8.2

 MAGNIFICAT

Es la primera palabra latina del cántico que el evangelio de San Lucas pone en boca de la Virgen María en casa de su prima a Isabel. (Lc  1,46-55). Lo cantamos cada día en Vísperas, y además en el sitio de honor: después de los salmos del AT y de otros Canticos y lecturas del NT, el Magnificat pertenece al Evangelio, y por eso –como hacemos con el Benedictus en Laudes y con el Nunc dimittis en Completas-lo cantamos de pie y hacemos sobre nosotros la señal de la cruz, como cuando escuchamos el evangelio en la Misa.

El Magníficat expresa, en nombre del pueblo de Israel y de la Iglesia, la alabanza a Dios por su obra redentora, y es bueno que Lucas lo coloque en boca de la Virgen María, que “conservaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón”(Lc 2,19.51) y fue testigo privilegiado de los acontecimientos centrales de la salvación. La perspectiva fundamental es la de todo el pueblo, porque Dios “auxilia a Israel su siervo, acordándose de su misericordia”.

Pero este cántico también estaba impregnado de una alegría personal de María: “se alegra mi espíritu … Ha mirado la humillación de su esclava… Me llamarán bienaventurada”.

El magníficat, un verdadero resumen de todo el evangelio, alaba a Dios porque salva a los humildes, derriba del trono a los poderosos y a los hambrientos los colma de bienes. María se convierte que aquí como en portavoz de todos los humildes y por eso se alegra en todo su ser y prorrumpe de en esta alabanza. Con razón los cristianos han hecho suyo y rezan este cántico desde hace 2000 años: “el cántico del magníficat, salido de la fe de profunda de María en la visitación, no dejaba de vibrar en el corazón de la iglesia a través de los signos: lo prueba su recitación diaria en la liturgia de las Vísperas ” (Juan Pablo II, Redemptoris Mater 35).

Sí se quiere solemnizar la celebración, se puede utilizar el incienso durante el canto o del Magníficat, así el altar, la cruz, y también el sacerdote y el pueblo entero que dan envueltos en este símbolo de oración y de ofrenda, que prolonga las actitudes de la Eucaristía celebrada en ese mismo altar. 

José Aldazábal en Vocabulario Básico de Liturgia, Biblioteca Básica Litúrgica 3, del CPL, 1994

 

 CANTO DE SIMEON NUNC DIMITTIS

Y ahora, Señor,
deja que me vaya en paz,
según me lo habías prometido. 

Porque mis ojos vieron la salvación
que realizaste a la vista de los pueblos.

 La luz que ilumina a las naciones
y la gloria de Israel, tu pueblo.

 

También nosotros, como el, anciano Simeón, podemos abandonarnos en las manos de Dios, porque Él nos ha permitido contemplar, en la fe, al Salvador prometido. (O. Catena)

“Nunc dimittis” son las dos primeras palabras en latín del cántico evangélico de Lucas (2, 29-32) pone en boca del anciano Simeón: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz”.

Este cántico se recitan o canta muy oportunamente en la hora final del día, la de Completas, al disponerse al descanso nocturno, dando al momento o un tono de gratitud, serenidad y confianza en Dios. En la liturgia bizantina se dice en Vísperas. Se reza con las mismas características de respeto y dignidad que los otros Canticos evangélicos, el “Magnificat” y el “Benedictus”.

José Aldazábal en Vocabulario Básico de Liturgia, Biblioteca Básica Litúrgica 3, del CPL, 1994

Los brazos de Simeón elevan hacia lo alto al Hijo de Dios, al Primogénito de entre los hijos de los hombres. Ofrecen al Cordero provisto y previsto por el Padre. Don que sana toda herida, toda  ruptura, colmando toda distancia que mantiene a la humanidad alejada de Dios. En este Niño el Padre nos susurrara al oído: “recíbeme, acéptame, entrégame a los demás y volverás a recibirme, escondido en la espada dolorosa de la Pasión, transfigurado por la luz gozosa de Pascua”.

Simeón sabe que no moriría sin haber visto al Mesías. Estas palabras están escritas también para ti, también para mí… No morirás,- ¡no moriré! -, sin haber visto al Mesías. El Espíritu que inscribió este deseo en el corazón del pueblo de Israel, el Israel eterno, y que te sembró en el corazón ese mismo anhelo, no dejará sin cumplir su promesa,…, regalándote ojos y corazón nuevos que sepan ver  la Luz que nace de lo alto. ….

Simeón exclama: mis ojos han visto la salvación… “¿Qué salvación han visto esos ojos?” Nada más que  un niño, ¡Nada menos que  un Niño! Han visto una luz preparada para todos… ¿Pero qué luz puede emanar de un bebé? En el Espíritu Simeón ha visto, ha descubierto, lo esencial, lo importante: no sólo ha visto la salvación, ha descubierto al Salvador,- ¡la salvación hecha persona! -, Luz de Dios, Evangelio para todos los pueblos, plenitudde gloria para su pueblo, Israel.

También para nosotros la salvación está en llegar a ser como Simeón,  tomar a Jesús entre los brazos, descubriendo en él al que los demás no alcanzan a ver; llegar a ser como Ana, que hablaba del Niño a todos los que esperan el consuelo de Dios, y, también,…, a los que desesperan, porque ya no  esperan la redención de Jerusalén...

¿Te animas a seguir peregrinando hacia Jerusalén, subiendo las cuestas de la vida con José y María, para una vez llegados a la cumbre, al Templo, ofrecer al Niño,…, ofreciéndote con Él,  ofreciéndonos…? 

+Max Alexander

 Cantar los salmos a capella

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 Los salmos para la vida: Orar con los salmos

Introducción de Orar con los salmos Guiones para la oración en los grupos de Cáritas Diocesana de Sevilla

 

La pandemia que estamos sufriendo está marcando nuestras vidas. Aunque hemos tenido que minimizar nuestros encuentros sacramentales y comunitarios, muchos han redescubierto el poder de la oración. ¿Qué hacer cuándo no se puede hacer nada?

La certeza de ser vulnerables nos ha hecho comprender que no somos distintos de aquellos amigos empobrecidos a los que servimos en nuestras Cáritas. También nosotros somos indigentes. También nosotros sentimos la necesidad de suplicar al buen Dios protección, salud, compañía y cariño.

Por otro lado, una de las cosas que más hemos agradecido en este tiempo —y seguimos agradeciendo— es que alguien, en el secreto de su cuarto o en las vigilias de sus noches en vela, eleve una oración de intercesión por nosotros. «Ánimo, amigo, estoy rezando por ti». Pocas palabras pueden emocionarnos más y ayudarnos a comprender mejor que no estamos solos en esta situación delicada.

El pueblo de Dios es muy consciente del poder de la oración personal y comunitaria.

En este sentido, ha recibido de Dios un libro inspirado, el Salterio, compuesto de 150 salmos elaborados por orantes del antiguo Israel que también suplicaron a Dios en situaciones de indigencia, le dieron gracias por la salud  recobrada, o le alabaron por su inmensa bondad.

Aunque a veces prefiramos libros de oraciones más actuales, no tenemos un manual mejor para orar que estas palabras bíblicas, sancionadas por Dios como suyas.

Así pues, los guiones de oración para este año consisten en doce esquemas a partir de once súplicas sálmicas más un himno de acción de  gracias. Nuestra oración, como la de los antiguos orantes de Israel -y como la de tantos enfermos de coronavirus en la soledad de sus habitaciones de hospital- no es solo desahogo y petición, sino también compromiso comunitario con tantos que necesitan que alguien ore por ellos.

En conclusión, orar con y por los que sufren será nuestro primer servicio en este año como voluntarios de Cáritas. 

Carlos González Santillana.Delegado episcopal de Cáritas Diocesana.
Orar con los salmos Guiones para la oración en los grupos de Cáritas Diocesana de Sevilla

 Podés bajártelos de: https://www.caritas-sevilla.org/documentos/orarconlossalmos.pdf

 Algunos salmos en la cultura popular

   (….) Y entonces, si así viven los malos:
   ricos, tranquilos y seguros,
   ¿para qué yo guardé limpia mi alma
   y viví correctamente?

(Salmo 72)
Citado por el P Osvaldo Catena en “Hacia el Encuentro”

  • TORMENTA

ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO

1939
Intérprete: Rubén Juárez
Imágenes: Fausto (FW Murnau, 1926) 

(….) Señor, qué numerosos son mis adversarios,
cuántos los que se levantan contra mí.
Cuántos los que de mí dicen: Dios ya no quiere salvarlo!
Yo me acuesto y me duermo, y me despierto tranquilo
porque el Señor me sostiene.
No temo a la multitud innumerable apostada contra mí por todas partes.
Levántate Señor! Sálvame Dios mío!
Y ustedes, señores, hasta cuando ultrajarán al que es mi Gloria,
buscarán lo engañoso y amarán lo que es falso?

(Salmos 3 y 4)

  • 30 DENARIOS

 Tango 4 - García/Aznar/Alcón

  • SALMO 44

Danilo Kis  es una novela sobre la Shoah, que relata la peripecia de tres mujeres judías en los últimos días de Auschwitz: Polia, Zana y Marija. VER  https://elcultural.com/Salmo-44

  • Salmo 150

Misa Por La Paz Y La Justicia
1981 Sony Music Entertainment Argentina S.A 

Locutor: Alfredo Alcón / Primera Voz: Zamba Quipildor (Fonograma) /Intérprete : Conjunto Instrumental Americano/ Guitarra de 12 cuerdas, / Director: Oscar Cardozo Ocampo / Ingeniero de grabación: Osvaldo Acedo/ Coro: Club De Regatasde Mendoza/ Consultor: Ricardo Portillo/ Maestro de coro: Damián Sánchez/ Maestro de coro: Roberto / Ferrara/ Guitarras: Arsenio Zambrano, Norberto Pereyra y Quique Coria/ Bajo: Mario Fernández/ Percusión: Domingo Cura, Eduardo Ordóñez y  Jorge Padín/ Instrumentos de viento: Horacio Corral/ Instrumentos de viento de madera: Lars Nilsson/ Vientos de madera: Juan Lázaro

Adaptador: P. Osvaldo Catena, Fragmentos Del Apocalipsis.