Entrada del blog por el gozo de celebrar en casa...

Todo el mundo

 Domingo 9 de noviembre 2025 | Federico cp y Carlos cp 

 

“En lo pequeño habita tanta inmensidad”

 

 Primer paso: Contemplamos nuestra vida 

 

  • Jesús nos enseña que Dios es amar. Por eso necesitamos cultivar esta relación de amor. Nos encontramos... en el Nombre de Dios Padre-Madre, siempre presente como el sol y las estrellas; del Hijo, Jesús nuestro hermano y maestro y del Viento siempre nuevo del Espíritu Santo. Amén

 

  • En comunión con toda la Iglesia Uruguaya, que honra hoy a la Virgen de los 33 como Madre y Guía, le pedimos que siga inspirando a nuestro pueblo uruguayo.

 

  • Este domingo Jesús irrumpe en el templo de Jerusalén, tira los puestos de los vendedores y cambistas que estaban en la explanada, diciendo: “Saquen eso de aquí y no conviertan la Casa de mi Padre en un mercado».Vamos a tratar de sentir ese “fuego” que está latiendo en Su corazón, que lo hace reaccionar de esta manera. Confiamos que la “canción de la misma orilla” de Humberto Pegoraro nos ayudará a contemplar nuestra vida y la de Jesús.

CANCIÓN DE LA MISMA ORILLA

 

Por el camino de la Tierra Prometida. Es la canción un río grande como mar.

Un chamamé volando en pájaros pintados. Un Paraná Guazú abrazando el Uruguay.

Vamos juntando puñaditos de justicia. Haciendo pueblo, sembrando un mundo mejor,

con la ternura y la pasión de esa muchachaque con sus manos en las Tuyas despertó.

 

¡Miren las flores y los pájaros al vuelo! ¡En lo pequeño habita tanta inmensidad!

En el Misterio del  Amor nada se pierde. La misma orilla es el Principio y el Final

 

La danza alegre llama alrededor del fuego. La ronda abriga una esperanza que alumbró

por  tantos que dieron su vida, cual ramitas,y  hoy son memoria ardiente en nuestro corazón.

Porque esta vida,  al fin y al cabo,es un regalo

que nos sorprende y nos desborda más y más,

envuelta en un papel de tiempo es un ratito. Una semilla preñada de eternidad.

 

Tiempo personal

  • El poeta afirma: “En lo pequeño habita tanta inmensidad. En el misterio del amor, nada se pierde”.
    • Si miras tu vida, lo que has vivido: ¿Qué decís de esta afirmación?
      • ...
      • ¿Qué experiencias vienen a tu memoria al pensar esta afirmación?
        • ..
  • Si te parece, lo podes escribir.
  • Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.

Reflexión:

 

  • Vivimos en un sistema capitalista que valora más “lo que tenemos” que lo que “somos”. Lo respiramos por todos lados. Nos seducen las cosas grandes, tener más y más... el consumo exagerado nos empuja a vivir deseando más y más. Claro que es importante progresar, luchar por ser cada día mejor pero... ¿mejor en qué y para qué?.

 

  • Por eso afirmar que “en lo pequeño habita tanta inmensidad” nos ayuda a valorar aquellas pequeñas cosas que están ahí y muchas veces no las vemos: Sentir, dar y recibir un buen abrazo, tomar unos mates y conversar escuchándonos. Contemplar el horizonte en silencio, dejarnos sorprender por el canto de los pájaros o por la belleza de la luna. Y mucho, mucho más.

 

  • Antonio Pagola, mirando estos tiempos nuestros dice: “Hay algo alarmante en nuestra sociedad que nunca denunciaremos lo bastante. Vivimos en una civilización que tiene como eje de pensamiento y criterio de actuación, la secreta convicción de que lo importante y decisivo no es lo que uno es sino lo que tiene.  El dinero trae consigo tres “ventajas fundamentales”: Primero, el goce del poder que presta al ser humano. Segundo, la posesión real de todas las cosas que pueden comprarse con dinero; tercero, el prestigio o respeto del que goza el rico gracias a su riqueza. Cuantas personas, sin atreverse a confesarlo, saben que en su vida, lo decisivo, lo importante y definitivo es ganar dinero, adquirir un bienestar material, lograr un prestigio económico”.

 

  • Sigue Pagola: “Con dinero se puede montar una casa agradable, pero no crear un hogar cálido. Con dinero se puede comprar una cama cómoda, pero no un sueño tranquilo. Con dinero se puede adquirir nuevas relaciones pero no despertar una verdadera amistad. Con dinero se puede comprar placer pero no felicidad. Los creyentes hemos de recordar algo más. El dinero abre todas las puertas, pero nunca abre la puerta de nuestro corazón a Dios. Imposible entender algo del amor, la ternura y la acogida de Dios a los hombres cuando uno vive comprando o vendiéndolo todo, movido únicamente por el deseo de «negociar» su propio bienestar”.

 

  • Esa sed de infinito que habita en nosotros, muchas veces pretendemos saciarla con “el dios dinero”, pero nosotros sabemos que vale la pena y la dicha, una y otra vez, crear vínculos de amor verdaderos, porque “en el misterio del amor nada se pierde”. Conocemos muchos testigos que “van juntando puñaditos de justicia, haciendo pueblo, sembrando un mundo mejor”. Sus vidas nos inspiran y nos dan coraje para seguir adelante... “Porque esta vida,  al fin y al cabo, es un regalo que nos sorprende y nos desborda más y más, envuelta en un papel de tiempo es un ratito. Una semilla preñada de eternidad”.

 

  • Vayamos al encuentro de Jesús, nuestro maestro con todo esto que venimos compartiendo.

 

 

 Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús 

 

Según la Comunidad de Jn.2,13-22

 

“Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas, sentados detrás de sus mesas. Hizo un látigo con cuerdas y los echó a todos fuera del Templo junto con las ovejas y bueyes; derribó las mesas de los cambistas y desparramó el dinero por el suelo. A los que vendían palomas les dijo: «Saquen eso de aquí y no conviertan la Casa de mi Padre en un mercado.» Sus discípulos se acordaron de lo que dice la Escritura: «Me devora el celo por tu Casa.» Los judíos intervinieron: «¿Qué signos nos muestras para justificar lo que haces?» Jesús respondió: «Destruyan este templo y yo lo reedificaré en tres días.» Ellos contestaron: «Han demorado ya cuarenta y seis años en la construcción de este templo, y ¿tú piensas reconstruirlo en tres días?» En realidad, Jesús hablaba de ese Templo que es su cuerpo. Solamente cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de que lo había dicho y creyeron tanto en la Escritura como en lo que Jesús dijo”.

 

Pregunta:

  • ¿Qué nos llama la atención de este texto?
    • ...
    • ¿Cómo lo podemos relacionar este texto con lo que venimos reflexionando?

 

Reflexión:

  • La comunidad de Juan, en el primer capítulo nos presenta a Jesús: La expresión más transparente del amor de Dios. En el segundo capítulo nos ofrece el primer signo de convertir el agua en vino en las bodas de Canna, para decirnos que Dios quiere hacer una nueva alianza con toda la humanidad; y después de compartirnos ese hermoso diálogo de amor con sus primeros amigos; nos presenta a Jesús en la explanada del templo de Jerusalén con “un látigo con cuerdas, echando a todos fuera junto con las ovejas y bueyes; derribando las mesas de los cambistas y desparramando el dinero por el suelo”.

 

  • Este signo profético-apasionado deja en evidencia esta sed y manantial que brota de su corazón. Como si nos dijera: “¡El amor de Dios no se comercia!. ¡Dios Padre y Madre, quiere hacerse cercano a cada ser humano, porque Dios es amar y nos ama gratuitamente!”.

 

  • Ana María Diaz hace unos años contemplando esa frase de Jesús:“Donde hay dos o más reunidos en mi nombre ahí estoy” (Mt.18, 20), nos dice:“Cuando un ser humano extiende su mano y encuentra la de otro, una infinidad de experiencias cobran presencia. Además del amor, la amistad, la alegría, o el conocimiento, también aflora la experiencia de ser iglesia, vale decir, un lugar donde lo divino se deja sentir”.

 

  • Sigue Ana María: “Los judíos hasta hoy se constituyen válidamente como ecclesia, solo con la presencia de “un minyan”; con la presencia en la asamblea de al menos 10 varones adultos. No se lee el rollo de la Torá sin “un minyan”, porque los momentos de mayor santidad requieren la comunidad. Sólo se consigue la certeza de la atención de Dios hacia los seres humanos en un espacio de humanidad compartida. Nunca ha sido fácil asegurar la presencia de diez varones adultos en los ritos religiosos, lo cual genera una serie de resquicios e interpretaciones que terminan por poner el foco en un legalismo numérico, alejado del sentido más genuino de ecclesia”.

 

  • “Por eso Jesús dijo: “Cuando dos o más estén reunidos en mi nombre…”, con lo cual redujo la dimensión comunitaria al mínimo posible, pero un mínimo completamente sobreabundante, porque trasladó el eje de lo cuantitativo a lo cualitativo. Lo que nos constituye válidamente como iglesia es la densidad humana que brota cuando dos o más se reúnen con fe”.     

 

  • Ana María afirma: “Y hay que insistir en esto; lo que nos hace iglesia no es el rito que se celebra, no es lo que hacemos por importante que ello sea. Lo que nos hace iglesia es esa significativa evocación de lo humano que emerge en ese encuentro capaz de hacer visible al Dios invisible”.

 

  • Ana María termina diciendo: “Hemos sido formados con una concepción eclesial, jurídica, institucional y centrada en la autoridad y ello ha oscurecido su sentido primordial: Iglesia es esa necesidad inherente a los seres humanos de encontrarse para reverenciar la vida, para cultivar los valores generadores de más vida e intentar extenderlo a toda la humanidad. Esa corriente amorosa, esa fuerza sanadora, esa energía pedagógica que asoma en el encuentro humano, es lo que Jesús llamó ecclesia: evocación de lo que la comunidad humana está llamada a ser por designio divino”.

 

  • Por eso junto con Jesús podemos cantar: “Miren las flores y los pájaros al vuelo! ¡En lo pequeño habita tanta inmensidad! En el Misterio del  Amor nada se pierde”. Millones de familias, miles de grupos y espacios que buscan vivir la fraternidad, la solidaridad, luchan por la justicia y el cuidado por la Madre Tierra, desde el amor, son un ensayo real de lo que estamos diciendo. Conocemos la experiencia de las comunidades eclesiales de base (CEB) centradas en la fraternidad. Ese es el nuevo templo que tenemos que seguir construyendo, al estilo de Jesús.

 

  • ¿A qué nos desafía todo esto que venimos reflexionando?

 

 Tercer paso: “Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”. 

 

  • Con todo lo que hemos reflexionado y rezado hasta el momento, volvamos a escuchar y cantar de corazón: “canción de la misma orilla”, para seguir despertando este “peregrino, peregrina de esperanza” que habita en nosotros y así seguir contagiando, como Jesús, su pasión por Dios y su compasión por los últimos.
    • Escuchamos, cantamos.

 

  • Sigamos cultivando nuestra fe en el amor a través de la oración de Francisco en su carta Fratelli Tutti, todos hermanos y hermanas.

 

ORACIÓN AL CREADOR

 

Señor y Padre de la humanidad,
que creaste a todos los seres humanos

con la misma dignidad, infunde

en nuestros corazones un espíritu fraternal.


Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo,

de justicia y de paz.

 

Impúlsanos a crear sociedades más sanas
y un mundo más digno,
sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras.

Que nuestro corazón se abra
a todos los pueblos y naciones de la tierra,
para reconocer el bien y la belleza
que sembraste en cada uno,
para estrechar lazos de unidad,

de proyectos comunes,
de esperanzas compartidas.

Amén.

 

  • Podemos volver a leerla o escucharla, para que siga resonando en nuestro corazón.

 

  • Después de un rato de silencio... nos puede brotar alguna oración de petición, de perdón, de acción de gracias... para traducir lo que venimos reflexionando y cayendo en la cuenta.
    • ...
  • Traemos al corazón aquell@s que están enferm@s... Y también a aquell@s que han fallecido, que han vivido su Pascua, confiando que están resucitados.
    • ...
  • Junto con todos ell@s rezamos: “Madre-Padre nuestro...”.

 

  • Le pedimos a María que nos ayude a seguir ensanchando el corazón: “Alégrate María llena eres de gracia...”

 

Nos alegra ofrecerles esta celebración.

Los abrazamos sus hermanos, Federico José cp y Carlos cp

 

 Les proponemos para seguir profundizando... 

 

-Los invitamos a escuchar de “un tal Jesús” Nº 107 “Con el látigo en mano”.

 

https://youtu.be/AfAVHj00ZCs?si=WOlgNyTGau3BVNk2

 

                                                                                                 

Texto completo de Ana María Diaz.

 

UN MÍNIMO COMPLETAMENTE SOBREABUNDANTE

“Donde hay dos o más reunidos en mi nombre ahí estoy” Jesús.  (Mt.18, 20)

 

            Cuando un ser humano extiende su mano y encuentra la de otro, una infinidad de experiencias cobran presencia. Además del amor, la amistad, la alegría, o el conocimiento, también aflora la experiencia de ser iglesia, vale decir, un lugar donde lo divino se deja sentir.

 

            Los judíos hasta hoy se constituyen válidamente como ecclesia, solo con la presencia de “un minyan”; con la presencia en la asamblea de al menos 10 varones adultos, No se lee el rollo de la Torá sin un minyan, porque los momentos de mayor santidad requieren la comunidad. Sólo se consigue la certeza de la atención de Dios hacia los seres humanos en un espacio de humanidad compartida

           

            Nunca ha sido fácil asegurar la presencia de diez varones adultos en los ritos religiosos., lo cual genera una serie de resquicios e interpretaciones que terminan por poner el foco en un legalismo numérico, alejado del sentido más genuino de ecclesia. Por eso Jesús dijo: “Cuando dos o más estén reunidos en mi nombre…”, con lo cual redujo la dimensión comunitaria al mínimo posible, pero un mínimo completamente sobreabundante, porque trasladó el eje desde lo cuantitativo a lo cualitativo. Lo que nos constituye válidamente como iglesia es la densidad humana que brota cuando dos o más se reúnen con fe.            

            Y hay que insistir en esto; lo que nos hace iglesia no es el rito que se celebra, no es lo que hacemos por importante que ello sea. Lo que nos hace iglesia es esa significativa evocación de lo humano que emerge en ese encuentro capaz de hacer visible al Dios invisible.

           

            Hemos sido formados con una concepción eclesial, jurídica, institucional y centrada en la autoridad y ello ha oscurecido su sentido primordial: iglesia es esa necesidad inherente a los seres humanos de encontrarse para reverenciar la vida, para cultivar los valores generadores de más vida e intentar extenderlo a toda la humanidad. Esa corriente amorosa esa fuerza sanadora esa energía pedagógica que asoma en el encuentro humano, es lo que Jesús llamó ecclesia: evocación de lo que la comunidad humana está llamada a ser por designio divino.

           

            Cuando allá en los albores de la humanidad unos pocos se reunían al amanecer para sacrificar una cría recién nacida, estaña siendo tan ecclesia como la comunidad que se reúne a celebrar la misa en la Catedral de Notre Dame con la animación del coro de monjes del monasterio de Silos, porque lo fundamental no es la forma – por importante que sea la belleza de la forma-, lo importante es la necesidad de unirse para adorar a Dios, balbuceando o expresando la conciencia de ser uno con Él y con todo y uno con todos.

           

            Frente a los primordial de la experiencia eclesial, todo lo demás es solo eso, lo demás Convendría recordar esto cuando nos abruman ciertos estilos eclesiales, que entienden las cosas al revés. En la Iglesia, todo es servicio ordenado a favorecer que varones y mujeres, sean estos miembros oficiales o no, lleguen a vivir la experiencia de encontrarse con otros y reconocerse comunidad humana de raíces celestes.

           

            Convendría recordarlo cuando algunos cometen el sacrílego de creer quien tiene autoridad para decidir quién es y quién no, cuándo y cómo. Es indispensable contar con estructuras, guía e inspiración, pero nada de ello tiene validez cuando intenta sobrepasar el anhelo de Dios de hacerse inmediato a cada hombre y mujer e inmediato encuentro humano.

           

            Cuando dos o más se reúnen hay una mínima comunidad humana, pero una sobreabundante experiencia eclesial.

 

 

[ Modificado: Saturday, 8 de November de 2025, 04:30 ]