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Tout le monde (grand public)

 Domingo 23 de agosto 2026 | Federico cp y Carlos cp 

 

“Hablar mirándose a los ojos...”

 

 Primer paso: Contemplamos nuestra vida 

 

 

  • Nos reunimos en Su Nombre, en el Nombre del Dios que es Padre-Madre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

 

  • La comunidad de Mateo nos muestra a Jesús abriendole su corazón a sus discípulas y discípulos, los mirará a los ojos y les pregunta: ¿Qué dice la gente de mi? Y también: ¿Ustedes quién dicen que soy?. La canción: Soy pan, soy paz, soy más” de Piero nos ayudará a contemplar nuestra vida y la de Jesús.

 

  • Estemos atent@s a lo que nos va provocando esta canción. Jesús canta con nosotros...

 

SOY PAN, SOY PAZ, SOS MÁS

Yo soy, yo soy, yo soy

Soy agua, playa, cielo, casa, planta,
soy mar Atlántico, viento y América,
soy un montón de cosas santas.
Mezcladas con cosas humanas
como te explico . . . cosas mundanas.


Fui niño, cuna , teta, techo, manta,
más miedo, cuco, grito, llanto, raza.
Después mezclaron las palabras
o se escapaban las miradas.
algo pasó . . . no entendí nada.


VAMOS, DECIME, CONTAME
TODO LO QUE A VOS TE ESTÁ PASANDO AHORA.
PORQUE SINO CUANDO ESTÁ EL ALMA SÓLA LLORA.
HAY QUE SACARLO TODO AFUERA, COMO LA PRIMAVERA
NADIE QUIERE QUE ADENTRO ALGO SE MUERA.
HABLAR MIRÁNDOSE A LOS OJOS
SACAR LO QUE SE PUEDE AFUERA
PARA QUE ADENTRO NAZCAN COSAS NUEVAS.


Soy pan, soy paz, soy más, soy el que está por acá
no quiero más de lo que me puedas dar,
hoy se te da, hoy se te quita,
igual que con la margarita . . . igual al mar,
igual la vida, la vida, la vida, la vida . . .

 

Tiempo personal

 

  • El poeta describe con muchas imágenes quién soy: “Soy agua, playa, cielo, casa, planta, soy mar Atlántico, viento y América”... ¿Qué imágenes usarías para describir algo de lo que sos?
    • ...

 

  • ¿Con quienes podes vivir eso tan necesario: “hablar mirándose a los ojos sacar lo que se puede afuera”?; ¿Qué te ofrecen ellas, ellos... a quienes les abrís tu corazón?
    • ...

  • Si te parece, lo podes escribir.
  • Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.

 

Reflexión:

 

  • Recién cantamos: “Hablar mirándose a los ojos”. Se trata de algo tan básico... pero el ritmo acelerado que llevamos, el exceso de pantallas, la sobre exigencia que experimentamos a diario y mucho más ... nos aleja de eso tan necesario, tan humano, que es simplemente: “mirarnos a los ojos”. Porque somos conscientes que “hay que sacarlo todo afuera, para que nazcan cosas nuevas”.

 

  • El bebé necesita muchísimo tiempo para desarrollarse y sobrevivir... y lo hace gracias “a otros”. No puede decir “necesito que me cuides”, sí lo expresa corporalmente: llora, se mueve, busca la mirada y siente la voz de los otros. El bebé mira y cuando encuentra unos ojos que lo miran, ocurre algo muy bello: descubre, de una manera inconsciente, que “alguien lo ve”.

 

  • Antes de “las palabras” ya existe ese diálogo de miradas, sonrisas, gestos, voces, movimientos, respuestas. Así comienzan las formas muy tempranas de comunicación y construimos “la confianza”. Antes de aprender a decir “mamá”, el niñ@ ya ha experimentado “la presencia” de alguien que lo acompaña.Los ojos del otro son un “espejo”. Antes de aprender a descubrir “quién soy”, necesitamos experimentar que “alguien” nos reconozca como “únicos y originales”. Alguien me dice: “vos existís para mí”;te reconozco, te veo, tu existencia me importa”.

 

  • Toda esa experiencia queda grabada en el alma, por eso siempre necesitaremoshablar mirándonos a los ojos”, para poder decirnos: “Vamos, decime, contame; todo lo que a vos te está pasando ahora. Porque si no cuando está el alma sola llora. Hay que sacarlo todo afuera, como la primavera. Nadie quiere que adentro algo se muera”.

 

  • La paradoja es que la mirada del otro, nos invita y nos desafía a mirarnos a nosotros mismos. Convivimos con nosotros mismos toda nuestra vida. Cada ser humano es “testigo de su proceso interior”, no podemos delegárselo a nadie. Así como necesitamos ser mirados y reconocidos por el otro, con la misma intensidad y profundidad nos pasa con nosotros mismos.

 

  • Hay momentos, ya sea en tiempos oscuros, de crisis o en tiempos de mucha claridad y plenitud, donde necesitamos expresar “quién soy”.  Entonces... necesitamos preguntarle a los otros “mirándolos a los ojos”: “¿Quién decís que soy yo?”;ayúdame a escucharme, a verme, porque estoy un poco confundid@”. Necesitamos dejarnos mirar para mirarnos en profundidad.También sabemos, o al menos lo intuimos, que en lo profundo de “esas miradas”... Dios Padre y Madre nos mira y nos alienta a seguir descubriendo “esa luz única y original” que nos ha regalado, como a cada ser humano.

 

  • Vayamos al encuentro de Jesús nuestro maestro que supo mirar y dejarse mirar por los otros para encontrar su propia luz.

 

 Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús 

 

Según la Comunidad de Mt. 16, 13-20

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?» Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas». «Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?». Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te dará las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo». Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

Pregunta:

  • ¿Qué nos llama la atención de este texto?
    • ...

 

  • ¿Cómo lo podemos relacionar este texto con lo que venimos reflexionando?
    • ...

 

 Reflexión:

  • Las preguntas que le hace Jesús a sus discípulas y discípulos: ¿Qué dice la gente del hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?» «Y a ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?», son muy importantes para él. Jesús necesitaba su respuesta. Así como nosotros, Jesús necesita mirarlos a los ojos y dejarse mirar por ellas y ellos, para seguir respondiendo a la pregunta: ¿Quién soy yo?”. Dicho de otra manera: ¿Cuál es mi luz única y original?.

 

  • Recordemos algo fundamental para nuestra fe: Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre, por eso afirmamos: “Jesús no se disfrazó de hombre, sino que se hizo hombre”. Eso quiere decir que Jesús “vivió todas las reglas de juego de la libertad”. Una de ellas es que cada ser humano esta convocado por Dios, a ir respondiendo esa pregunta tan profunda y desafiante que es: ¿Quién soy?. Tenemos muy interiorizado que “Jesús ya lo sabía todo”, “tenía poderes especiales”, etc. Si lo miramos así, no estamos tomándonos en serio eso tan central de nuestra fe cristiana: “la encarnación”. Como el domingo pasado, contemplamos a Jesús aprendiendo de una mujer pagana, que la Buena Noticia del Sueño-Reino de Dios, es para todos los pueblos. 

 

  • Volvamos al texto. Jesús, como nosotros necesita ese “hablar mirándolos a los ojos”. Habilitó a sus discípulas y discípulos para que le dijeran a su maestro: “Vamos, decinos, contanos, todo lo que a vos te está pasando ahora. Porque sino cuando está tu alma sóla llora. Jesús, hay que sacarlo todo afuera, como la primavera. Nadie quiere que adentro algo se muera”.

 

  • Escucha las respuestas: “Unos dicen que sos Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas». O sea que Jesús estaba abriéndole esperanza al pueblo y que era alguien enviado por Dios. La respuesta de Pedro lo pone más en alerta, porque se trata de aquell@s con quienes ha creado lazos de discipulado y amistad. La respuesta de Pedro le toca el alma: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Pedro le está poniendo palabras a algo que Jesús se viene preguntando hondamente. Se siente confirmado por Pedro.

 

  • Y... Jesús lo confirma al discípulo y amigo, revelándole algo más de su propia luz:Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia...”. Los dos se “hablan mirándose a los ojos” y se confirman el uno al otro. Algo que todas y todos necesitamos. Pero la pregunta que queda latente es: ¿De qué “Mesías” está hablando Jesús y de qué “Mesías” está hablando Pedro?. El domingo que viene, vamos a profundizar esa respuesta.

 

  • Damos gracias porque seguimos a un Maestro, Mesías-Hijo de Dios, que necesita, como nosotros, mirarse en verdad. Dejarse mirar y confirmar por los otros. Al decirle a Pedro: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo”. Nos está recordando que en lo profundo de “las miradas de los otros” y “de nuestra propia mirada”, el Dios que es Amar “nos mira” y nos desafía una y otra vez para que podamos descubrir nuestra propia luz. Para que esa luz se sume a este Sueño-Reino de Dios, de hacernos hermanas y hermanos. Justamente en un mundo que sigue creyendo que hay ciudadanos de primera, de segunda, de tercera y de cuarta, para Jesús solo hay “hijas e hijos de Dios”.

 

  • Los invitamos a preguntarse: ¿Nos ayuda esta reflexión a cambiar nuestra mirada, como lo hizo Jesús?

 

 Tercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR” 

 

  • L@s invitamos a hacer un momento de silencio para dejarnos abrazar por Dios que es amar. 

 

  • Con todo lo que estuvimos compartiendo, reflexionando y rezando... volvamos a escuchar: Soy pan, soy paz, soy más”.

 

  • Volvamos a pedir junto con León XIV por la paz, que nos revela quiénes somos para Dios.

 

 

Señor de la Vida,

que moldeaste a cada ser humano

a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste

para la comunión, no para la guerra,

para la fraternidad, no para la destrucción.

 

Tú que saludaste a tus discípulos diciendo:

“La paz esté con ustedes”, concédenos el don de tu paz

y la fortaleza para hacerla realidad en la historia.

 

Hoy elevamos nuestra súplica

por la paz en el mundo, rogando que las naciones

renuncien a las armas

y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.

 

Desarma nuestros corazones del odio,

el rencor y la indiferencia,

para que podamos ser instrumentos de reconciliación.

 

Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad

no nace del control que alimenta el miedo,

sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.

 

Señor, ilumina a los líderes de las naciones,

para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte,

detener la carrera armamentista,

y poner en el centro la vida de los más vulnerables.

Que nunca más la amenaza nuclear

condicione el futuro de la humanidad.

 

Espíritu Santo, haz de nosotros constructores

fieles y creativos de paz cotidiana:

en nuestro corazón, nuestras familias,

nuestras comunidades y nuestras ciudades.

 

Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación

y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo.

 

Amén.

 

  • En comunión con toda la humanidad y la creación rezamos: “Madre-Padre nuestro...”.

 

  • Le pedimos a María que nos ayude a seguir renovando nuestra confianza en Dios Abba: “Alégrate Maríallena eres de gracia...”

 

Nos alegra ofrecerles esta celebración.
Los abrazamos sus hermanos, Federico José cp y Carlos cp

  

 Les proponemos para seguir profundizando... 

 

-Los invitamos a escuchar de “un tal Jesús” Nº67 “El bastón del Mesías”

 

https://youtu.be/YfoEtoD0O_0?si=OdA41kLn_RTjqzrJ