5. Hermenéutica y teología: Romanos 9-11 y su interpretación

5.3. ¿Qué tiene Rom 9-11 para decir a la iglesia hoy?

En realidad, esta es una pregunta bastante general, como la pregunta, ¿que nos dice hoy todo el NT, a la iglesia y al mundo?[1] En la exegesis queremos aproximarnos a la situación que Pablo enfrenta en su momento, por lo tanto, no debemos absolutizar todo lo que está diciendo, cada una de sus palabras para todos los tiempos. Es una palabra diferente a la que se utiliza en Gálatas, donde la cuestión no es cómo evitar el riesgo del antijudaísmo, sino cómo evitar el riesgo del filo-judaísmo. La hermenéutica no puede abordarse de forma abstracta en este punto, sino que debe basarse en la particularidad y peculiaridad históricas del contexto original.[2]

Dicho esto, el contexto histórico de Romanos está escrito con el fin de promover la misión de la iglesia en una nueva zona y, con ese fin, también busca promover la unidad de la iglesia que emprenderá y/o apoyará esa misión; y afirma, al menos de manera implícita, que tiene autoridad apostólica. Desde ese punto de vista, es de esperar que la iglesia de las generaciones posteriores busque continuidades significativas entre el proyecto de Pablo y la suya propia, y trate de mostrar cómo las tareas a las que se cree llamada pueden trazarse en un mapa que es, en efecto, la extensión de lo que encontramos en Romanos.

La unidad de la iglesia sigue siendo una de las principales prioridades. Es una medida de cuánto ha transitado la iglesia desde la visión de Pablo, que Romanos a menudo ha sido leído como un libro sobre la salvación individual en lugar de como un tratado sobre la naturaleza del pueblo de Dios. No es sorprendente que, en tal interpretación, pasajes altamente significativos (Rom 4; 5,12-21; 9-11) hayan sido efectivamente marginados o reducidos al estatus de “ejemplos” o “pruebas de las escrituras”. Y cuando Pablo habla de la unidad de la iglesia, se refiere específicamente a una unidad que atraviesa las barreras raciales. Esto tiene implicaciones inmediatas para la misión que Pablo imagina. El evangelio es “primero para los judíos y también para los griegos”.

Pablo está ofreciendo una doctrina de Dios, y del pueblo de Dios, que está firmemente construida sobre Cristo y el Espíritu, y en la que el pueblo de Dios es conocido, no por raza o comportamiento moral, sino por la fe inspirada por el Espíritu en el Dios revelado en Jesús. El designio de la alianza de Dios era la elección de un pueblo a través del cual el mundo sería sanado. Ese propósito, alcanzando su clímax en el Mesías, Cristo, ahora debe trabajarse a través de su pueblo.

Nuestro diccionario de la Real Academia Española recoge una docena de acepciones en el uso de la palabra “sentido”. En ellas describe: expresar sentimientos, facilidad en ofenderse, capacidades (percibir lo externo e interno, reconocer, entender, apreciar o juzgar algo) y habilidades (para hacer algo o para juzgar bien), las dos orientaciones opuestas de una misma dirección (como, sentido único, sentido opuesto) significados e interpretación de palabras. Pero, además, otras dos acepciones “sentido” expresa la tendencia o intención de algo, así como su razón de ser, finalidad o justificación. Si vamos a la Biblia, también entre una docena de citas, leemos por ejemplo en Nehemías lo siguiente: “Leyeron el libro de la ley de Dios con claridad y explicando su sentido, de modo que entendieran la lectura” (Neh 8,8).

El camino de la hermenéutica es justamente buscar sentido, o sea el significado e interpretación no solamente de las palabras sino del mensaje del autor sagrado. Con ese espíritu de Esdras y Nehemías queremos desempolvar el pliego de la Escrituras Sagradas, el texto de Pablo, volver a escuchar su mensaje a los Romanos, en sus propios términos, que nos indica cual es la “ley” de Dios, los principios de convivencia, de discernimiento, que nos ayuden a fomentar el dialogo y la vivencia del amor de Dios que lo transforma todo.

 



[1] Véase: Wright. How can the Bible be Authoritative?

[2] Wright, The Climax of the Covenant, 252-257.