“El arte de amar, al estilo de Jesús”

| Primer paso: Contemplamos nuestra vida |
- Hacemos explícito que nos reunimos en Su Nombre. En el Nombre de este Dios que es Amar, que es Padre-Madre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
- Le pedimos a la poesía y a la música, que vaya despertando y templando nuestro corazón a traves de esta canción: “Milagro de amor” de Jorge Rojas.
MILAGRO DE AMOR
Jorge Rojas
Querrán prohibirme que yo crea
en el milagro de tu amor.
Podrán callar mi voz con guerras
pero jamás mi corazón.
Podrán cerrarme tantas puertas
quitarme la respiración.
Pondrán en mi camino piedras,
pero me salvara tu amor.
Y será tu amor el puerto más seguro
donde quiero anclar mi corazón.
No me vencerán los vientos,
porque sé que lo que salvara
mi corazón, será tu amor.
Querrán dejarme sin certezas,
poniendo en duda lo que soy.
Pero no habrá jamás quien pueda
hacer que dude de este amor.
Podrán cambiarme las quimeras
por realidades sin color,
más no podrán borrar la huella,
que fue dejando en mi, tu amor.
- Tiempo personal:
- Necesitamos relacionarnos con los otros como necesitamos tomar agua. Algunas personas se vuelven un “puerto seguro”... donde podemos “anclar nuestro corazón”.
- ¿Quiénes son esos “puertos seguros” en tu vida?; ¿Qué te regalan y qué les ofreces?
- ...
- ¿Quiénes son esos “puertos seguros” en tu vida?; ¿Qué te regalan y qué les ofreces?
- El poeta nos dice: “Pondrán en mi camino piedras, pero me salvara tu amor”. Vivimos tiempos de mucha intolerancia, violencias de todo tipo... son “piedras en este camino” que nos dificultan crear junto con otros un mundo más humano.
- ¿Cómo te afectan “esas piedras” a la hora de crear nuevas relaciones o de dar nuevas oportunidades a los otros, conocidos o desconocidos?
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- ¿Cómo te afectan “esas piedras” a la hora de crear nuevas relaciones o de dar nuevas oportunidades a los otros, conocidos o desconocidos?
- Si te parece, lo podes escribir.
- Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
- Todos sabemos que es “un arte” crear y sostener relaciones de amor a lo largo del tiempo. Como recién recordamos, hay personas a las que les cantaríamos: “Querrán dejarme sin certezas, poniendo en duda lo que soy. Pero no habrá jamás quien pueda hacer que dude de este amor”. Son esos “amores incondicionales”, nuestro “puerto seguro”. Los agradecemos, los disfrutamos y al mismo tiempo es fundamental seguir “cultivándolos”, porque a veces podemos vivir “de rentas” del pasado.
- En nuestro aprendizaje de este “arte” que es amar y ser amad@s, los otros y nosotros hacemos “de espejo”, ya sean: amig@s, herman@s de comunidad, compañer@s, vecin@s; así nos vamos confirmando y alentando los unos a otros. También nos vamos desafiando, “parándonos el carro”, confrontándonos para poder crecer. Todos crecemos gracias a la escucha, las palabras y los gestos oportunos que otros nos ofrecen y nosotros les ofrecemos. Como recién cantamos: “No me vencerán los vientos, porque sé que lo que salvara mi corazón, será tu amor”.
- También necesitamos que los otros nos den nuevas oportunidades porque nos equivocamos y los otros también se equivocan. Necesitamos del perdón de los otros y necesitamos perdonar para empezar de nuevo, con los aprendizajes que nos regalaron esos tiempos difíciles que tuvimos que atravesar. Con los más cercanos y con los que recién nos estamos conociendo.
- Por último queremos ofrecerles parte de esta reflexión que hace Leonardo Boff, sobre “la tolerancia”, en estos tiempos de tanta intolerancia y violencias, que a veces “nos dejan sin certezas, poniendo en duda lo que soy”, lo que somos. Escuchemos a Leonardo.
“Hay, fundamentalmente, dos tipos de tolerancia, una pasiva y otra activa.
-La tolerancia pasiva representa la actitud de quien permite la coexistencia con el otro no porque lo desee y vea algún valor en eso, sino porque no lo puede evitar. Los diferentes se hacen entonces indiferentes entre sí.
-La tolerancia activa es la actitud de quien convive positivamente con el otro porque le respeta y consigue ver sus riquezas, que sin el diferente jamás vería. Entrevé la posibilidad de compartir y hacerse compañero y así se enriquece en contacto y en la convivencia con el otro.
-Hay un hecho innegable: nadie es igual a otro, todos tenemos algo que nos diferencia. Por eso existe la biodiversidad, los millones de formas de vida. Lo mismo y más profundamente vale para el nivel humano. Aquí las diferencias muestran la riqueza de la única y misma humanidad. Podemos ser humanos de muchas formas.
-El ser humano debe ser tolerante como toda la realidad lo es. La intolerancia será siempre un desvío y una patología y así debe ser considerada. Produce efectos destructivos por no acoger las diferencias.
-La tolerancia es fundamentalmente la virtud que subyace a la democracia. Esta sólo funciona cuando hay tolerancia con las diferencias partidarias, ideológicas u otras, todas ellas reconocidas como tales. Junto con la tolerancia está la voluntad de buscar convergencias a través del debate y de la disposición al compromiso que constituye la forma civilizada y pacífica de resolver conflictos y oposiciones. Este es un ideal a ser buscado todavía”
- Esta reflexión, ¿Qué me provoca?, ¿Qué me hace sentipensar?
| Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús |
Antes del Evangelio, te invitamos a hacer un instante de silencio y así disponer nuestro corazón para la escucha atenta de Jesús.
Escuchemos a la comunidad de Mateo 18,15-20
“Si tu hermano ha pecado, vete a hablar con él a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, de modo que el caso se decida por la palabra de dos o tres testigos. Si se niega a escucharlos, informa a la asamblea. Si tampoco escucha a la iglesia, considéralo como un pagano o un publicano. Yo les digo: «Todo lo que aten en la tierra, lo mantendrá atado el Cielo, y todo lo que desaten en la tierra, lo mantendrá desatado el Cielo. Asimismo yo les digo: si en la tierra dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir alguna cosa, mi Padre Celestial se lo concederá. Pues donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para seguir contemplando al Maestro.
Reflexión:
- La comunidad de Mateo, como nosotros, vivían tiempos difíciles de mucha violencia e intolerancia, tiempos de persecución. La memoria viva y Resucitada de Jesús los alentaba a poner en práctica su Buena Noticia. A Jesús le podían cantar: “Podrán cambiarme las quimeras por realidades sin color, más no podrán borrar la huella, que fue dejando en mi, tu amor”. “La huella de Jesús” los desafiaba y alentaba a ser artesan@s del amor. A través de todo el capítulo 18 la comunidad de Mateo nos está compartiendo cómo ell@s están aprendiendo a vivir la fraternidad, la sororidad, saben que es “un arte”. Por ejemplo para ser fieles a Jesús necesitamos dar estos pasos: “Habla primero con en el que ha pecado, después busca algunos testigos, posteriormente llévalo a la comunidad... etc.”.
- No nos están compartiendo “una fórmula”, “una receta”, nos están compartiendo “un arte”. Como si nos dijeran: “Como Jesús es nuestro puerto seguro donde podemos anclar nuestro corazón, podemos ir más allá de las primeras reacciones que nos empujan a alejarnos de los otros y a veces hacerles daño”. La presencia de Jesús les da coraje para cuidar los vínculos, para buscar en la diversidad la unidad. Así lo recuerdan a Jesús, todo el tiempo dando nuevas oportunidades, alentando, también confrontando, mirando a los ojos, confirmando y desafiando a dar lo mejor cada día.
- La comunidad de Mateo nos regala esta afirmación, esta convicción que ell@s vivían: “Donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”. Aquí les recordamos algunas frases de Ana María Diaz (otras veces se las hemos ofrecido) cuando contempla este versículo. (Al final se pueden encontrar con todo el artículo que titula: “Un mínimo sobreabundante”).
“Los judíos hasta hoy se constituyen válidamente como ecclesia, solo con la presencia de “un minyan”; con la presencia en la asamblea de al menos 10 varones adultos. No se lee el rollo de la Torá sin un minyan, porque los momentos de mayor santidad requieren la comunidad. Sólo se consigue la certeza de la atención de Dios hacia los seres humanos en un espacio de humanidad compartida
Nunca ha sido fácil asegurar la presencia de diez varones adultos en los ritos religiosos, lo cual genera una serie de resquicios e interpretaciones que terminan por poner el foco en un legalismo numérico, alejado del sentido más genuino de ecclesia.
Por eso Jesús dijo: “Cuando dos o más estén reunidos en mi nombre…”, con lo cual redujo la dimensión comunitaria al mínimo posible, pero un mínimo completamente sobreabundante, porque trasladó el eje desde lo cuantitativo a lo cualitativo. Lo que nos constituye válidamente como iglesia es la densidad humana que brota cuando dos o más se reúnen con fe.
Y hay que insistir en esto; lo que nos hace iglesia no es el rito que se celebra, no es lo que hacemos por importante que ello sea. Lo que nos hace iglesia es esa significativa evocación de lo humano que emerge en ese encuentro capaz de hacer visible al Dios invisible”.
- Nuestra amistad con Jesús, también es un arte, necesitamos cultivarla una y otra vez, personalmente y con otros, en comunidad, en familia. Jesús siempre está, a él le podemos cantar: “Querrán prohibirme que yo crea en el milagro de Tu amor. Podrán callar mi voz con guerras pero jamás mi corazón”. Sigamos aprendiendo este “arte de amar, al estilo de Jesús”.
- ¿Qué nos parece esta interpretación de este Evangelio?. Y... ¿Cómo la vinculamos con lo que veníamos reflexionando?
| Tercer paso: “Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”. |
- Generemos un espacio de mayor silencio y serenidad. Con todo que fue despertando este compartir los invitamos a volver a escuchar esta canción: “Milagro de amor”. Dejemos que la poesía y la música sigan templando nuestro corazón.
- Si les parece podemos comentar lo que la canción nos esta provocando en este momento.
- Ahora como siempre hagamos una oración aun más explícita. Traemos al corazón diferentes situaciones que estan resonando en nosotros, lo que esta pasando en nuestra familia, en nuestra comunidad, en nuestro lugar, nuestro país, en la humanidad, con nuestra madre tierra…
- Despues de un rato de silencio.
- Dejamos que brote una oración de acción de gracias… de petición… de perdón…
- Tambien, como nos pasa siempre… empezamos a traer la vida de los que estan frágiles, los que estan enferm@s… aquell@s que han fallecido, que han vivido su pascua. Confiamos que estan resucitad@s. Junto con ell@s decimos: “Padrenuestro...”.
- Tambien le pedimos a María que nos ayude a vivir este arte que es amar al estilo de Jesús. Alégrate María...
- Recemos la oración por el mes de la Creación que nos regala Francisco, para seguir amplificando este “arte de amar” a nuestra Madre Tierra.
“Creador de todo, de tu comunión de amor brotó la vida como un río caudaloso y surgió todo el cosmos. En esta Tierra de amor desbordante, el Verbo se hizo carne y surgió con las aguas vivificantes proclamando la paz y la justicia para toda la creación. Llamaste a los seres humanos a labrar y cuidar tu jardín. Nos pusiste en relación recíproca con cada criatura, pero no escuchamos los gritos de la Tierra ni de los más vulnerables.
Rompimos con la fluida comunión de amor y pecamos contra ti al no salvaguardar las condiciones para la vida. Lamentamos la pérdida de tantas especies y de sus hábitats, nos aflige la pérdida de culturas humanas, junto con las vidas y los medios de subsistencia que han sido desplazados o han perecido, y nos duele ver la economía de muerte, guerra y violencia que nos hemos infligido a nosotros mismos y a la Tierra.
Abre nuestros oídos a tu Palabra creadora, reconciliadora y sustentadora que nos llama a través del libro de las Escrituras y del libro de la creación. Bendícenos una vez más con tus aguas vivificantes para que el Espíritu Creador permita que la justicia y la paz fluyan en nuestros corazones y se desborden en toda la creación. Abre nuestros corazones para recibir el agua viva de la justicia y la paz de Dios, y para compartirla con nuestros hermanos y hermanas que sufren, con todas las criaturas que nos rodean y con toda la creación.
Bendícenos para que caminemos juntos con todas las personas de buena voluntad, de modo que las muchas corrientes de las aguas vivas de la justicia y la paz de Dios se conviertan en un río caudaloso que recorra toda la Tierra. En el nombre de Aquel que vino a proclamar la buena nueva a toda la creación, Jesucristo”.
- Que el Espíritu nos de coraje para ponerle el cuerpo a esta oración.
Estamos contentos de poder ofrecerles esta celebración.
L@s abrazamos Federico cp, Gilberto cp y Carlos cp
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Nos ayudan para armar estas celebraciones … |
1. JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Si ponen en google “Comentarios bíblicos de José Antonio Pagola” se van a encontrar con sus reflexiones sobre los textos del domingo. Para cada domingo tiene varias homilías porque son de diferentes años.
2. Un Tal Jesus Nº 95 “Setenta veces siete”.
Link
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Un mínimo completamente sobreabundante “Donde hay dos o más reunidos en mi nombre ahí estoy” Jesús. (Mt.18, 20) |
Cuando un ser humano extiende su mano y encuentra la de otro, una infinidad de experiencias cobran presencia. Además del amor, la amistad, la alegría, o el conocimiento, también aflora la experiencia de ser iglesia, vale decir, un lugar donde lo divino se deja sentir.
Los judíos hasta hoy se constituyen válidamente como ecclesia, solo con la presencia de “un minyan”; con la presencia en la asamblea de al menos 10 varones adultos, No se lee el rollo de la Torá sin un minyan, porque los momentos de mayor santidad requieren la comunidad. Sólo se consigue la certeza de la atención de Dios hacia los seres humanos en un espacio de humanidad compartida
Nunca ha sido fácil asegurar la presencia de diez varones adultos en los ritos religiosos., lo cual genera una serie de resquicios e interpretaciones que terminan por poner el foco en un legalismo numérico, alejado del sentido más genuino de ecclesia. Por eso Jesús dijo: “Cuando dos o más estén reunidos en mi nombre…”, con lo cual redujo la dimensión comunitaria al mínimo posible, pero un mínimo completamente sobreabundante, porque trasladó el eje desde lo cuantitativo a lo cualitativo. Lo que nos constituye válidamente como iglesia es la densidad humana que brota cuando dos o más se reúnen con fe.
Y hay que insistir en esto; lo que nos hace iglesia no es el rito que se celebra, no es lo que hacemos por importante que ello sea. Lo que nos hace iglesia es esa significativa evocación de lo humano que emerge en ese encuentro capaz de hacer visible al Dios invisible.
Hemos sido formados con una concepción eclesial, jurídica, institucional y centrada en la autoridad y ello ha oscurecido su sentido primordial: iglesia es esa necesidad inherente a los seres humanos de encontrarse para reverenciar la vida, para cultivar los valores generadores de más vida e intentar extenderlo a toda la humanidad. Esa corriente amorosa esa fuerza sanadora esa energía pedagógica que asoma en el encuentro humano, es lo que Jesús llamó ecclesia: evocación de lo que la comunidad humana está llamada a ser por designio divino.
Cuando allá en los albores de la humanidad unos pocos se reunían al amanecer para sacrificar una cría recién nacida, estaña siendo tan ecclesia como la comunidad que se reúne a celebrar la misa en la Catedral de Notre Dame con la animación del coro de monjes del monasterio de Silos, porque lo fundamental no es la forma – por importante que sea la belleza de la forma-, lo importante es la necesidad de unirse para adorar a Dios, balbuceando o expresando la conciencia de ser uno con Él y con todo y uno con todos.
Frente a los primordial de la experiencia eclesial, todo lo demás es solo eso, lo demás Convendría recordar esto cuando nos abruman ciertos estilos eclesiales, que entienden las cosas al revés. En la Iglesia, todo es servicio ordenado a favorecer que varones y mujeres, sean estos miembros oficiales o no, lleguen a vivir la experiencia de encontrarse con otros y reconocerse comunidad humana de raíces celestes.
Convendría recordarlo cuando algunos cometen el sacrílego de creer quien tiene autoridad para decidir quién es y quién no, cuándo y cómo. Es indispensable contar con estructuras, guía e inspiración, pero nada de ello tiene validez cuando intenta sobrepasar el anhelo de Dios de hacerse inmediato a cada hombre y mujer e inmediato encuentro humano.
Cuando dos o más se reúnen hay una mínima comunidad humana, pero una sobreabundante experiencia eclesial.
Ana María Díaz