Tema 8: TAMBALEARSE NO ES CAER. (Rom 11,11-16).

1. El hilo del argumento paulino en Rom 11

2. La división de Israel por parte de Dios: Resumen de Rom 11,1-10

3. Estructura literaria de Rom 11,11-24

4. Sentido original de Rom 11,11-16

5. La metáfora del olivo como clave hermenéutica

 

  1. Siguiendo el hilo de pensamiento paulino en Rom 11

La sección comprendida por el capítulo 11 podría dividirse en seis unidades.[1]

(1) Pablo plantea la pregunta central que impulsa el debate: ¿Ha rechazado Dios a su pueblo? (11,1-6). Respondiendo con un rotundo «no», recuerda a sus contemporáneos la respuesta de Dios a Elías, quien pensaba erróneamente que era el último israelita fiel. Así como Dios dejó un remanente de siete mil israelitas fieles en aquel momento, también ha dejado un remanente fiel en la actualidad.

(2) Seguidamente, Pablo establece un contraste entre este remanente fiel que ha alcanzado lo que Israel buscaba y «el resto» de Israel que, como atestigua la Escritura, se ha endurecido (11,7-10).

(3) Siguiendo su argumento, preguntándose si el paso en falso de Israel significa que ha tropezado irremediablemente, Pablo mantiene la esperanza para «el resto» de Israel (11,11-12).

(4) En cuarto lugar, haciendo uso de la alegoría del olivo, Pablo interrumpe su discusión sobre «el remanente» y «el resto» de Israel para advertir a los creyentes gentiles que no se jacten de su nueva condición a expensas de Israel (11,13-24). Comparándolos con brotes de olivo silvestre que han sido injertados en un olivo cultivado, les asegura que Dios tiene el poder de injertar en el olivo las ramas naturales —Israel— que fueron cortadas.

(5) Después de advertir a su audiencia gentil que no se jacten contra Israel, Pablo revela en la quinta unidad un misterio: todo Israel («el resto» y «el remanente») será salvo, ya que el llamado y los dones de Dios son irrevocables (11,25-32). Porque, así como los gentiles desobedientes recibieron misericordia, también Israel desobediente recibirá misericordia.

(6) La revelación del misterio de la misericordia de Dios conduce a la última unidad de este capítulo, en la que Pablo se maravilla ante la sabiduría y el conocimiento de Dios (11,33-36).

Romanos 11

Otra posibilidad, como venimos proponiendo, es dividir Romanos 11 en cuatro secciones. vv. 1-10; vv. 11-24; vv. 25-32 y vv. 33-36:

(1) La primera sección abarca los vv. 1-10, y sirve como resumen de la argumentación desarrollada desde el capítulo 9 y como transición a la parte final y culminación del bloque. En estos versículos se repiten argumentos como los de 9,6-13, 27-29; 9,31-33, 10,18-21.

(2) La segunda sección abarca los vv. 11-24, y en ella destaca la metáfora del olivo como clave hermenéutica.

A: Tambalearse no es caer (Rom 11,11-24)

B: La alegoría del olivo: la relación “raíz y ramas” (Rom 11,17-24).

(3) La sección central contiene la declaración sobre la salvación de “todo Israel”, lo cual constituye el clímax. Contrarios y amados, desobediencia y misericordia (Rom 11,25–32).

(4) La conclusión del pasaje de Romanos 9-11, comprende un himno conclusivo: los insondables designios e inescrutables caminos de Dios (Rom 11,33-36).

 

  1. La división de Israel por parte de Dios

 

Resumen de Rom 11,1–10

La posibilidad de que la «palabra de fe» haya generado una ruptura entre Israel y Dios se ha expresado de forma angustiosa en los capítulos 9 y 10. Después de recordar la creación de Israel por parte de Dios a través de Abraham y la prerrogativa de Dios de tratar con Israel como Él desee, Pablo invoca las palabras de Isaías en 9,27-29 para esbozar la posibilidad de un desastre total. El capítulo 10 explica el desastre describiendo el evento de la predicación cristiana como una crisis: Dios ha hecho tropezar a Israel al poner el evangelio en su camino. Israel debería haberlo entendido, pero se ha negado a hacerlo, a pesar de la continua apertura de Dios.

El efecto acumulativo de estos capítulos es forzar la pregunta del 11,1: ¿Ha rechazado Dios a Israel? El enfático «no» de Pablo da paso a su afirmación de que Dios ha provocado una división temporal dentro de Israel (11,1-10). Al igual que Elías ignoraba las acciones de Dios para preservar a Israel (vv. 2-3), aquellos en el presente (el presente de Pablo) que piensan que Dios ha rechazado a Israel no son conscientes de que Dios ha dividido a Israel (vv. 4-10). El resto del capítulo 11 abordará la intención de esa división y anticipará su curación escatológica definitiva.[2]

 

  1. Análisis literario de Rom 11,11-24

 

La alegoría del olivo es un tema central por lo cual la sección de Romanos 11,11-24. Lo vamos a considerar, en primer lugar, su organización literaria en general y, en segundo lugar, mediante la exegesis: vv. 11-16 y vv. 17-24. Teniendo una visión general de Rom 11,11–24, uno tiene la impresión de que Pablo quiere dar a entender que “tambalearse no es caer”. En el texto se aprecia una estructura con un movimiento que va de lo menor a lo mayor; más importante aún, el movimiento de lo menor a lo mayor señala el argumento teológico, que contrasta la situación actual del «resto» de Israel con las riquezas futuras tanto de los gentiles como de los judíos.

Pablo comienza afirmando que la futura inclusión del «resto» de Israel —la parte que actualmente no se identifica como «remanente»— producirá «abundancia» o «riquezas» tanto para los gentiles como para los judíos (v. 12). Concluye afirmando que aquellas ramas que «naturalmente» pertenecen al olivo pueden ser injertadas de nuevo fácilmente por Dios (v. 24). En ambos casos, «cuánto más» (posō mallon) marca la comparación. Pablo profundiza en la comparación con los contrastes de los versículos 15-16, donde se contrapone el estado actual de «los demás» con el futuro (primeros frutos, masa; raíz, ramas). El misterio revelado en 11,25-32 ya se anticipa aquí, en los vv. 11-24.[3]

Según el análisis de Pablo T. Gadenz, en los vv. 11,11-15, se observa un estilo elíptico o sea implícito de Pablo, con la ausencia de un verbo finito en el versículo 11b y de cualquier verbo en los vv. 12, 15 (y 16).[4] En el v. 11, Pablo no solo rechaza la falsa conclusión con la respuesta me genoito (“de ningún modo”), sino también con una corrección que implica un juego de palabras: es mejor hablar de paraptōma de Israel (v. 11b; de parapiptō) que decir que Israel cayó (piptō en el v. 11a).[5]

La repetición quiástica (auton paraptōmati || paraptōma autōn) vincula la primera parte de la ratio en el v. 11b con su prueba en el v. 12.[6] Del mismo modo, la palabra clave parazēloō vincula la segunda parte de la ratio con los vv. 13-14. La ratio anuncia de esta manera los dos temas que se tratarán en los versículos siguientes: el efecto del paraptōma de Israel sobre las naciones y la provocación de los celos de Israel.[7] El v. 15, al tiempo que da una explicación (gar, “entonces”) de lo que precede en el v. 14, vuelve al tema de la primera parte de la ratio, por lo que es similar en cuanto a su estructura al v. 12.

Hay varias características estilísticas importantes en esta unidad. En el v. 12, el paralelismo sinónimo “aumenta la credibilidad de estas premisas paradójicas y refuerza la inferencia.[8] que sigue al final del versículo. El paralelismo también vincula el v. 12 y el v. 15: los argumentos a fortiori en ambos versículos explican que la plenitud/aceptación de Israel traerá a las naciones y al mundo beneficios aún mayores que los que han venido de su paraptōma/apobolē.[9] También en el v. 12, y con un efecto retórico que refuerza el argumento, se encuentra la asonancia de las terminaciones repetidas -ma (3 veces: paraptōmaēttemaplērōma).[10]

Como ya se ha observado anteriormente, también hay varios vínculos lexicales dentro de la unidad: por ejemplo, sōtēria (“salvación”, v. 11) y sōzō (v. 14; cf. 9,27); ethnē (“gentiles” o “naciones” vv. 11.12.13-2x); parazēloō (vv. 11.14; cf. la cita en 10,19); kōsmos (vv. 12.15). También es interesante la repetición de ciertas palabras clave en las frases paralelas: ploutos en las dos prótasis del v. 12 y kosmos en los vv. 12 y 15; la repetición de estas palabras ofrece un elemento de continuidad, mientras que otras palabras de las frases paralelas cambian (de manera similar, hagia, “santo”, en las dos partes del v. 16. En el v. 13, ya se ha mencionado el uso del tratamiento directo meta comunicativo y la primera persona del singular; nótese también la transposición de palabras para dar énfasis: la posición inicial de humin y la posición final de apostolos.[11]

Por último, acerca de los vv. 11-15, vale la pena decir algunas palabras más sobre el v. 16. Como ya se ha mencionado, el v. 16 sirve de enlace o “puente” entre la argumentación de los versículos 11-15 y la alegoría del olivo de los versículos 17-24.[12] Por lo tanto, es útil considerarlo, junto con sus elementos estilísticos, tanto aquí, en relación con los versículos 11-15, como más adelante, en relación con los vv. 17-24. De esta manera, tal vez se podrá comprender mejor su función que si simplemente se lo considera en relación con lo que le precede o lo que le sigue. La siguiente lista analiza el v. 16 a la luz de su contexto anterior (y, como resultado, también analiza la identificación de los primeros frutos en el versículo 16a).

El v. 16 es formalmente similar al v. 15, ya que ambos versículos tienen un estilo elíptico (omitido, tácito), que también se observa en el v. 12, en el que los verbos están completamente ausentes. (Por el contrario, los verbos finitos aparecen de nuevo en el v. 17). De una manera concisa, similar a un proverbio, el v. 16 refuerza la esperanza que se acaba de mencionar en el v. 15 para la aceptación del endurecido Israel: “la santidad de «parte» de Israel es una buena razón para anticipar una “plenitud” y una “aceptación” para todo Israel”.[13] Es útil señalar que esta función de refuerzo puede comprenderse incluso prescindiendo de una identificación precisa de los referentes de las metáforas del versículo; basta con entender que las metáforas del v. 16 se refieren a una «parte» de Israel considerada en relación con el conjunto de Israel.

Desde la perspectiva de los actores involucrados, el v. 16 es similar al v. 15, ya que ambos versículos se centran en Israel. De hecho, existe un consenso general en que las primicias y la raíz en las dos protasis se refieren a una «parte» de Israel, y la masa y las ramas se refieren a Israel en su conjunto (considerado como un colectivo en la imagen de la masa y como la suma de individuos en la imagen de las ramas).[14]

El argumento es que Israel en su conjunto puede considerarse santo sobre la base de la santidad de una «parte» de Israel. El v. 16 continúa así la perspectiva que se encuentra en los vv. 11-15 de que hay esperanza para el endurecido Israel, que el endurecimiento de Israel no es definitivo. En el v. 17, por el contrario, con la introducción del interlocutor gentil diatribal (su, “tu”), el foco de atención se desplaza en cierta medida de Israel a los gentiles (que están ausentes en el v. 16). De hecho, en la primera parte de la alegoría del olivo (vv. 17-21), como veremos más adelante, la atención se centra en los gentiles, ya que Pablo advierte contra la jactancia de los gentiles. Solo en la última parte de la alegoría del olivo (especialmente vv. 23-24) el foco vuelve a Israel, con la perspectiva de la salvación del endurecido Israel mediante el re-injerto en el árbol.

 

4. SENTIDO ORIGINAL DE ROMANOS 11,11-16

Rom 11,11-16

11 Y pregunto yo: ¿Habrán tropezado para quedar tirados? ¡De ningún modo! Más bien su tropiezo ha traído la salvación a los gentiles, que así han provocado sus celos. 12 Y si su caída ha sido una riqueza para el mundo, y su mengua ha supuesto una riqueza para los gentiles, ¡qué no será su plenitud! 13 Pero voy a decirles algo a ustedes, los gentiles: Yo estoy orgulloso de mi ministerio como verdadero apóstol de los gentiles, 14 pero lo llevo a cabo con la esperanza de despertar celos en los de mi raza y salvar a alguno de ellos. 15 Porque, si su rechazo ha supuesto la reconciliación del mundo, ¿qué será su readmisión, sino una resurrección de entre los muertos?

11,11-12 - pregunta, respuesta, explicación

11 Y pregunto yo: ¿Habrán tropezado para quedar tirados? ¡De ningún modo! Más bien su tropiezo ha traído la salvación a los gentiles, que así han provocado sus celos.

Lo que Pablo ha escrito en la sección anterior parece ir en contra de su tesis de que Dios no ha repudiado a su pueblo. Porque si una ceguera impuesta por Dios ha caído sobre una parte de Israel, de modo que no puede percibir la salvación que proclama el evangelio, ¿cómo puede Pablo sostener que Dios no ha abandonado a su pueblo? Consciente del problema que se ha creado, Pablo plantea una segunda pregunta. Empleando el patrón que utilizó en 11,1 (pregunta, respuesta, explicación), escribe: “Pregunto, pues: ¿Han tropezado hasta el punto de caer? ¡Por supuesto que no! Más bien, la salvación ha llegado a los gentiles por su transgresión, a fin de provocarles sus celos” (11,11).

Al igual que en 11,1, Pablo formula la pregunta de manera que espera una respuesta negativa: «¿No habrán tropezado hasta el punto de caer?». A continuación, responde de manera que descarta la pregunta como fuera de lugar antes de ofrecer a su audiencia una respuesta más detallada. Al igual que en 9,30-32, Pablo utiliza la metáfora de una carrera.

Aunque Israel ha tropezado, su caída no lo ha descalificado de la carrera. Por el contrario, como Pablo revelará ahora, la caída de Israel ha desempeñado un papel en el plan salvífico de Dios para los gentiles y para el propio Israel. Utilizando un término («transgresión», paraptōmati) que ya ha empleado en varias ocasiones (4,25; 5,15. 16. 17. 18. 20), Pablo explica el significado de la «transgresión» de Israel al preferir su propia justicia a la justicia de Dios revelada en Cristo. Debido a que Israel se ha negado a creer en el evangelio, la salvación ha llegado a los gentiles, como se ilustra en Hechos 13,46, cuando Pablo y Bernabé se vuelven hacia los gentiles después de que la ciudad judía de Antioquía de Pisidia los rechaza. Pero esta oferta de salvación a los gentiles no es el final del plan de Dios.

Volviendo al tema de los celos que introdujo en Romanos 10,19, Pablo revela que la salvación ha llegado a los gentiles con el propósito de hacer que «ellos» (el resto de Israel) sientan celos de la salvación que los gentiles han recibido. La caída de Israel, entonces, no es el fin de la carrera, sino una parte vital del plan de Dios que incluye la salvación tanto para los gentiles como para todo Israel.

Rom 11,12. Y si su caída ha sido una riqueza para el mundo, y su mengua ha supuesto una riqueza para los gentiles, ¡qué no será su plenitud!

Tres cláusulas componen el v. 12:

 v. 12a Ahora bien, si su transgresión es riqueza para el mundo,

v. 12b y su derrota es riqueza para los gentiles,

v. 12c ¿cuánto mayor será la riqueza producida por su plenitud?

Ahora ya no se trata de una simple “transgresión” o un paso en falso, sino de una “derrota”. Frecuentemente la “derrota” es un lenguaje de contexto militar. (cf. Is 13,15; 30,31; Jer 31,1; 2Mac 10,24).

Esta estrategia retórica se asemeja a la de Rom 5, el único otro pasaje de la carta que utiliza el argumento de contraste “de menor a mayor”, “de bueno a excelente”. La conexión entre los dos pasajes es tanto retórica como sustantiva. En 5,1-11, Pablo contrasta las consecuencias presentes y futuras de la acción de Dios en Jesucristo. En 5,12-21, Pablo contrasta a Adán y a Cristo: uno desobedece y, por lo tanto, trae el pecado y la muerte al mundo, mientras que el otro obedece y trae no solo la gracia, sino también el derrocamiento del pecado y la muerte. En ambos casos se parte del supuesto de que la acción de Dios no solo revierte la situación actual, sino que lo hace de manera excesiva.

Esa misma noción de la intervención excesiva de Dios está presente en 11,11-24: el estado actual del «resto» no es simplemente una oportunidad para la liberación de los gentiles, sino que contrasta con su futura «plenitud» y la capacidad de Dios para incluir tanto a judíos como a gentiles. Ya sea que el presente se describa positivamente como paz con Dios (5,1) o el reinado de la gracia (5,20), o negativamente como la división de Israel en «el remanente» y «el resto» (11,7), Pablo anticipa un futuro en el que el reinado de Dios es enormemente superior que el presente.

La pregunta, “¿Han tropezado para quedar tirados?” (v. 11) sigue lógicamente a las líneas anteriores, especialmente teniendo en cuenta las referencias temporales («hasta el día de hoy» en el v. 8 y «siempre» en el v. 10) que transmiten la irrevocabilidad de la división en Israel. Para cualquiera que esté familiarizado con el Salmo 68 LXX, citado en los vv. 9-10, la probabilidad de que sea irreversible aumenta, ya que el salmista continúa suplicando: “Que su campamento quede desierto, y que nadie viva en sus tiendas”.

Las imágenes físicas de los versículos 8-10 —ojos cerrados, oídos sordos y espaldas encorvadas— producen las consecuencias de los vv. 11-12. Al menos para Pablo, aquellos con problemas de visión, audición y postura son más propensos a dar pasos en falso y a caerse.

El lenguaje del movimiento físico también conecta estas líneas con la descripción anterior en 9,30-31, en la que Israel corre una carrera que no puede ganar, mientras que los gentiles ganan una carrera en la que ni siquiera participan. Sin embargo, en ninguno de los dos casos existe una competencia real entre Israel (o «el resto» de Israel) y los gentiles. Pablo da la vuelta a la imagen competitiva: en lugar de triunfar unos sobre otros, el tropiezo del «resto» conduce a la salvación de los gentiles, y la salvación de los gentiles provoca a Israel de maneras que no se especifican. La carrera resulta ser para beneficio mutuo más que para la victoria competitiva.

El v. 12c indica que el presente no es la última palabra con respecto a la división de Israel. Lejos de concluir que «los demás» han fracasado y que ese fracaso es permanente, su «plenitud» será aún mayor. Sin embargo, lo que significa esa plenitud debe esperar, ya que el v. 13 da un giro sorprendente.

 

Referencia directa a los gentiles

Rom 11,13. Pero voy a decirles algo a ustedes, los gentiles: Yo estoy orgulloso de mi ministerio como verdadero apóstol de los gentiles,

Las numerosas preguntas que plantean los versículos 11-12 deben esperar, ya que Pablo se dirige a «ustedes, gentiles». Tras una serie de preguntas introducidas con «yo digo» o «decimos», esta referencia directa a «ustedes, gentiles» resulta asombroso.

Las primeras líneas de 7,1 se dirigen a aquellos que «conocen la ley», pero sin la segunda persona «ustedes» que llama a una parte de los destinatarios. A pesar de las múltiples descripciones de Rom 9-11 como relacionadas con «Dios e Israel» o incluso «la incredulidad de Israel» o algo por el estilo, esta referencia directa a los gentiles suscita la sospecha de que la larga discusión de Pablo sobre Dios e Israel tiene una causa inmediata en los creyentes gentiles. El problema específico solo se hace evidente en el v. 18, pero esta referencia directa pone en alerta a la audiencia.

Dentro de esta lógica del exceso, el comienzo del v. 13 («Les hablo a ustedes, gentiles») llama la atención del lector. Es de suponer que estas palabras también captaron la atención de los oyentes de Febe, tanto gentiles como judíos. Pablo ha permitido que la audiencia asuma que el problema que está abordando tiene que ver únicamente con la situación de Israel ante Dios, una suposición que se refleja en demasiadas discusiones de Romanos 9-11. Ahora se pone de manifiesto que Pablo también tiene en el punto de mira la arrogancia de los gentiles, que se manifiesta en la presunción de conocer la intención de Dios para «el resto» de Israel. El argumento que Pablo expone aquí no se refiere simplemente a la desobediencia de Israel, ni siquiera a la relación de Dios con Israel, sino también a la arrogancia de los gentiles.

La segunda mitad del v. 13b también es inusual por su apelación al carácter del ministerio de Pablo. La declaración toma una forma enfática con «Yo soy» (eimi    egō), y el «título» de Pablo sigue el orden inusual ethnōn apostolos, adelantando a la audiencia gentil su apostolado (véase también 1,5). Cuando se refiere en otros lugares a su trabajo misionero entre los gentiles, como en 1 Tes 2,16 y Gál 2,7-14, lo hace a la defensiva. Aquí, sin embargo, la preocupación no es la resistencia judía a la misión gentil, sino el malentendido gentil sobre el futuro de Israel.

El ministerio de Pablo es excepcional. El paralelo más cercano aparece en Gál 1,24, donde Pablo informa que las congregaciones judías “glorificaban a Dios en mí”, es decir, glorificaban a Dios debido a lo que había ocurrido en la vida de Pablo. Casi con seguridad esta es una forma de reconocer (como él dice enfáticamente en 1,1) que el ministerio proviene de Dios; más allá de eso, puede invitar a los oyentes romanos a unirse a dar gloria a Dios. 

La frase “apóstol de los gentiles” introduce la cláusula principal: “Glorifico mi servicio.” Al inicio de la carta, Pablo relaciona la cautividad humana al pecado con la falla humana de glorificar a Dios (1,21), una acusación que se refuerza con la afirmación de que la humanidad conocía a Dios y, más adelante, que la humanidad “cambió” la gloria de Dios por la de los seres creados (1,23). Abraham es mencionado especialmente por dar gloria a Dios en 4,20. A medida que el cuerpo de la carta llega a su fin, Pablo orará para que todos los creyentes romanos “con una sola voz... glorifiquen” a Dios (15,6; y ver 15,9). Glorificar el ministerio de Pablo es excepcional. El paralelo más cercano aparece en Gál 1,24, donde Pablo informa que las congregaciones judías “glorificaron a Dios en mí”, es decir, glorificaron a Dios debido a lo que había sucedido en la vida de Pablo. Casi con seguridad esta es una forma de reconocer (como él dice enfáticamente en 1,1) que el ministerio viene de Dios; más allá de eso, puede invitar a los oyentes romanos a unirse dando gloria a Dios.

Rom 11,13-14 Pero voy a decirles algo a ustedes, los gentiles: Yo estoy orgulloso de mi ministerio como verdadero apóstol de los gentiles, 14 pero lo llevo a cabo con la esperanza de despertar celos en los de mi raza y salvar a alguno de ellos.

El apostolado a los gentiles no es únicamente para los gentiles. Cualquier comprensión exclusivista del trabajo misionero de Pablo choca con el v. 14: “si de alguna manera pudiera provocar mi carne y tal vez salvar a algunos de ellos.” Aunque la obra de Pablo es entre los gentiles, su esperanza es contribuir a la salvación del “resto” de Israel. Como se mencionó, Pablo no se detiene en la naturaleza de esa provocación, y la especulación sobre cómo la envidia de la salvación de los gentiles impulsa la fe del “resto” de Israel se interrumpe, ya que Pablo avanza rápidamente hacia los resultados (en los vv. 15–16) en lugar del proceso. En lugar de detenerse en los mecanismos, Pablo habla de la gente: “mi carne” en lugar de “Israel” o “el resto” transmite la propia implicación de Pablo en esta cuestión.

Dado el patrón abrumador de Pablo de atribuir la salvación a Dios, la cláusula “y pueda salvar a algunos de ellos” es inesperada. Sin embargo, en 1Cor 7,16 se refiere a la posibilidad de que una esposa salve a su marido, y en 1Cor 9,22 a su capacidad de adaptación, que espera conduzca a algunos a la salvación. “Algunos” refleja una expectativa modesta de su propio apostolado, no una expectativa modesta para la salvación del “resto” de Israel, como se evidencia en los versículos que siguen (por no mencionar 11,26. 32).

Rom 11,15 Porque, si su rechazo ha supuesto la reconciliación del mundo, ¿qué será su readmisión, sino una resurrección de entre los muertos?

El v. 15 continúa el contraste de menor a mayor introducido en el v. 12:

Su rechazo.

reconciliación del mundo

Su readmisión

resurrección de entre los muertos

 

Aquí, “rechazo” se refiere al endurecimiento divino y sus consecuencias, que, como ya ha indicado Pablo, producen “abundancia” para el mundo. Aunque la palabra “rechazo” (apobolē) es un hapax legomenon en Pablo (aparece en otro lugar del NT solo en Hechos 27,22), aquí se presenta como un resumen de una sola palabra de los vv. 7–10.

El resto de este versículo se encuentra profundamente dentro de la interpretación que Pablo hace del evangelio, especialmente en Romanos. “Reconciliación” recuerda a 5,10, que caracteriza la obra de la muerte de Cristo como la que reconcilia a los enemigos de Dios (“nosotros”) con Dios (y ver 2Cor 5,18–20). “Acogida” anticipa el resumen de Pablo en Rom 15,7 sobre la naturaleza de la propia diaconía de Cristo: “Cristo los acogió para la gloria de Dios.”

La comparación entre el rechazo presente y la bienvenida futura culmina en la frase “vida de entre los muertos”. La frase resume hábilmente las consecuencias de la resurrección de Cristo para los creyentes (véanse las expresiones repetidas en 5,21; 6,4. 22–23; 8,6), incluso si Pablo no emplea en otros lugares esta redacción precisa. Pablo está revelando su expectativa de que Dios no abandonará “el resto” de Israel, pero también revela que aprende sobre el futuro escatológico de Israel a partir de los acontecimientos del evangelio. Lo que se anticipa con “vida de entre los muertos” solo sería posible por virtud del milagro, no por virtud de la creencia humana. Para ser bastante moderado, la convicción humana no produce vida de entre los muertos.

La primera porción (primicia)

“el resto” de Israel finalmente no se separará del remanente:

Rom 11,16. Si las primicias son santas, también la masa; y si la raíz es santa, también las ramas.

El v. 16 conecta estas afirmaciones sobre la captura extravagante del evangelio del “resto” con la advertencia más explícita a los creyentes gentiles en los vv. 17–24. Es habitual relacionar esta analogía con la primera ofrenda mencionada en Números 15,17-21, pero la redacción de Pablo no coincide con ese escenario. El “primogénito” o la primera porción de un pan consagrada a los sacerdotes es santa, pero esa primera porción no hace que el resto del pan sea santo (véase también Lev 23,20; Ez 44,30).

El argumento de Pablo parece estar más alineado con su lógica en 1Cor 5,6, que cualquiera sea la cantidad que pertenece a una porción de masa pertenece a toda ella, y todo lo que se dice de la raíz de un árbol se dice de todo él. Estas afirmaciones sirven para enfatizar la promesa implícita de los vv. 12 y 15, a saber, que “el resto” de Israel finalmente no estará separado del remanente (el primogénito, como en Rom 16,5; 1Cor 16,15). El estado presente dividido de Israel no predice ni controla el futuro.

PREGUNTA PARA EL FORO: ¿Cómo explica Pablo que el tropiezo de Israel (algunos que no han creído en el evangelio), es una oportunidad para que muchos gentiles lleguen a la fe? En otras palabras: un tropiezo no es caída (Rom 11,11-16).



[1] Matera, Romans, 261. Daniel Bosqued Ortiz, propone una división de Rom 11 en cuatro secciones: vv. 1-10; vv. 11-24; vv. 25-32 y vv. 33-36. (La Salvación de “todo Israel”. Estudio histórico, exegético y teológico de Romanos 11:26. Barcelona: Aula 7 Activa-Aeguae, 2015, 286-287).

[2] Gaventa 2023, 300.

[3] Gaventa 2023, 309-313.

[4] Pablo T. Gadenz, Called from the Jews and from the Gentiles Pauline Ecclesiology in Romans 9–11. Tübingen: Mohr Siebeck, 2009. pp. 188-192.

[5] Penna, Romani II, 348, n. 62.

[6] Jewett, Romans, 675.

[7] Moo, Romans, 690, n. 37.

[8] Jewett, 669.

[9] Jewett, 670.

[10] Cf. Rom 5,15–18. véase Dunn II, 652; Schreiner, 597; Pitta, 382, n. 279.

[11] cf. Dunn, II, 655–656; Jewett, 669.

[12] Dunn II, 652, Moo, 697–698.

[13] Moo, 698.

[14] Dunn, II, 659, es uno de los pocos exegetas que incluye a los gentiles en el v. 16.

Última modificación: Thursday, 6 de November de 2025, 19:13