Aptekmann, Marcelo
Entrada del blog por Aptekmann, Marcelo

Amar la Paz y respetar a los enemigos
Shalom! El próximo Domingo 23 de Febrero en las Iglesias leerán, del Evangelio según San Lucas: Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los maltratan. Si alguien te pega en una mejilla, vuélvele también la otra. Si alguien te quita la capa, no le impidas que se lleve también la camisa. Dale a todo el que te pida y, si alguien se lleva lo que es tuyo, no se lo reclames (Lucas 6: 27-30) .
¿Amar a los enemigos?
La enseñanza de amar a los enemigos es muy propia del magisterio de Jesús, y se nutre de las mismas raíces que dan vida a la tradición judía. A Sus discípulos presenciales les imparte enseñanzas que se pueden entender en función de la cultura que todos ellos compartían. En la tradición interpretativa cristiana de hoy en día se entiende que estos versículos de Lucas 6, (igual que los de Mateo 5: 38-48), enseñan que debemos amar a nuestros enemigos. ¿Qué significó esto en el primer momento en que fue dicho?
Varios siglos antes del nacimiento de Jesús, cuando el Antiguo Testamento todavía era exclusivamente la Sagrada Escritura de los judíos, el texto instruía a quien lo leyese: Si encontrares el buey de tu enemigo o su asno extraviado, vuelve a llevárselo. Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás sin ayuda? Antes bien le ayudarás a levantarlo (Éxodo 23: 4-5).
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La tradición judía en general no nos enseña a amar a nuestros enemigos en el sentido de albergar hacia ellos un sentimiento amoroso. Pero lo que sí enseña es a reconocerles derechos fundamentales, y a ayudarles, y además nos recomienda no albergar en nuestro corazón alegría ante el sufrimiento de nuestro enemigo: No te alegres cuando caiga tu enemigo; y cuando tropiece no se regocije tu corazón, no sea que lo vea el SEÑOR y le desagrade, y aparte de él Su enojo. (Proverbios 24:17) |
Ayudar al enemigo para ayudar a la Paz
La exégesis rabínica de hoy en día nos enseñan a ayudar (pero no a amar) a nuestros enemigos, para de esta manera doblegar la inclinación al mal (Talmud b. B. Metz.32b). Los versículos Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, Y si tuviere sed, dale de beber agua; Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, Y Hashem te lo pagará (Proverbios 25:21) significan que al ayudar así al enemigo, tal vez –en algún caso- se pueda doblegar la enemistad. El enemigo que siga albergando sentimientos hostiles después de recibir ayuda, de la vergüenza le parecerá como si le hubiesen puesto brasas en la cabeza (según Ralbag).
Esta ética en el trato al enemigo buscando la Paz, atraviesa toda la cosmovisión judía, mucho mas allá delos círculos religiosos. Una ilustración de ello es que en cierta ocasión Itzjak Rabín, el político laico secular sionista (ex primer ministro de Israel) dijo a quienes le criticaban que tuviera trato con líderes enemigos: La Paz, no se hace con los amigos.
No te alegres cuando caiga tu enemigo ni se regocije tu corazón ante su desgracia, no sea que el Eterno lo vea y no lo apruebe, y aparte de él Su enojo (y lo vuelva contra ti), es lo que nos enseña Proverbios 24:17. No debemos alegrarnos por el sufrimiento ajeno, ni patear al caído, pero no dice que debamos amar a nuestro enemigo.
Es posible que en aquel primer momento, en Su entorno, Sus discípulos entendieran la enseñanza de Jesús como una extensión de la enseñanza tradicional judía de tratar a los enemigos como si fueran comparables a uno mismo. …traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes (Lucas 6: 31) y Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas (Marcos 7:12) son coherentes con la máxima fundamental de la ética rabínica:
Lo que no quisieras que te hagan a ti, no se lo hagas a otro
Unas pocas décadas antes del nacimiento de Jesús, este mismo principio ético lo enseñó el gran Hillel (el primero en hacer una interpretación sistemática de los cinco primeros libros de la Biblia) con las siguientes palabras: Lo que no quisieras que te hagan a ti, no se lo hagas a otro. Esta versión (en negativo) de la enseñanza de Jesús, ya presente en el libro de Tobías desde mucho antes de que Él ejerciera Su magisterio (Tobías 4:15), gradualmente se transformó en la versión preferida por el judaísmo rabínico (Talmud b. Shabbat 31a).
Otra enseñanza fundamental de Jesús traída por estos versículos es Dale a todo el que te pida y, si alguien se lleva lo que es tuyo, no se lo reclames (Lucas 7:30). Parece la aprobación de la pobreza voluntaria (ver Lucas 12:33 y 18:22). Los maestros rabínicos son contrarios a esta posición, ya que el empobrecimiento de un miembro implicaría una sobrecarga de exigencias para otros miembros de su familia y comunidad.
En la antigüedad, la mayoría de las personas era pobre, y el sistema de vida judío, en base a la Biblia (A.T.), se basaba en la responsabilidad comunitaria de mantenerlos. Al considerar a Jesús, apropiadamente, como atento al cuidado de los niños, las mujeres, los enfermos y los pobres, lo incluimos dentro del judaísmo de todas las épocas, en lugar de separarlo de él para asimilarlo a la cultura Romana, que no compartía esos valores comunitarios.
Las fuentes judías enseñan que proveer para los pobres a través de la Tzedakáh (que erróneamente se traduce como diezmo o limosna) es una obligación. En la cosmovisión judía, quien da Tzedakáh a un necesitado no le da una limosna, sino que le hace justicia. Incluso hoy en día, la palabra que usaría un judío necesitado para solicitar ayuda a los miembros de su comunidad es: JUSTICIA.
Ojalá que cada uno de nosotros sea bendecido con la oportunidad de hacer algo para acercarnos a todos a un mundo de Justicia y de Paz, y ojalá que todos, o al menos yo y Tu sepamos aprovechar esas oportunidades.
Shalom Shalom.