Entrada del blog por el gozo de celebrar en casa...

Todo el mundo

  Domingo 3 de agosto 2025 | Federico cp y Carlos cp 

“Es barro que busca la vida”

 Primer paso: Contemplamos nuestra vida 

 

  • Jesús nos enseña que Dios es amar. Por eso necesitamos cultivar esta relación de amor. Nos encontramos... en el Nombre de Dios Padre-Madre, siempre presente como el sol y las estrellas; del Hijo, Jesús nuestro hermano y maestro y del Viento siempre nuevo del Espíritu Santo. Amén

 

  • Este lunes 4 de agosto hacemos memoria del martirio del obispo de La Rioja-Argentina Enrique Angelelli. Hace 49 años. En la década de los 70 muchas dictaduras militares impusieron el terrorismo de estado en América Latina. Antes de asesinar al obispo, el 18 de julio habían matado a dos sacerdotes: Gabriel Longevile y Carlos de Dios Murias; y el 25 de julio a Wenceslao Pedernera, campesino-catequista. Nuestros mártires Riojanos, testigos fieles del Evangelio de Jesús, como tantos y tantas a los largo y ancho de toda América Latina. 

 

  • Por eso para empezar a ir templando el corazón vamos a cantar esta poesía de Enrique Angelelli, que le pusieron música. Cantemos junto con estos cuatro mártires, como respondiendo a la pregunta: ¿Qué significa ser humanos?; ¿Cuál es el sentido de nuestra vida?.

HOMBRE PROYECTO DE PUEBLO

Enrique Angelelli

 

Mezcla de tierra y de cielo proyecto de humano y divino...

en cada hombre se hace rostro y su historia se hace pueblo.

Es barro que busca la Vida, agua que mezcla lo Nuevo,

amor que se hace esperanza en cada dolor del pueblo.

 

El pan en el horno florece ¡Es para todos, amigos!
Nadie se sienta más hombre, la vida se vive en el pueblo.

Porque el proyecto es silencio. Porque la vida se hace rezo.

Porque el hombre se hace encuentro, en cada historia del pueblo.

 

Déjenme que les cuente lo que me quema por dentro;

es amor que se hizo carne con chayas y dolor del pueblo.

¿Saben? lo aprendí junto al silencio...
Dios es Trino y es uno, es vida de Tres y un encuentro...
aquí la historia es camino y el hombre siempre un proyecto.

 

Tiempo personal:

 

  • Al escuchar, al cantar, al sentir y pensar lo que nos esta diciendo Enrique Angelelli: ¿Cuál es el sentido de la vida para él?.
    • ...

 

  • Hoy... ¿qué sentís que confirma de tu manera de vivir y a qué te está desafiando este testigo del Evangelio?
    • ...

 

  • Si te parece, lo podes escribir.
  • Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.

 

Reflexión:

 

  • Angelelli comienza diciéndonos esta paradoja: Somos... “mezcla de tierra y de cielo proyecto de humano y divino”, somos finitos e infinitos al mismo tiempo. Algo fascinante que nos da mucho temor. Por eso va a decir también: “Es barro que busca la Vida, agua que mezcla lo Nuevo”. Angelelli está asumiendo aquello tan propio de la tradición judeocristiana, cuando nos dice en el Génesis: “Dios tomo barro en Sus Manos y sopló Aliento de vida” (Gn.2,7). Somos Barro y Aliento de Dios, somos creaturas y creadores al mismo tiempo. Asumir y aprender a vivir esta paradoja nos lleva toda la vida.

 

  • El poeta y profeta en todas las estrofas nos recordará esta otra paradoja: “en cada hombre se hace rostro y su historia se hace pueblo”; “amor que se hace esperanza en cada dolor del pueblo”. “El pan en el horno florece ¡Es para todos, amigos! Nadie se sienta más hombre, la vida se vive en el pueblo”. En estos tiempos de tanto individualismo, de tanta indiferencia, se nos hace muy difícil vivir esta paradoja: Somos únicos-originales y al mismo tiempo somos arte y parte de un pueblo, de un entretejido mayor. Además en estos últimos años estamos aprendiendo, lo que nuestros pueblos originarios saben desde hace miles de años: somos tierra, somos parte de la madre tierra.

 

  • Cuando no tenemos coraje, lucidez, humildad y creatividad para vivir estas paradojas nos vamos deshumanizando. Ya nos decía nuestro querido Francisco papa: “La indiferencia es la gran enfermedad de hoy”. Otra enfermedad es “la codicia”, que desde siempre ha sido un veneno para el alma humana.

 

  • Los filósofos antiguos nos dicen que “la codicia no es solo un deseo de tener más, sino una desorientación del alma”. “Cuando el ser humano confunde los medios (el dinero, los bienes) con los fines verdaderos de la vida: la libertad, el amor, la virtud, la plenitud, esta desorientado”. Algunas expresiones de los filósofos modernos: “Cuando la codicia, los deseos materiales dominan la razón, el alma se vuelve esclava”; “la codicia rompe la virtud al querer siempre más, aunque ya no haga falta”; “una sociedad que premia la acumulación, genera individuos que viven alienados, deseando cosas en lugar de sentidos profundos para su vida”. “La codicia es una expresión del miedo a vivir. El avaro no crea, solo retiene. No arriesga, no vibra, no se transforma”.

 

  • Simone Weil, filósofa mística del siglo XX, decía: “el alma humana está hecha para buscar el bien absoluto, lo eterno. Pero cuando esa búsqueda se desvía hacia lo material, caemos en la trampa de la codicia, que intenta llenar con cosas finitas un deseo infinito. La solución no es el desprecio de lo material, sino la atención espiritual: volver a lo esencial, descubrir lo sagrado en lo simple, y liberarse del impulso de poseer como forma de afirmarse”.

 

  • Ella como creyente en Jesús comprende lo mismo que nos dice Angelelli: “Déjenme que les cuente lo que me quema por dentro; es amor que se hizo carne con chayas y dolor de pueblo. ¿Saben? lo aprendí junto al silencio. Dios es Trino y es uno, es vida de Tres y un encuentro, aquí la historia es camino y el hombre siempre un proyecto”.

 

  • Vayamos al encuentro de Jesús, que sabe que somos “barro que busca la vida y agua que mezcla lo nuevo”.

 

 Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús 

 

Según la Comunidad de Lucas

Uno de entre la gente pidió a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que me dé mi parte de la herencia.» Le contestó: «Amigo, ¿quién me ha nombrado juez o repartidor entre ustedes?» Después dijo a la gente: «Eviten con gran cuidado toda clase de codicia, porque aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida. A continuación les propuso este ejemplo: «Había un hombre rico, al que sus campos le habían producido mucho. Pensaba: ¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mis cosechas. Y se dijo: Haré lo siguiente: echaré abajo mis graneros y construiré otros más grandes; allí amontonaré todo mi trigo, todas mis reservas. Entonces yo conmigo hablaré: Alma mía, tienes aquí muchas cosas guardadas para muchos años; descansa, come, bebe, pásalo bien.» Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te reclaman tu alma. ¿Quién se quedará con lo que has acumulado?" Esto vale para toda persona que amontona riquezas para sí misma, en vez de acumular para Dios.»

 

Pregunta:

  • ¿Qué nos llama la atención de este texto?
    • ...
    • ¿Cómo lo podemos relacionar este texto con lo que venimos reflexionando sobre este “hombre proyecto de pueblo” y la codicia?
      • ...

Reflexión:

 

  • Jesús no responde directamente a la disputa por la herencia, sino que aprovecha la ocasión para hacer una advertencia general contra “la codicia”, que es un deseo desordenado de tener más. Jesús rechaza el deseo de poseer más y más como una amenaza que deshumaniza y nos aleja del Sueño de Dios. La vida no se garantiza con más cosas, sino con relaciones fraternas y solidarias. Como nos decía Angelelli: “El pan en el horno florece ¡Es para todos, amigos! Nadie se sienta más hombre, la vida se vive en el pueblo”.

 

  • Jesús narra la parábola de un hombre que piensa solo en sí mismo. En el pequeño texto el rico usa la palabra “yo” o “mi” más de 6 veces. Los verbos están centrados en él: “construiré”; “amontonaré”; “descansa”, “come”, “bebe”, “pásalo bien”. Y acentúa: “mis bienes”, “mis graneros”, “mi alma”. Jesús nos está advirtiendo de que:  “La codicia es idolatría del yo. Donde reina la codicia, Dios es desplazado del centro. El ego se vuelve dios”, dice Antonio Pagola.

 

  • Antonio Pagola reafirma: “Dios lo llama “necio”, una palabra muy fuerte en la tradición bíblica. No es solo ignorancia, sino autoengaño fatal: el hombre cree que tiene control sobre su vida, pero olvida que la existencia es frágil y don de Dios. Jesús denuncia esta falsa seguridad con una pregunta radical: ¿Y lo que has acumulado, para quién será?”. Como nos enseña Angelelli: “Es barro que busca la Vida, agua que mezcla lo Nuevo, amor que se hace esperanza en cada dolor del pueblo”.

 

  • Francisco papa fue muy claro contemplando este texto y otros textos similares, nos ayuda a actualizar el mensaje de Jesús. Nos dice:

-“La adoración del antiguo becerro de oro ha encontrado una nueva y despiadada versión en el fetichismo del dinero y la dictadura de una economía sin rostro ni objetivo verdaderamente humano.”

-“La codicia es una enfermedad espiritual muy fuerte. No da paz, te vuelve esclavo de tus riquezas.”

-“La codicia te quita la libertad. Es una cadena, una esclavitud.”

-“La codicia no es solo una tentación personal: es una fuerza destructiva que atenta contra la justicia, la paz y el cuidado de la creación”.

-“El afán de poder y de tener no conoce límites. Este sistema es injusto en su raíz. No puede sostenerse una economía que descarta personas”.

-“El crecimiento económico suele tender a generar automáticamente una mayor concentración de poder y de riqueza en manos de unos pocos”.

-“El mercado por sí mismo no resuelve todo, aunque a veces quieran hacernos creer este dogma de fe neoliberal. La codicia de unos pocos conduce a la pobreza de muchos.” Hasta acá Francisco papa.

 

  • ¿A qué nos desafía todo esto que venimos reflexionando?

 

 Tercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.

 

  • Sigamos contemplando el corazón de Enrique Angelelli, este discípulo de Jesús que supo vivir esta paradoja de ser “mezcla de tierra y de cielo”; “barro que busca la vida y agua que mezcla lo nuevo”; que aprendió en el silencio que “Dios es Trino y es uno, es vida de Tres y un encuentro... aquí la historia es camino y el hombre siempre un proyecto”.

  

  • Cuando él cumplió 25 años de sacerdote en 1974, hizo una oración. Solamente tomaremos una parte. Este testigo nos ayuda a comprender lo que significa que Dios sea el centro de nuestra vida y no los “ídolos” que nos inventamos. Recemos con Angelelli:

 

“Veinticinco años vividos por esos caminos de Dios,

con mañanas de Pascua y tardes de dolor,
con fidelidades de hijo y debilidades
de pecador, con las manos metidas en la tierra
del hombre… de este pueblo tuyo que me entregaste, Señor.

 

Mi vida fue como el arroyo… anunciar el aleluya a los pobres
y pulirse en el interior; canto rodado con el pueblo
y silencios de “encuentros”… contigo… solo… Señor.

 

Mi vida fue como el sauzal. .. pegadita junto al río para dar sombra nomás.


Mi vida fue como el camino… pegadita al arenal
para que la transite la gente pensando:  “Hay que seguir andando nomás”.

 

Mi vida fue como el cardón… sacudida por los vientos y agarrada a Ti, Señor;

vigía en noches de estrellas para susurrarle a cada hombre:
“Cuando la vida se esconde entre espinas, siempre florece una flor”.

 

Mi vida canta hoy dichosa a Ti, Señor… Es misterio que se hizo camino
ya andado un buen trecho. Señor… Mesa que acoge y celebra
los racimos ya maduros que tu Sangre fecundó.

 

Todo esto soy yo, Señor… un poco de tierra y un Tabor,
veinticinco años de carne ungida con un Cayado, un pueblo y una Misión”.

 

  • Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros esta oración.
    • Podemos repetir alguna de estas frases.
      • ...
      • También podemos escribir un nuevo “mi vida fue como...”
        • ...

 

  • Después de un rato de silencio... nos puede brotar alguna oración de petición, de perdón, de acción de gracias... para traducir lo que venimos reflexionando y cayendo en la cuenta.
    • ...
    • Traemos al corazón aquell@s que están enferm@s... Y también a aquell@s que han fallecido, que han vivido su Pascua, confiando que están resucitados.
      • ...
      • Junto con todos ell@s rezamos: “Madre-Padre nuestro...”.

 

  • Le pedimos a María que nos ayude a reconocernos como hijas e hijos de Dios... “Alégrate María llena eres de gracia...”

 

Nos alegra ofrecerles esta celebración.

Los abrazamos sus hermanos, Federico José cp y Carlos cp

 

 Les proponemos para seguir profundizando... 

 

-Los invitamos a escuchar de “un tal Jesús” Nº73 “La muerte de un viejo avaro”.

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[ Modificado: Friday, 1 de August de 2025, 23:08 ]