Nota: Esta celebración busca celebrar el acontecimiento de la Pascua, por eso puede servir para la vigilia pascual o el domingo de Pascua.

 Contemplamos nuestra vida
  • Hacemos explícito que nos reunimos en Su Nombre alrededor de esta mesa.

En el Nombre de nuestro Dios Padre-Madre, del amor incondicional del Hijo y del Viento siempre nuevo del Espíritu. Amén.

  • Le pedimos a la poesía y a la música que despierten nuestro corazón a tavés de la canción de Humberto Pegoraro: Arte y parte de lo nuevo”

ARTE Y PARTE DE LO NUEVO

Humberto Pegoraro

 

Aunque quieran decretar que es imposible, que es mejor que de una vez nos resignemos,

has grabado en nuestros huesos tu esperanza, la que alumbra cuando viene anocheciendo.

Cada día nos rescata de la noche, al empeño cotidiano renacemos, decidimos abrazar tus utopías,

y volvemos a porfiar en nuestro intento.

 

Hoy volvemos a creer en Tu Promesa, queremos andar contigo Nazareno, 

en el corazón nos canta la alegría, de que somos arte y parte de lo nuevo.

Tu Palabra, el pan, el vino y esta mesa, ese fuego inextinguible de Tus sueños,

los llevamos en el cuerpo y en la sangre, contraseña de que somos compañeros.

 

Por ahora solo somos viento y barro, y no hay Dios que nos condene a ser perfectos,

cada barro toma el color de su tierra, y no hay quien pueda ponerle rienda al viento.

Y la muerte no es la última palabra, bien adentro de nosotros lo sabemos,

antes y después de ella está la vida, el amor en el final y en el comienzo

 

Tiempo personal:

 

Sintiendo todo lo que me provocó esta canción: “arte y parte de lo nuevo”:

 

  • Si pasas por el corazón, recordas la muerte-pascua de un ser querido. Esta última frase que cantamos: “Y la muerte no es la última palabra, bien adentro de nosotros lo sabemos, antes y después de ella está la vida, el amor en el final y en el comienzo”: ¿Qué le dice a tu corazón, a tu fe?
    • ...

 

Reflexión:

  • La muerte, la muerte de nuestros seres queridos, nuestra propia muerte es una experiencia que si bien sabemos que va a ocurrir, tarde o temprano, porque es parte de nuestra condición humana, nos angustia, nos llena de miedos y mucho más. Es un límite que está ahí marcando un antes y un después.

 

  • Sin embrago nosotros los seguidores de Jesús afirmamos que “La muerte no es la última palabra, bien adentro de nosotros lo sabemos, antes y después de ella está la vida, el amor en el final y en el comienzo”.

 

  • Estamos nombrando aquello que es la fuente de la vida para Jesús: el AMOR, ese lazo que creamos con otros y que según nuestro Maestro es para siempre. En aquella última cena, cuando los poderosos de ese tiempo tramaban su muerte, él les recuerda lo más importante: “Permanezcan en mi amor, así como yo permanezco en el amor de ustedes y en el amor del Padre” (Jn.15,9). Hay algo, “el amor”, que nada ni nadie nos puede quitar, ni ese límite tan temido que es “la muerte”, porque hemos tenido el coraje y la gracia de vivir el amor.

 

  • Nos puede ayudar a comprender este misterio de la vida, la muerte, del amor y de la Resurrección, el cuento del filósofo Jacques Salomé: “el diálogo de dos bebés”.

 

- Bebé 1: ¿Crees en la vida después del parto?
- Bebé 2: Por supuesto. Es obvio que la vida después del parto existe. Estamos aquí para fortalecernos y prepararnos para lo que nos espera más allá.
Bebé 1: Pffff ... todo esto es una locura. ¡No hay nada después del parto! ¿Cómo imaginar una vida fuera del útero?
Bebé 2: Bueno, hay muchas historias sobre "el otro lado"... Dicen que hay mucha luz, mucha alegría y emociones, miles de cosas por vivir... Por ejemplo, parece que allí comeremos con la boca.
- Bebé 1: ¡Va, todo esto no tiene sentido!. Tenemos nuestro cordón umbilical y eso es lo que nos alimenta. Todos los bebés lo saben. ¡Ninguno come por la boca! Y, por supuesto, nunca ha habido un testimonio de esta otra vida... Para mi, todas estas son historias de personas ingenuas. La vida simplemente termina en el parto. Así es, hay que aceptarlo.
- Bebé 2: Bueno, déjame pensar lo contrario. Cierto que no sé exactamente cómo será esta vida postparto, y no podría demostrarte nada. Pero me gusta creer que en la próxima vida fuera del útero veremos a nuestra Madre y ella nos cuidará.
-Bebé 1: "Madre"? ¿Quieres decir que crees en "Madre"? Ah! ¿Y dónde está ubicada esta?
-Bebé 2: ¡Madre está en todas partes, la siento en todo mi ser!. ¡Está en todas partes, a nuestro alrededor!. Existimos gracias a la Madre que nos da vida y es gracias a ella que vivimos. Sin ella, no estaríamos aquí.
-Bebé 1: ¡Esto es absurdo! Nunca he visto a ninguna Madre, así que es obvio que ella no existe.
-Bebé 2: No estoy de acuerdo, ese es tu punto de vista. A veces cuando todo está en calma, yo percibo el mundo de Madre, escucho susurros cuando nos habla, música cuando nos canta. No me dirás que no sientes cuando acaricia nuestro mundo. Estoy seguro de que nuestra vida real comenzará después del parto”.

 

  • Llegamos a la vida gracias a ese “primer parto” del vientre de nuestra madre y... los discípul@s de Jesús creemos que la muerte es nuestro “segundo parto”, del otro lado “el partero Jesús nos está esperando para darnos un fuerte y tierno abrazo.

 

  • Algo importante que queremos afirmar en esta Pascua: Dios no decide el día de nuestra muerte, como mucha gente dice: “Dios se lo llevó”. Quien decide el día de nuestra muerte es nuestra fragilidad. Somos de carne y hueso, condición humana. Por eso siguiendo la imagen del “segundo parto” podemos decir que “Dios lo recibió, no se lo llevó”. Confiamos en los brazos del Dios Padre y Madre que siempre nos espera.

 

  • Esta reflexión, ¿Qué me provoca?, ¿Qué me hace sentipensar?

 

Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús

 

 

Según la Comunidad de Juan 20, 1-9

 

“El primer día después del sábado, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio que la piedra que cerraba la entrada del sepulcro había sido removida. Fue corriendo en busca de Simón Pedro y del otro discípulo a quien Jesús amaba y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.» Pedro y el otro discípulo salieron para el sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Como se inclinara, vio los lienzos tumbados, pero no entró. Pedro llegó detrás, entró en el sepulcro y vio también los lienzos tumbados. El sudario con que le habían cubierto la cabeza no se había caído como los lienzos, sino que se mantenía enrollado en su lugar. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero, vio y creyó. Pues no habían entendido todavía la Escritura: ¡él "debía" resucitar de entre los muertos!”

 

Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para seguir contemplando al Maestro.

 

Reflexión:

 

  • Contemplemos quiénes estaban: María Magdalena. Luego fue a buscar a Pedro y a Juan. Elementos que coloca el texto: “La piedra corrida”, “el sepulcro vacío”, “los lienzos tumbados” y “el sudario enrollado”.

 

  • Los tres vieron la misma escena, vieron los mismos elementos pero nos dice: “Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero, vio y creyó”. A Juan esos “símbolos” le bastaron para creer. En cambio sabemos que Pedro tuvo que hacer otro recorrido.

 

  • En seguida nos comparte el mismo Evangelio la experiencia que tuvo María Magdalena: “Después los dos discípulos se volvieron a casa. María se quedaba llorando fuera, junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó para mirar dentro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y el otro a los pies. Le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?» Les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.» Dicho esto, se dio vuelta y vio a Jesús allí, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella creyó que era el cuidador del huerto y le contestó: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo me lo llevaré.» Jesús le dijo: «María». Ella se dio la vuelta y le dijo: «Rabboní», que quiere decir «Maestro». Jesús le dijo: «Suéltame, pues aún no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedesMaría Magdalena se fue y dijo a los discípulos: «He visto al Señor y me ha dicho esto.»

 

  • Este Evangelio nos da “pistas” para descubrir al Resucitado: Juan que ve algunos “elementos”, para él son “símbolos” que le hablan de “la nueva Presencia Resucitada de Jesús”. Podemos cantarle a Jesús junto con tantos Juanes a lo largo de la historia: “Aunque quieran decretar que es imposible, que es mejor que de una vez nos resignemos, has grabado en nuestros huesos Tu esperanza la que alumbra cuando viene anocheciendo. Cada día nos rescata de la noche, al empeño cotidiano renacemos, decidimos abrazar Tus utopías, y volvemos a porfiar en nuestro intento”.

 

  • Otr@s como María Magdalena tienen el coraje de buscar cuando todavía está oscurecido, lloran desde el amor y tienen la experiencia de sentir que el Resucitado “pronuncia su nombre”; pueden “reconocer su voz”. Junto con tantas “Marías Magdalenas”  a lo largo de la historia podemos cantarle a Jesús: “Hoy volvemos a creer en Tu Promesa, queremos andar contigo Nazareno,  en el corazón nos canta la alegría, de que somos arte y parte de lo nuevo. Tu Palabra, el pan, el vino y esta mesa, ese fuego inextinguible de Tus sueños, los llevamos en el cuerpo y en la sangre, contraseña de que somos compañeros”

 

  • Te invitamos a preguntarte:  ¿Cuál es la experiencia de Jesús Resucitado que te da aliento para seguir andando?; ¿Qué te ayuda a creer para seguir dando lo mejor cada día?

 

 

“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.

 

  • Creemos un clima aun más orante. Encendamos una vela y quedémonos contemplando ese fuego que arde.

 

  • Contemplando a esa luz traigamos al corazón todos los nombres de nuestro seres queridos que HOY queremos recordar. Si quieren busquen un papel y un lápiz y escriban sus nombres. Al colocar sus nombres traigamos, en silencio, sus rostros, algo propio de ellos, de ellas.

 

  • Confiando en esa “nueva Presencia Resucitada” de ellos y de ellas, cantemos junto con Jesús Resucitado, una vez más: Arte y parte de lo nuevo”.
    • ...

 

  • Después de cantarla sigamos rezando, abramos el corazón y compartamos lo que estamos sintiendo. Renovemos nuestra fe en que ellos y ellas están resucitados, resucitadas...
    • Nos escuchamos, rezamos...

 

  • Le pedimos a María que nos ayude a renovar nuestra fe en la Resurrección, por eso le decimos: “Alégrate María, llena eres de gracia...”

 

  • Junto con Jesús Resucitado, nuestro “Partero”, que nos enseña a vivir amando, rezamos juntos: “Padre-Madre nuestro...”

 

  • Para terminar rezamos esta oración a Jesús Resucitado:

 

NO LO RETUVO

 

Desde antes de la creación del mundo, el Hijo amado aprendió

del Padre que la verdadera vida no permanece cuando se retiene, sino cuando es donada.

 

Por eso el Cielo no lo retuvo. Su familia no lo retuvo. Nazaret no lo retuvo.

Las aldeas de Israel no lo retuvieron. Las multitudes no lo retuvieron. Su pueblo no lo retuvo.

 

Sus adversarios no lo retuvieron. Sus verdugos no lo retuvieron. La cruz no lo retuvo.

La Madre de la Piedad no lo retuvo. La tumba no lo retuvo La muerte no tuvo el poder de retenerlo.

Sus hermanas cuidadosas no lo retuvieron. Sus hermanos rescatados no lo detuvieron.

 

Y así Él viene Eternamente viviente a cada uno y a cada una de nosotros

para llenar nuestros corazones con Paz y Alegría y para hacernos testigos de que

la vida guardada es semilla perecedera y la Vida donada está preñada de Eternidad.

 

¡Jesús está vivo! ¡Que Su Vida crezca en nosotros y se desborde!

Amén

 

 

Que el Espíritu nos de coraje para ponerle el cuerpo a esta oración.

Estamos contentos de poder ofrecerles esta celebración.

L@s abrazamos Federico cp, Gilberto cp y Carlos cp

 

Les proponemos para seguir profundizando...

1-   Nos ayuda mucho escuchar “UN TAL JESÚS”. Les recomendamos escuchar los relatos de la resurrección, desde el gran Sábado” Nº 124 hasta el 130.

 

Última modificación: Friday, 29 de March de 2024, 02:43