8.1

Vamos ahora a trabajar y reflexionar con los salmos parala Noche que en el lenguaje de la Liturgia se los conoce como de Completas. Incluimos los de Vísperas o de la Tarde.

Veamos el Canto de Simeón y el Canto de María.

Consejos para Orar con los salmos y también para cantar los salmos “a capella” sin acompañamiento de instrumentos musicales.

Los salmos para la vida: algunos salmos en la cultura popular.

Este tema no tendrá tarea si no que presentamos la Tarea final que será para aprobar el curso.

 ¿Qué es la rezar los Salmos de la Noche? 

A la noche la hizo Dios
para que el hombre la gane
transitando por un sueño
como si fuera una calle.

Platicar con un amigo
oír un canto en el aire
ver el amor enredado
en la niebla de los parques

O adivinar un poema
que nunca lo escribió nadie
a la noche la hizo Dios
para que el hombre la gane

La noche tiene un secreto
y mi corazón lo sabe
por más que quiera ocultarlo
con terciopelos del aire

Me lo contó una guitarra,
hondo jahuel de saudades
lo aprendí en esas historias
que cuentan los trashumantes

Lo leí en el rojo vino
que en las madrugadas arde
lo vi brillar pecho adentro
destilando soledades

La noche tiene un secreto
y mi corazón lo sabe
a la noche la hizo Dios
para que el hombre la gane

A LA NOCHE LA HIZO DIOS   (A. Yupanqui)

El Padre Catena indica solamente tres salmos en el libro “Orando con los salmos” como indicados para la oración de la Noche: el salmo 4, el salmo 90 y el salmo 120

Extendemos esta clasificación a los de la Tarde o de Vísperas.

La intención es invitar a terminar el día con la escucha de la Palabra de Dios y al rezo de los salmos.

Estas dos Horas tienen propuesto cantos evangélicos: el de Simeón para Completas y el de María para las Vísperas.

 

“ Una de las horas del día en que más espontáneamente se ponen a rezar las personas religiosas de todas las culturas es al caer de la tarde, al terminar la jornada y antes de retirarse a descansar.

La palabra “vísperas” viene de “vesper, vespera”, que en latín significa la tarde. Es la hora en que ya a los judíos dedicaban su oración a Dios, dándole gracias por el día y pidiéndole su protección durante la noche. Los cristianos siguieron con la oración vespertina, tanto personalmente como en comunidad, y muy pronto se unió esta oración con el rito del lucernario, cuando al faltar la luz encendían las lámparas en las casas.

En pocos siglos se organizó esta oración con la estructura que ahora tienen las vísperas: himno, salmodia (dos salmos y un cántico del NT), lectura bíblica breve, cántico del evangelio (Magnificat), preces y Padrenuestro. Los orientales nos han legado antiquísimo himno “Phos ilarón”, “Oh Luz gozosa” (“al llegar el ocaso del sol”), con su alabanza a Cristo y a la dignidad.

El espíritu con que reza vísperas la comunidad cristiana es:

. De acción de gracias por la jornada,

. De petición de perdón por los fallos que haya podido haber,

. De ofrenda sacrificial de todo el día, siguiendo la ofrenda de Cristo  en la cruz: como Laudes nos recuerda la resurrección de Cristo, vísperas nos trae a la memoria la pasión y muerte de Cristo;

. Con una mirada escatológica hacía la muerte y el final de la historia, que nos vienen recordadas por el declinar del día;

- En Vísperas aparece en muchas veces la idea de la luz que es Cristo, que supera a la tiniebla que entra; la luz cósmica del sol se retira, pero Cristo, que es la luz verdadera, no deja de iluminar a sus seguidores;

- También la de la Eucaristía, por la hora de la última cena de Cristo y de la aparición de Emaús al caer de la tarde;

- Y finalmente de la Virgen., por la inclusión diaria del cántico del Magníficat.

Junto con Laudes, la hora de ir Vísperas ha sido siempre considerada -y lo vuelve a ser en la presente reforma- como las horas más importantes para toda la comunidad cristiana, mientras que las otras son más propias de los ministros ordenados y de los religiosos (IGLH 37. 40). Y por eso se han elegido para estas horas los salmos más adecuados para la comprensión de los fieles (IGLH 127). La estructura de ambas horas es muy parecida  (IGLH 41-54).”

José Aldazábal en Vocabulario Básico de Liturgia, Biblioteca Básica Litúrgica 3, del CPL, 1994

 Así esta expresado en los PRINCIPIOS Y NORMAS GENERALES DE LA LITURGIA DE LAS HORAS I.G.L.H.   VER 

39. Se celebran las Vísperas por la tarde, cuando atardece y el día va de caída, «en acción de gracias por cuanto se nos ha otorgado en la jornada y por cuanto hemos logrado realizar con acierto». También hacemos memoria de la redención por medio de la oración que elevamos «como el incienso en presencia del Señor», y en la cual «el alzar de nuestras manos» es «como ofrenda de la tarde». Lo cual «puede aplicarse también con mayor sentido sagrado a aquella verdadera ofrenda de la tarde que el divino Redentor instituyó precisamente en la tarde en que cenaba con los apóstoles, inaugurando así los sacrosantos misterios de la Iglesia, y que ofreció al Padre en la tarde del día siguiente, que representa la cumbre de los siglos, alzando sus manos por la salvación del mundo». Y para orientarnos con la esperanza hacia la luz que no conoce ocaso, «oramos y suplicamos para que la luz retorne siempre a nosotros, pedimos que venga Cristo a otorgarnos el don de la luz eterna». Precisamente en esta Hora concuerdan nuestras voces con las de las Iglesias orientales, al invocar a la «luz gozosa de la santa gloria del eterno Padre, Jesucristo bendito; llegados a la puesta del sol, viendo la luz encendida en la tarde, cantamos a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo...»

 43. La salmodia de Vísperas consta de dos salmos, o de dos partes de un salmo más extenso, apropiados a esta Hora y a la celebración con el pueblo, y de un cántico tomado de las cartas de los apóstoles o del Apocalipsis.

 Las completas

85. Las Completas comienzan, como las demás Horas, con la invocación inicial: Dios mío, ven en mi auxilio, con el Gloria al Padre. Como era y el Aleluya (que se omite en el tiempo de Cuaresma).
86. A continuación, es de alabar que se haga examen de conciencia, que en la celebración común se hace en silencio o bien inserto en alguna de las fórmulas que propone el Misal romano para el acto penitencial.
87. Después se dice el himno correspondiente.
88. En cuanto a la salmodia, el domingo, después de las I Vísperas, se dicen los salmos 4 y 133; después de las II Vísperas, el salmo 90.
Para los demás días se han elegido aquellos salmos que estimulan sobre todo la confianza en el Señor; se concede, sin embargo, que éstos puedan ser sustituidos por los salmos del domingo, principalmente para comodidad de aquellos que quizás prefieran recitar las Completas de memoria.

89. Después de la salmodia se hace la lectura breve, a la cual sigue el responsorio: En tus manos, Señor; a continuación, se dice el cántico evangélico: Ahora, Señor, con su antífona. Con él podemos decir que culmina esta Hora.
90. La oración conclusiva es la correspondiente al día de la semana, como se encuentra en el Salterio de Completas. -
91. Después de la oración, incluso en la recitación privada, se dice la bendición: El Señor todopoderoso nos conceda….
92. Finalmente, se dice una de las antífonas a la Santísima Virgen María. En tiempo pascual será siempre la antífona Reina del cielo, alégrate. Además de las antífonas que se contienen en el libro de la Liturgia de las Horas, la Conferencia Episcopal puede aprobar otras.

 El Canto de Simeón y el Canto de María

EL HIMNO DEL MAGNÍFICAT (Lc 1, 46-55)
por el Cardenal Carlo M. Martini
Una libertad que se entrega. En meditación con María. Santander, Sal Terrae, 1996, pp. 60-67

Ante un himno tan rico, instintivamente tratamos de dividirlo y descubrir en él una estructura, al objeto de comprenderlo mejor. Sin embargo, los exegetas tropiezan con grandes dificultades y discrepan entre sí, porque, aunque parece un himno muy simple, en realidad es casi inasible; de hecho, es bastante complejo, a veces hasta ligeramente tosco en la forma, y no sigue unas reglas que permitan descomponerlo con nitidez.

En conjunto, parece un salmo de alabanza semejante a otros del Antiguo Testamento, por ejemplo: «Aclamad, justos, al Señor, / que merece la alabanza de los buenos. / Dad gracias al Señor con la cítara, / tocad en su honor el arpa de diez cuerdas, / ... que la palabra del Señor es sincera» (Sal 32,1-2.4). Pero quizá más afín aún al Magníficat sea el Salmo 135: «Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia» (v. 1).

En cualquier caso, hay en el Magníficat algo más complejo que un salmo, algo misterioso; ni siquiera está claro que sea un himno de alabanza por un nacimiento o por una concepción extraordinaria. En este sentido, se asemeja al cántico de Ana (1 S 2,1-10), que exalta los grandes cambios realizados por Dios en los acontecimientos históricos, en las situaciones humanas, sin aludir -como sería de esperar- a la experiencia de la maternidad, a la experiencia del embarazo o del parto. Manteniéndose en lo genérico, tiene la ventaja de poder aplicarse a múltiples situaciones……

Me parece que ésta es una anotación de gran fuerza psicológica, porque nos ayuda a cantar el Magníficat cuando experimentamos en nosotros mismos algo verdadero y auténtico, algo que nos permite, a la luz de la fe, recobrar el sentido salvífico del pasado y la esperanza del futuro. Se trata de un elemento particularmente importante para orientar nuestra oración y nuestra vida.

Otro aspecto discutido del himno son las contraposiciones de la segunda parte: ha desbaratado los planes de los arrogantes, ha derribado a los poderosos, ha encumbrado a los humildes, ha colmado a los hambrientos, ha despedido de vacío a los ricos.

¿Qué significan los arrogantes, los poderosos, los pobres, los hambrientos, los ricos? Algunas interpretaciones insisten más en las dimensiones interiores, y otras en las históricas, reales y concretas, como es el caso de la llamada teología de la liberación, que apela a Dios como Aquel que echa por tierra las categorías sociales.

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