el gozo de celebrar en casa...
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4º domingo de cuaresma | 30 de marzo 2025 | Federico cp y Carlos cp

“Llamad@s a ser peregrin@s”
Primer paso: Contemplamos nuestra vida
- Jesús nos enseña que Dios es amar. Por eso necesitamos cultivar esta relación de amor. Gracias a él nos encontramos en comunión con todo, todas y todos. Nos encontramos... en el Nombre de Dios Padre-Madre, siempre presente como el sol y las estrellas; del Hijo, Jesús nuestro hermano y maestro y del Viento siempre nuevo del Espíritu Santo. Amén
- En este cuarto domingo de cuaresma nos vamos a encontrar con la parábola de los dos hijos y el padre. Uno de ellos decide irse. La canción “hay que seguir andando, nomás” de Carlos Saracini cp, confiamos que nos ayudará a ir templando el corazón para contemplar nuestra vida y la de Jesús.
HAY QUE SEGUIR ANDANDO NOMAS.
Nos duele amigo hasta los huesos, y se endurecen nuestras entrañas.
Por la injusticia, la cobardía, nos va invadiendo la hipocresía.
Hay tanta bronca acumulada, tanta traición disimulada,
que se nos cierran hasta las manos, y el desencanto nos va aquietando.
Hay que seguir andando nomás, hay que seguir andando.
Muchos no están, hermano mío, y el corazón siente el vacío.
Las lágrimas corren el rostro, ellos están juntos a nosotros.
Por el dolor, la voz callada, que nos golpea, que nos aplasta.
Resiste el hombre que está enjaulado, resiste el pueblo acribillado.
Que no se cieguen nuestras miradas, que nuestra historia no está cerrada.
Son nuestro llanto, nuestra alegría, semilla abierta de nuestra vida.
Al hombre nuevo Dios va creando, con nuestro barro lo va engendrando.
Jesús camina a nuestro lado, no tengas miedo, suma tu mano.
Su Espíritu sigue impulsando a éste pueblo crucificado.
El pueblo libre será posible, muchos testigos hoy nos lo dicen:
Angelelli, Oscar Romero, Carlos Mugica, mil compañeros,
su sangre canta en nuestras cuerdas. Éste es el tiempo del hombre nuevo.
Tiempo personal:
- Teniendo en cuenta todo lo que va narrando la canción: ¿Cómo te suena ese “hay que seguir andando, nomás”?; ¿Qué le dice a tu vida, hoy?
- ...
- Si te parece, lo podes escribir.
- Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
- Esta paradoja nos puede ayudar a contemplarnos: El ser humano desde siempre ha sido “un caminante”. Necesitamos andar, recorrer caminos, los conocidos y los desconocidos. Caminamos buscando, movidos por algunos “sentidos” que están latiendo en nuestro corazón. Al mismo tiempo, paradojalmente necesitamos “detenernos”, caer en la cuenta de lo que estamos viviendo, para “metabolizar” lo que nos está pasando. Por ejemplo sentipensar lo que recién cantamos: “Nos duele amigo hasta los huesos, y se endurecen nuestras entrañas. Por la injusticia, la cobardía, nos va invadiendo la hipocresía. Hay tanta bronca acumulada, tanta traición disimulada, que se nos cierran hasta las manos, y el desencanto nos va aquietando”.
- Cada uno de estos “polos”, de esta paradoja, tiene sus “desbordes”: “El caminante” se puede volver “un vagabundo”. Andar sin rumbos, perder los sentidos. Por otro lado el desborde del “detenernos” es “estancarnos”: Hacer más de lo mismo, caer en esa rutina gris, sentir que nos da todo lo mismo. En los dos desbordes vivimos desconectadas, desconectados de nosotros mismos, de los demás, de la madre tierra, de lo que nos trasciende, de Dios.
- La vida nos convoca a ser “peregrinas, peregrinos”, es decir: “caminantes” que saben “detenerse”, aprendiendo a saborear “los sentidos” que nos han puesto en marcha. Esos “sentidos” los vamos recreando en el camino, entre dolores y alegrías, logros y fracasos, deteniéndonos por momentos y ensayando nuevos rumbos. Aprendiendo mientras caminamos y cuando nos detenemos, es decir: siendo “peregrinas, peregrinos”. Por eso podemos cantar: “Que no se cieguen nuestras miradas, que nuestra historia no está cerrada. Son nuestro llanto, nuestra alegría, semilla abierta de nuestra vida. Al hombre nuevo Dios va creando, con nuestro barro lo va engendrando. Jesús camina a nuestro lado, no tengas miedo, suma tu mano”.
- El obispo Enrique Angelelli (mártir de La Rioja, Argentina en agosto 1976) supo poner “un oído en el pueblo y el otro oído en el Evangelio”, por eso solía decir en tiempos alegres y en tiempos difíciles: “hay que seguir andando, nomás”. Angelelli es un peregrino lleno de esperanza, porque confiaba en la vitalidad y en la fe de su pueblo, en los dones que Dios le había regalado y confiaba que el “Espíritu sigue impulsando a éste pueblo crucificado. Que el pueblo libre será posible, muchos testigos hoy nos lo dicen. Confiaba que éste es el tiempo del hombre nuevo y la mujer nueva”.
- Este año jubilar, Francisco papa, nos convoca a ser “peregrinos y peregrinas de esperanza”. Sigamos cayendo en la cuenta de lo que significa este llamado. Los invitamos a interpretar el Evangelio que ahora vamos a contemplar desde esta paradoja, desde esta vocación del ser humano a ser peregrinas, peregrinos. Vayamos al encuentro de Jesús, nuestro maestro
- Qué me provoca esta reflexión?, ¿Qué nos hace sentipensar?
Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús
Según la Comunidad de Lucas15, 1-3.11-32
“Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo entonces esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte de herencia que me corresponde". Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!". Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros". Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo". Pero el padre dijo a sus servidores: "Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado". Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. Él le respondió: "Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo". Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: "Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!". Pero el padre le dijo: "Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado"».
Reflexión:
Los dos hijos y el padre de la parábola están llamados a ser “caminantes” y a “detenerse” aprendiendo a ser “peregrinos”.
- Un detalle del texto es que cuando el hijo menor le pide la parte de su herencia, dice: “Y el padre les repartió sus bienes”. Se las repartió a los dos. El hijo menor se siente llamado por el camino, por los sentidos que lo convocaban desde lo desconocido. Se desbordó y se transformó en un “vagabundo”, se había desconectado de sus sentidos más profundos. En un momento “tocó fondo”, se detuvo y pudo volver a mirar sus raíces. Asume su responsabilidad y emprende de nuevo el camino. Este “vagabundo” volvió a ser “un caminante” recreando sus sentidos. Según él, ya no merece ser hijo y le pedirá a su padre ser un jornalero más de la finca.
- Lo sorprendió ver al padre que lo esperaba y que después de recibirlo con un fuerte y tierno abrazo, les dice a todos: “Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado”. Como si dijera: “Mi hijo, este caminante que estaba vagabundeando, ahora vuelve a sentirse “un peregrino”. También le pudo haber dicho: “Hijo, al escucharte me doy cuenta que todo lo que has vivido, te ha ayudado a redescubrir los sentidos que alientan tu vida. Te arriesgaste, caminaste, te equivocaste, reconoces tus errores. ¡Has aprendido!: ¡Sos mi hijo, sos un peregrino! Hagamos fiesta”.
- El hijo mayor, que había recibido toda la herencia también, que se había quedado junto al padre, cayó en el otro desborde: “se estancó”. Sus días eran todos iguales, la rutina gris le fue apagando el alma, los sentidos por los cuales estaba ahí. Ese “hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos”, devela aquello del cumplimiento, es decir: “cumplo y miento”. Cuantas veces hacemos las cosas sin implicarnos, como si estuviéramos ajenos.
- El padre sale, ahora al encuentro de su hijo mayor y le dice: "Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo”. Como si le dijera: “Hijo, vos también sos un peregrino, vos optaste por quedarte junto a mí y te lo agradezco. Esta puede ser una oportunidad para que redescubras los sentidos profundos que te alientan a estar aquí. Entremos y celebremos todos esta vocación de los tres a ser peregrinos. Festejemos, detengámonos a saborear lo que aprendimos y también los frutos del camino: los tuyos, los de tu hermano menor y los míos. Hijo, querido, ¡hay que seguir andando, nomás!”
- ¿Qué te parece esta manera de contemplar el Evangelio?. ¿Sentís que Jesús te está ofreciendo algunas claves para mirar tu vida?.
Tercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.
- Francisco nos convoca durante este año a ser “peregrinas y peregrinos de esperanza”. Esa esperanza que nace de la convicción de que somos hijas e hijos de Dios.
- Francisco nos dice: “La esperanza cristiana no engaña, ni defrauda porque está fundada en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos nunca del amor de Dios. Somos peregrinos descubriendo juntos los signos de esperanza que ya estan entre nosotros. Y al mismo tiempo estamos llamados a ser signos tangibles de esperanza para tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de injusticia”. Por eso los invitamos a volver a escuchar-cantar la canción: “hay que seguir andando, nomas”, con todo lo que venimos rezando.
- Cantamos-escuchamos.
- Después de un rato de silencio... nos puede brotar alguna oración de petición, de perdón, de acción de gracias... confiando que Dios, nuestro Padre-Madre nos escucha.
- ...
- Traemos al corazón aquell@s que están enferm@s... Y tambien a aquell@s que han fallecido, que han vivido su Pascua, confiando que están resucitados.
- ...
- Junto con todos ellos rezamos: “Padre nuestro...”. Le pedimos a María que nos ayude a reconocernos como hijas e hijos de Dios... “Dios te salve María...”
- Recemos junto con Francisco por la fraternidad universal, para que sigamos aprendiendo a ser “peregrinas, peregrinos de esperanza”.
ORACIÓN AL CREADOR
Señor y Padre de la humanidad,
que creaste a todos los seres humanos
con la misma dignidad, infunde
en nuestros corazones un espíritu fraternal.
Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo, de justicia y de paz.
Impúlsanos a crear sociedades más sanas y un mundo más digno,
sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras.
Que nuestro corazón se abra
a todos los pueblos y naciones de la tierra,
para reconocer el bien y la belleza que sembraste en cada uno,
para estrechar lazos de unidad,
de proyectos comunes, de esperanzas compartidas.
Amén.
Los abrazamos Federico José cp y Carlos cp
Les proponemos para seguir profundizando...
-Los invitamos a escuchar de “un tal Jesús” Nº 34 “los hijos de Efraín”
https://youtu.be/dX1mu3X7BRU?si=Gsw7yFlDslEcFGOu