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על ידי el gozo de celebrar en casa... בתאריך Saturday, 15 August 2026, 3:50 AM
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Domingo 16 de agosto 2026 | Federico cp y Carlos cp ||“Pero no cambia mi amor...”

 

 Primer paso: Contemplamos nuestra vida 

 

  • Nos reunimos en Su Nombre, en el Nombre del Dios que es Padre-Madre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

 

  • La comunidad de Mateo después presentarnos a Jesús caminando sobre el mar, es decir: “sobre las dificultades y conflictos”, este domingo lo contemplaremos a Jesús cambiando, aprendiendo del amor y la fe de una mujer pagana, una Sirofenicia.

 

  • Confiamos que la canción del cantautor Chileno Julio Numhauser, que escribe desde el exilio: cambia todo cambia nos ayudará a contemplar nuestra vida y la de Jesús.

 

CAMBIA, TODO CAMBIA

Cambia lo superficial. Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar. Cambia todo en este mundo

Cambia el clima con los años. Cambia el pastor su rebaño.
Y así como todo cambia. Que yo cambie no es extraño

Cambia, todo cambia

 

Cambia el más fino brillante. De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo. Cambia el sentir un amante

Cambia el rumbo el caminante. Aunque esto le cause daño.
Y así como todo cambia. Que yo cambie no es extraño

Cambia, todo cambia

 

Cambia el sol en su carrera. Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste de verde en la primavera

Cambia el pelaje la fiera. Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia. Que yo cambie no es extraño

Cambia, todo cambia

 

Pero no cambia mi amor. Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor, de mi pueblo y de mi gente.

Lo que cambió ayer. Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo. En esta tierra lejana

 

 

Tiempo personal

 

  • ¿Qué cambios significativos la vida “te invitó” o te “empujó” a dar?. Recordá algunos de ellos.
    • ...
  • Si lo miras hoy, a la distancia... ¿qué es lo que cambió y qué fue lo que permaneció?
    • ...

 

  • Si te parece, lo podes escribir.
  • Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.

 

Reflexión:

 

  • La vida nos “invita” a cambiar. Las “invitaciones” son más cordiales y desafiantes. Son esas experiencias que nos alientan a cambiar. En diálogo con nuestras circunstancias y condicionamientos, vamos tomando decisiones que nos llevan a esos cambios que necesitamos dar. El poeta lo describe diciéndonos: “Cambia el sol en su carrera. Cuando la noche subsiste. Cambia la planta y se viste de verde en la primavera. Cambia el pelaje la fiera. Cambia el cabello el anciano”. Y remata diciendo: “Y así como todo cambia. Que yo cambie no es extraño”.

 

  • También la vida nos “empuja”, como le paso al autor de la canción, Julio cofundador del grupo musical Quilapayún. Estando en Chile, en plena dictadura de Pinochet, tuvo que exiliarse en Suecia. Como le pasó a miles en tiempos de las dictaduras en América Latina entre las décadas de los 60 y los 80. Como les pasa hoy a millones de migrantes que tienen que salir de sus tierras por causa del hambre, las guerras, la falta de trabajo y tantas otras injusticias... armándose de coraje deciden salir al camino hacia nuevos horizontes. Miles quedan en el camino. Como recién cantamos: “Cambia el rumbo el caminante. Aunque esto le cause daño”.

  • Hay “cambios” que laten dentro de nosotros, que nos damos cuenta que “esto ya no da para más”. Por ejemplo: dejar atrás una manera de vivir, una relación, una forma de pensar, un proyecto, una seguridad o incluso una imagen de nosotros mismos que ya no nos representa. En el fondo, quizás sabemos que necesitamos cambiar, pero no siempre nos animamos a dar ese “salto”.

 

  • Porque cambiar no significa solamente hacer algo diferente. Implica atravesar la incertidumbre, despedirnos de algo conocido y aceptar que no tenemos todas las respuestas sobre lo que viene. Afloran los temores. Por eso, quizás el cambio comienza cuando logramos reconocer que seguir igual también es una decisión. Muchas veces el verdadero desafío no es tener certezas para cambiar, sino encontrar la confianza suficiente para dar un primer “paso” aun sin tener todo claro. No se trata de no tener miedo. Se trata de no permitir que el miedo decida por nosotros... y así preparar nuestro corazón para dar ese “salto” hacia el cambio que tanto necesitamos.

 

  • Confiando que hay “algo” que permanece y se despierta en lo más profundo de nosotros mismos,  sabiéndonos arte y parte de un entretejido mayor, como nos dice el poeta: “Pero no cambia mi amor. Por más lejos que me encuentre. Ni el recuerdo ni el dolor. De mi pueblo y de mi gente. Lo que cambió ayer. Tendrá que cambiar mañana. Así como cambio yo. En esta tierra lejana”.

 

  • Vayamos al encuentro de Jesús nuestro maestro que supo escuchar por dónde va latiendo la vida y tuvo el coraje de cambiar.

 

 Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús 

 

Según la Comunidad de Mt. 15,21-28

Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio». Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos». Jesús respondió: «Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel». Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!». Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros». Ella respondió: «¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!». Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!». Y en ese momento su hija quedó curada. 

Pregunta:

  • ¿Qué nos llama la atención de este texto?
    • ...

 

  • ¿Cómo lo podemos relacionar este texto con lo que venimos reflexionando?
    • ...

Reflexión:

  • El capítulo 15 comienza con Jesús discutiendo con los fariseos y maestros de la ley sobre el cumplimiento o no de las tradiciones, sobre lo que hace o no impuro al ser humano y lo aleja de Dios. Jesús con lucidez y firmeza responde, sin embargo todo esto lo desgasta. Por eso decidió retirarse al extranjero, a Tiro y Sidón, para descansar y seguir pensando cómo seguir anunciando esta Buena Noticia que para algunos, les resultaba una muy mala noticia. En ese contexto le sale a su encuentro esta mujer pagana que por amor a su hija no deja de insistir que la escuche y que la sane. Sus discípulos le tuvieron que decir a Jesús que la atienda, hasta que finalmente se detuvo y la escuchó con profundidad.

 

  • La primera respuesta de Jesús es dura, le dice que “no”. Argumenta con lo que hasta el momento había comprendido que era su misión: “Fui enviado para las ovejas perdidas de Israel”, no para los paganos. La mujer movida por el amor a su hija y la fe en él, insiste una y otra vez. No se queda con el primer argumento. Ella redobla su pedido: “Los perros (así se los llamaba a los paganos en el pueblo de Jesús), pueden comer las migajas que comen los hijos”.

 

  • Esa última respuesta de la mujer Sirofenicia, lo descoloca a Jesús y lo conmueve, por eso le responde: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!»”. Todos los biblistas ven en este pasaje el salto de conciencia que Jesús vive a través de este encuentro. Como hemos dicho muchas veces: Jesús fue descubriendo su misión, como nos pasa a nosotros. Este encuentro y otros le ayudaron a Jesús a amplificar su conciencia. Esta Buena Noticia del Reino-Sueño de Dios no es solo para el pueblo de Israel, es para todos los pueblos. Son esos saltos de conciencia, como por ejemplo cuando nace un hijo, una hija. Hay un antes y un después. La conciencia se amplifica.

 

  • No se trata de cambios mágicos, se trata de estar atento a la vida que sale a su encuentro. Jesús va recibiendo la vida como viene, con esa capacidad que él cultivo de saber “detenerse”, “escuchar”, “contemplar” y “comprender” por dónde el Espíritu lo va desafiando a más. Por eso Jesús después de ese encuentro lo podemos imaginar cantando: “Pero no cambia mi amor, por más lejos que me encuentre, ni el recuerdo, ni el dolor de mi pueblo y de mi gente. Y lo que cambió ayer tendrá que cambiar mañana. Así como cambio yo en esta tierra lejana”. No cambia el amor; el amor se profundiza y se amplifica.

 

  • El papa León en estos tiempos de la inteligencia artificial, de cambios tan acelerados y deshumanizadores nos invita, como Jesús, a detenernos, para escuchar en profundidad lo que nos está pasando. Al final de su encíclica “Magnificat Humanitas”, contemplando a María nos dice: “La Virgen María no sólo nos enseña a ver la obra invisible de Dios, sino que dirige también nuestra mirada «a los puntos de fractura de la humanidad, allí donde se produce la distorsión del mundo, en el contraste entre humildes y poderosos, entre pobres y ricos, entre sacios y hambrientos», enseñándonos «a adquirir un punto de vista diferente para mirar el mundo desde abajo, con los ojos de quien sufre, no con la óptica de los potentes; para ver la historia con la mirada de los pequeños y no con la perspectiva de los poderosos; para interpretar los acontecimientos de la historia desde el punto de vista de la viuda, del huérfano, del extranjero, del niño herido, del exiliado, del fugitivo». (Nº244)

 

  • Como Jesús y María, sigamos aprendiendo a interpretar lo que vivimos desde el punto de vista de los excluidos y descartados... y desde ahí cambiar todo lo que haya que cambiar para seguir sumándonos a este sueño y camino de la fraternidad universal.

 

  • Los invitamos a preguntarse: ¿Nos ayuda esta reflexión a cambiar nuestra mirada, como lo hizo Jesús?

Tercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.

 

  • L@s invitamos a hacer un momento de silencio para dejarnos abrazar por Dios que es amar. 

 

  • Con todo lo que estuvimos compartiendo, reflexionando y rezando... volvamos a escuchar Cambia todo cambia”.

 

  • Recordemos algo más de lo que nos dice el papa León en el último número de su encíclica, a modo de oración:

  

Con la misma fe de María,

convirtámonos en tejedores de esperanza en nuestro mundo,

compartiendo lo que somos y lo que tenemos,

para que la presencia de Jesús crezca entre nosotros

y su Reino tome forma.

 

En la fidelidad humilde de cada día,

también el tiempo de la IA puede ser un paso en el que el Espíritu

haga madurar la civilización del amor

en nuestras vidas;

el Señor sigue haciendo nuevas todas las cosas

y mantiene abierta para cada época la posibilidad de convertirse

en historia de salvación a la luz de la Encarnación.

 

Encomiendo este deseo a la Madre de Jesús, a la mujer del Magníficat, para que acompañe nuestros pasos en el presente que cambia

y custodie en cada uno de nosotros

la confianza en el Evangelio,

de modo que podamos testimoniar la belleza

de una magnífica humanidad habitada por Dios

 

Amén

 

  • En comunión con toda la humanidad y la creación rezamos: “Madre-Padre nuestro...”.

 

  • Le pedimos a María que nos ayude a seguir renovando nuestra confianza en Dios Abba: “Alégrate María, llena eres de gracia...”

 

Nos alegra ofrecerles esta celebración.
Los abrazamos sus hermanos, Federico José cp y Carlos cp

 

 

 

 

 Les proponemos para seguir profundizando... 

 

-Los invitamos a escuchar de un tal Jesús” Nº 65 “Los perros extranjeros”

 

- https://youtu.be/Q9__xKrfiUM?si=JAXIWqnkqIj_MsbW

[ עודכן: Saturday, 15 August 2026, 4:04 AM ]