“No son solo memoria, son vida abierta”
5º Domingo de Cuaresma
26 de marzo 2023
UNA PROPUESTA PARA REZAR-CELEBRAR EN CASA.
Federico cp y Carlos cp
“No son solo memoria, son vida abierta”

Primer paso: Contemplamos nuestra vida
• Como siempre preparamos la mesa.
• Hacemos explícito que nos reunimos en Su Nombre.
En el Nombre de este Dios comunión, que nos convoca a la fraternidad-sororidad universal. Confiando en el amor incondicional del Padre-Madre, ... la inspiración del Hijo y... el fuego del Espíritu. Amén.
• Como siempre le pedimos a la poesía y a la música que vayan despertando y templando nuestro corazón, esta vez con la canción: “Otra voz canta” Maia y Viglietti.
OTRA VOZ CANTA
Por detrás de mi voz – escucha, escucha – otra voz canta.
Viene de atrás, de lejos; viene de sepultadas bocas, y cantan.
Dicen que no están muertos – escúchalos, escúchalos –
mientras se alza la voz que los recuerda y canta.
Escucha, escucha; otra voz canta.
Dicen que ahora viven en tu mirada.
Sostenlos con tus ojos, con tus palabras:
“sostenlos con tu vida que no se pierdan, que no se caigan”.
Escucha, escucha; otra voz canta.
No son sólo memoria, son vida abierta,
continua y ancha; son camino que empieza.
Cantan conmigo, conmigo cantan.
Dicen que no están muertos; escúchalos, escúchalos,
mientras se alza la voz que los recuerda y canta.
Cantan conmigo, conmigo cantan.
No son sólo memoria, son vida abierta,
son camino que empieza y que nos llama.
Cantan conmigo, conmigo cantan.
• Los invitamos a repetir alguna frase que nos toca más en este momento. Buscamos que ayude a templar el corazón para poder contemplar nuestra vida.
Tiempo personal:
• La poetisa Circe Maia, Uruguaya, contemplando su corazón, frente a la experiencia de la muerte, nos dice: “No son solo memoria son vida abierta”.
• Todos hemos transitado la experiencia de la muerte de un ser querido. En esta celebración te invitamos a contemplar “la partida de un ser querido”, preferentemente que no sea muy cercano en el tiempo, porque cuando estamos transitando un duelo a flor de piel, se hace más dificil contemplarlo.
o Una vez que hayas elegido a ella o a él para hacer memoria te invitamos a preguntarte: ¿Qué sentís que ha permanecido de él, de ella en vos?
...
o ¿Hoy qué le agradeces a ella o a él?
...
o ¿Qué aprendiste sobre “el misterio del amor”, “el misterio de la vida” al atravesar el duelo de su partida?
...
• Si te parece, lo podes escribir.
• Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
• Todos sabemos que la muerte es parte de la vida, sin embargo la muerte de nuestros seres queridos nos soprende, nos “parte el corazón en dos”. Sentimos ese desagarro, como si alguien nos estuviera arrebatando algo que es nuestro, que está dentro de nuestro corazón.
• Saben que nosotros no creemos que sea Dios el que decide el día de nuestra muerte. Mucha gente suele decir: “Dios se l@ llevó”. Otra cosa es decir: “Dios l@ recibió”, confiamos que nuestro Dios Padre y Madre, cual “partero” nos esta esperando para darnos un abrazo fuerte y tierno. Desde esta perspectiva todos vivimos dos partos, el 1º del vientre de nuestra madre y el 2º parto es la muerte, de la vida a la VIDA plena, según nuestro relato cristiano de la Resurrección. Está ese dicho: “El primer parto todos ríen y solo vos llorás, en el segundo parto todos lloran y sólo vos reís”.
• Estas afirmaciones no disminuyen el dolor. El dolor es inveitable, porque amamos. Aquí la poetisa nos ayuda a transitar el duelo dandole sentido: “Dicen que ahora viven en tu mirada. Sostenlos con tus ojos, con tus palabras: “sostenlos con tu vida que no se pierdan, que no se caigan”. Escucha, escucha; otra voz canta”. Aquello que permanece en nosotros de ellos y de ellas, como recién contemplamos, está vivo en nuestra mirada, en nuestro corazón.
• También la poetisa nos dice: “No son sólo memoria, son vida abierta, son camino que empieza y que nos llama. Cantan conmigo, conmigo cantan”. Es mucho más que recuerdo, según Jesús ellos y ellas están resucitad@s, “no son solo memoria, son vida abierta”. Caminan con nosotros, “cantan con nosotros”. Claro que los “extrañamos”, sentimos que alguien nos los ha arrebato de nuestras “entrañas”, pero también es cierto, que nuestro llanto desde el amor, desde aquello que permanece, va orientando lentamente nuestro corazón. Lentamente vamos aprendiendo algunos misterios de la vida y del amor que esta muerte, esta resurrección nos ofrece. Los vamos “entrañando”, se van “metiendo más adentro” y al mismo tiempo nuestro corazón se expande.
• Jesús que sabe amar y sabe lo que significa atravesar dolores... en su última cena los y las invita a sus discípulas y discípulos a “permanecer en su amor” (Jn.15,9). En esa cena les dijo: "La mujer se siente afligida cuando está para dar a luz, porque le llega la hora del dolor. Pero después que ha nacido la criatura, se olvida de las angustias por su alegría tan grande; piensen: ¡un ser humano ha venido al mundo! Así también ustedes ahora sienten tristeza, pero yo los volveré a ver y su corazón se llenará de alegría, y nadie les podrá arrebatar ese gozo." (Jn.16, 21-22).
• Sigamos contemplando a Jesús que fue aprendiendo a amar como nosotros, atravesando alegrías y dolores, llorando y confiando.
• Esta reflexión, ¿Qué me provoca?, ¿Qué me hace sentipensar?
Segundo paso: Escuchamos el Evangelio, La Sabiduría de Jesús
Según la Comunidad de Jn. 11, 18- 44
“Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania está a unos tres kilómetros de Jerusalén, y muchos judíos habían ido a la casa de Marta y de María para consolarlas por la muerte de su hermano. Apenas Marta supo que Jesús llegaba, salió a su encuentro, mientras María permanecía en casa. Marta dijo a Jesús: «Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero aun así, yo sé que puedes pedir a Dios cualquier cosa, y Dios te lo concederá.» Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.» Marta respondió: «Ya sé que será resucitado en la resurrección de los muertos, en el último día.» Le dijo Jesús: «Yo soy la resurrección (y la vida). El que cree en mí, aunque muera, vivirá. El que vive, el que cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?» Ella contestó: «Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.» Después Marta fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído: «El Maestro está aquí y te llama.» Apenas lo oyó, María se levantó rápidamente y fue a donde él. Jesús no había entrado aún en el pueblo, sino que seguía en el mismo lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa consolándola, al ver que se levantaba a prisa y salía, pensaron que iba a llorar al sepulcro y la siguieron. Al llegar María a donde estaba Jesús, en cuanto lo vio, cayó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.» Al ver Jesús el llanto de María y de todos los judíos que estaban con ella, su espíritu se conmovió profundamente y se turbó. Y preguntó: «¿Dónde lo han puesto?» Le contestaron: «Señor, ven a ver.» Y Jesús lloró. Los judíos decían: «¡Miren cómo lo amaba!» Pero algunos dijeron: «Si pudo abrir los ojos al ciego, ¿no podía haber hecho algo para que éste no muriera?» Jesús, conmovido de nuevo en su interior, se acercó al sepulcro. Era una cueva cerrada con una piedra. Jesús ordenó: «Quiten la piedra.» Marta, hermana del muerto, le dijo: «Señor, ya tiene mal olor, pues lleva cuatro días.» Jesús le respondió: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?» Y quitaron la piedra. Jesús levantó los ojos al cielo y exclamó: «Te doy gracias, Padre, porque me has escuchado. Yo sabía que siempre me escuchas; pero lo he dicho por esta gente, para que crean que tú me has enviado.» Al decir esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal fuera!» Y salió el muerto. Tenía las manos y los pies atados con vendas y la cabeza cubierta con un velo. Jesús les dijo: «Desátenlo y déjenlo caminar.»
Nos quedamos un rato en silencio para que siga resonando en nosotros el Evangelio. Si quieren lo pueden volver a leer o volver a escuchar, para seguir contemplando al Maestro.
Reflexión:
• Antes de entrar al texto, digamos que ésta ha sido “la cuaresma de los encuentros”: El 1º domingo Jesús se encuentra hondamente consigo mismo, con sus miedos y sus sueños. 2º domingo Jesús, Pedro, Santiago y Juan viven una experiencia profunda en el Tabor. Haciendo memoria de Moisés y Elías, sienten al Dios Abba que dice: “Este es mi hijo amado, escúchenlo”. 3º domingo Jesús se encuentra con una mujer Samaritana y los dos sacian su sed. 4º domingo Jesús se encuentra con un ciego de nacimiento y... los que ven se quedan ciegos y los ciegos ahora pueden ver. En este 5º domingo se da este último encuentro entre Jesús, Marta, María y Lázaro.
• A través de “estos encuentros” Jesús nos están invitando una y otra vez, que tenemos que seguir aprendiendo a “detenernos” en cada encuentro y ver qué resuena, qué aprendemos ahí bien adentro. Todos sabemos que la vida es un constante aprendizaje, o no... porque muchas veces dejamos que la vida se nos escurra como agua entre las manos.
• Ahora lo vamos a contemplar en este 5º encuentro, teniendo en cuenta lo que venimos reflexionando de Jesús. Una vez más de la mano de José Antonio Pagola que titula: “LLORAR Y CONFIAR”
“A todos nos pasa lo mismo. No queremos pensar en la muerte. Es mejor olvidarla. No hablar de eso. Seguir viviendo cada día como si fuéramos eternos. Ya sabemos que es un engaño, pero no acertamos a vivir de otra manera. Se nos haría insoportable.
Lo malo es que, en cualquier momento, la enfermedad nos sacude de la inconsciencia. En nuestros días es cada vez más frecuente una experiencia antes desconocida: la espera de los análisis médicos. ¿Cuál será el resultado? ¿Positivo o negativo? De pronto descubrimos, al mismo tiempo, la fragilidad de nuestra vida y nuestro deseo enorme de vivir.
Si el tumor es benigno, respiramos: podemos seguir con nuestras ilusiones y proyectos. Si el resultado es negativo, nos hundimos: ¿por qué ahora?, ¿por qué tan pronto?, ¿por qué me tengo que morir?, ¿no se puede hacer nada?
Siempre es así. Cualquiera que sea nuestra ideología, nuestra fe o nuestra postura ante la vida, todos hemos de enfrentarnos a ese final inevitable. Ante la muerte, sobran las teorías. ¿Qué podemos hacer?, ¿rebelarnos, deprimirnos, o, sencillamente, engañarnos? Ante la muerte, Jesús hizo dos cosas: llorar y confiar en Dios.
En Betania ha muerto su amigo Lázaro. Al ver llorar a su hermana y a quienes le acompañan, Jesús conmovido se echa a llorar. La gente comenta: «¡Cómo lo quería!». Es su primera reacción: pena, compasión y llanto. Jesús sufría al ver la distancia enorme que hay entre el sufrimiento de los enfermos y moribundos, y la vida que Dios quiere para todos ellos.
Pero Jesús tiene fe en el Padre: «Esta enfermedad no acabará en muerte». Es su segunda reacción: una confianza total en Dios. Un día Lázaro morirá. El mismo Jesús terminará sus días ejecutado en una cruz. Nadie escapa a la muerte. Pero Dios, amigo de la vida, es más fuerte que la muerte. Podemos confiar en él.
Inevitablemente, un día nuestros análisis nos indicarán que nuestro final está próximo. Será duro. Seguramente, nos echaremos a llorar. Nuestros familiares y amigos más queridos llorarán con nosotros su aflicción e impotencia. Pero, si creemos en Jesucristo, podremos decir con fe: «Ni siquiera esta enfermedad acabará en muerte», porque Dios sólo quiere para nosotros vida y vida eterna”.
• ¿Qué nos parece esta reflexión y cómo la vinculamos con lo que veníamos reflexionando?.
Tercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.
Si todavía no lo han hecho, los invitamos a bendecir los alimentos, sabiendo que Jesús esta en medio nuestro: “Donde a dos o mas reunidos en Mi Nombre, ahí estoy”. Agradecer y “decir bien”, nos ayuda a tomar conciencia que somos arte y parte de todo lo creado.
Con todo lo que venimos descubriendo y reflexionando, volvamos a escuchar la canción: “Otra voz canta”.
Ahora los invitamos a hacer una oración aun más explícita. Traemos al corazón diferentes situaciones que estan resonando en nosotros, lo que esta pasando en nuestro lugar, nuestro país, en la humanidad, con nuestra madre tierra…
Despues de un rato de silencio.
o Dejamos que brote una oración de acción de gracias… de petición… de perdón…
o Tambien, como nos pasa siempre… empezamos a traer la vida de los que estan frágiles, los que estan enferm@s… aquell@s que han fallecido, que han vivido su pascua.
Les proponemos cerrar con esta oración con Mauricio Silva, “el cura barrendero” Uruguayo, evocando a tantos y tantas que les fue arrebatada la vida. Mauricio es uno de miles y miles de detenidos-desaparecidos, mártires de aquellas dictaduras militares que se impusieron en las decadas de los 60 y los 70 en toda América Latina. En Uruguay en junio de 1973, en Argentina en marzo de 1976 y así podriamos seguir haciendo memoria. Con Mauricio decimos: Nunca más terrorismo de estado, Sí a la justicia y a la defensa de los derechos humanos. Sí a la democracia.
Yo se que tú estas.
Mauricio Silva
Señor, yo sé que Tú estás
en la fe luminosa de una noche de estrellas,
de un día radiante de azul y de sol.
Yo sé que Tú estás,
en la espera gozosa de un niño que viene,
de una carta que llega,
de un amigo que vuelve.
Tú estás,
yo sé que Tú estás
en el amor inmenso de unas manos que abrazan
y en el puro cariño del beso que me dan.
Mas también sé que estás
en la fe desprovista y desnuda
cuando un día y otro día
le cuenta su rutina de trabajo y pobreza
y mi alma se hunde en tiniebla total.
Yo sé que Tú estás
cuando la esperanza es cuesta empinada,
la cumbre es incierta y las fuerzas muy pocas.
Tú estás.
Yo sé que Tú estás
cuando amar es un surco humilde y oscuro,
que reclama al grano para ser fecundo
y morir en soledad.
Yo sé que Tú estás,
Señor, que te creo,
Señor, que te espero,
Señor, que me amas,
Yo sé que Tú estás.
Que el Espíritu nos de coraje para ponerle el cuerpo a esta oración.
Estamos contentos de poder ofrecerles esta celebración.
L@s abrazamos Federico cp y Carlos cp
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Nos ayudan para armar estas celebraciones …
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1. Nos ayuda mucho escuchar “UN TAL JESÚS”. Les recomendamos escuchar estos dos:
• Nº102 “El amigo muerto” https://youtu.be/XLMq5gHuSeI
• y el Nº 103 “Con perfume de nardo”. https://youtu.be/3CzVRl-FguM
2. JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Si ponen en google “Comentarios bíblicos de José Antonio Pagola” se van a encontrar con sus reflexiones sobre los textos del domingo. Para cada domingo tiene varias homilías porque son de diferentes años.