En Romanos 9,1–13, Pablo fundamenta la fidelidad de la Palabra de Dios a partir del principio de la elección divina, ejemplificando con Isaac e Ismael, y con Jacob y Esaú. Desde el punto de vista exegético, el apóstol interpreta la historia de Israel como un testimonio de que la iniciativa salvífica proviene siempre de Dios y no de criterios humanos.
Pregunta:
¿Qué función exegética cumple el tema de la elección en el desarrollo del argumento de Pablo en Rom 9,1–13, y cómo se relaciona con su afirmación de que la Palabra de Dios no ha fallado (v. 6)?
Atte.
Luis Breña