SAN PABLO Campus
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Domingo 17 de noviembre 2024 |
| Federico cp, Gilberto cp y Carlos cp |
“Hay que esperanzar...”

Primer paso: Contemplamos nuestra vida
- Hacemos explícito que nos reunimos en Su Nombre alrededor de esta mesa.
En el Nombre de nuestro Dios Padre-Madre, de Jesús el Hijo y del viento siempre nuevo del Espíritu Santo. Amén.
- Como siempre nos dejamos sorprender por la poesía y la música que nos ayudan a templar el corazón para poder contemplar nuestra vida y la de Jesús, esta vez con la canción: “Hay que esperanzar” de Carlos Saracini cp .
HAY QUE ESPERANZAR.
Tanta injusticia, tanta más crueldad.
En estas denuncias, hay hambre de bondad.
Tantos migrantes, rutas sin hogar,
nuevos habitantes fronteras por borrar.
Hay que esperanzar, pariendo mundos nuevos.
Hay que esperanzar, palpando brotes nuevos.
La noche retrocede y amanece... amanece, amanece.
Tanta mentira, tanta ambición,
por guerras homicidas, ofrezco una canción.
Tanto femicidio, tanta violación
amores en presidio convocan compasión.
Hay que esperanzar…
Siento tu ausencia, me duele este amor,
creo en tu presencia, permanezco en vos.
Veo que anochece, hay oscuridad,
estrellas que aparecen “no dejen de brillar”.
Hay que esperanzar…
Tiempo personal:
- La canción describe algunas situaciones... ¿qué otras situaciones te preocupan, te duelen de esta realidad que estas, que estamos viviendo?
- ...
- Recién cantamos: “Hay que esperanzar palpando brotes nuevos”, ¿De qué “brotes nuevos” sos arte y parte? Y... ¿De qué “brotes nuevos” sos testigo, en medio de estos tiempos tan difíciles y desafiantes?
- ...
- Si te parece, lo podes escribir.
- Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
- Ana María Diaz, en su reflexión: “La fe en tiempos difíciles” del domingo pasado, nos dice: “Estos son tiempos difíciles, qué duda cabe. Vivimos una gran crisis económica (...) ; tenemos penosos focos de guerra, y en lugar de buscar acuerdos de paz, se intenta por todos los medios, extender peligrosamente los territorios involucrados; aumentan los desastres naturales, producto del cambio climático; aumenta el número de lideres que son elegidos por su estilo irracionalista, extravagante, caracterizados por usar un leguaje agresivo, ofensivo y perentorio, todo lo cual no favorece el diálogo democrático ni el sentido de unidad”. Como recién cantamos: “Tantas injusticias, tanta más crueldad... tantos migrantes, rutas sin hogar... Tantas mentiras, tanta ambición por guerras homicidas. Tanto femicidio, tanta violación...”.
- Y... Ana María también nos dice: “Los tiempos difíciles tienen un efecto muy paradojal en la vida espiritual de todas y todos nosotros. Por una parte, hay muchos que se alejan de su fe, pierden la esperanza y se centran en sí mismos y sus necesidades, de un modo individualista. Sin embargo, también hay evidencia de que la vida de fe se ha renovado a lo largo de la historia en momentos de agitación social y política, en tiempo de perturbación moral, provocando una profunda transformación espiritual. Estos efectos son colectivos, pero también muy personales”.
- Por eso el verbo “esperanzar” que nos enseñó Paulo Freire nos ayuda a vivir estos tiempos difíciles. Nos dice: “Es preciso tener esperanza, pero tener esperanza del verbo esperanzar; porque hay gente que tiene esperanza de verbo esperar. Y la esperanza del verbo esperar no es esperanza, es espera. ¡Esperanzar es levantarse, esperanzar es perseguir algo, esperanzar es construir, esperanzar es no desistir!” Por eso la canción insiste: “En estas denuncias, hay hambre de bondad... nuevos habitantes fronteras por borrar... amores en presidio convocan compasión...creo en tu presencia, permanezco en vos”. Porque decidimos “esperanzar”.
- Este domingo es la octava Jornada Mundial de los Pobres. Francisco papa nos convoca a “esperanzar”. Nos dice: “Esta jornada mundial de los pobres es una ocasión propicia para llevar a cabo iniciativas que ayuden concretamente a los pobres, y también para reconocer y apoyar a tantos voluntarios que se dedican con pasión a los más necesitados. Debemos agradecer al Señor por las personas que se ponen a disposición para escuchar y sostener a los más pobres. Son sacerdotes, personas consagradas, laicos y laicas que con su testimonio dan voz a la respuesta de Dios a la oración de quienes se dirigen a Él. El silencio, por tanto, se rompe cada vez que un hermano en necesidad es acogido y abrazado. Los pobres tienen todavía mucho que enseñar porque, en una cultura que ha puesto la riqueza en primer lugar y que con frecuencia sacrifica la dignidad de las personas sobre el altar de los bienes materiales, ellos reman contracorriente, poniendo de manifiesto que lo esencial en la vida es otra cosa”.
- Por eso cantamos con confianza a pesar y a través de todo: “Hay que esperanzar, pariendo mundos nuevos. Hay que esperanzar, palpando brotes nuevos. La noche retrocede y amanece”.
¿Qué me provoca esta reflexión?, ¿Qué nos hace sentipensar?
Nota: En el anexo está el texto completo de Francisco y de Ana María.
Según la Comunidad de Marcos 13, 24-33
“Estén alerta, yo se lo he advertido todo. Después de esa angustia llegarán otros días; entonces el sol dejará de alumbrar, la luna perderá su brillo, las estrellas caerán del cielo y el universo entero se conmoverá. Y verán venir al Hijo del Hombre en medio de las nubes con gran poder y gloria. Enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro puntos cardinales, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. Aprendan de este ejemplo de la higuera: cuando sus ramas están tiernas y le brotan las hojas, saben que el verano está cerca. Así también ustedes, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que todo se acerca, que ya está a las puertas. En verdad les digo que no pasará esta generación sin que ocurra todo eso. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Por lo que se refiere a ese Día y cuando vendrá, no lo sabe nadie, ni los ángeles en el Cielo, ni el Hijo, sino solamente el Padre. Estén preparados y vigilando, porque no saben cuándo llegará ese momento”.
Reflexión:
- Los géneros literarios nos ayudan a expresar lo que está latiendo en el alma personal, comunitaria y colectiva. “La poesía” como “la narración” o la “dramatización” y otros géneros literarios, nos ayudan a expresar nuestras emociones y convicciones. Este lenguaje que acabamos de leer se llama: “apocalíptico”. Si lo leemos literalmente creemos que Jesús y la comunidad de Marcos nos están hablando del horror, pero aunque nos cueste creerlo se trata de un género literario que busca comunicar esperanza. Aquí nos puede pasar aquello tan frecuente de que alguien nos está señalando con el dedo la luna y nos quedamos mirando el dedo. La luna es por ejemplo esta frase: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Gracias a Jesús podemos confiar que la vida y el amor tienen la última palabra.
- Carlos Bravo Gallardo en Galilea año 30 lo traduce de esta manera: “Pero Jesús no era un adivino y, para corregir las falsas expectativas que tenían los discípulos, les dijo: ‹‹Pero ustedes me preguntaron por cuándo será todo esto y cuáles las señales de que la historia humana está por acabarse. Yo no les he respondido porque no lo sé; no lo saben tampoco los ángeles del cielo, sino sólo el Padre. Es lo mismo que la muerte: sólo sabemos que sucederá, pero no sabemos ni el cuándo ni el cómo. Por eso esa pregunta no deben volver a hacerla jamás”.
- Sigue Carlos diciéndonos: “Jesús les dejó a sus discípulos -y a todos nosotros, que lo hemos seguido para proseguir su causa- tres lecciones: 1º Ante la conflictividad político-religiosa de la historia hay que vivir en actitud de discernimiento de las señales que en ella encontramos para actuar. 2º Frente al desconocimiento del momento y la certeza de su venida para llevar la historia a plenitud, vivir en expectativa esperanzada. 3º Frente a las tareas del presente, actitud de vigilancia permanente”.
- Como les decíamos, este domingo es la Jornada Mundial de los Pobres, donde Francisco papa nos convoca a vivir con “expectativa esperanzada y actitud vigilante”. Por eso nos invita a nutrir nuestra fe con la oración. “La oración, por tanto, halla la confirmación de su propia autenticidad en el amor que se hace encuentro y cercanía. Si la oración no se traduce en un actuar concreto es vana, de hecho, la fe sin las obras «está muerta» (St 2,26). Sin embargo, la caridad sin oración corre el riesgo de convertirse en filantropía que pronto se agota”.
- Sigue Francisco diciéndonos: “En este contexto es hermoso recordar el testimonio que nos ha dejado la Madre Teresa de Calcuta, que en la ONU en octubre del 1985 dijo: «Yo sólo soy una pobre monja que reza. Rezando, Jesús pone su amor en mi corazón y yo salgo a entregarlo a todos los pobres que encuentro en mi camino. ¡Recen también ustedes! Recen y se darán cuenta de los pobres que tienen a su lado. Quizá en el mismo piso de sus casas. Quizá incluso en sus hogares hay alguien que espera su amor. Recen, y los ojos se les abrirán, y el corazón se les llenará de amor».
- Por eso... “Hay que esperanzar, pariendo mundos nuevos. Hay que esperanzar, palpando brotes nuevos. La noche retrocede, y amanece.”
- ¿Qué te parece esta manera de contemplar el Evangelio?. ¿Sentís que Jesús te está ofreciendo una clave para mirar tu vida?.
Tercer paso: “Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.
- Sigamos cultivando nuestra Fe en Jesús, porque confiamos que DIOS SIEMPRE ESTA PRESENTE, como el aire que respiramos. Su amor constantemente NOS ESTA INSPIRANDO para que entremos en esta dinamica que es amar y dejarnos amar.
- Con todo lo que venimos descubriendo y reflexionando, volvamos a escuchar “Hay que esperanzar” que cantamos al comienzo.
- Si necesitamos, comentemos lo que nos despierta ahora la cancion a partir de todo lo que venimos rezando.
- Ahora los invitamos a hacer una oración aun más explícita. Traemos al corazón diferentes situaciones que estan resonando en nosotros, lo que esta pasando en nuestra familia, nuestra comunidad, nuestro lugar, nuestro país, en la humanidad, con nuestra madre tierra.
- Despues de un rato de silencio.
- Dejamos que brote una oración de acción de gracias… de petición… de perdón…
- Tambien, como nos pasa siempre… empezamos a traer la vida de los que estan frágiles, los que estan enferm@s… aquell@s que han fallecido, que han vivido su pascua, su segundo parto.
- Junto con Jesús decimos: “Padre-Madre nuestro...”
Te invitamos a cerrar esta celebración con el final de la carta de Francisco, sobre el amor humano y divino del corazón de Jesucristo: “Nos amó”. Dice así.
“Señor Jesucristo, que de Tu Corazón santo,
broten para todos nosotros esos ríos de agua viva
que sanen las heridas que nos causamos,
que fortalezcan la capacidad de amar y de servir,
que nos impulsen para que aprendamos a caminar juntos
hacia un mundo justo, solidario y fraterno.
Eso será hasta que celebremos felizmente unidos
el banquete del Reino celestial.
Allí estarás, Jesús resucitado,
armonizando todas nuestras diferencias
con la luz que brota incesantemente de Tu Corazón abierto.
Bendito seas”. Amén
- Que el Espíritu nos de coraje para ponerle el cuerpo a esta oración.
Estamos contentos de poder ofrecerles esta celebración.
L@s abrazamos Federico cp, Gilberto cp y Carlos cp
Les proponemos para seguir profundizando...
-Los invitamos a escuchar de “un tal Jesús” el Nº105 “Un cielo nuevo y una nueva tierra”
https://youtu.be/1F6rKbtVdXo?si=rVQlx1xFvRjKjc_J
-Les recomendamos la lectura del libro de Carlos Bravo Gallardo sj: “Galilea año 30”. Si quieren les mandamos el pdf del libro.
-Les recomendamos como siempre buscar los comentarios de José A. Pagola y otros.
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ANEXO |
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Les compartimos todo el texto de Francisco sobre la 8º Jornada mundial de los Pobres El texto completo del comentario de Ana María Diaz: “La fe en tiempos difíciles” |
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
VIII JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES
Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario
17 de noviembre de 2024
La oración del pobre sube hasta Dios (cf. Sirácida 21,5)
Queridos hermanos y hermanas:
1. La oración del pobre sube hasta Dios (cf. Si 21,5). En el año dedicado a la oración, con vistas al Jubileo Ordinario 2025, esta expresión de la sabiduría bíblica es muy apropiada para prepararnos a la VIII Jornada Mundial de los Pobres, que se celebrará el próximo 17 de noviembre. La esperanza cristiana abraza también la certeza de que nuestra oración llega hasta la presencia de Dios; pero no cualquier oración: ¡la oración del pobre! Reflexionemos sobre esta Palabra y “leámosla” en los rostros y en las historias de los pobres que encontramos en nuestras jornadas, de modo que la oración sea camino para entrar en comunión con ellos y compartir su sufrimiento.
2. El libro del Eclesiástico, al que nos referimos, no es muy conocido, y merece ser descubierto por la riqueza de temas que afronta sobre todo cuando se refiere a la relación del hombre con Dios y con el mundo. Su autor, Ben Sirá, es un maestro, un escriba de Jerusalén, que escribe probablemente en el siglo II a. C. Es un hombre sabio, arraigado en la tradición de Israel, que enseña sobre varios ámbitos de la vida humana: del trabajo a la familia, de la vida en sociedad a la educación de los jóvenes; presta atención a los temas relacionados con la fe en Dios y con la observancia de la Ley. Afronta los problemas arduos de la libertad, del mal y de la justicia divina, que también hoy son de gran actualidad para nosotros. Ben Sirá, inspirado por el Espíritu Santo, quiere transmitir a todos el camino a seguir para una vida sabia y digna de ser vivida ante Dios y ante los hermanos.
3. Uno de los temas a los que este autor sagrado dedica mayor espacio es la oración. Lo hace con mucho ímpetu, porque da voz a su propia experiencia personal. En efecto, ningún escrito sobre la oración podría ser eficaz y fecundo si no partiera de quien cada día está en la presencia de Dios y escucha su Palabra. Ben Sirá declara haber buscado la sabiduría desde la juventud: «En mi juventud, antes de andar por el mundo, busqué abiertamente la sabiduría en la oración» (Si 51,13).
4. En su recorrido, descubre una de las realidades fundamentales de la revelación, es decir, el hecho de que los pobres tienen un lugar privilegiado en el corazón de Dios, de tal manera que, ante su sufrimiento, Dios está “impaciente” hasta no haberles hecho justicia, «hasta extirpar la multitud de los prepotentes y quebrar el cetro de los injustos; hasta retribuir a cada hombre según sus acciones, remunerando las obras de los hombres según sus intenciones» (Si 35,21-22). Dios conoce los sufrimientos de sus hijos porque es un Padre atento y solícito hacia todos. Como Padre, cuida de los que más lo necesitan: los pobres, los marginados, los que sufren, los olvidados. Pero nadie está excluido de su corazón, ya que, ante Él, todos somos pobres y necesitados. Todos somos mendigos, porque sin Dios no seríamos nada. Tampoco tendríamos vida si Dios no nos la hubiera dado. Y, sin embargo, ¡cuántas veces vivimos como si fuéramos los dueños de la vida o como si tuviéramos que conquistarla! La mentalidad mundana exige convertirse en alguien, tener prestigio a pesar de todo y de todos, rompiendo reglas sociales con tal de llegar a ganar riqueza. ¡Qué triste ilusión! La felicidad no se adquiere pisoteando el derecho y la dignidad de los demás.
La violencia provocada por las guerras muestra con evidencia cuánta arrogancia mueve a quienes se consideran poderosos ante los hombres, mientras son miserables a los ojos de Dios. ¡Cuántos nuevos pobres producen esta mala política hecha con las armas, cuántas víctimas inocentes! Pero no podemos retroceder. Los discípulos del Señor saben que cada uno de estos “pequeños” lleva impreso el rostro del Hijo de Dios, y a cada uno debe llegarles nuestra solidaridad y el signo de la caridad cristiana. «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 187).
5. En este año dedicado a la oración, necesitamos hacer nuestra la oración de los pobres y rezar con ellos. Es un desafío que debemos acoger y una acción pastoral que necesita ser alimentada. De hecho, «la peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual. La inmensa mayoría de los pobres tiene una especial apertura a la fe; necesitan a Dios y no podemos dejar de ofrecerles su amistad, su bendición, su Palabra, la celebración de los Sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y de maduración en la fe. La opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria» (ibíd., 200).
Todo esto requiere un corazón humilde, que tenga la valentía de convertirse en mendigo. Un corazón dispuesto a reconocerse pobre y necesitado. En efecto, existe una correspondencia entre pobreza, humildad y confianza. El verdadero pobre es el humilde, como afirmaba el santo obispo Agustín: «El pobre no tiene de qué enorgullecerse; el rico tiene contra qué luchar. Escúchame, pues: sé verdadero pobre, sé piadoso, sé humilde» (Sermón 14,3.4). El humilde no tiene nada de que presumir y nada pretende, sabe que no puede contar consigo mismo, pero cree firmemente que puede apelarse al amor misericordioso de Dios, ante el cual está como el hijo pródigo que vuelve a casa arrepentido para recibir el abrazo del padre (cf. Lc 15,11-24). El pobre, no teniendo nada en que apoyarse, recibe fuerza de Dios y en Él pone toda su confianza. De hecho, la humildad genera la confianza de que Dios nunca nos abandonará ni nos dejará sin respuesta.
6. A los pobres que habitan en nuestras ciudades y forman parte de nuestras comunidades les digo: ¡no pierdan esta certeza! Dios está atento a cada uno de ustedes y está a su lado. No los olvida ni podría hacerlo nunca. Todos hemos tenido la experiencia de una oración que parece quedar sin respuesta. A veces pedimos ser liberados de una miseria que nos hace sufrir y nos humilla, y puede parecer que Dios no escucha nuestra invocación. Pero el silencio de Dios no es distracción de nuestros sufrimientos; más bien, custodia una palabra que pide ser escuchada con confianza, abandonándonos a Él y a su voluntad. Es de nuevo Sirácida quien lo atestigua: “la sentencia divina no se hace esperar en favor del pobre” (cf. Si 21,5). De la palabra pobreza, por tanto, puede brotar el canto de la más genuina esperanza. Recordemos que «cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. […] Esa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 2).
7. La Jornada Mundial de los Pobres es ya una cita obligada para toda comunidad eclesial. Es una oportunidad pastoral que no hay que subestimar, porque incita a todos los creyentes a escuchar la oración de los pobres, tomando conciencia de su presencia y su necesidad. Es una ocasión propicia para llevar a cabo iniciativas que ayuden concretamente a los pobres, y también para reconocer y apoyar a tantos voluntarios que se dedican con pasión a los más necesitados. Debemos agradecer al Señor por las personas que se ponen a disposición para escuchar y sostener a los más pobres. Son sacerdotes, personas consagradas, laicos y laicas que con su testimonio dan voz a la respuesta de Dios a la oración de quienes se dirigen a Él. El silencio, por tanto, se rompe cada vez que un hermano en necesidad es acogido y abrazado. Los pobres tienen todavía mucho que enseñar porque, en una cultura que ha puesto la riqueza en primer lugar y que con frecuencia sacrifica la dignidad de las personas sobre el altar de los bienes materiales, ellos reman contracorriente, poniendo de manifiesto que lo esencial en la vida es otra cosa.
La oración, por tanto, halla la confirmación de su propia autenticidad en la caridad que se hace encuentro y cercanía. Si la oración no se traduce en un actuar concreto es vana, de hecho, la fe sin las obras «está muerta» (St 2,26). Sin embargo, la caridad sin oración corre el riesgo de convertirse en filantropía que pronto se agota. «Sin la oración diaria vivida con fidelidad, nuestra actividad se vacía, pierde el alma profunda, se reduce a un simple activismo» (Benedicto XVI, Catequesis, 25 abril 2012). Debemos evitar esta tentación y estar siempre alertas con la fuerza y la perseverancia que provienen del Espíritu Santo, que es el dador de vida.
8. En este contexto es hermoso recordar el testimonio que nos ha dejado la Madre Teresa de Calcuta, una mujer que dio la vida por los pobres. La santa repetía continuamente que era la oración el lugar de donde sacaba fuerza y fe para su misión de servicio a los últimos. El 26 de octubre de 1985, cuando habló a la Asamblea General de la ONU mostrando a todos el rosario que llevaba siempre en mano, dijo: «Yo sólo soy una pobre monja que reza. Rezando, Jesús pone su amor en mi corazón y yo salgo a entregarlo a todos los pobres que encuentro en mi camino. ¡Recen también ustedes! Recen y se darán cuenta de los pobres que tienen a su lado. Quizá en la misma planta de sus casas. Quizá incluso en sus hogares hay alguien que espera vuestro amor. Recen, y los ojos se les abrirán, y el corazón se les llenará de amor».
Y cómo no recordar aquí, en la ciudad de Roma, a san Benito José Labre (1747-1783), cuyo cuerpo reposa y es venerado en la iglesia parroquial de Santa María ai Monti. Peregrino de Francia a Roma, rechazado en muchos monasterios, trascurrió los últimos años de su vida pobre entre los pobres, permaneciendo horas y horas en oración ante el Santísimo Sacramento, con el rosario, recitando el breviario, leyendo el Nuevo Testamento y la Imitación de Cristo. Al no tener siquiera una pequeña habitación donde alojarse, solía dormir en un rincón de las ruinas del Coliseo, como “vagabundo de Dios”, haciendo de su existencia una oración incesante que subía hasta Él.
9. En camino hacia el Año Santo, exhorto a cada uno a hacerse peregrino de la esperanza, ofreciendo signos concretos para un futuro mejor. No nos olvidemos de cuidar «los pequeños detalles del amor» (Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 145): saber detenerse, acercarse, dar un poco de atención, una sonrisa, una caricia, una palabra de consuelo. Estos gestos no se improvisan; requieren, más bien, una fidelidad cotidiana, casi siempre escondida y silenciosa, pero fortalecida por la oración. En este tiempo, en el que el canto de esperanza parece ceder el puesto al estruendo de las armas, al grito de tantos inocentes heridos y al silencio de las innumerables víctimas de las guerras, dirijámonos a Dios pidiéndole la paz. Somos pobres de paz; alcemos las manos para acogerla como un don precioso y, al mismo tiempo, comprometámonos por restablecerla en el día a día.
10. Estamos llamados en toda circunstancia a ser amigos de los pobres, siguiendo las huellas de Jesús, que fue el primero en hacerse solidario con los últimos. Que nos sostenga en este camino la Santa Madre de Dios, María Santísima, que, apareciéndose en Banneux, nos dejó un mensaje que no debemos olvidar: «Soy la Virgen de los pobres». A ella, a quien Dios ha mirado por su humilde pobreza, obrando maravillas en virtud de su obediencia, confiamos nuestra oración, convencidos de que subirá hasta el cielo y será escuchada.
Roma, San Juan de Letrán, 13 de junio de 2024, Memoria de san Antonio de Padua, patrono de los pobres.
FRANCISCO
| LA FE DE TIEMPOS DIFICILES |
Estos son tiempos difíciles, qué duda cabe. Vivimos una gran crisis económica, que afecta a toda la humanidad, aunque a algunos más gravemente que a otros; tenemos penosos focos de guerra, y en lugar de buscar acuerdos de paz, se intenta por todos los medios, extender peligrosamente los territorios involucrados; aumentan los desastres naturales, producto del cambio climático; aumenta el número de lideres que son elegidos por su estilo irracionalista, extravagante, caracterizados por usar un leguaje agresivo, ofensivo y perentorio, todo lo cual no favorece el diálogo democrático ni el sentido de unidad.
Los tiempos difíciles tienen un efecto muy paradojal en la vida espiritual de todas y todos nosotros. Por una parte, hay muchos que se alejan de su fe, pierden la esperanza y se centran en sí mismos y sus necesidades, de un modo individualista. Sin embargo, también hay evidencia de que la vida de fe se ha renovado a lo largo de la historia en momentos de agitación social y política, en tiempo de perturbación moral, provocando una profunda transformación espiritual. Estos efectos son colectivos, pero también muy personales.
En el evangelio de este domingo nos volvemos a encontrar con una de las viudas más famosas de la historia, aquella a la que Jesús sacó del anonimato, al hacer notar a sus discípulos, el valor de fondo de la modesta ofrenda, depositada en la alcancía del templo. Muchas veces hemos corrido el riesgo de hacer una aproximación algo liviana a esta historia. No se trata solo de una mujer desprendida, capaz de un gesto de generosidad. Es mucho más que eso.
Con su donación la viuda cumplía el precepto de Tzedaka, que se refiere a extender la justicia, a través de la solidaridad, que era uno de los mandamientos centrales de la veneración a Dios, contribuir a que todos tengan lo necesario. El capítulo 19 de Levítico establece que: "Y cuando sieguen las mieses de su tierra, no acaben de segar el rincón de su campo, y las espigas verdes al cosechar su mies, no recogerán; ni los granos de la uva de su viña recogerán; para el pobre y para el peregrino los dejarás; Yo soy el Eterno, su Dios".
La intención era ofrecer al necesitado una forma digna de ganar su alimento, sin ponerlo en la necesidad de rogar por una limosna. Este es uno de los principios que guían al precepto. Tzedaka es una obligación ordenada por Dios a todos los judíos. Incluso una persona pobre o con necesidades materiales no está exenta del precepto.
La viuda, pesar de vivir tiempos difíciles, no duda en hacer el gesto libre, valiente y convencido de ponerse absolutamente en manos de Dios. Ella da todo lo que tiene, porque sabe que de ese modo se hace parte de la comunidad que venera a Dios, ofreciendo y recibiendo solidaridad y justicia. No se trata de filantropía, se trata de una experiencia de desarrollo espiritual largamente cultivada. No es el gesto impulsivo de un momento, es una señal de confianza en Dios y en la comunidad de creyentes, madurada y asentada firmemente en su corazón. No se trata de cumplir un mandato, es una decisión soberana y esperanzada, que moviliza los mecanismos más de fondo que dan sentido a su vida. No es un acto de fe ciega, es reflejo de una fe experiencial, de un largo vínculo con un Dios confiable.
Esas son las connotaciones del gesto que Jesús rescata del anonimato y lo señala como la respuesta que nos pone a salvo de las actitudes dependientes, pueriles, descuidadas, auto exculpatorias, o manipuladoras. La experiencia de la viuda es un salto adelante de maduración psicoespiritual y merecieron la admiración de Jesús, porque para él también la relación con Dios no se trata de “algo” si no de “todo”.
La fe de los tiempos difíciles, aquellos en que se palpa el éxito de las ruinas, no consiste en creer que Dios existe, consiste en experimentar que Dios es el Dios de la vida, de la resurrección, de la transformación del dolor en fortaleza, del temor en confianza y de la decepción en esperanza. ¡Amén!
Ana María Díaz, Ñuñoa, 10 de noviembre de 2024

¡ INTERESANTE !
¿Sabías que una de las primeras monedas del mundo tenía el símbolo de una abeja?
¿Sabías que hay enzimas vivas en la miel?
¿Sabías que en contacto con una cuchara de metal estas enzimas mueren? La mejor manera de comer miel es con una cuchara de madera, si no la encuentras, usa una de plástico.
¿Sabías que la miel contiene una sustancia que ayuda a que el cerebro funcione mejor?
¿Sabías que la miel es uno de los alimentos raros en la tierra que es el único que puede sustentar la vida humana?
¿Sabías que las abejas salvaron a la gente del hambre en África?
¿Sabías que es suficiente una cucharada de miel para sostener la vida humana durante 24 horas?
¿Sabías que el propóleo producido por las abejas es uno de los ANTIBIÓTICOS naturales más potentes?
¿Sabías que la miel no tiene fecha de caducidad?
¿Sabías que los cuerpos de los grandes emperadores del mundo fueron enterrados en ataúdes de oro y luego cubiertos con miel para evitar la putrefacción?
¿Sabías que el término "LUNA DE MIEL" proviene del hecho de que los novios consumían miel para la fertilidad después del matrimonio?
¿Sabías que una abeja vive menos de 40 días, visita al menos 1000 flores y produce menos de una cucharadita de miel, pero eso, para ella, es el trabajo de toda una vida?
¡Gracias ABEJAS!
Asegúrese de compartir esta publicación personal, estoy seguro de que a muchas personas les encantará saber esta información.
Recibí y comparto con mucho amor para las abejas y para todos los seres vivos.

Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano (1 Reyes 17: 11b). La primera lectura –según el Leccionario- que se leerá en las iglesias el próximo Domingo 10 de noviembre, narra que el profeta Elías le pide un poco de pan de su mano a la misma mujer (pobre y viuda) que ya había ido a buscar un poco de agua en un vaso para él. Resalto que no le pidió meramente algo de pan, sino que le pidió que lo trajese en su mano.
¿Por qué elijo resaltar este fragmento?
Porque ilumina a la lectura del Evangelio correspondiente a ese día desde la perspectiva de la tradición judía. El fragmento del Evangelio según San Marcos, que será leído poco después, en el mismo servicio religioso, narra que Jesús, cerca de la caja de las ofrendas del templo, observó que muchos ricos echaban grandes cantidades, y Entonces llegó una viuda pobre y echó dos monedas pequeñas (Marcos 12: 42).
La enseñanza de Jesús a sus discípulos, está en lo que les dijo: Les digo la verdad, esta viuda pobre ha dado más que todos los demás que ofrendan (Marcos 12:43). La primera explicación nos la da el mismo Jesús: "ellos dieron una mínima parte de lo que les sobraba, pero ella, con lo pobre que es, dio todo lo que tenía para vivir" (Marcos 12:44).
Aunque en la tradición judía se enseña que es muy importante cuánto da una persona, y que es muy meritorio que alguien que tiene poco no deje de ser caritativo, la primera lectura insinúa otra enseñanza de Jesús, que refiere a un aspecto de la tradición judía que puede pasar desapercibido para quien no la conozca vivencialmente.
Parecería que lo que el libro de Reyes señala como meritorio es la fe de la viuda que dio de comer al profeta Elías, porque él profetizó para ella: Porque el Di-s de Israel ha dicho: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías (1 Reyes 17: 14-16).
Pero, a mi entender, otra clave importante para entender la importancia que Jesús le da al donativo de la mujer es que lo da con su mano. Se involucra humanamente.
La generosidad material, y la confianza en Di’s son importantes, pero la primera lectura habilita que pongamos el énfasis en que el amor a Di-s es inseparable del trato cálido y respetuoso que le debemos a nuestro prójimo.
Los actos de bondad nos animan a ir más allá de nosotros mismos al apoyar a los demás con compasión y cuidado. Los pequeños gestos pueden significar mucho hoy en día: ver cómo está un amigo, llamar a un padre o abuelo con el que no estás de acuerdo políticamente pero que amas profundamente, ser voluntario en la comunidad, o simplemente estar ahí para los necesitados, pueden tener un profundo impacto. Realizar actos de bondad es una puerta siempre abierta hacia el camino a ser mejor persona.
En la tradición rabínica los gestos personales de bondad –en hebreo se denominan Guemilut jasadim- son considerados uno de los tres pilares que sostienen al mundo ( Avot 1:2) y que tienen la peculiaridad de que por más que nos esforcemos, nunca podremos excedernos y hacerlos en demasía.
Una ilustración bíblica de este tipo de buena acción que va más allá de la letra de la Ley, que no es obligatoria pero que corresponde realizar, es cuando el patriarca José cumple con satisfacer el deseo de su padre y no lo entierra en Egipto (Gen 47:29).
Lo más parecido a la Guemilut jasadim que encontramos en la Biblia son los gestos de jésed, que en general son los de camaradería fraternal y de la lealtad que una de las partes de un pacto debe rendir a la otra. Se caracterizan por la reciprocidad, la amistad, la fraternidad, la lealtad y el amor, aunque usualmente el jésed es realizado solo por el socio más fuerte dentro de la relación mutua.
En la tradición rabínica (post bíblica) ya desde los días de Jesús (y hasta nuestros días) la Guemilut jasadim (literalmente: el otorgamiento de la bondad amorosa) es la más completa y fundamental de todas las virtudes sociales judías, que abarca toda la gama de los deberes de consideración compasiva hacia el prójimo.
La primera declaración de un rabino registrada por el Talmud, la máxima de Simeón el Justo, lo menciona como uno de los tres pilares del judaísmo (son: el estudio de la Torá, el servicio del Templo y Guemilut jasadim"). De estas tres cosas depende la continuidad de la existencia del mundo" (Avot 1:2).
Se encuentre entre las cosas que no tienen tope en este mundo y que el hombre disfruta de sus frutos en este mundo, mientras que el árbol le queda en el mundo venidero. Es decir que su práctica proporciona satisfacción en este mundo, mientras que se considera una virtud para él en el Día del Juicio. Esto, dicho sea de paso, es una excepción a la regla general de que el placer en este mundo es a expensas de los bienes espirituales.
El Talmud de Jerusalén (Pe'ah 1:1, 15b) diferencia entre Guemilut jasadim expresado en servicio personal ("con su cuerpo") y con los bienes materiales de uno. Sostiene que sólo el primero es ilimitado en su alcance, mientras que el segundo está limitado por la regla general de que uno no necesariamente debe gastar más de una quinta parte del valor total de sus posesiones en buenas obras. La versión del libro de oraciones explica que la Guemilut jasadim se puede expresar (entre otras expresiones de simpatía y bondad) como hospitalidad a los caminantes, visitar a los enfermos, dar dote a la novia y asistir a los muertos hasta la tumba".
Guemilut jasadim abarca una gama más amplia de bondad humana que la caridad: La caridad sólo se puede dar con el dinero de uno; Gemilut Ḥasadim, tanto por servicio personal como con dinero. La caridad sólo se puede dar a los pobres; Guemilut jasadim, tanto a ricos como a pobres. La caridad sólo se puede dar a los vivos; Guemilut jasadim, tanto a los vivos como a los muertos (Talmud: Suk. 49b)
Casi en tono de humor
Por lo tanto, un regalo dado con el ceño fruncido a un hombre pobre puede ser caridad; pero la misma cantidad dada con una sonrisa y una palabra de buen ánimo lo eleva al nivel de Guemilut jasadim. Casi en tono de humor, los rabinos señalan que el único ejemplo demostrable de gemilut ḥasadim genuinamente altruista es el respeto a los muertos, ya que en él no existe el pensamiento tácito de que el destinatario pueda corresponder algún día.
Para la ética rabínica, quien niega el deber de Guemilut jasadim, niega el fundamento del judaísmo (Eclesiastés Rabá. 7:1). Sólo aquel que lo practica es considerado apto para ser miembro del pueblo judío (Talmud: Yevamot 79ª). Por estos motivos el estudio de cómo dar caridad de modo que además sea Guemilut Jasadim es una de las cuestiones fundamentales en el estudio del Musar, la ética rabínica que mencionamos hace algunas semanas en este blog.
Darle pan a un hambriento es ya por sí mismo un gesto importante, necesario, fundamental. Darlo cuando parece que no sobra, es doblemente meritorio. Darlo después de haberlo preparado con amor, al rescoldo del amor, y entregarlo en mano acompañado de una sonrisa empática, es Guemilut Jasadim. Es lo que –en la tradición interpretativa judía- narra la primera lectura, que quizás sirva para orientarnos sobre cómo interpretar el Evangelio.
Que nuestro creador te bendiga dándote la oportunidad de realizar muchos gestos de Guemilut Jasadim, y que te las ingenies para no desperdiciarlas.

Domingo 10 de noviembre 2024
UNA PROPUESTA PARA REZAR-CELEBRAR EN CASA.
“Yo se que Tú estás”
Primer paso: Contemplamos nuestra vida
- Hacemos explícito que nos reunimos en Su Nombre alrededor de esta mesa.
En el Nombre de nuestro Dios Padre-Madre, de Jesús el Hijo y del viento siempre nuevo del Espíritu Santo. Amén.
- Como siempre nos dejamos sorprender por la poesía y la música que nos ayudan a templar el corazón para poder contemplar nuestra vida y la de Jesús, esta vez con la oración de Mauricio Silva: “Yo se que Tú estás” que Carlos Saracini cp le puso música.
YO SE QUE TÚ ESTAS.
Señor, yo sé que Tú estás, en la fe luminosa de una noche de estrellas,
Señor, yo sé que Tú estás, en un día radiante de azul y de sol. Tu estas, tú estás.
Yo sé que Tú estás, en la espera gozosa de un niño que viene,
de una carta que llega, de un amigo que vuelve. Tú estás, Tú estás.
Yo sé que Tú estás, en el inmenso amor de unas manos que abrazan
y en el puro cariño del beso que me dan. Tú estás... tú estás.
Mas también sé que estásen la fe desprovista y desnuda
cuando un día y otro día le cuenta su rutina,
de trabajo y pobreza y mi alma se hunde en tiniebla total.
Yo sé que Tú estás,cuando la esperanzaes cuesta empinada,
la cumbre es incierta y las fuerzas muy pocas. Tú estás. Tú estás.
Yo sé que Tú estás cuando amar es un surco humilde y oscuro,
que reclama al grano ser fecundo y morir en soledad. Tú estás. Tú estás.
Yo sé que Tú estás,Jesús, que te creo,que te espero,que me amas,
Señor que te creo, que te espero, que me amas.
Tú estás. Tú estás.Tú estás. Tú estás.
Tiempo personal:
- Mauricio Silva en su oración nos comparte que siente la presencia de Jesús, todo el tiempo. Ese “yo sé que Tú estás”, habla de su fe y de su confianza. ¿Cómo es Tu relación con Jesús?; ¿Podrías decirle a Jesús: “Yo sé que Tú estás? ¿Cómo te das cuenta?
- ...
- ¿Cómo cultivas esa relación con Jesús?; ¿Qué te ayuda a cultivar tu fe y tu confianza, en estos tiempos nuestros, a esta altura de tu vida?
- ...
- Si te parece, lo podes escribir.
- Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después.
Reflexión:
- Les recordamos o les compartimos para los que no lo conocen: Mauricio Silva, es el cura barrendero, detenido-desaparecido en las calles de Buenos Aires, el 14 de junio de 1977, con 51 años. Mauricio, sacerdote uruguayo, fue primero Salesiano, luego se sumó al clero de Montevideo y finalmente buscando mayor fidelidad a lo que Dios le pedía entró con los “hermanitos de Jesús”. Su espiritualidad es vivir como Jesús en Nazaret, antes de su vida pública. Por eso buscan trabajos como éste: “Barrendero de las calles de Bs. As.”. En ese contexto de dictadura militar, a Mauricio le brota esta oración: “Yo sé que Tú estás”.
- Si contemplamos, algo de esta oración podemos descubrir cómo Mauricio cultivaba su fe y su confianza en Dios. Descubre a Jesús presente en lo cotidiano: “En un día radiante de azul y de sol. En la espera gozosade un niño que viene, de una carta que llega,de un amigo que vuelve.En el inmenso amorde unas manos que abrazan y en el puro cariño del beso que me dan”. Y además en ese: “Mas también sé que estásen la fe desprovista y desnuda. Cuando un día y otro día le cuenta su rutina, de trabajo y pobreza y mi alma se hunde en tiniebla total”. Mauricio cultiva su fe en un Dios “siempre presente” y al mismo tiempo “inspirador”. Confía en ese grano de trigo que muere para ser fecundo. No espera “un Dios interventor” que lo “salve” de las decisiones que fue tomando, sino que lo aliente a ser fiel hasta el final.
- En la vida de Mauricio y en la vida de miles de discípul@s de Jesús, sabemos que esto no es solamente “poesía”, se trata de una fe que se encarna en un tiempo concreto, una fe que se transforma en motor y sentido para atravesar los miedos y así poder vivir con plenitud. Esa confianza le ofrece la seguridad de “que está presente” y al mismo una confianza que lo convoca a arriesgarse a más, para servir mejor a sus hermanos. En concreto Mauricio junto con otros, en esos tiempos difíciles, estaba formando el sindicato de los barrenderos para que puedan defender sus derechos.
- Mauricio y tantas y tantos, cultivan esa confianza en Jesús, que les da seguridad y al mismo tiempo los desafía a arriesgarse a más. Vayamos al encuentro de Jesús, que supo cultivar su confianza en Dios Abba y también supo contemplar, cómo otros y otras cultivan su confianza en Dios.
- ¿Qué me provoca esta reflexión?, ¿Qué me hace sentipensar?
Según la Comunidad de Marcos
En su enseñanza Jesús les decía también: «Cuídense de esos maestros de la Ley, a quienes les gusta pasear con sus amplias vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar asientos reservados en las sinagogas y en los banquetes; incluso devoran los bienes de las viudas, mientras se amparan detrás de largas oraciones. ¡Con qué severidad serán juzgados!» Jesús se había sentado frente a las alcancías del Templo, y podía ver cómo la gente echaba dinero para el tesoro; pasaban ricos, y daban mucho. Pero también se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Jesús entonces llamó a sus discípulos y les dijo: «Yo les aseguro que esta viuda pobre ha dado más que todos los otros. Pues todos han echado de lo que les sobraba, mientras ella ha dado desde su pobreza; no tenía más, y dio todos sus recursos.»
Reflexión:
- La comunidad de Marcos, como nuestras comunidades en el presente, necesitamos una y otra vez estar atentas para no entrar en esa lógica que nos aleja de los demás y de Dios. El texto arranca diciendo: “Cuídense de esos maestros de la ley... que andan con amplias vestiduras, les gusta ser saludados... buscan los primeros puestos”. Esa lógica del poder que como decíamos hace dos domingos, busca “sobresalir”. Se creen superiores, se sienten “elegidos especiales de Dios”.Jesús los desenmascara, les saca el supuesto sustento de por qué actúan así: El Dios Abba, Padre-Madre no tiene nada que ver con sus privilegios. Y además los acusa de robarles a las viudas porque usan a Dios para “devorar sus bienes”.
- También una vez más nos recuerda que el dinero no es una bendición de Dios, como dicen los representantes de la religión de aquel tiempo o como los mismos ricos se la creen. Lo que hacen es usar el nombre de Dios para justificar su modo de vida, es decir: “Toman el nombre de Dios en vano”.
- Con la lucidez y sabiduría de siempre Jesús nos enseña qué tenemos que contemplar. Nos vuelve a sorprender. Mira a esa viuda pobre que entrega lo que tiene para vivir. Ella nos está regalando uno de “los secretos” más importantes del Reino-Sueño de Dios: “La confianza en Dios”. Jesús se queda asombrado por la confianza de esta viuda. Percibe que ella siente la seguridad del Dios siempre presente y por eso se arriesga a entregar todo lo que tiene. Podemos imaginar a la viuda que mientras va a colocar sus monedas, va cantando: “Yo sé que Tú estás, en el inmenso amor de una manos que abrazan...”
- En cambio deja al descubierto a aquellos que se vanaglorian de “su ofrenda”, porque están dando lo que les sobra, se creen “llenos-orgullosos” pero están vacíos.
- Jesús, nuestro maestro, nos enseña a contemplar “los frutos” que se pueden obtener cuando somos capaces de cultivar la confianza en Dios y en su proyecto de amor. Como si nos dijera: “Confíen como esa viuda pobre, sepan que en lo pequeño habita tanta inmensidad y que en el misterio del amor nada se pierde. Cultiven la confianza en nuestro Dios Padre y Madre, que siempre está, en un día radiante de azul y de sol y.... cuando el alma se hunde en tiniebla total”.
- Por eso nosotros podemos cantarle junto con la viuda: “Yo sé que Tú estás, Jesús que te creo, que te espero, que me amas. Tú estás”. Confiamos en vos Jesús, por eso nos sentimos seguros y por eso nos arriesgamos a más.
- ¿Qué te parece esta manera de contemplar el Evangelio?. ¿Sentís que Jesús te está ofreciendo una clave para mirar tu vida?.
Tercer paso:“Dejarnos abrazar por Dios que es AMAR”.
- Sigamos cultivando nuestra Fe en Jesús, porque confiamos que DIOS SIEMPRE ESTA PRESENTE, como el aire que respiramos. Su amor constantemente NOS ESTA INSPIRANDO para que entremos en esta dinamica que es amar y dejarnos amar.
- Con todo lo que venimos descubriendo y reflexionando, volvamos a escuchar “Yo se que Tú estás” que cantamos al comienzo.
- Si necesitamos, comentemos lo que nos despierta ahora la cancion a partir de todo lo que venimos rezando.
- Ahora los invitamos a hacer una oración aun más explícita. Traemos al corazón diferentes situaciones que estan resonando en nosotros, lo que esta pasando en nuestra familia, nuestra comunidad, nuestro lugar, nuestro país, en la humanidad, con nuestra madre tierra.
- Despues de un rato de silencio.
- Dejamos que brote una oración de acción de gracias… de petición… de perdón…
- Tambien, como nos pasa siempre… empezamos a traer la vida de los que estan frágiles, los que estan enferm@s… aquell@s que han fallecido, que han vivido su pascua, su segundo parto.
- Junto con Jesús decimos: “Padre-Madre nuestro...”
Te invitamos a cerrar esta celebración con el final de la carta de Francisco, sobre el amor humano y divino del corazón de Jesucristo: “Nos amó”. Dice así.
“Señor Jesucristo, que de Tu Corazón santo,
broten para todos nosotros esos ríos de agua viva
que sanen las heridas que nos causamos,
que fortalezcan la capacidad de amar y de servir,
que nos impulsen para que aprendamos a caminar juntos
hacia un mundo justo, solidario y fraterno.
Eso será hasta que celebremos felizmente unidos
el banquete del Reino celestial.
Allí estarás, Jesús resucitado,
armonizando todas nuestras diferencias
con la luz que brota incesantemente de Tu Corazón abierto.
Bendito seas”. Amén
- Que el Espíritu nos de coraje para ponerle el cuerpo a esta oración.
Estamos contentos de poder ofrecerles esta celebración.
L@s abrazamos Federico cp, Gilberto cp y Carlos cp
Les proponemos para seguir profundizando...
-
-Les recomendamos la lectura del libro de Carlos Bravo Gallardo sj: “Galilea año 30”. Si quieren les mandamos el pdf del libro.
-Les recomendamos como siempre buscar los comentarios de José A. Pagola y otros.

Ramón Ricciardi y Bernardo Hurault, “padres” de la Biblia Pastoral, respondieron claramente al desafío entre la disputa teórica a la cercanía vital.
En los comienzos de su misión en Chile, leían la Palabra con la gente, siguiendo la “revisión de vida”, un método de reflexión sobre la vida cotidiana de los fieles a la luz de los Evangelios desarrollado por el sacerdote belga Joseph Cardijn, fundador de la juventud obrera cristiana (JOC), dedicada a la evangelización en ámbitos obreros.
Esta dinámica se mantuvo en todo el trabajo de la Biblia Pastoral Latinoamérica que fue “traducida, presentada y comentada para las comunidades cristianas de Latinoamérica y para los que buscan a Dios”.
La Biblia Latinoamérica es una obra realizada con claros criterios de practicidad inmediata y cercanía vital, es decir, teniendo muy en cuenta a unos lectores muy concretos con sus posibilidades de captar y asumir el contenido del libro sagrado.
Destinatarios de esta obra fueron, en principio, los creyentes chilenos entre los que se desenvolvía su ministerio pastoral y, en más amplio radio, todos los del área latinoamericana; luego, se amplió el panorama a otros países y culturas del mundo.
El P. Bernardo, se dejó llevar por un inalcanzable ideal, a la vez que reconociendo sus propios límites, y poniendo todas sus energías para mejorar la situación social y eclesial, haciendo que la Palabra siga avanzando y sea glorificada (cf. 2 Tes 1,3).
Por eso, con la nueva y continuamente renovada traducción de la Biblia “popular y entretejida de comentarios pastorales”, miraba a que el laicado saliera de su condición simple y de estar siempre sometido a la exposición del mensaje por parte de los sacerdotes, quizás no suficientemente interesados en la tarea.
Es la suya una posición profética, a contracorriente, él se siente plenamente sacerdote y actúa siempre tratando de superar el rol tradicional y de abrir nuevos caminos. No quiere que el sacerdote haga simplemente la lectura de la Biblia ante la asamblea de los fieles, sino que la Palabra de Dios esté en las manos, en la casa y en el corazón de todos los creyentes, ya que de otra manera no les llegará más que con cuentagotas.
En sus cartas el P. Bernardo relata:
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“Para la primera edición, yo podía usar fácilmente el griego; del hebreo sólo conocía las bases. Después, habiendo pasado cuatro meses en Israel, pude trabajar directamente sobre el hebreo. En cuanto a los comentarios, llegué a hacerme responsable del 90% de ellos, rehaciendo todo lo que no me gustaba. La presentación, la selección de textos en letra grande y pequeña, las ilustraciones y todo lo demás lo hice yo también. Ramón lo leía todo y me ayudó mucho. Él me obligaba siempre a volver al campo pastoral”. |
Toda su actividad el Padre Bernardo Hurault la consideraba “obra de Dios”, que va combinando los eventos, para abrir caminos a la evangelización y la realización del Reino.
A la oración asidua confiaba todos sus pasos, reconociendo a la vez sus propios límites, así escribía: “Es una lástima llevar trabajos tan de Dios y serlo uno tan poco, tan esclavo de los nervios y de la actividad … Fácilmente uno considera de Dios lo que es suyo propio … Solamente sé que el Señor lleva un poco las cosas y espero que hará algo a tiempo para que yo no sea manco al desembarcar en la eternidad”.

