1. Introducción: Continuación de Romanos 9,19-29

Pablo explica que Israel no ha disfrutado las bendiciones de la salvación mesiánica por haber ido tras una justicia basada en la ley. Por otra parte, los gentiles, llegan al reino en grandes números porque han abrazado una justicia basada en la fe. En esta sección Pablo hace una pausa para reflexionar en el desconcertante giro que se produce en la historia de la salvación y que ha descrito en 9,6–29: solo un remanente de judíos está siendo salvo, mientras que los gentiles, que en otro tiempo «no eran pueblo», son ahora llamados «hijos del Dios vivo».

Sentido original del texto. Exegesis

Rom 9,30–10,4

30 Entonces, ¿qué diremos? Que los gentiles, que no buscaban la justicia, han hallado la justicia —la justicia que nace de la fe31 mientras que Israel, que buscaba una ley que le proporcionara justicia, no llegó a cumplir la ley (cf. 3,31; 8,4). 32 ¿Por qué? Porque buscaba la justicia en las obras, no en la fe. Tropezaron contra la piedra de tropiezo ,33 como dice la Escritura: Voy a poner en Sión piedra de tropiezo y roca de escándalo; más el que crea en él, no quedará confundido. (Is 8,16; 28,16; 1Pe 2,6-8)

10,1 Hermanos, anhelo de todo corazón, y así se lo pido a Dios en la oración, que mis compatriotas se salven. 2 Puedo testificar en su favor que tienen celo de Dios, pero no conforme a un pleno conocimiento (Gal 1,14; Flp 3,6-9). 3 Pues, desconociendo la justicia de Dios y empeñándose en establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios (1,17). 4 Porque el fin de la ley es Cristo, de modo que todo el que crea sea justificado. (Gal 3,24; 3,22; 7,1-4). 5 En efecto, Moisés escribe acerca de la justicia que nace de la ley: quien la cumple vivirá por ella.

 

En Rom 9,30–10,4 consideramos el comienzo del argumento de Pablo sobre la incredulidad de Israel, el rechazo del evangelio. Ampliando un poco el contexto de la composición de esta sección podemos observar que en Rom 9,30-10,21 se combinan varios tipos de estructura:

A = una introducción (9,30-10,3), en la que Pablo plantea la pregunta: ¿por qué Israel y los gentiles se encuentran en una situación inversa con respecto a lo esperado? ¿Por qué los israelitas han preferido su propio camino de justicia (la ley mosaica) al que Dios propone (la justificación en Jesucristo)?

B = la tesis (propositio, 10,4) y su explicación (probatio, 10,5-17) en las que se expone la clave para entender la situación: solo la fe en Cristo (o en el evangelio) es el camino de salvación para todos;

A' = el discurso (peroracio 10,18-21) marca un regreso a la situación Israel/gentiles: Israel, a quien se le ha revelado el evangelio, es responsable y desobediente.

Los paralelismos no impiden que el razonamiento paulino progrese: el fervor con que Israel se aferra a su propia justicia parece al principio ir de la mano con una ignorancia no culpable (A), pero al final se califica como desobediencia, como rebelión (A'). La parte central (B), que es asimismo la explicación (probatio), ensamblada entre A y A', en un primer momento hace que las dos justicias opuestas se presenten por sí mismas, luego subraya la importancia salvadora del acto de fe en Jesús en su más amplia extensión, para concluir con la descripción de su generación, desde el envío de los heraldos hasta la confesión, por parte de cada creyente, de que Jesús es el Señor.[1]

Esquema de Rom 9,30-10,4

El fracaso de Israel en alcanzar la justicia (9,30–10,4)

La situación presente de Israel y los gentiles (9,30–33)

Los gentiles han alcanzado la justicia (9,30)

Israel no ha alcanzado la meta de la ley (9,31)

La razón de esta situación (9,32–33)

La razón del fracaso de Israel (10,1–4)

Una intervención personal por parte de Pablo (10,1)

Falta de discernimiento (10,2)

Desapego por la justicia de Dios (10,3)

Ignorancia de la meta de la ley (10,4)



[1] J.N. Aletti, La lettera ai Romani: Chiavi di lettura, Roma: Borla, 2011, 97.