Entrada del blog por Aptekmann, Marcelo

de Aptekmann, Marcelo - Friday, 23 de May de 2025, 17:03
Todo el mundo
Los Hechos de los Apóstoles

SHALOM!

Este domingo -25 de Mayo ¡Fiesta patria en la Argentina!- en las iglesias se leerá que el Concilio de Jerusalem (el primer concilio de todos los de la cristiandad) dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalem, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar (Hechos 15: 2b) una cuestión.

Lo que hicieron fue desautorizar a algunos que (sin haber sido enviados por los apóstoles) enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos (Hechos 15: 1b), y además pretendían exigirles que vivieran de acuerdo a las leyes propias del pueblo judío. El Concilio envió a diferentes congregaciones de seguidores de Jesús –a los que no seguían las prácticas judías porque provenían de pueblos, diferentes del judío- una carta, que les sería entregada por San Pablo, Bernabé, y otras dos personas designadas por los apóstoles.

El dictamen del Concilio de los Apóstoles fue:  Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias:  que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. (Hechos 15 :28-29). ¿Por qué elijo este fragmento del texto?

Porque lo que los apóstoles dictaminaron que era necesario que hiciesen los nuevos discípulos provenientes de otros pueblos y otras tradiciones –a los que no querían imponerles ninguna carga innecesaria- es algo que la cristiandad en general parece ya no considerar necesario, y –en mi opinión- se justifica que nos detengamos unos momentos a reflexionar sobre cómo y porqué la tradición cristiana dejó de lado las recomendaciones que los apóstoles consideraban necesarias. ¡Y no se trata solamente de los apóstoles!

¿Qué importancia tienen las normas gastronómicas judías para la cristiandad?

¿Es posible que los siguientes versículos tengan que ver con lo que los apóstoles dictaminaron? No malinterpreten la razón por la cual he venido. No vine para abolir la ley de Moisés o los escritos de los profetas. Al contrario, vine para cumplirla. Les digo la verdad, hasta que desaparezcan el cielo y la tierra, no desaparecerá ni el más mínimo detalle de la ley de Dios hasta que su propósito se cumpla. Entonces, si no hacen caso al más insignificante mandamiento y les enseñan a los demás a hacer lo mismo, serán llamados los más insignificantes en el reino del cielo; pero el que obedece las leyes de Dios y las enseña será llamado grande en el reino del cielo. Les advierto: a menos que su amor a la ley supere a la de los maestros de la ley religiosa y a la de los fariseos, nunca entrarán en el reino del cielo. (Mateo 5:17-20).

San Pablo, por su parte, también enseña a sus discípulos (no judíos) lo mismo que el Concilio de los Apóstoles ya dictaminó: “ que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos”, Pablo se los dice así:  Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. 1Corintios 10:14). Y va aún mas lejos y explica que:  No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios (1Corintios 10:21).

La mesa de los demonios de la que habla es la que sirve el tipo de comida que le está prohibido comer a los judíos. En la tradición judía se enseña que solamente puede comerse la carne de algunas especies de animales (el cerdo no está entre los permitidos) que además deben ser sacrificados de una manera especial: de manera rápida, sin asustarlos, con un corte certero hecho con una cuchilla bien afilada, y luego de muertos deben ser desangrada la carne completamente. Está prohibido comer la carne de animales sacrificados de otro modo (aunque se trate de una de las especies permitidas), o que aún tenga sangre.

Hoy en día, la mayoría de las personas compra la carne en comercios en los que no se ve (y por lo tanto no se sabe) cómo sacrifican al animal (¡sacrifican!). Hace dos mil años, en Judea, la carne que no era obtenida sacrificando un animal permitido, de la manera prescripta, y luego des-sangrándola, era considerada carne impura, prohibida como si hubiese sido obtenida de un ritual pagano idólatra.

Jesús no vino sino para las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mateo 15:24), vino principalmente para aquellos descendientes de los Israelitas que se habían apartado de la ley de Moisés hacía varias generaciones. Él vino para que ésa parte de Israel pudiera volver (ellos y las gentes de otros pueblos que les acompañasen) al Dios de Israel, pero sin volver a la Alianza y leyes del Sinaí, de las que se habían alejado. Por eso, para los discípulos de Jesús venidos de otros pueblos, no correspondía pretender obligarlos a que vivieran de acuerdo a las leyes de un pueblo que no era el suyo.  

Pero había que recomendarles que vivieran de acuerdo a esas leyes, conociéndolas y respetándolas, aunque no fueran obligatorias para ellos. Por eso los apóstoles dictaminan: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. (Hechos 15 :28-29). Lo de ahogado se refiere a animales matados por asfixia, y lo de fornicación a la vida sexual fuera del matrimonio.

También San Pablo enseña que sus discípulos NO están obligados a comer según lo exige la tradición judía: De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia.  (1Corintios 10:  25-27).

Pero San Pablo no deja de recomendarles que tengan en cuenta este aspecto de la tradición judía como algo importante, también para la espiritualidad de los cristianos de otros pueblos: Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica (1Cor 10: 23). Por eso dice Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud (1 Cor 10:28).

La espiritualidad judía y la comida Kasher

Las normas tradicionales judías no son recomendaciones para cuidar la salud de las personas, o el Señor las hubiera incluido entre las normas para toda la humanidad (las leyes de Noé). Por otra parte, las personas que no cumplan con ellas enfermarían. Son para que la espiritualidad atraviese cada aspecto de nuestras vidas. El deseo primal de los seres humanos es comer de lo prohibido. Adán y Eva sucumbieron a ese deseo que ha permanecido predominante en la psique humana desde aquel día trascendental. Por "comer" sin respetar un NO, el hombre emergió del Jardín del Edén hacia el mundo del pecado.

A través de las normas relacionadas con la comida, el deseo primario del hombre se redirige hacia un propósito más elevado. Es el comienzo de un proceso correctivo. El acto de comer facilita la fusión del cuerpo y el alma. Es a través del proceso de alimentación que se transforma el polvo de la tierra en un alma viviente. El individuo justo come con el propósito de saciar el alma (Proverbios 13:25).

En la batalla por la supremacía de lo espiritual, el ser humano tiene dos estrategias disponibles. Puede practicar la abstinencia, renegando la realidad de nuestra existencia material e intentando aniquilar totalmente el deseo innato de consumo, o puede redirigir esa inclinación sublimándola hacia un propósito superior. Porque No sólo de pan vive el hombre, sino de La Palabra de Dios (Deut. 8:3).

El motivo por el cual la cristiandad dejó atrás la enseñanza de las normas de vida que para la tradición judía son obligatorias es totalmente ajeno a las enseñanzas de Jesús, Sus apóstoles, y San Pablo; responde mas bien a circunstancias políticas de hace 2000años. Sucede que el emperador Domiciano (años 81-96) aumentó el impuesto que su predecesor había creado para cobrarle a todos los que vivieran como judíos.

Una consecuencia de que la naciente cristiandad olvidase que Jesús, los apóstoles y San Pablo consideraban que era importante que conocieran estas normas, aunque no estén obligados a vivir según ellas, fue que la cristiandad soltó amarras de la tradición espiritual judía. Eso le permitió desarrollar su propia tradición interpretativa y una espiritualidad diferente. Hoy, que el Fiscus Iudaicus ya no rige y los cristianos que así lo quieran pueden volver a aprender sobre la espiritualidad judía, sin perder su identidad cristiana. Una manera de hacerlo es aprender (y valorar) las normas de la gastronomía kasher.

Feliz 25 de Mayo! Feliz vida!

Shalom Shalom!