Homilía y guiones para la Misa

El Domingo es un periódico religioso, semanal. Contiene las oraciones y los textos bíblicos de la eucaristía dominical, una actualización del evangelio, una breve descripción de la liturgia del día y temas de interés para la formación cristiana.

Aportes para la Celebración

 

Para Celebrar la Palabra en el hogar

6º domingo de Pascua 17 de mayo de 2020

Ciclo A. Color: Blanco Año XXIV - Nº 1374

 

Aportes para la reflexión

Esperamos un huésped de honor

Hech 8, 5-8. 14-17; Sal 65, 1-3a. 4-7a. 16. 20; 1Ped 3, 15-18; Jn 14, 15-21

Antes de que tengamos que cumplir con el aislamiento social, preventivo y obligatorio, cuando esperamos la visita de un familiar o un amigo en nuestra casa hacíamos muchas cosas para que se sientan bien, “como en su casa”. Por eso, preveíamos la comida, los ambientes; era un agasajo especial para que esté confortable. Un buen anfitrión sabe cómo recibir a sus visitas desplegado una serie de detalles por el bien del visitante.

Así nos sentimos hoy. Jesús anuncia que vendrá un visitante importante a nuestras vidas: el Espíritu Santo. Esta noticia va acompañada de una despedida, Jesús se va a la Casa del Padre y pide a sus discípulos que no estén tristes y muestra la vincularidad que hay entre él, el Espíritu Santo, el Padre y nosotros. El Señor nos hace ver que estamos mutuamente conectados, por eso no estamos solos en este mundo. La Santísima Trinidad tiene un vínculo íntimo y estrecho con nosotros y nosotros con ella que es fuente de alegría. ¿Cómo estar tristes si Dios está con nosotros? ¿Cómo vivir desesperanzados si Dios vive en el centro de nuestras vidas? ¿Por qué deprimirnos si Dios es el sentido del vivir? Así es la vista que esperamos, el Espíritu de Dios que llega para quedarse a vivir en la casa personal y en la casa de la comunidad que es la Iglesia.

Felipe era uno de los siete diáconos que, además, predicaba la palabra de Dios. Llevado por su afán misionero, fue hasta una ciudad de Samaría. Recordemos que los habitantes de esa región no eran los mejores creyentes, como muchos cristianos de nuestros días que apenas si son practicantes de todo lo que significa ser seguidores de Jesús. Pero esos samaritanos tenían una luz de Dios dentro de sí que Felipe no rechazó sino que hizo que ardiera aún más fuerte. ¡Qué lección para quienes rechazan a los que no son perfectos cristianos! Felipe les anunció la buena noticia y devolvió la dignidad humana deteriorada a los enfermos, lisiados, esquizofrénicos… que eran rechazados y apartados de las poblaciones. Felipe demuestra que la predicación y solidaridad van siempre de la mano. Su presencia humanizadora y evangelizadora generó gran alegría en la ciudad.

¡Qué éxito misionero el de Felipe! Fue tan notorio que desde Jerusalén fueron a ver qué había sucedido en esa ciudad. Y al llegar se produjo lo que llamamos el pentecostés samaritano. Hay varios relatos de esa experiencia del Espíritu Santo prometido en Hechos de los Apóstoles, aparte de la más conocida que fue en Jerusalén. Esto nos indica que Dios visita a todos los pueblos gratuitamente y les da vida nueva, como a los samaritanos. Nosotros, que estamos cerca de la fiesta de Pentecostés, pensemos en el camino pascual que ya hemos recorrido para que nuestra casa esté ordenada y dispuesta para que venga él a vivir en nosotros.

San Pedro es el apóstol convencido de que Dios no hace acepción de personas, porque él es un Padre universal, y ama entrañablemente a cada uno de sus hijos. A Dios no le interesa si son militares o civiles, pobres o ricos, sino que sale al encuentro del que lo busca y socorre al que sufre. Llegar a esa convicción le debe haber costado un poco a Pedro, porque venía de una familia judía de fuertes tradiciones y creencias. Jesús le abrió la mente y el corazón para poder reconocer que el Espíritu Santo bajó sobre un grupo de paganos reunidos en la casa del centurión Cornelio. Nosotros y nuestro mundo no podemos condicionar a Dios para que llegue a cualquier vecino aunque piense distinto o pertenezca al partido que no nos gusta, porque Dios abraza al que lo busca.

 El autor de la Carta de San Pedro, escribiendo en su nombre, nos llama a tratar a los demás que no son como nosotros ni piensan como nosotros “con suavidad y respeto, y con tranquilidad de conciencia”. Él nos llama a comportarnos “como servidores de Cristo”. ¡Qué diferente es esto a lo que vemos cada día en la televisión! La polémica y el agravio, el insulto y la ofensa al que piensa diferente o es de un partido diferente no tienen nada que ver con el mensaje de la palabra de Dios que nos entrega san Pedro. El Espíritu Santo nos hace vivir siempre con el valor de la fraternidad y la unidad por encima de las diferencias y separaciones. Nosotros debemos aprender a ser respetuosos y educados cuando alguien nos agrede o contradice o piensa diferente.

 Como ya lo mencioné, el Señor nos hace ver la relación íntima que tenemos entre él, el Padre y el Espíritu. En primer lugar, no vivimos solos, sino que Dios está con nosotros. Por medio de Jesús vivimos el mandamiento del amor. Quien vive mundanamente, es decir sin amor, no puede recibir el Espíritu de Dios. Jesús es el puente entre el Padre entre nosotros y ese vínculo es por medio del amor. No basta con rezar al Padre sino amar como ama el Padre, que no hace acepción de personas. Jesús y el Padre se aman tanto que es el ejemplo de cómo debemos amarnos entre nosotros.

Pensemos en nuestra familia y en la forma en que nos amamos. El Espíritu Santo está en el seno de nuestra casa. Nosotros afirmamos que nos amamos, nos demostramos cariño y a pesar de todo tenemos problemas, tenemos algunas dificultades para relacionarnos.

Según Hechos de los Apóstoles, el Espíritu Santo desciende cuando estamos dispuestos a recibir su amor. Ahora que estamos obligados a vivir juntos, tengamos paciencia para que venga el Espíritu en nuestros corazones, liberémonos de rencores, olvidemos las ofensas, miremos el futuro de unidad y paz que nos deben caracterizar.

San Pedro nos enseña a ser suaves y respetuosos. Por eso, ayudémonos a sujetar nuestros impulsos, a “contar hasta 10” antes de responder y a preguntarnos siempre si el que cuestiona no tendrá razón al tener esa postura y dialoguemos. Acostumbrémonos a ceder, antes que avanzar con la violencia de las palabras y de los gestos. Respetemos cuando hayan rencillas entre nosotros, evitemos decirnos palabras groseras o hacer comparaciones con animales, porque somos personas humanas y no tenemos que degradar la dignidad humana de nadie.

Jesús nos ayuda a analizar nuestros vínculos. ¿Cómo nos amamos? ¿Cómo amamos a nuestros familiares, vecinos y amigos? Generemos puentes de amor, no nos convirtamos en islas, separados unos de otros. Vivamos el mandamiento del amor para que Dios Padre, Jesús y el Espíritu Santo vivan en nosotros.

Mientras esperamos la venida del Espíritu Santo, adornemos nuestra casa personal y familiar con todas estas enseñanzas que nos deja la palabra de Dios para que él sea nuestro huésped de honor..

Guión para la Celebración sin sacerdote

La celebración la conducen el GUÍA (G) y el ANIMADOR (A). El Guía va mostrando los pasos a seguir; mientras que el Animador es quien va motivando la oración y la reflexión.

 

1) Ambientación

En el altar familiar donde se tendrá la celebración, junto a la cruz y la imagen de la Virgen María, se puede disponer una imagen que simboliza al Espíritu Santo: una llama o una paloma o la reproducción de una pintura que lo representa. Si es posible, se la adorna con flores. Toda esta preparación se la puede solicitar con tiempo a los niños.

Introducción a la celebración

G Querida familia, queridos amigos. En este domingo comenzamos la preparación de nuestra casa para recibir a un invitado de honor que es el Espíritu Santo. Lo representamos en el altar familiar y en forma simbólica lo queremos recibir de la mejor manera en nuestro hogar. Aprovechamos este tiempo de convivencia para asumir el mensaje que nos da por medio de la palabra de Dios. Preparemos el templo que es cada uno del Espíritu con la alegría de ser discípulos de Jesús. Por eso cantamos...

2) Saludo inicial

A En el nombre del Padre, X del Hijo y del Espíritu Santo

Mi querida familia y amigos. El Espíritu del Señor nos une a Dios por medio del amor. Que ese vínculo se fortalezca con su constante asistencia y todos sus hermosos dones. Al Espíritu de Dios lo alabamos y bendecimos por los siglos de los siglos.

3) Acto penitencial

A El espíritu mundano de odio y desprecio son lo contrario a lo que nos enseña el Espíritu Santo. Pidamos misericordia porque no siempre somos fraternos, suaves y respetuosos.

- Tú que nos envías el Espíritu de amor: Señor, ten piedad.

- Tú que fortaleces nuestras convicciones de amor: Cristo, ten piedad.

- Tú que nos guías por medio del Espíritu Santo: Señor, ten piedad.

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

4) Gloria

G Hemos recibido de Dios perdón y misericordia. Por eso, correspondiendo a tanto amor lo alabamos y bendecimos (rezando o cantando): Gloria…

5) Oración colecta

G Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con intenso fervor estos días de alegría en honor de Cristo resucitado, de manera que prolonguemos en nuestra vida el misterio de fe que recordamos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos..

6) Liturgia de la Palabra

G Primera lectura (Hech 8, 5-8. 14-17): Felipe diácono y evangelizador, llegó a una ciudad de Samaría. Los paganos recibieron el evangelio y el Espíritu Santo.

Salmo (Sal 65, 1-3a. 4-7a. 16. 20): El salmista invita a toda la creación y a los creyentes a alabar a Dios. A cada exhortación respondamos: ¡Aclame al Señor toda la tierra!

Segunda lectura (1Ped 3, 15-18): Si somos insultados o perseguidos, nuestra respuesta debe ser suave, respetuosa y tranquila, siempre dando razones de nuestra fe.

Evangelio (Jn 14, 15-21): Jesús nos muestra una red de vínculos de amor que nacen de la fe: entre él y el Padre, entre el Padre y el Espíritu, entre Jesús y nosotros.

7) Homilía o reflexión

A Ver en La liturgia cotidiana o en El Domingo.

8) Credo

G La palabra ha movido nuestro corazón, ahora respondamos con un acto de fe. Por eso recemos: Creo...

9) Oración de los fieles

G Querida familia y amigos: El Espíritu, a quien esperamos mueve los hilos internos de nuestro ser para que hagamos oración por nosotros y el mundo entero. A cada oración respondamos: Envíanos, Señor, tu Espíritu.

4 Por la Iglesia, Pueblo de Dios en todo el mundo, para que anuncie el evangelio y todos los pueblos reciban el Espíritu Santo de amor. Oremos…

4 Por las autoridades de nuestro País, que buscan salir de los problemas que acarrea la pandemia que nos aflije, para que el Espíritu inspire sus decisiones. Oremos…

4 Por los profesionales de la salud que ponen sus conocimientos para curar a los infectados, para que la ciencia sea acompañada por la sabiduría de la fe. Oremos...

4 Por los jóvenes de nuestro barrio, para que no se dejen vencer por las contrariedades de la vida y con el Espíritu de Dios busquen buenos horizontes. Oremos...

4 Por nuestras familias, que confían en Dios, para que en el hogar superemos los problemas que no nos dejan vivir en paz. Oremos…

(Se pueden añadir y/o sustituir oraciones).

A Señor, nos has prometido enviar el Espíritu Santo, escucha nuestras oraciones que nos preparan para recibirlo. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

10) Acción de gracias

A En este día especial, demos gracias y alabemos a Dios por los beneficios que hemos recibido de amor.

R. Te bendecimos, te alabamos, te damos gracias.

- A ti, Señor, te bendecimos porque nos has dado el Espíritu Santo. R.

- A ti, Señor, te bendecimos porque nos reúnes en familia para orar. R.

- A ti, Señor, te bendecimos porque nos llamas a ser tolerantes y sabios. R.

- A ti, Señor, te alabamos porque nos amas y nos perdonas siempre. R.

- A ti, Señor, te alabamos porque ayudas a quienes sufren y no los abandonas. R.

- A ti, Señor, te alabamos porque con el Padre Dios vives donde hay amor. R.

- A ti, Señor, que inspiras nuestra acción de gracias, te damos gracias porque vives resucitado por los siglos de los siglos. R.

11) Padrenuestro

G Si amamos a Jesús, el hará una morada y vivirá con el Padre en nosotros. Demostremos el amor a Dios y recemos: Padre nuestro…

12) Oración poscomunión

G Dios todopoderoso, que nos haces renacer a la vida eterna por la resurrección de Cristo, concede que los sacramentos pascuales den fruto abundante en nosotros, e infunde en nuestros corazones la fuerza de este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

13) Rito de conclusión

G Motivación: El evangelio hoy nos invitó a esperar a una persona especial, el Espíritu Santo. Nosotros debemos preparar su llegada con una casa llena de amor, de respeto y de unión familiar.

A Bendición: Señor, que vives y reinas con el Padre en unión con el Espíritu Santo y eres la familia divina llena de amor, te pedimos que nos bendigas con ese mismo amor. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Todos: Amén.

13) Canto final

G Querida familia y amigos. Hemos vivido un domingo más del tiempo pascual y nos hemos preparado para recibir el Espíritu Santo. No apaguemos esta fe y cantemos...