierro los ojos y escucho las voces
Que juntas estallan:
Hay gente que sueña
Me digo gozosa y canto estos versos
Con toda mi alma.
Tiempo personal
- La poeta y cantora nos dice: “Hay gente que nunca se entrega, nunca se rinde, y va por la vida sembrando el amor”.
- Hoy… ¿a quienes nombrarías, es@s que nunca se rinden y van sembrando el amor?
- ¿Te reconoces “sembrando el amor” ?; ¿Cómo y dónde los estás haciendo?
- …
Si te parece, lo podes escribir.
- Te proponemos compartirlo. Si estás sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
- Al contemplar a aquell@s que “nunca se rinden” y “van sembrando el amor”, nos damos cuenta que es posible vivir así. No son seres “extraordinarios”, son seres humanos que reconocen y agradecen los dones-semillas que Dios les ha confiado y… han tenido el coraje, la lucidez, la creatividad y la persistencia de sembrarlos. Ell@s saben que las semillas no son para guardarlas en bolsas sino para “enterrarlas en la tierra” y así puedan florecer y multiplicar la VIDA. Por eso cantamos: “Haciendo memoria. Junto al leño ardiendo del hogar de todos, la vida me abraza. Los viejos tambores del amor retumban y sumo afanosa mi paso a la marcha”.
- Ell@s nos inspiran, nos desafían a hacer lo mismo con nuestras semillas-talentos, para sumarnos a esta corriente de vida que el Creador nos ha confiado. Como dice el dicho popular: “Nadie es tan pobre que no tenga nada para dar”. Dicho de otra manera: “Dios gratuitamente nos ha confiado cientos de talentos-semillas a cada un@”, está en nosotros sembrarlos o no… sumarnos a esta “marcha” de hacer el bien, o no. Por eso cantamos: “El tiempo sucede, recojo las redes de mi pensamiento y salgo de casa. Son altas las sombras, pero a cada paso un dulce coraje me empuja hacia el alba”.
- Nosotros sabemos que hay gente tan realista y valiente que sigue soñando que otros mundos son posibles, sin desconocer la enorme violencia y fragmentación social que vivimos. Volvemos a nombrar esas palabras proféticas de León XIV: “El mundo está siendo destruido por un puñado de tiranos y se mantiene en pie gracias a la inmensidad de hermanos y hermanas solidarios. Son la descendencia de Abraham, tan incontables como las estrellas del cielo y los granos de arena en la playa del mar”.
- Sigamos creyendo y sumándonos a esos millones de seres humanos… “los que nunca que rinden, nunca se entregan” y “van por la vida sembrando el amor”. Por eso junto con Teresa Parodi podemos cantar: “Me quedo un instante. Y cierro los ojos y escucho las voces que juntas estallan: Hay muchos que sueñan, me digo gozosa y canto estos versos con toda mi alma”.
- Vayamos al encuentro de nuestro Maestro Jesús, nuestro sembrador.
Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús
Según la Comunidad de Mt. 13,1-9.18-23
Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!». Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno».
Pregunta:
- ¿Qué nos llama la atención de este texto?
- ...
- ¿Cómo lo podemos relacionar este texto con lo que venimos reflexionando?
- ...
Reflexión:
- Nos dice, el Biblista Brasilero Carlos Mesters que: “las parábolas son un instrumento cotidiano para mostrar cómo la vida habla de Dios. Hace transparente la realidad y hace contemplativa la mirada de las personas. La enseñanza de las parábolas nos ayuda a descubrir a Dios a partir de la vida: Semilla, sal, luz, oveja, flor, pájaros, mujer, niño, padre, red, pez, etc. Para Jesús la vida cotidiana revela la acción de Dios”.
- Como les hemos dicho en otros momentos, la comunidad de Mateo ha estructurado su Evangelio en cinco discursos, para mostrar que Jesús es el nuevo Moisés, de la Nueva Alianza. Así como estaba el Pentateuco (los cinco libros de la ley de Moisés) ahora Jesús nos ofrece Su Buena Noticia. El primer discurso fue “El sermón de la montaña” (Mt.5-7); el segundo: “El sermón de la misión” (Mt.10) –que vimos los dos últimos domingos- y ahora está iniciando el tercero: “El sermón de las parábolas” (Mt.13).
- Al contemplar esta parábola, muchas veces se ha puesto el acento en los diferentes lugares donde caen las semillas: Al costado del camino, en terreno pedregoso, entre las espinas y en tierra buena. Esta vez, las y los invitamos a poner la atención en “el sembrador”. Al principio dice que “sale de la casa”. Aquí hay una decisión de no dejar las semillas en el granero, sino decidirse a salir. La decisión es “sembrar” confiando en la potencia-fecundidad de la semilla. Así es Jesús, siempre sale a sembrar esa buena noticia que ya está viviendo. Por eso, aún en “terrenos” poco probables en los que pueda crecer algo, Jesús no dejaba de sembrar.
- Muchas y muchos no hubieran sembrado nada en los leprosos que encontró en el camino, o en Zaqueo el cobrador de impuestos, o la mujer Sirofenicia o en Nicodemo que lo vino a ver de noche; sin embargo, Jesús en diferentes corazones-terrenos siembra. Algunos se fueron escandalizados y hasta planeaban la forma de matarlo porque ya no lo aguantaban hablar así de Dios. Otros y otras se iban con el corazón ardiendo, con ganas de sumarse a esta hermosa locura del Reino-Sueño del Dios Abba, Padre y Madre que Jesús siempre compartía.
- Jesús “nunca se rinde y todo el tiempo va sembrando el amor” …amando. La fuerza de su palabra-semilla, estaba en que él vive lo que proclama. Por eso la gente decía: “Habla como quien tiene autoridad”. Es decir: “Es autor de su propia vida”. Habla de misericordia y la vive. Habla de arriesgar los talentos que se le han confiado y él los arriesga. Habla de que el sábado es para el hombre y no al revés… y lo vive, a propósito cura en sábado para que se despierten de su ceguera, los sacerdotes y fariseos de aquellos tiempos, que no les permitía ver la vida y a Dios.
- Por eso lo podemos imaginar a Jesús cantando por las calles de Cafarnaún: “Qué hermoso es el cielo desde esta vereda. Es ancho y es nuestro como la esperanza. Las claras banderas del hombre flamean. Sobre los caminos como si volaran. Me quedo un instante. Y cierro los ojos y escucho las voces
Que juntas estallan: Hay muchos que sueñan. Me digo gozoso y canto estos versos, con toda mi alma”.
- En estos tiempos donde muchas veces nos viene la tentación de bajar los brazos… sigamos contemplando al sembrador-soñador Jesús, sigamos sembrando el amor.
- Te invitamos a preguntarte: ¿Te ayuda esta mirada del Evangelio a fortalecer tu espíritu y tu esperanza?
Tercer paso: “Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”
- L@s invitamos a hacer un momento de silencio para dejarnos abrazar por Dios que es amar.
- Con todo lo que nos fue despertando esta reflexión volvamos a escuchar la poesía: “Hay gente que sueña”, junto con Jesús Resucitado, cantamos.
- Nos unimos de una manera especial a nuestros hermanos y hermanas de Venezuela y ... a toda la humanidad.
- Sigamos rezando, sembrando y siendo artesan@s de la paz, en medio de tanta violencia. Sigamos sembrando el amor. Por eso junto con León XIV recemos.
Señor de la Vida,
que moldeaste a cada ser humano
a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste
para la comunión, no para la guerra,
para la fraternidad, no para la destrucción.
Tú que saludaste a tus discípulos diciendo:
“La paz esté con ustedes”, concédenos el don de tu paz
y la fortaleza para hacerla realidad en la historia.
Hoy elevamos nuestra súplica
por la paz en el mundo, rogando que las naciones
renuncien a las armas
y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.
Desarma nuestros corazones del odio,
el rencor y la indiferencia,
para que podamos ser instrumentos de reconciliación.
Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad
no nace del control que alimenta el miedo,
sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.
Señor, ilumina a los líderes de las naciones,
para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte,
detener la carrera armamentista,
y poner en el centro la vida de los más vulnerables.
Que nunca más la amenaza nuclear
condicione el futuro de la humanidad.
Espíritu Santo, haz de nosotros constructores
fieles y creativos de paz cotidiana:
en nuestro corazón, nuestras familias,
nuestras comunidades y nuestras ciudades.
Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación
y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo.
Amén.
- En comunión con toda la humanidad y la creación rezamos: “Madre-Padre nuestro...”.
- Le pedimos a María que nos ayude a seguir renovando nuestra confianza en Dios Abba: “Alégrate María llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de ti vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios ruega por nosotros tus hijos, ahora y en la hora de nuestra pascua”. Amén
Nos alegra ofrecerles esta celebración.
Los abrazamos sus hermanos, Federico José cp y Carlos cp
Les proponemos para seguir profundizando...
-Los invitamos a escuchar de “un tal Jesús” N.º 31 “La historia del sembrador”.
https://youtu.be/D-8f1C-eV7k?si=0c8iq5LJ6GDDmORn