Clase 3. LA ELECCIÓN DE ISRAEL POR PARTE DE DIOS: 9,1-18 (II)
Recapitulación del tema anterior acerca de Rom 9,1-13 seguido de la presentación de los tres momentos del estudio del texto:
El sentido original del texto.
Primera objeción y la respuesta de Pablo (9,14-18)
- a) Objeción y respuesta inicial (9,14)
- b) Confirmación de la Escritura (9,15)
- c) Conclusión: Un asunto no de esfuerzo sino de la misericordia de Dios (9,16)
- d) Confirmación de la Escritura (9,17)
- e) Conclusión: Misericordia y endurecimiento (9,18)
Construyendo vínculos
Significado para nuestro presente
1. Recapitulación de lo visto: Rom 9,1-13
Como hemos visto hasta ahora, Pablo escribía a una iglesia envuelta en un conflicto entre judíos y gentiles. Y su evangelio y su teología misionera podían resultar ofensivos tanto para los judíos como para los gentiles por diversas razones. A la luz de la potencial oposición de doble filo a la que se enfrentaba Pablo en Roma, podemos ver su estrategia retórica en acción, buscando la unidad de judíos y gentiles en la iglesia de Roma y la aceptación común de su evangelio y su práctica misionera.
A la minoría judía, Pablo les asegura su amor por el pueblo judío, su gran preocupación por su bienestar y su reconocimiento de su estatus privilegiado. A la mayoría gentil, reconoce el estado que Pablo llama “anatema” (separación) en que se encuentra el Israel étnico, pero modela la actitud correcta hacia el pueblo judío —amor y respeto— y condena implícitamente cualquier arrogancia o dureza de corazón hacia ellos. Además, proporciona una justificación implícita para dar prioridad a los judíos en su estrategia misionera: los privilegios y bendiciones del evangelio y la elección que este otorga pertenecen más propiamente a los judíos como pueblo histórico de Dios.