1. 26 de febrero 2023

 

Domingo de Cuaresma

26 de febrero 2023

UNA PROPUESTA PARA REZAR-CELEBRAR EN CASA.

Federico cp y Carlos cp

 

“Caminos y atajos”

 

Preparamos el corazón para celebrar. 

  • Estamos caminando “la cuaresma”, este tiempo oportuno para seguir cultivando de una manera intencionada: “la relación con los demas”, “la relación con nosotros mismos” y nuestra “relación con Dios”. Queremos decididamente “escuchar”, “contemplar”, se trata de “oir y ver en profundidad”, para abrazar y dejarnos abrazar por LA VIDA, por el Dios de la Vida.

 

  • Este domingo lo veremos a Jesús “en el desiertodialogando con sus sueños más profundos, buscando “los caminos que lo acercan a vivir siendohijo, amado de Dios”. Mirando de frente “las tentaciones”, “los atajos” que “los miedos” constantemente lo están seduciendo.

 

  • Necesitamos “la Palabra”, “la vela”, “algo para compartir” en nuestra “MESA” y otros símbolos que sean significativos para ustedes.

 

 

Primer paso: Contemplamos nuestra vida

 

  • Hacemos explícito que nos reunimos en Su Nombre.

En el Nombre de este Dios comunión, que nos convoca a la fraternidad-sororidad universal. Confiando en el amor incondicional del Padre-Madre, ... la inspiración del Hijo y... el fuego del Espíritu. Amén.

  • Como siempre le pedimos a la poesía y a la música que vayan despertando y templando nuestro corazón a traves de la canción: “Esta historia” de Raly Barrionuevo. Esta vez las y los invitamos a escucharla desde lo que contemplamos el miércoles de cenizas: Estamos convocad@s a asumir con humildad que “Somos barro y aliento de Dios para amar y dejarnos amar”.

ESTA HISTORIA

Raly Barrionuevo

 

Vamos desandando este camino, vamos resistiendo en este olvido

que está lleno de vida este dolor, está lleno de sangre este dolor.

 

Somos trashumantes de la historia, somos artesanos de memorias,

y está lleno de rostros nuestro amor está lleno de sangre.

Soy ésta tierra, soy ésta gente,

soy mi memoria y soy ésta historia.

 

Brota nuestra luz de las cenizas. Lágrimas de amor y de injusticia.

Y está lleno de barro nuestro andar, está lleno de viento.

Soy ésta tierra...

 

Vamos desandando este camino, vamos resistiendo en éste olvido,

somos trashumantes de la historia, somos artesanos de memoria.

 

  • Los invitamos a repetir alguna frase que nos toca más en este momento. Buscamos que ayude a templar el corazón para poder contemplar nuestra vida.

 

Tiempo personal:

 

  • Teniendo en cuenta lo que despertó en mi esta canción, con su poesía y con su música...
    • ¿Cómo vivis este llamado a ser “Barro y Aliento de Dios para amar y dejarnos amar?.
      • ...
      • Recien dijimos: “Asumir con humildad”: ¿Podes reconocer en vos o en otros este “camino de la humildad”?; ¿Cómo te das cuenta?.
        • ...

 

  • Si te parece, lo podes escribir.
  • Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.

 

 

Reflexión:

 

  • El miércoles de cenizas decíamos: “Estos cuarenta días que hoy comienzan hasta la semana santa, inician con un gesto: Se coloca cenizas o barro bendecido en la frente y se nos dice: “Recuerda que eres polvo-tierra y al polvo-tierra volveras”. Nos estamos recordando nuestra esencia, nuestra identidad: Somos humus, somos humanos, somos tierra que siente, piensa y ama. Vayamos al encuentro de Jesús, que se hizo “Tierra”, como recordamos hace dos meses en Navidad”.

 

  • De la mano de Ana María Diaz, queremos dar un paso más profundizando lo que ella llama: “la espiritualidad de la humildad”. El texto completo lo pusimos al final. Tomamos parte de su reflexión que escribió para este miércoles de cenizas pasado, que tituló: “LECCIONES DE LA CENIZA”

 

“...hay una larga tradición judeocristiana en la que la ceniza nos ha recordado nuestros orígenes, nuestro lugar y destino final. Por eso, también ha estado largamente presente en los rituales de reflexión, penitencia, luto y dolor, evocando nuestra fragilidad, nuestra necesidad de expiación y nuestra muerte.  

 

Simone Weil, filósofa francesa, escribió que la clave de la espiritualidad es la humildad, la que ella entendía como el conocimiento de que la vida nos ha sido regalada, en tanto ser humano, y en tanto criatura. Esto, en oposición a la creencia de que la vida se asienta en el sí mismo del ser humano particular. Es decir, la persona humilde vive conectada con lo universal de la vida, y no con su engañosa particularidad, a la que Weil hace responsable de la ambición, la codicia, el deseo de poder, la necesidad de imponerse a los demás y la violencia ejercida sobre otros.

 

La palabra humildad viene del latín “humilitas”, compuesta de humus que significa tierra y el sufijo “itas” que indica cualidad de ser. Entonces ser humilde implica reconocer la cualidad de ser tierra. Es tener consciencia de nuestra condición de ser una criatura más del inmenso universo de la vida; de que la vida nos atraviesa como una poderosa energía que hace vivir a todos y a todo; de que, como lo decimos desde nuestra mirada creyente, somos polvo y aliento de Dios. No es extraño que la humildad sea considerada una luminosa virtud que respeta y protege el valor de la universalidad de la vida, el valor de toda vida, no solo la propia, ni la de la tribu propia.

(...)

 

Hoy, miércoles de ceniza, nos volveremos a inclinar ante el Soplo divino y la fecundidad del polvo que nos dio vida, y haremos memoria de que “somos polvo y en polvo nos convertiremos”. Es un ritual que habla de nuestro origen, condición y destino, pero, sobre todo, nos recuerda que la espiritualidad de la humildad, es una potente energía que cuida toda manifestación de vida y nos pone a salvo de la destrucción. ¡Amén!”

 

  • Esta reflexión, ¿Qué me provoca?, ¿Qué me hace sentipensar?

 

 

Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús

 

Según la Comunidad de MATEO 4,1-11

“En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Pero él le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”». Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”». Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras». Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”». Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían”.

 

Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para seguir contemplando al Maestro.

 

Reflexión:

 

  • Si hay alguien que vivió a pleno esta “espiritualidad de la humildad” es Jesús. Recién Ana María Diaz nos decía leyendo a la filósofa Simone Weil: “Es decir, la persona humilde vive conectada con lo universal de la vida, y no con su engañosa particularidad, a la que Weil hace responsable de la ambición, la codicia, el deseo de poder, la necesidad de imponerse a los demás y la violencia ejercida sobre otros”.

 

  • Desde aquí contemplemos este texto a través de estas claves:

-El número “cuarenta” días de Jesús en el desierto es simbólico. La comunidad de Mateo nos quiere decir que Jesús, después de esa experiencia tan fuerte del Bautismo, donde “se sintió profundamente amado por Dios”, necesitó hacer silencio para caer en la cuenta de esta Buena Noticia. Muchas otras veces se retiró para hacer silencio, para darse cuenta qué significa ser “hijo, amado y elegido”.

 

-En esas tres palabras está concentrada la vocación de Jesús y... él nos dijo que ahí está la esencia de “nuestra vocación humana”: “Cada ser humano es “hijo, hija”, “amado, amada” por Dios. Somos “elegidas y elegidas” para vivir nuestra originalidad-singularidad relacionándonos con otr@s y con toda la creación”.

 

-La palabra “diablo” significa “el que divide”. Todos los seres humanos sabemos que lo que nos divide internamente es “el miedo”. El miedo a “ser humanos”, el miedo a ser “Barro y Aliento de Dios”, el miedo a “ser fuertes y frágiles a la vez”, el miedo a “la libertad”... el miedo “a amar”. El miedo nos divide y nos vuelve muchas veces violentos. Otra cosa es “el temor” que nos mantiene alertas frente a tantos peligros. El miedo exagera, distorsiona la realidad, nos paraliza.

 

-Nosotros, como muchos autores, queremos mirar “al diablo”, desde esta perspectiva. Por eso cada vez que el texto nombra al “diablo”, lo podemos traducir por “el miedo”. Esto quiere decir que nos alejamos de esa interpretación literal de que se trata de “un personaje malo que constantemente compite con Dios provocando el mal”.

 

  • Desde estas claves afirmamos que Jesús vive “la espiritualidad de la humildad”, asume su condición humana, como dice Leonardo Boff contemplando la encarnación de Jesús: “Tan humano, tan humano, sólo Dios”. Jesús quiere hacer “camino” asumiendo las consecuencias de lo que significa “amar desde la libertad”, las tentaciones sonatajos”.

 

1º-Durante su vida pública constantemente fue desenmascarando para sí mismo y para los demás la imagen de un “dios mago”, que convierte “las piedras en pan”, que se saltea las reglas de juego de la libertad. Primera tentación o primer “atajo”, en vez de hacer el “camino” de la libertad asumiendo sus consecuencias.

 

2º-Jesús va descubriendo que Dios es “ABBA”, Padre y Madre, no es “el todopoderoso” que interviene haciendo espectáculos. Segunda tentación, segundo “atajo”. El “camino” es creer en el Dios que hace salir el sol sobre justos e injustos, que nos ama entrañablemente: “Su Amor no se impone ni tampoco lo mendiga, Su Amor lo ofrece constantemente”.

 

3º-La ambición, la codicia y otros desbordes están en nuestro corazón generando violencia, prepotencia, relaciones asimétricas, fantaseando que hay algunos que son superiores y otros que son inferiores. Eso es lo que produce “el dios dinero. Tercera tentación, tercer “atajo”. Jesús tiene la experiencia de un Dios cercano que nos convoca a hacernos herman@s rechazando todo tipo de dominación. Ese es “el camino”.

 

  • Jesús vive “la espiritualidad de la humildad”, por eso canta con nosotros: “Brota nuestra luz de las cenizas. Lágrimas de amor y de injusticia.Y está lleno de barro nuestro andar, está lleno de viento”. Jesús vive atravesando “miedos” porque confía que es posible amar desde “el Barro y Aliento” que somos.

 

  • ¿Qué nos parece esta reflexión y cómo la vinculamos con lo que veníamos reflexionando?

 

 

Tercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.

 

 

  • Si todavía no lo han hecho, los invitamos a bendecir los alimentos, sabiendo que Jesús esta en medio nuestro: “Donde a dos o mas reunidos en Mi Nombre, ahí estoy”. Agradecer y “decir bien”, es decir: “bendecir”, nos ayuda a tomar conciencia que somos arte y parte de todo lo creado.

 

  • Con todo lo que venimos descubriendo y reflexionando, volvamos a escuchar la canción: “Esta historia”

 

  • Ahora los invitamos a hacer una oración aun más explícita. Traemos al corazón diferentes situaciones que estan resonando en nosotros, lo que esta pasando en nuestro lugar, nuestro país, en la humanidad, con nuestra madre tierra…

 

  • Despues de un rato de silencio.
    • Dejamos que brote una oración de acción de gracias… de petición… de perdón

 

  • Tambien, como nos pasa siempre… empezamos a traer la vida de los que estan frágiles, los que estan enferm@s… aquell@s que han fallecido, que han vivido su pascua.

 

  • Durante toda la cuaresma los invitamos a cerrar nuestras celebraciones con esta oración, que es una traducción de “las bienaventuranzas” del P. José Enrique Galarreta sj. La Cuaresma, la semana santa, buscan ser un tiempo fecundo para que nos conectemos con la fuente de la Vida, nos ayuda a recordarnos que estamos llamados a ser felices, a vivir con pasión, al estilo del apasionado Jesús. Por eso recemos...

 

“¡Cuanto más felices seríamos!...

Si no necesitáramos tantas cosas.

¡Cuanto más felices seríamos!...

Si nuestro corazón no fuera tan violento.

¡Cuanto más felices seríamos!...

Si aprendiéramos a atravesar el dolor.

¡Cuanto más felices seríamos!...

Si nuestro corazón fuera transparente.

¡Cuanto más felices seríamos!...

Si fuéramos sembradores de la paz.

¡Cuanto más felices seríamos!...

Si trabajáramos por un mundo más justo,

Y si nos persiguen y tenemos que sufrir por esto...

¡Más felices todavía!

 

Que el Espíritu nos de coraje para ponerle el cuerpo a esta oración.

Estamos contentos de poder ofrecerles esta celebración.

L@s abrazamos Federico cp y Carlos cp

 

Nos ayudan para armar estas celebraciones …

 

  1. Nos ayuda mucho escuchar “UN TAL JESÚS” Nº9 “Bajo el sol del desierto”.

 

 

2. JOSÉ ANTONIO PAGOLA

Si ponen en google “Comentarios bíblicos de José Antonio Pagola” se van a encontrar con sus reflexiones sobre los textos del domingo. Para cada domingo tiene varias homilías porque son de diferentes años. 

 

 

Texto completo: “LECCIONES DE LA CENIZA”

 

La ceniza es considerada la última condición de la materia, el estado de máxima destrucción, después del cual ya no hay más transformación posible. Por esto funciona tan bien como metáfora de las experiencias que terminan sin vuelta¬: “solo quedaron las cenizas”

Sin embargo, no es solo símbolo de lo que se ha terminado o está definitivamente muerto. La ceniza está emparentada con el polvo, la forma más baja de la realidad  material, del cual Dios hizo al hombre soplándole su aliento divino. De ese parentesco habla Abraham al decir: “ahora me he atrevido a hablar al Señor, yo que soy polvo y ceniza” (Gen 18,27).

 

Por todo esto, hay una larga tradición judeocristiana en la que la ceniza nos ha recordado nuestros orígenes, nuestro lugar y destino final. Por eso, también ha estado largamente presente en los rituales de reflexión, penitencia, luto y dolor, evocando nuestra fragilidad, nuestra necesidad de expiación y nuestra muerte.  

 

Simone Weil, filósofa francesa, escribió que la clave de la espiritualidad es la humildad, la que ella entendía como el conocimiento de que la vida nos ha sido regalada, en tanto ser humano, y en tanto criatura. Esto, en oposición a la creencia de que la vida se asienta en el sí mismo del ser humano particular. Es decir, la persona humilde vive conectada con lo universal de la vida, y no con su engañosa particularidad, a la que Weil hace responsable de la ambición, la codicia, el deseo de poder, la necesidad de imponerse a los demás y la violencia ejercida sobre otros.

 

La palabra humildad viene del latín “humilitas”, compuesta de humus que significa tierra y el sufijo “itas” que indica cualidad de ser. Entonces ser humilde implica reconocer la cualidad de ser tierra. Es tener consciencia de nuestra condición de ser una criatura más del inmenso universo de la vida; de que la vida nos atraviesa como una poderosa energía que hace vivir a todos y a todo; de que, como lo decimos desde nuestra mirada creyente, somos polvo y aliento de Dios. No es extraño que la humildad sea considerada una luminosa virtud que respeta y protege el valor de la universalidad de la vida, el valor de toda vida, no solo la propia, ni la de la tribu propia.

 

En muchas culturas, desde hace muchos siglos, la ceniza, como el polvo más inerte que se puede encontrar, ha servido simbólicamente para hablarnos de nuestra necesidad de renovar la conciencia de estar hechos de ese polvo fecundo del cual provenimos; para ritualizar el acto de  inclinarnos reverentemente ante la Abundancia de la Vida, lo cual incluye nuestra lúcida conciencia acerca de la desmaterialización de la vida; para hacer penitencia y reparar nuestras faltas de cuidado ante las diversas manifestaciones de la vida. En otras palabras, para  vivificar nuestra humildad.

 

Hoy, miércoles de ceniza, nos volveremos a inclinar ante el Soplo divino y la fecundidad del polvo que nos dio vida, y haremos memoria de que “somos polvo y en polvo nos convertiremos”. Es un ritual que habla de nuestro origen, condición y destino, pero, sobre todo, nos recuerda que la espiritualidad de la humildad, es una potente energía que cuida toda manifestación de vida y nos pone a salvo de la destrucción. ¡Amén!

 

                                 Ana María Díaz, Ñuñoa, 22 de febrero de 2023