el gozo de celebrar en casa...
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Domingo 10 de agosto 2025 | Federico cp y Carlos cp

“Nos confió su Sueño”
Primer paso: Contemplamos nuestra vida
- Jesús nos enseña que Dios es amar. Por eso necesitamos cultivar esta relación de amor. Nos encontramos... en el Nombre de Dios Padre-Madre, siempre presente como el sol y las estrellas; del Hijo, Jesús nuestro hermano y maestro y del Viento siempre nuevo del Espíritu Santo. Amén
- Seguimos con Jesús caminando y mientras camina les dice a sus discípulos y discípulas, de ayer y de hoy: “No temas, pequeño rebaño, porque al Padre de ustedes le agradó confiarles el Reino”. Una manera muy hermosa y profunda de describir lo que significa “el Reino”, el Sueño de Dios para Jesús es esta canción: “Los hermanos” de Atahualpa Yupanqui. Imaginemos a Jesús caminando hacia Jerusalén cantando esta canción.
Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar
En el valle, la montaña, en la pampa y en el mar.
Cada cual con sus trabajos, con sus sueños, cada cual
Con la esperanza adelante, con los recuerdos detrás
Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar.
Gente de mano caliente, por eso de la amistad
Con uno lloro, pa llorarlo, con un rezo pa rezar
Con un horizonte abierto, que siempre está más allá
Y esa fuerza pa buscarlo, con tesón y voluntad
Cuando parece más cerca es cuando se aleja más
Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar
Y así seguimos andando curtidos de soledad.
Nos perdemos por el mundo, nos volvemos a encontrar
Y así nos reconocemos por el lejano mirar.
Por la copla que mordemos, semilla de inmensidad.
Y así, seguimos andando curtidos de soledad.
Y en nosotros nuestros muertos. Pa que nadie quede atrás
Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar
Y una hermana muy hermosa que se llama ¡libertad!
Tiempo personal:
- Si esta canción esta describiendo el Sueño de Dios, este don y esta tarea de “hacernos hermanos”: ¿Qué le dice a mi vida?:
- ¿Qué confirma y alienta de mi manera de vivir?
- ...
- ¿Qué confirma y alienta de mi manera de vivir?
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- ¿A qué me desafía, en estos tiempos de tanta desconfianza e indiferencia?
- ...
- ¿A qué me desafía, en estos tiempos de tanta desconfianza e indiferencia?
- Si te parece, lo podes escribir.
- Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
- Si bien vivimos tiempos muy violentos y de mucha indiferencia, en lo profundo de cada ser humano hay un anhelo de paz y de encuentro. Atahualpa Yupanqui, sufrió de pequeño muchas carencias, padeció el exilio; fue de esas personas que tuvo que hacerse “de abajo”, como millones de seres humanos. Desde su experiencia logra expresar este “sello” y “sueño” que Dios sigue grabando en el alma de toda Su Creación: “Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar. En el valle, la montaña, en la pampa y en el mar. Cada cual con sus trabajos, con sus sueños, cada cual. Con la esperanza adelante, con los recuerdos detrás. Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar”.
- Después lo describe un poco más: “Gente de mano caliente, por eso de la amistad. Con uno lloro, pa llorarlo, con un rezo pa rezar. Con un horizonte abierto, que siempre está más allá. Y esa fuerza pa buscarlo, con tesón y voluntad”. Este “sello” y “sueño” de Dios necesita de nuestra decisión, de nuestro tesón y voluntad para seguir sumando “nuestra huella” a esta creación que sigue evolucionando.
- Necesitamos seguir aprendiendo a aceptar y transformar nuestras tensiones y conflictos, por eso dice: “Cuando parece más cerca es cuando se aleja más. Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar. Y así seguimos andando curtidos de soledad. Nos perdemos por el mundo, nos volvemos a encontrar. Y así nos reconocemos por el lejano mirar”. También necesitamos de esa “soledad” que nos ayuda a escuchar y contemplar hondamente.
- Para vivir este “sello” y “sueño” de Dios de ser y hacernos hermanas y hermanos, necesitamos confiar. La confianza es una de las experiencias más necesarias y complejas que vivimos los seres humanos. Se construye lentamente, se rompe rápido, y muchas veces, se pone a prueba en los momentos más duros. Confiar, a pesar de las dificultades, es un verdadero acto de valentía.
- Después de experiencias difíciles, la desconfianza aparece como “un escudo natural”. Pero si nunca bajamos a ese “escudo”, corremos el riesgo de quedarnos estancados. Sabemos que confiar es arriesgar. Sin ese riesgo, no podemos crear vínculos profundos, no podemos crecer.
- Volver a confiar, significa reconocer lo que ocurrió, aprender de ello, y aun así elegir no cerrarnos por completo. Confiar es abrir una pequeña rendija para que pueda entrar lo nuevo, es arriesgarnos a volver a sembrar.
- Confiar en ese “sello” y “Sueño” de Dios que nos habita. Como dice Atahualpa... “por la copla que mordemos, semilla de inmensidad. Y así, seguimos andando curtidos de soledad. Y en nosotros nuestros muertos. Pa que nadie quede atrás. Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar. Y una hermana muy hermosa que se llama ¡libertad!”.
- Junto con tantas y tantos que amamos y están resucitados... sigamos confiando en este “sello” y “sueño” que Jesús vivió plenamente. Vayamos al encuentro de nuestro maestro.
Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús
Según la Comunidad de Lucas 12,32-48.
“No temas, pequeño rebaño, porque al Padre de ustedes le agradó confiarles el Reino. Vendan lo que tienen y repártanlo en limosnas. Háganse junto a Dios bolsas que no se rompen de viejas y reservas que no se acaban; allí no llega el ladrón, y no hay polilla que destroce. Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón. Tengan puesta la ropa de trabajo y sus lámparas encendidas. Sean como personas que esperan que su patrón regrese de la boda para abrirle apenas llegue y golpee a la puerta. Felices los sirvientes a los que el patrón encuentre velando a su llegada. Yo les aseguro que él mismo se pondrá el delantal, los hará sentar a la mesa y los servirá uno por uno. Y si es la medianoche, o la madrugada cuando llega y los encuentra así, ¡felices esos sirvientes!”.
Pregunta:
- ¿Qué nos llama la atención de este texto?
- ...
- ¿Cómo lo podemos relacionar este texto con lo que venimos reflexionando?
Reflexión:
- Recordemos que están caminando hacia Jerusalén, hacía poco les había dicho que tengan cuidado con “la codicia” y ahora les dice: “No temas, pequeño rebaño, porque al Padre de ustedes le agradó confiarles el Reino”. Profundicemos esta frase.
- “No temas”. Jesús sabe de nuestros temores naturales. El maestro los fue mirando de frente y los fue atravesando. Ha logrado aprender de ellos con creatividad y coraje.
- “Pequeño rebaño”. Jesús confía en la vitalidad y fecundidad de lo pequeño. Hablo de la “levadura”, de “las semillas”, de “Los pequeños” y mucho más. Está convencido que “en lo pequeño habita tanta inmensidad”.
- “Al Padre de ustedes”. Desde que están caminando juntos les ha dicho que Dios es Abba. No es el dios de los ejércitos, ni un sacerdote celestial, ni un juez. En su bautismo pudo comprender ese “sello” que habita en él: “Soy hijo de Dios”. Pero lo más hermoso de Jesús es que ve ese “sello”, esa dignidad de ser hija e hijo de Dios en cada ser humano. Sabe que anda... “Cada cual, con sus trabajos, con sus sueños, cada cual. Con la esperanza adelante, con los recuerdos detrás”. Y... está convencido y dice con alegría: “Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar”.
- A ese “Abba”, Padre y Madre le pareció bien “confiarnos” su “Sueño-El Reino”. Aquí está la raíz de nuestra esperanza. Por eso una y otra vez tenemos que tener el coraje de atravesar nuestros miedos, porque Dios confía en nosotros, confía que podemos vivir esta convocatoria a la fraternidad universal. Jesús trabaja confiadamente en este sueño, porque sabe que es: “gente de mano caliente, por eso de la amistad. Con uno lloro, pa llorarlo, con un rezo pa rezar. Con un horizonte abierto, que siempre está más allá. Y esa fuerza pa buscarlo, con tesón y voluntad”. Ese es el “tesoro” de los discípul@s de Jesús. Por eso Jesús nos recuerda: “Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.
- La comunidad de Lucas recuerda esa parábola del “patrón que llega de la boda”. La clave está en esta afirmación: “Tengan puesta la ropa de trabajo y sus lámparas encendidas”.
- Este sello y sueño de Dios, este “tesoro” que nos ha confiado, de este trabajo... “no nos jubilamos nunca”. Es un trabajo que inicia desde “el primer parto” hasta “el segundo parto” que es la muerte-pascua. Todo el tiempo tenemos que estar con “la ropa de trabajo” y... las “lámparas encendidas”, renovando una y otra vez “los sentidos” que nos ponen en marcha, como a Jesús.
- ¿A qué nos desafía todo esto que venimos reflexionando?
T ercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.
- Damos gracias por tantas y tantos que han vivido como Jesús con “la ropa de trabajo puesta y las lámparas encendidas”. Uno de ellos ha sido Francisco. En su carta “Fratelli Tutti”, “hermanos y hermanas de todos” hace esta oración que nos puede ayudar a seguir rezando esto que estamos reflexionando.
ORACIÓN CRISTIANA ECUMÉNICA
Dios nuestro, Trinidad de amor,
desde la fuerza comunitaria de tu intimidad divina
derrama en nosotros el río del amor fraterno.
Danos ese amor que se reflejaba en los gestos de Jesús,
en su familia de Nazaret y en la primera comunidad cristiana.
Concede a los cristianos que vivamos el Evangelio
y podamos reconocer a Jesús en cada ser humano,
para verlo crucificado en las angustias
de los abandonados y olvidados de este mundo
y resucitado en cada hermano que se levanta.
Ven, Espíritu Santo, muéstranos tu hermosura
reflejada en todos los pueblos de la tierra,
para descubrir que todos son importantes,
que todos son necesarios, que son rostros diferentes
de la misma humanidad que amas.
Amén.
- Podemos volver a leerla o escucharla, para que siga resonando en nuestro corazón.
- Después de un rato de silencio... nos puede brotar alguna oración de petición, de perdón, de acción de gracias... para traducir lo que venimos reflexionando y cayendo en la cuenta.
- ...
- Traemos al corazón aquell@s que están enferm@s... Y también a aquell@s que han fallecido, que han vivido su Pascua, confiando que están resucitados.
- ...
- Junto con todos ell@s rezamos: “Madre-Padre nuestro...”.
- Le pedimos a María que nos ayude a reconocernos como hijas e hijos de Dios... “Alégrate María llena eres de gracia...”
Nos alegra ofrecerles esta celebración.
Los abrazamos sus hermanos, Federico José cp y Carlos cp
Les proponemos para seguir profundizando...
-Los invitamos a escuchar de “un tal Jesús”