Primer paso: Contemplamos nuestra vida
  • Hacemos explícito que nos reunimos en Su Nombre alrededor de esta mesa.

En el Nombre de nuestro Dios Padre-Madre, de Jesús el Hijo y del viento simpre nuevo del Espíritu Santo. Amén.

  • Deseamos que la poesía y la música despierten y templen nuestro corazón a través de la canción:Señales de vida de Teresa Parodi.

En el medio de todo lo que nos pasa. Doy señales de vida por si hace falta.
¿Quién no espera señales de vez en cuando?. Para darse coraje y seguir andando.
Canto, doy señales de vida como naciendo.

Doy señales de vida mientras espero
Que me dé sus señales de vida el pueblo

Los amigos del alma los verdaderos, los que quieren las cosas que más queremos.
Los que están de este lado de la vereda, los que están y también los que no volvieron.
Los ancianos, las madres y los maestros, que ennoblecen la vida con cada gesto.
Nos confirman a diario con sus señales, que el camino es difícil pero es tan bello.

Canto porque tengo esperanzas que se me escapan…
Pequeñitas y libres y enamoradas, si me da sus señales de vida el pueblo.
Canto, doy señales de vida como naciendo.
Doy señales de vida mientras espero,
que me dé sus señales, sus benditas señales, de vida el pueblo.

 

Tiempo personal:

  • Se pregunta la poetisa: “¿Quién no espera señales de vez en cuando? Para darse coraje y seguir andando”.
    • ¿Qué señales estas esperando?
      • ...
    • ¿Cuáles son “tus señales”, esas que son “pequeñitas, libres y enamoradas”?. ¿En qué “pequeños-grandes gestos” estas comprometiendo tus manos?
      • ...
    • Si te parece, lo podes escribir.
  • Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.

 

 

 

Reflexión:

 

  • Somos arte y parte de una sociedad que se fascina por los grandes espectáculos, hace poco muchos vimos el campeonato-show de la copa América. Millones y millones de dólares escandalosamente invertidos en toda esa movida. Y así podemos multiplicar por miles de otros ejemplos donde el despilfarro es perverso. Por otro lado el informe más reciente de la ONU dice: “El hambre aguda alcanza a más de 280 millones de personas en 59 países y territorios en 2023, mostrando cinco años de deterioro de la inseguridad alimentaria. En América Latina, el flagelo toca a cerca de 20 millones de personas en nueve naciones”.

 

  • Frente a estos datos tan abrumadores nos podemos quedar paralizados, sin embargo somos muchos los que creemos junto con Eduardo Galeano que: Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. Sabemos que millones y millones de seres humanos en cada amanecer hacen su aporte, nos incluimos, movidos por el amor y la solidaridad.

 

  • Queremos recordar, una vez más, esa sencilla y profunda reflexión del monje Benedictino Argentino, Mamerto Menapace “La Misión de las Manos”, que escribió después de las dictaduras en América Latina, en 1984. Nos puede ayudar a seguir reconociendo el valor de lo pequeño, esas “señales de vida en medio de todo lo que nos pasa”. Dice Menapace:

 

“No tenemos en nuestras manos las soluciones para los problemas del mundo. Pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos. Cuando el Dios de la historia venga, nos mirará las manos. El hombre de la tierra no tiene el poder de suscitar la primavera. Pero tiene la oportunidad de comprometer sus manos con la primavera. Y así que la primavera lo encuentra sembrando. Pero no sembrando la primavera; sino sembrando la tierra para la primavera. Porque cada semilla, cada vida que en el tiempo de invierno se entrega a la tierra, es un regalo que se hace a la primavera. Es un comprometer las manos con la historia.

 

Sólo el hombre en quien el invierno no ha asesinado la esperanza, es un hombre con capacidad de sembrar. El contacto con la tierra engendra en el hombre la esperanza. Porque la tierra es fundamentalmente el ser que espera. Es profundamente intuitiva en su espera de la primavera, porque en ella anida la experiencia de los ciclos de la historia que ha ido haciendo avanzar la vida en sucesivas primaveras parciales. El sembrador sabe que ese puñado de trigo ha avanzado hasta sus manos de primavera en primavera, de generación en generación, superando los yuyales, dejándolos atrás. Una cadena ininterrumpida de manos comprometidas ha hecho llegar hasta sus manos comprometidas, esa vida que ha de ser pan.

 

En este momento de salida del invierno latinoamericano es fundamental el compromiso de siembra. Lo que ahora se siembra, se hunde, se entrega, eso será lo que verdeará en la primavera que viene. Si comprometemos nuestras manos con el odio, el miedo, la violencia vengadora, el incendio de los pajonales, el pueblo nuevo sólo tendrá cenizas para alimentarse. Será una primavera de tierras arrasadas donde sólo sobrevivirán los yuyos más fuertes o las semillas invasoras de afuera.

 

Tenemos que comprometer nuestras manos en la siembra. Que la madrugada nos encuentre sembrando. Crear pequeños tablones sembrados con cariño, con verdad, con desinterés, jugándonos limpiamente por la luz en la penumbra del amanecer. Trabajo simple que nadie verá y que no será noticia. Porque la única noticia auténtica de la siembra la da sólo la tierra y su historia, y se llama cosecha. En las mesas se llama pan.

 

Si en cada tablón de nuestro pueblo cuatro hombres o mujeres se comprometen en esa siembra humilde, para cuando amanezca tendremos pan para todos. Porque nuestra tierra es fértil. Tendremos pan y pan para regalar a todos los hombres del mundo que quieran habitar en nuestro suelo. Si amamos nuestra tierra, que la mañana nos pille sembrando”.

 

  • Esta reflexión, ¿Qué me provoca?, ¿Qué me hace sentipensar?

 

Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús

Según la Comunidad de Juan 6, 1-15

 

1.Después Jesús pasó a la otra orilla del lago de Galilea, cerca de Tiberíades. 2.Le seguía un enorme gentío, a causa de las señales milagrosas que le veían hacer en los enfermos. 3.Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. 4.Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. 5.Jesús, pues, levantó los ojos y, al ver el numeroso gentío que acudía a él, dijo a Felipe: «¿Dónde iremos a comprar pan para que coma esa gente?» 6.Se lo preguntaba para ponerlo a prueba, pues él sabía bien lo que iba a hacer. 7.Felipe le respondió: «Doscientas monedas de plata no alcanzarían para dar a cada uno un pedazo.» 8.Otro discípulo, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo: 9.«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es esto para tanta gente?» 10.Jesús les dijo: «Hagan que se sienta la gente.» Había mucho pasto en aquel lugar, y se sentaron los hombres en número de unos cinco mil. 11.Entonces Jesús tomó los panes, dio las gracias y los repartió entre los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, y todos recibieron cuanto quisieron. 12.Cuando quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que han sobrado para que no se pierda nada. 13.Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos que no se habían comido: eran las sobras de los cinco panes de cebada. 14.Al ver esta señal que Jesús había hecho, los hombres decían: «Este es sin duda el Profeta que había de venir al mundo.» 15.Jesús se dio cuenta de que iban a tomarlo por la fuerza para proclamarlo rey, y nuevamente huyó al monte él solo.

 

Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio.

 

Reflexión:

 

  • Podemos imaginar a Jesús contemplando a toda esa multitud reunida, diciéndole a los más cercanos: “En el medio de todo lo que nos pasa. Doy señales de vida por si hace falta. ¿Quién no espera señales de vez en cuando?. Para darse coraje y seguir andando. Canto porque tengo esperanzas que se me escapan… Pequeñitas y libres y enamoradas, si me da sus señales de vida el pueblo”.

 

  • Juan nos regala signos-señales a lo largo de todo su Evangelio. La multiplicación de los panes es uno de esos “signos-señales”. Como siempre el riesgo de los signos es como cuando alguien señala “la luna” con “el dedo” y nos quedamos mirando “el dedo” en vez de mirar “la luna”. Nos parece muy clara esta interpretación que hace José Antonio Pagola sobre este pasaje, por eso se los ofrecemos en su totalidad. Nos ayudará a mirar “la luna” que esconde este texto. Una advertencia más. Los que crearon la liturgia nos invitan a quedarnos con este capítulo 6 de juan durante 4 domingos más. Como el Evangelio de Marcos que estamos leyendo este año, es corto, la liturgia nos ofrece todo este capítulo 6 de Juan para profundizar en Jesús pan de vida. 

 

  • José Antonio Pagola titula a su reflexión: “EL GESTO DE UN JOVEN”

De todos los hechos realizados por Jesús durante su actividad profética, el más recordado por las primeras comunidades cristianas fue seguramente una comida multitudinaria organizada por él en medio del campo, en las cercanías del lago de Galilea. Es el único episodio recogido en los cuatro evangelios.

 

El contenido del relato es de una gran riqueza. Siguiendo su costumbre, el evangelio de Juan no lo llama "milagro" sino "signo". Con ello nos invita a no quedarnos en los hechos que se narran, sino a descubrir desde la fe un sentido más profundo.

 

Jesús ocupa el lugar central. Nadie le pide que intervenga. Es él mismo quien intuye el hambre de aquella gente y plantea la necesidad de alimentarla. Es conmovedor saber que Jesús no solo alimentaba a la gente con la Buena Noticia de Dios, sino que le preocupaba también el hambre de sus hijos.

 

¿Cómo alimentar en medio del campo a una muchedumbre? Los discípulos no encuentran ninguna solución. Felipe dice que no se puede pensar en comprar pan, pues no tienen dinero. Andrés piensa que se podría compartir lo que haya, pero solo un muchacho tiene cinco panes y un par de peces. ¿Qué es eso para tantos?

 

Para Jesús es suficiente. Ese joven, sin nombre ni rostro, va hacer posible lo que parece imposible. Su disponibilidad para compartir todo lo que tiene es el camino para alimentar a aquellas gentes. Jesús hará lo demás. Toma en sus manos los panes del joven, da gracias a Dios y comienza a "repartirlos" entre todos.

 

La escena es fascinante. Una muchedumbre, sentada sobre la hierba verde del campo, compartiendo una comida gratuita un día de primavera. No es un banquete de ricos. No hay vino ni carne. Es la comida sencilla de la gente que vive junto al lago: pan de cebada y pescado. Una comida fraterna servida por Jesús a todos gracias al gesto generoso de un joven.

 

Esta comida compartida era para los primeros cristianos un símbolo atractivo de la comunidad nacida de Jesús para construir una humanidad nueva y fraterna. Les evocaba, al mismo tiempo, la eucaristía que celebraban el día del Señor para alimentarse del espíritu y la fuerza de Jesús, el Pan vivo venido de Dios.

 

Pero nunca olvidaron el gesto del joven. Si hay hambre en el mundo, no es por escasez de alimentos, sino por falta de solidaridad. Hay pan para todos, falta generosidad para compartirlo. Hemos dejado la marcha del mundo en manos del poder económico inhumano, nos da miedo compartir lo que tenemos, y la gente se muere de hambre por nuestro egoísmo irracional”.

 

 

 

  • ¿Qué nos parece esta interpretación y cómo lo relacionamos con lo que veníamos reflexionando?.

 

Tercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”
  • Sigamos cultivando nuestra Fe en Jesús. Confiamos que DIOS SIEMPRE ESTA. Su amor constantemente NOS ESTA INSPIRANDO para que entremos en esta dinamica que es amar y dejarnos amar.

 

  • Con todo lo que venimos descubriendo y reflexionando, volvamos a escuchar la canción: Señales de vida”.

 

  • Si necesitamos, comentemos lo que nos despierta ahora la canción a partir de todo lo que venimos rezando.

 

  • Ahora los invitamos a hacer una oración aun más explícita. Traemos al corazón diferentes situaciones que estan resonando en nosotros, lo que esta pasando en nuestra familia, nuestro lugar, nuestro país, en la humanidad, con nuestra madre tierra…

 

  • Despues de un rato de silencio.
    • Dejamos que brote una oración de acción de gracias… de petición… de perdón

 

  • Tambien, como nos pasa siempre… empezamos a traer la vida de los que estan frágiles, los que estan enferm@s… aquell@s que han fallecido, que han vivido su pascua.

 

  • Le pedimos a María que nos ayude, por eso le decimos: “Alégrate María, llena eres de gracia...”

 

  • Junto con Jesús decimos: “Padre-Madre nuestro...”

 

  • Sigamos pidiendo con Francisco en una de sus oraciones, en la su carta: “Fratelli Tutti” por la fraternidad universal.

ORACIÓN AL CREADOR

Señor y Padre de la humanidad,
que creaste a todos los seres humanos

con la misma dignidad, infunde

en nuestros corazones un espíritu fraternal.
Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo,

de justicia y de paz.

Impúlsanos a crear sociedades más sanas
y un mundo más digno,
sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras.

Que nuestro corazón se abra
a todos los pueblos y naciones de la tierra,
para reconocer el bien y la belleza
que sembraste en cada uno,
para estrechar lazos de unidad,

de proyectos comunes,
de esperanzas compartidas.

Amén.

 

Que el Espíritu nos de coraje para ponerle el cuerpo a esta oración.

Estamos contentos de poder ofrecerles esta celebración.

L@s abrazamos Federico cp, Gilberto cp y Carlos cp

Les proponemos para seguir profundizando...

 

-Los invitamos a escuchar en un tal Jesús: Nº 57 “Cinco panes y dos peces”

https://youtu.be/3OQYZ9z-ivg?si=pnomf-H8Loo6YkMs

 

-Les recomendamos la lectura del libro de Carlos Bravo Gallardo sj: “Galilea año 30”. Si quieren les mandamos el pdf del libro.

 

-Les recomendamos como siempre buscar los comentarios de José A. Pagola y otros.

 

 

 

Última modificación: Friday, 26 de July de 2024, 21:06