Entrada del blog por Aptekmann, Marcelo

de Aptekmann, Marcelo - Tuesday, 25 de February de 2025, 14:29
Todo el mundo

La Palabra y los hipócritas


Shalom!

El próximo Domingo 2 de Marzo las sagradas escrituras que se leerán en las iglesias culminan en los versículos (del Evangelio según San Lucas) 
No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. (Lucas 6: 43-45).

Nuestro corazón, según la cosmovisión judía

Cuando el Evangelio nos dice de la abundancia del corazón, lo hace refiriéndose al corazón como el órgano en el que –en la cosmovisión judía- se asientan la moral y la ética de la persona (y la falta de ellas). Esta idea de ver en el corazón las virtudes y defectos morales del individuo ya está expresada en el libro del Génesis, cuando El Creador dice que en Su corazón que no volverá a maldecir la tierra por causa del hombre; porque la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud; (Génesis 8:21).

La grey cristiana ha incorporado esta perspectiva (que le viene de la cosmovisión judía), por lo que hoy en día los occidentales tomamos con naturalidad expresiones como Y amarás a Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que Yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. (Deut 6:5-6). En la cosmovisión judía, la moral y ética que salen del corazón se asocian directamente a las palabras que la persona dice, como en: y Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti (Salmo 19: 14).

Pero las raíces judaicas del magisterio de Jesús, además de calar hondo en la cosmovisión judaica –alguna de cuyas ideas fundamentales pasó luego al cristianismo- nutre algunas de Sus parábolas de las metáforas y alegorías en boga entre los maestros del movimiento fariseo de Su época.

La Palabra y los hipócritas

Tal es el caso cuando –según el Leccionario, Él dijo: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro. ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano “Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo” no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano (Lucas 6: 39b- 42)

Hay una página del Talmud, compilada pocos siglos después de la muerte de Jesús en base a los comentarios y discusiones de la tradición farisea y rabínica (que nació un par de siglos antes del magisterio de Jesús) que puede servir para iluminar cómo se aplicaba la parábola de la paja en el ojo ajeno y la viga en el ojo propio en el contexto fariseo. No se trata solamente de una referencia histórica, ya que el judaísmo rabínico de hoy en día reconoce sus orígenes y raíces en aquellos mismos fariseos que discutían las cosas que Jesús discutía, en el mismo contexto y con las mismas metáforas con que Él lo hizo.

El Talmud y el magisterio de Jesús

En el Talmud, leemos que: Esto indica una generación que juzgó a sus jueces. Si un juez le dijera al acusado que está frente a él: Quítate la paja de entre los ojos, es decir, líbrate de alguna infracción menor, el acusado le diría: Quita la viga de entre tus ojos, lo que significa que has cometido pecados mucho más graves. Si el juez le dijera: "Tu plata se ha convertido en escoria" (Isaías 1:22), es decir, tus monedas son falsas, el acusado le diría: "Tu vino está mezclado con agua" (Isaías 1:22), es decir, tú mismo diluyes tu vino con agua y lo vendes. Como nadie se comportaba de manera adecuada, los jueces no podían juzgar. (Bavli, Bava Bathra 15 b).

Merece destacarse que ésta discusión del Talmud está a continuación de otra discusión que concluye afirmando que Job fue un judío que profetizó para las demás naciones del mundo (Bavli, Bava Bathra 15a). Este contexto Talmúdico es importante por que Jesús nació judío y dijo de Si mismo que no vino sino para las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mateo 15:24), lo que puede interpretarse como que su magisterio estaba dirigido a las gentes que (como muchos de los habitantes del Norte de la alta Galilea) habían perdido su conexión con el culto judaico y se habían integrado espiritualmente a otras naciones.

El Talmud habla de un profeta judío que profetizó para otras naciones en un momento histórico en el que la autoridad de los jueces de Israel era cuestionada por el pueblo, porque los veía como hipócritas que no vivían de acuerdo a la Ley que pregonaban. El magisterio de Jesús sucede unos mil años mas tarde, pero en un momento histórico comparable, ya que de nuevo el pueblo, liderado por los fariseos, ve que jueces, sacerdote y magistrados (Saduceos) se han aliado con los invasores Romanos, en complicidad con la dinastía Herodiana impuesta por Roma.

Si tenemos en cuenta este contexto histórico, la enseñanza de Jesús puede entenderse como la de un judío que les habla a las otras naciones del mundo (como Job), para denunciar que los jueces que el poder del imperio de turno le impuso por la fuerza de las armas al pueblo judío son hipócritas al servicio del poder imperial Romano. Advierte Su enseñanza a los extranjeros que se acercan al pueblo judío que esos jueces no representan la verdad de la Ley judía, la de la Torah.

Es en este mismo sentido que pueden entenderse las palabras con las que el Evangelio según San Mateo describe la misma escena: Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. (Mateo 7:15-16).

Es comprensible que en aquella época en la que Judea era un polvorín a punto de explotar, los Romanos ejecutasen a quien luego, con el correr de los siglos, se iría revelando como un maestro de toda la humanidad. En cuanto a la vigencia universal de Su magisterio: los lobos rapaces vestidos de ovejas siguen abundando en todos lados. Tal vez sea porque así es el corazón de los seres humanos (ver Génesis 8:21), y por eso es que necesitamos amar a nuestro creador de todo corazón y poner Su Palabra sobre nuestro corazón (ver Deuteronomio 6:5-6), para que nos ayude a elegir nuestros pasos, para que demos buenos frutos.

Quiera nuestro creador bendecirnos a todos, iluminando nuestros caminos.

Shalom Shalom