SAN PABLO Campus
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Amar la Paz y respetar a los enemigos
Shalom! El próximo Domingo 23 de Febrero en las Iglesias leerán, del Evangelio según San Lucas: Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los maltratan. Si alguien te pega en una mejilla, vuélvele también la otra. Si alguien te quita la capa, no le impidas que se lleve también la camisa. Dale a todo el que te pida y, si alguien se lleva lo que es tuyo, no se lo reclames (Lucas 6: 27-30) .
¿Amar a los enemigos?
La enseñanza de amar a los enemigos es muy propia del magisterio de Jesús, y se nutre de las mismas raíces que dan vida a la tradición judía. A Sus discípulos presenciales les imparte enseñanzas que se pueden entender en función de la cultura que todos ellos compartían. En la tradición interpretativa cristiana de hoy en día se entiende que estos versículos de Lucas 6, (igual que los de Mateo 5: 38-48), enseñan que debemos amar a nuestros enemigos. ¿Qué significó esto en el primer momento en que fue dicho?
Varios siglos antes del nacimiento de Jesús, cuando el Antiguo Testamento todavía era exclusivamente la Sagrada Escritura de los judíos, el texto instruía a quien lo leyese: Si encontrares el buey de tu enemigo o su asno extraviado, vuelve a llevárselo. Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás sin ayuda? Antes bien le ayudarás a levantarlo (Éxodo 23: 4-5).
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La tradición judía en general no nos enseña a amar a nuestros enemigos en el sentido de albergar hacia ellos un sentimiento amoroso. Pero lo que sí enseña es a reconocerles derechos fundamentales, y a ayudarles, y además nos recomienda no albergar en nuestro corazón alegría ante el sufrimiento de nuestro enemigo: No te alegres cuando caiga tu enemigo; y cuando tropiece no se regocije tu corazón, no sea que lo vea el SEÑOR y le desagrade, y aparte de él Su enojo. (Proverbios 24:17) |
Ayudar al enemigo para ayudar a la Paz
La exégesis rabínica de hoy en día nos enseñan a ayudar (pero no a amar) a nuestros enemigos, para de esta manera doblegar la inclinación al mal (Talmud b. B. Metz.32b). Los versículos Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, Y si tuviere sed, dale de beber agua; Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, Y Hashem te lo pagará (Proverbios 25:21) significan que al ayudar así al enemigo, tal vez –en algún caso- se pueda doblegar la enemistad. El enemigo que siga albergando sentimientos hostiles después de recibir ayuda, de la vergüenza le parecerá como si le hubiesen puesto brasas en la cabeza (según Ralbag).
Esta ética en el trato al enemigo buscando la Paz, atraviesa toda la cosmovisión judía, mucho mas allá delos círculos religiosos. Una ilustración de ello es que en cierta ocasión Itzjak Rabín, el político laico secular sionista (ex primer ministro de Israel) dijo a quienes le criticaban que tuviera trato con líderes enemigos: La Paz, no se hace con los amigos.
No te alegres cuando caiga tu enemigo ni se regocije tu corazón ante su desgracia, no sea que el Eterno lo vea y no lo apruebe, y aparte de él Su enojo (y lo vuelva contra ti), es lo que nos enseña Proverbios 24:17. No debemos alegrarnos por el sufrimiento ajeno, ni patear al caído, pero no dice que debamos amar a nuestro enemigo.
Es posible que en aquel primer momento, en Su entorno, Sus discípulos entendieran la enseñanza de Jesús como una extensión de la enseñanza tradicional judía de tratar a los enemigos como si fueran comparables a uno mismo. …traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes (Lucas 6: 31) y Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas (Marcos 7:12) son coherentes con la máxima fundamental de la ética rabínica:
Lo que no quisieras que te hagan a ti, no se lo hagas a otro
Unas pocas décadas antes del nacimiento de Jesús, este mismo principio ético lo enseñó el gran Hillel (el primero en hacer una interpretación sistemática de los cinco primeros libros de la Biblia) con las siguientes palabras: Lo que no quisieras que te hagan a ti, no se lo hagas a otro. Esta versión (en negativo) de la enseñanza de Jesús, ya presente en el libro de Tobías desde mucho antes de que Él ejerciera Su magisterio (Tobías 4:15), gradualmente se transformó en la versión preferida por el judaísmo rabínico (Talmud b. Shabbat 31a).
Otra enseñanza fundamental de Jesús traída por estos versículos es Dale a todo el que te pida y, si alguien se lleva lo que es tuyo, no se lo reclames (Lucas 7:30). Parece la aprobación de la pobreza voluntaria (ver Lucas 12:33 y 18:22). Los maestros rabínicos son contrarios a esta posición, ya que el empobrecimiento de un miembro implicaría una sobrecarga de exigencias para otros miembros de su familia y comunidad.
En la antigüedad, la mayoría de las personas era pobre, y el sistema de vida judío, en base a la Biblia (A.T.), se basaba en la responsabilidad comunitaria de mantenerlos. Al considerar a Jesús, apropiadamente, como atento al cuidado de los niños, las mujeres, los enfermos y los pobres, lo incluimos dentro del judaísmo de todas las épocas, en lugar de separarlo de él para asimilarlo a la cultura Romana, que no compartía esos valores comunitarios.
Las fuentes judías enseñan que proveer para los pobres a través de la Tzedakáh (que erróneamente se traduce como diezmo o limosna) es una obligación. En la cosmovisión judía, quien da Tzedakáh a un necesitado no le da una limosna, sino que le hace justicia. Incluso hoy en día, la palabra que usaría un judío necesitado para solicitar ayuda a los miembros de su comunidad es: JUSTICIA.
Ojalá que cada uno de nosotros sea bendecido con la oportunidad de hacer algo para acercarnos a todos a un mundo de Justicia y de Paz, y ojalá que todos, o al menos yo y Tu sepamos aprovechar esas oportunidades.
Shalom Shalom.

Entre las mujeres hebreas que se destacaron están Esther, Judith, la madre de los macabeos y tantas otras que podríamos mencionar. La de Judith es la historia de una valerosa y astuta mujer, que en cierta oportunidad salvó al pueblo judío de sus enemigos.
Ver grabación:
https://www.youtube.com/live/5AUH_Zrtix4?si=LWaKQy0jmVO8bwb8

Pescar para la Palabra
Shalom!
El Domingo 9 de Febrero en las Iglesias leerá del Evangelio según San Lucas que Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron. (Lucas 5: 10b-11).
Si quisiéramos alguna orientación sobre cómo interpretar la sección del Evangelio (Lucas 5:1-11) que este domingo nos propone el Leccionario, allí está la primera lectura (Isaías 6:1-2ª, 3-8) que culmina con que el profeta Isaías narra (durante el reinado de Uzías, rey de la casa de Judá, allá por el 759 a.e.c.) que uno de los serafines, con un carbón encendido, tocó su boca y dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
El Leccionario insinúa que el profeta Isaías, avala y resalta la propuesta de Jesús, cuando le dice a Simón Ahora serás pescador de hombres ¡casi 800 años antes de que sucediera la escena que narra el Evangelio! Y por si alguna duda quedase, luego vuelve a resaltar qué es lo que el Evangelio debería decirle a los feligreses mediante el Aleluya, que en base a un fragmento del Evangelio según San Mateo dice os haré pescadores de hombres (Mateo 4:19).
¿Qué hubieran pensado los discípulos judíos de Jesús con relación a una hermenéutica tan contundente como esta que plantea el Leccionario? Apenas 150 años después de Su Pasión, la grey de los cristianos gentiles seguía a pastores que suscribían que eso que hoy enseña el Leccionario era lo que el magisterio de Jesús debía significar para todos Sus discípulos, y que quien no lo entendiera así era un hereje, un enemigo de la fe.
Para los Ebionitas, Nazarenos y otros grupos de discípulos judíos de Jesús, el primer obstáculo que encontrarían en la hermenéutica que propone el Leccionario sería que presenta una única lectura como verdadera y válida, sin considerar que esa lectura la hizo un ser humano en particular, en algún momento de la historia.
Los diamantes se vuelven luminosos por sus diferentes facetas
Insistir en que hay una única manera de entender el texto sagrado es –en la cosmovisión judía- un error, que conlleva el peligro de formar una grey que se caracteriza por su uniformidad y obediencia. Para la tradición judía el texto será siempre susceptible de alguna nueva interpretación. Un hermeneuta, de una sola cultura, aunque sea venerado por su sabiduría, no puede en la cosmovisión judía ser considerado el juez de todas las posibles perspectivas y visiones de la humanidad.
Es en este sentido que el dogmatismo es considerado empobrecedor de la espiritualidad. Por su parte, también la tradición cristiana entiende que la experiencia de unidad con el cosmos con la que nos ilumina San Francisco de Asís, o la profundidad en las nadas de las que habla san Juan de la Cruz, no fueron previstas por Tertuliano o San Ignacio de Antioquía, y están por encima de los dogmatismos sobre cuestiones doctrinarias.
Pero no es solamente la hermenéutica de la uniformidad y obediencia lo que los primeros cristianos judíos sentirían como ajena. Además de Isaías, para ellos el Leccionario podría haber incluido otras lecturas. Cuando unos versículos antes (del fragmento de 1 Corintios 15:1-11), San Pablo dice yo recibí lo que les transmití (1 Corintios 11:23-26), los discípulos formados en la tradición interpretativa judía hubieran visto referencias a Ezequiel 33:7-9, e incluso a Mateo 18:15-17. Son textos que enseñan que un judío debe atreverse a decirle a su hermano que deje de hacer algo indebido.
Esta enseñanza es necesaria para preservar la esencia de una revelación milenaria como una experiencia nueva cada día; es una práctica que por encima de las cambiantes interpretaciones le permite a esa revelación generar un sentido duradero de parentesco, pasado y presente; una íntima relación con las preocupaciones inmediatas y con las relativas a otro mundo. No idealicemos: a nadie le gusta que lo critiquen y todos podemos caer en querer tener la razón, por lo que implementar adecuadamente esta bendición suele ser problemático.
La obligación moral de decir la verdad, aunque uno se perciba a sí mismo como poca cosa para atreverse a levantarle la voz al otro para que oiga, tiene que ver con lo que los griegos denominaban parresia: uno expresa su verdad, pese a que corre peligro, porque reconoce que decir la verdad es un deber para mejorar o ayudar a otras personas (y a sí mismo). Elige la franqueza en vez de la persuasión, la falsedad o el silencio. Elige la crítica en vez de la adulación y el deber moral en vez del interés o la apatía moral.
Respetar las identidades de los otros permite amar la Luz que alberga cada uno
Aún mas rechazo que eso de tener que someterse con obediencia a que el texto tenga que significar una sola cosa para todos los feligreses, a los discípulos judíos de Jesús les debe haber provocado rechazo cómo interpretaban los gentiles eso de dejándolo todo, le siguieron. La caída de Jerusalem, la destrucción del Templo y el exilio del pueblo judío de su tierra, convencieron a los líderes cristianos de que los cristianos habían reemplazado a los judíos en los planes de Dios. Pero el judaísmo sobrevivió –a pesar de todo- y no mostraba signos de desaparecer o de fusionarse con la nueva fe cristiana.
La ley romana prohibía a los cristianos circuncidarse, para vivir como judíos entre judíos. En ese contexto bélicamente hostil, decirle a un judío que tenía que dejarlo todo para seguirlo a Jesús, era lo mismo que decirle que tenía que renunciar a mas aún que su familia, sus bienes y apetitos; se le decía que, para ser cristiano, tenía que renunciar a su identidad. A los Ebionitas y Nazoreos les puede haber parecido inaceptable que a ellos se les exigía renunciar a mas de lo que algunos pocos de entre los cristianos gentiles podían elegir dejar atrás para seguirlo a Jesús.
Prefirieron cultivar un discipulado espiritualizado, manteniéndose dentro de la cosmovisión judía. Cuando las persecuciones se les volvieron insoportables, se sustrajeron al dominio imperial romano y a la iglesia de los gentiles, trasladándose a la península arábiga o a otros destinos mas orientales. Prefirieron seguir enseñando a sus hijos a preguntar, porque creían que de nada sirve un cuerpo sin cadenas, si no viene con libertad de pensamiento. Hoy en día la mayoría de los cristianos estaría de acuerdo con ellos, pero en su momento pagaron altos precios por preservar su identidad y libertad.
Quien preserve su identidad, arribará a su lugar en el mundo
Después de tantos siglos, finalmente el pueblo judío ha podido volver a la tierra que nos vio nacer y nos fue prometida por Hashem. A pesar de los problemas con los vecinos, los israelíes (de muchas religiones) han logrado construir un pequeño gran país. El único de la región en el que un cristiano puede construir una iglesia y orar en Paz. Es el único país del mundo que en el último siglo ha plantado mas árboles de los que ha talado (algo mas de 250 millones de árboles, han sido plantados en el amor al terruño).
Que nuestro creador nos bendiga a todos, cualquiera sea nuestra identidad, y nos ayude a encontrar los caminos de la paz en libertad.

Simeón, un judío de su época
¡Shalom!
Este Domingo 2 de Febrero en las Iglesias se leerá -del Evangelio según San Lucas- un fragmento que dice que: …había en Jerusalem un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. (Lucas 2: ..25). ¿Qué significaba, hace dos mil años, que un anciano judío esperase la consolación de Israel?
La palabra consolación podría en este caso reemplazarse por redención, es decir que Simeón esperaba que Israel fuese redimido, liberado, de la opresión que sufría bajo las tropas imperiales romanas y sus lacayos regionales. El Espíritu Santo (en hebreo: Rúaj Ha Kodesh) le había revelado a Simeón que en vida él vería al ungido (en hebreo: Moshíaj = Mesías).
La idea de Mesías en Simeón no puede haber sido la que décadas mas tarde comenzaron a desarrollar los padres de la Iglesia, según las formas del pensamiento helenista. Para un judío piadoso de aquella época, las ideas teñidas de helenismo eran el enemigo. De hecho, uno de los peores insultos que podía proferir Simeón era calificarlo de: “¡Apikorim!” (=“¡Epicúreos!”, que por extensión quería decir ¡Helenistas!)
¿Qué clase de Mesías?
El autor del Evangelio resalta la continuidad entre el cristianismo y la religiosidad y las sagradas escrituras del pueblo judío. Por eso a continuación aclara: Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. (Lucas 2:26). Simeón, como casi todos los judíos de su época ¿esperaba un Ungido, un Mesías, que enfrentase la opresión Romana, al estilo de Bar Kojba (el líder de la última gran rebelión militar Judea contra Roma)?
Aquel anciano judío ¿vio en el Jesús bebé al Mesías de la cosmovisión judía, o lo vio desde la perspectiva conceptual de los pensadores de cultura helenista, que pusieron los fundamentos de la teología cristiana? Lo que sabemos gracias al Evangelio es que don Simeón dijo: Porque han visto mis ojos Tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos (Lucas 2:30. 31).
En la cosmovisión judía el Di-s de Israel algún día traerá Su redención a todos los pueblos del mundo. Así lo enseñan nuestros profetas: Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro. (Isaías 52:10). Pero la liberación prometida NO es la redención de las secuelas espirituales de un pecado sexual cometido por nuestros ancestros Adán y Eva. Es la convivencia entre todos, pero esta vez en Paz y Justicia. Jehová ha hecho notoria su salvación; A vista de las naciones ha descubierto su justicia. (Salmo 98:2).
¿Un Mesías para los gentiles, y otro para los judíos?
Una de las funciones del Mesías en la cosmovisión judía, es convocar a los judíos dispersos por el mundo a regresar a Israel, y conducirlos hacia el reino Universal de Su Ley. En algunas tradiciones, otra de las funciones del Mesías es pagar con Su dolor por el dolor de los oprimidos, este último es el: Mesías doliente. Es en base a esta última idea de una de las funciones del Mesías, y en base a que Jesús enseñó que había venido para las ovejas perdidas de la casa de Israel (los descendientes de Israelitas apartados de la religión de Moisés) que San Pablo comenzó a elaborar la idea de que Jesús era el Mesías, que luego desarrollaron otros.
Cuando Simeón habla de la inminente consolación Mesiánica, la describe como Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel. (Lucas 2:32). ¿Por qué la liberación del pueblo judío la veía Simeón como revelación a los gentiles? Porque en la cosmovisión judía la redención de uno es imposible sin la de los otros. La verdadera redención es para todos los pueblos, respetando la identidad propia de cada uno, sin necesidad de que los otros pueblos abandonen sus tradiciones y tomen las del pueblo judío.
El Universalismo Judío
Es una idea lógica para un pueblo pequeño que se mantiene independiente en su tierra, ubicada entre dos grandes imperios. En los siglos que transcurrieron entre el regreso de Babilonia y la invasión Romana, la tierra de Judea quedó atrapada entre el Reino Seléucida de Siria y el Egipto ptolemaico en el sur. Ambos reinos helenistas, guerrearon entre sí durante más de un siglo. Judea era la parteverde del camino que recorrían los ejércitos de unos y otros.
No podía haber paz en Judea si no había Paz entre sus enemigos. Por eso el profeta decía que no alcanzaba con que los Judeos se liberasen a sí mismos y recibieran de nuevo a las tribus perdidas (del antiguo reino del Norte). La liberación de Israel tenía que servir para iluminar al mundo y llegar a todas las naciones. Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra (Isaías 49:6)
Cuando el estado Judeo cayó, hace dos mil años, había mucho de qué culpar a los romanos. Aunque se puede encontrar alguna condena a Roma en los escritos judíos de entonces, no es un tema mayor. El énfasis está puesto en averiguar dónde se equivocó el pueblo judío, y qué tal vez podríamos haber hecho de manera diferente. En nuestras oraciones, no despotricamos contra Roma, sino que declaramos que "por nuestros pecados, fuimos exiliados”.
La lectura gentil de la introspección judea
Poco después de muerto San Pablo y de que Jerusalem fue arrasada, las primeras comunidades de cristianos gentiles fueron obligadas a tener que demostrar a las autoridades del imperio Romano que ellos, los cristianos gentiles, no eran judíos, ni vivían como judíos o entre judíos. Dado que los judíos mismos admitían que habían sido castigados por sus propias culpas, comenzó la des-judaización de la Iglesia por señalarlos a los judíos como culpables de no haber interpretado correctamente sus propias sagradas escrituras y por no integrarse a la iglesia cristiana de los gentiles.
Así es como llegamos a que hoy en día, cuando leemos que después de que Simeón los bendijo (¿una bendición sacerdotal judía?) podemos interpretar que estaba profetizando que la prédica de Jesús y la prédica sobre Jesús crearían divisiones entre Sus discípulos: Le dijo María, Su madre: He aquí, este está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones. (Lucas 2: 34b-35).
Claro que la profecía de Simeón puede, además, también ser un fundamento bíblico para para las ideas que el cristianismo de los padres helenistas de la Iglesia mas adelante desarrolló sobre cuestiones como: la piedad, el sufrimiento y la intercesión de María.

El Prólogo dice para quién fue escrito
¡Shalom!
El lector tenido en mente por Lucas es un cristiano, familiarizado con las escrituras de Israel en su forma griega (la Septuaginta). El Evangelio probablemente fue escrito hacia el final del primer siglo, después de la primera revuelta contra Roma (66-70 e.c.) cuando la iglesia se había vuelto cada vez más de los gentiles, y el foco en Jerusalén había sido reemplazado por la misión a los gentiles
Es el momento de la tercera generación de seguidores de Jesús, la siguiente a la de los testigos oculares y primeros predicadores: tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra (Lucas 1:2). Estaban frente a dos realidades: el retraso del regreso de Jesús, y el hecho de que la mayoría de los judíos, en base a más o menos las mismas Escrituras, ni veían esas Escrituras como una predicción del papel mesiánico de Jesús ni aceptaban las afirmaciones acerca de Su estatus mesiánico.
Las mismas palabras, pero dichas en otro contexto…
Es importante para cada uno conocer la historia de la tradición que le ha formado para poder separar el legítimo legado inicial de lo que se le agregó luego, cuando ese legado atravesó circunstancias de momentos históricos posteriores, que dejaron su marca. Aunque la redacción del Evangelio de San Lucas es muy temprana, en él dejaron su marca, ajena al magisterio de Jesús, las circunstancias políticas que atravesaron al movimiento cristiano aproximadamente medio siglo después de Su Pasión.
Este Evangelio muestra un interés particular en las personas excluidas de la élite, como las mujeres, niños, enfermos, pobres, recaudadores de impuestos, pecadores, y los gentiles. Sin embargo, surgen problemas cuando este interés se considera como ajeno al contexto judío de Jesús. Cuando Jesús habla de esas personas, lo hace desde adentro del judaísmo, y no alejado de él. La mayoría de la gente en la antigüedad era pobre, y el sistema judío, empezando por las normas del Antiguo Testamento, exigía la responsabilidad comunal en su apoyo. Considerar apropiadamente a Jesús como alguien atento al cuidado de las necesidades de las mujeres, los niños, los enfermos y los pobres, lo sitúa claramente en el judaísmo de Su época, en lugar de separarlo de él.
La manera en que el Evangelio presenta a los judíos y el judaísmo es, sin embargo, complicada. En los dos primeros capítulos, Juan el Bautista y Jesús nacen en un vibrante ambiente de fieles judíos practicantes-. Pero luego, en el capítulo 4, del que proviene el segundo fragmento leído ese mismo Domingo, Lucas presenta a la sinagoga como un lugar de violencia (Lucas 4:28-29) y detalla los continuos fracasos de Israel mientras resalta la fidelidad de los gentiles y samaritanos (Lucas 7:9, 17: 16-18) y hasta presenta caricaturas mordaces de los fariseos.
La dura, áspera, retórica de Lucas se asemeja a la de los profetas bíblicos, pero la comparación es inapropiada, ya que las críticas de Jesús contra sus hermanos judíos están en este Evangelio sacadas de aquel contexto fraterno e insertas en un texto dirigido principalmente a gentiles. Las mismas palabras, dichas a otra persona siempre quieren decir otra cosa. También las de Él.
El Sermón en la Sinagoga
Así como hay un Leccionario cristiano, también hay un Leccionario judío. Los textos que se leen en la liturgia judía están ordenados siguiendo a los cinco primeros libros de la Biblia (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). Comenzando con Génesis 1, cada semana se lee el fragmento que sigue inmediatamente a continuación del de la semana anterior. Al completar un año litúrgico con Deuteronomio 34, vuelve a comenzar por Génesis 1.
La segunda Lectura del Leccionario Litúrgico judío, suele ser un fragmento de alguno de los libros de los profetas, cuya lectura sirve para ilustrar algún aspecto de la primera Lectura. La interpretación tradicional judía suele ser muy diferente de la del mismo fragmento en la tradición interpretativa cristiana. Hoy en día no quedan registros de si alguna vez fue utilizado ese fragmento de Isaías que según San Lucas fue leído por Jesús en la sinagoga de Su terruño. Si se lo leyese, se lo leería completo.
El Evangelio narra que Jesús lee en voz alta a Isaías diciendo que El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos.
Esta parte del texto de Isaías parece resaltar el rol mesiánico de Jesús. Pero visto en un contexto judaico, es irónico que Jesús diga que viene a pregonar libertad a los cautivos, justamente cuando Juan el Bautista está preso. Además, el texto que el Evangelio de Lucas pone en Su boca omite las palabras de Isaías que puedan ser entendidas como una incitación a un levantamiento contra Roma y que ofrecen consuelo específicamente al pueblo judío oprimido por los romanos:
…a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Di-s nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado... (Isaías 61:2-3).
Ojalá tengan consuelo todos los enlutados, y los afligidos de Sion tengan gloria en lugar de ceniza.
Shalom Shalom!

A veces baja como una voz, sin eco
Shalom!
El Domingo 12 de Enero, el fragmento del Evangelio según San Lucas leído en las Iglesias dice Como el pueblo estaba en expectativa, preguntándose todos en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo, respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. (Lucas 3:15-16)
Estos primeros versículos ya los habíamos comentado el pasado 15 de Diciembre, cuando mencionábamos aquellos “cristianos” que en realidad eran discípulos solamente de Juan el Bautista pero que no sabían del magisterio de Jesús. Fue en Éfeso que San Pablo les enseñó a algunos de ellos que Juan había dicho que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús, y que luego Pablo los bautizó en el nombre de Jesús. (Hechos 19:1-5).
Mencionamos en el blog del 15 de Diciembre a los Mandeos, cuya religión fundaron aquellos discípulos de Juan que no siguieron a Jesús. Pero los versículos que trae el Evangelio resaltan lo judaico de toda la escena: Cierto día, en que las multitudes se bautizaban, Jesús mismo fue bautizado. Mientras Él oraba, los cielos se abrieron y el Espíritu Santo, en forma visible, descendió sobre Él como una paloma. Y una voz dijo desde el cielo: Tú eres mi Hijo muy amado y me das gran gozo (Lucas 3:21-22).
Cuando Él oraba ¿Lo hacía como cristiano, o como aquellos otros bautizados por Juan, los mandeos? ¿O rezaba a las deidades del imperio romano, a las del helenismo, o según los ritos de Zoroastro? ¿O acaso Él, que enseñaba que no vino a cambiar ni una letra de la Torah rezaba (e indicaba a Sus seguidores que también ellos rezasen) igual que todos los judíos, es decir: siguiendo la Torah de Israel? En todo caso: la inmersión en el Jordán NO fue un bautismo cristiano.
Es cierto que Jesús enseñó a Sus discípulos el Padrenuestro, y es comprensible que un líder religioso de Israel enseñe un rezo nuevo a Sus discípulos, pero en ese rezo –profundamente enraizado en la tradición de Israel, no es una manera diferente de rezar. ¿Si Jesús hubiese rezado –y enseñado a rezar- de una manera diferente a la de la tradición de Israel, el Evangelio no lo hubiese mencionado? (ver Lucas 5:16, 6:12, 9:18, 9: 28, 22:32, 22:41-46).
La Judeidad de lo que narra Lucas
Todo en Lucas 3:21-22 es una narración encriptada en un código netamente judaico: los cielos se abrieron es la manera en que la Torah nos anuncia que lo que sigue es una revelación directa de HaShem, como en Ezequiel 1:1. El Espíritu Santo, que descendió sobre Jesús es el mismo Espíritu Santo del que Juan estaba lleno, ya desde el vientre de su madre (Lucas 1;15).
Luego leemos en el Evangelio que una voz dijo desde el cielo. En hebreo, esa voz que habla desde el cielo tiene un nombre: es bat qol (literalmente "hija de la Voz"), con el que aparece en el Talmud (Bava Metz. 59b). En el judaísmo rabínico, baṯ qol, es una voz celestial que proclama la voluntad de Di-s. Difiere de la voz que oían los profetas, que solamente puede ser oída por individuos especiales, capaces de soportarla. Bat qol puede ser escuchado por cualquier individuo o grupo, independientemente de su nivel de conexión con HaShem.
En la Biblia hebrea, los atributos característicos de la voz de Dios son la invisibilidad del hablante y una cierta calidad notable en el sonido, independientemente de su fuerza o debilidad. Una voz que procedía de una fuente invisible se consideraba una voz celestial, como la que todo el pueblo de Israel oyó cuando la revelación en el Sinaí. y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego; oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de oír la voz, ninguna figura visteis. (Deut 4:12).
Todos invocamos a Isaías, pero…
Si iluminamos el fragmento del Evangelio a la luz de estos versículos, el mensaje tal vez sea esperanzador para el pueblo judío –como lo fue inicialmente el del profeta Isaías-. Pero dado que el orden de lecturas del Leccionario fue armado siglos después de que San Lucas redactara su Evangelio, cuando los cristianos creían que era importante que los judíos se convirtiesen –como fuese- al cristianismo, el sentido de poner a Isaías como primera lectura posiblemente fuera otro.
Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado (Isaías 40:5) les recuerda a los cristianos esa voz celestial que ha hablado, y los invita llevar esta buena noticia a todo el mundo, y especialmente a los judíos y a Jerusalem: Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro! (Isaías 40:9).
Pero Jesús dijo que no venía sino para las ovejas perdidas de la casa de Israel. No vino para los judíos piadosos, que no creen que Jesús haya venido para ellos y que el viernes 10 de Enero conmemoran - con un día de ayuno - el aniversario del día en que las tropas de Nabucodonosor sitiaron a Jerusalem, dando comienzo a una serie de hechos que desembocaron en la destrucción del Templo construido por Salomón y en el exilio en Babilonia.
Así es como la palabra del profeta (y poeta) Isaías es recordada por unos y otros, aunque por motivos muy diferentes, ojala que unos y otros, ambos seamos bendecidos por la Luz sin sombras, esa desde la que a veces nos habla la voz sin ecos.
Shalom Shalom!

Un comienzo sin Pesebre
El Domingo 5 de Enero, en las Iglesias se leerá -del Evangelio según San Juan- que: En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. El que es la Palabra existía en el principio con Dios. Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él. La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos. La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad jamás podrá apagarla. (Juan 1:1-5).
El inicio de este Evangelio carece de una descripción de cómo fue concebido Jesús, y de cómo nació. Se focaliza mas en la esperanza por la fe en el Verbo encarnado, que en un bebé judío. Está redactado de manera que ya desde el primer versículo se puede sentir un eco de Génesis 1 (En el principio creó…). La llegada de Jesús a este mundo es descrita por el Evangelio según San Juan en términos cosmológicos, pero dejando de lado Su origen en cuanto ser humano.
El texto presenta a Jesús como idéntico con la Palabra preexistente a la creación. La idea de que un ser divino puede ser simultáneamente humano es hoy en día vista como ajena al judaísmo, pero en Su época muchos judíos creían que los seres sobrenaturales podían tomar forma humana (como el ángel en Jueces 13; Rafael en el libro de Tobías, o Su Gloria en Éxodo 16:10). Hace dos mil años, los límites entre lo humano y lo divino se percibían más porosos, menos tajantes.
Interpretar un texto sin su contexto es usarlo de pretexto.
¿Por qué no narra cómo nació el bebé Jesús? La respuesta a esta pregunta tal vez tenga que ver con el momento histórico en el que fue escrito. El Evangelio según Juan seguramente fue escrito después de la destrucción del IIª Templo (a la que hace alusión en Jn 2:19), probablemente en la época en que el imperio romano extendió el humillante “impuesto a los judíos” hacia los gentiles que vivían como judíos o entre judíos (sobre el fiscus judaicus, ver blog del Domingo 22 de Octubre, entre otros).
El Evangelio parece escrito para los gentiles que ya no conocen algunas costumbres judías, como cuando enseña el lavado litúrgico de las manos, antes de las comidas (Juan 2:6). Las duras expresiones de Juan sobre los judíos pueden ser entendidas en el contexto del proceso de distanciamiento entre los seguidores (mayormente gentiles) de Jesús y los judíos, a consecuencia de la aplicación de aquel impuesto a quienes vivían como judíos o entre ellos.
Aunque San Juan dice que los cristianos fueron expulsados de las sinagogas y que los muchos judíos que creían en Él no lo confesaban para no sufrir ese castigo, (Jn 9:22, 12:42 y 16:2), la evidencia arqueológica de que los cristianos hasta el año 80 eran enterrados en cementerios judíos justifica que nos preguntemos si tal vez el texto original no fue re-editado, para atribuirle a los judíos de los años 35 a 70 la culpa de la grieta que –en realidad- promovieron las leyes romanas a partir del año 80.
La diversidad teológica dentro del judaísmo del siglo Iª hace improbable que hubiese judíos excluidos de las sinagogas solamente por creer en Jesús como el Mesías. En esa época coexistían en las sinagogas judíos de creencias irreconciliablemente distintas (como los fariseos y saduceos que diferían en asuntos tan fundamentales como la autoridad de la tradición oral y la creencia en la resurrección corporal).
De hecho, según el Talmud (Yerushalmi, Ta´an 68d) el célebre rabino Akiva proclamó que Simeón Bar Kojba, el líder de la última gran rebelión contra Roma (año 132-135 E.C.) era el Mesías, sin que hasta el día de hoy esas declaraciones de aquel rabino afectaran su inclusión y destacado estatus en el judaísmo rabínico.
Es notable que Juan ni una sola vez se refiera a los apóstoles y a los primeros discípulos de Jesús como los judíos (respecto a Jesús mismo solamente lo hace en Su encuentro con la mujer samaritana), pese a que lo fueron. Pero también es notorio que con frecuencia se refiera de manera elogiosa a los Israelitas (1:47, 1:4912:13).
La misma Palabra, en otro momento, dice otra cosa
Es clara la distinción que hizo Jesús entre las ovejas perdidas de la casa de Israel, y las del otro rebaño, las ovejas que no conocen Su voz (Mateo 15:24). Las ovejas perdidas son los descendientes de las diez tribus perdidas del reino del Norte, que hacía generaciones que se habían apartado de la Torá. El rebaño que no reconocía Su voz es el pueblo judío. Pero (tal vez en reacción a las presiones políticas del momento), en casi todo el Evangelio de Juan -que también menciona la parábola de los tres tipos de ovejas (Juan 10:16)- los judíos que no siguen a Jesús son tratados erróneamente como si fuesen las ovejas perdidas y además como enemigos de Su magisterio.
Cuando luego, ese mismo Domingo, leemos: …y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios (Juan 1:11-13), Esos suyos que no le recibieron ¿se refiere a todos los judíos, o solamente los que no siguieron a Jesús? ¿Acaso los apóstoles –y supuestamente también el mismo Juan el Evangelista- no eran de los suyos, los judíos que le recibieron?
El problema es que lo que Juan hizo fue separar conceptualmente (por motivos que ya veremos) a los seguidores judíos de Jesús (los que creen en Su nombre) del resto de los judíos (los engendrados de sangre). Tal vez lo hizo para poder rescatarlos y ponerlos a salvo entremezclados con el rebaño de los otros discípulos de Jesús (todos los que le recibieron), que por su fe en Jesús son hechos hijos de Dios y parte del Israel de la nueva Alianza. (Juan 10:16b).
Pese a que entre los años 70 y 135 el destino del pueblo judío a muchos les parecía terminalmente sellado y la inminencia del fin de los tiempos era una realidad tangible, que hacía que tuviera sentido intentar salvar a los judíos que sobrevivieran a su catástrofe nacional redimiéndolos de su judeidad, los tiempos han cambiado. El pueblo de Israel vive. Los judíos somos, en cuanto judíos, una parte del pueblo de Israel. Lo que ayer se hizo –tal vez por buenas intenciones- hoy ya no es lo mismo.
No olvidemos que de todos modos, las buenas intenciones nunca son garantía de que resulte algo bueno. Ojalá sepamos fijarnos juntos la esperanza de un nuevo comienzo.
Quiera Hashem, bendecirnos a todos, con Paz y caminos de Libertad.
¡Buenos Pasos!

La Familia Sagrada
El próximo Domingo 29 de Diciembre, en el marco de la celebración del día de la Sagrada Familia, en las iglesias se leerá un fragmento del Evangelio según San Lucas, que narra que: Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de Pesaj. Y así, cuando Jesús cumplió doce años, fueron allá todos ellos, para celebrar esa fiesta (tradicional judía) como era su costumbre.
Pero pasados los días de la festividad, cuando volvían a casa, el niño Jesús se quedó en Jerusalem, sin que sus padres se dieran cuenta. Pensando que Jesús iba entre la gente, hicieron un día de camino; pero luego, al buscarlo entre los parientes y conocidos, no lo encontraron. Así que regresaron a Jerusalem para buscarlo allí.(Lucas 2: 41-45).
¿Qué clase de familia?
¿Qué clase de familia es esta, que puede caminar de regreso a casa durante un día entero, sin darse cuenta de que su hijo no está volviendo con ellos?
No es una familia como la clásica familia europea, nucleada en base a tres partes que conviven: Papá, Mamá, hijos. Es una familia con una estructura parecida a las que aún hoy siguen existiendo en medio oriente, mas extensa, parecida a un clan tribal, en el que algunos hombres tienen varias esposas –pero cada mujer solamente un marido, como máximo-.
Las Familias Judías
Hace 2000 años, las familias judías eran así, y eso explica que José y María no se preocupasen de asegurarse de que Jesús volvía con ellos, pues confiaban en que estaría entre los parientes y conocidos, que volvían juntos, en caravana, al terruño.
Hace 1040 años el entonces Gran Rabino Jefe de los judíos europeos proclamó que a partir de ese momento los judíos tendríamos que renunciar a la estructura tradicional de familia clánica y polígama por los próximos mil años, y en cambio formar familas monógamas, nucleares, al estilo usual en el continente europeo. Era para parecernos a las otras culturas europeas y no sobresalir, provocando un rechazo a lo diferente.
Si bien el edicto no logró su propósito y durante mil años continuaron persiguiéndonos en Europa, la nueva forma de familia comenzó a extenderse hacia casi todo el mundo judío. Hoy en día aquel edicto ya no tiene fuerza de ley, pero ganó fuerza de ley la milenaria tradición que engendró, por lo que las familias judías continúan hoy (casi todas) con el estilo europeo (a diferencia del modelo tradicional árabe).
Los judíos etíopes, que vivieron durante muchos siglos aislados del resto del mundo judío, conservaron intacta la estructura de familia clánica hasta 1950, cuando emigraron en masa al Estado de Israel. Las familias ya formadas continuaron funcionando como antes de emigrar, y las generaciones mas jóvenes gradualmente van formando sus familias según el modelo europeo, que es el que predomina en Israel.
¿La añoranza por el espíritu clánico de la (voluntariamente abandonada) estructura de familia extensa, se expresó a través de la intensidad de la vida comunitaria, propia de las diversas culturas judías? Conjeturo que sí, que la identidad judía persistió por sus valores propios, como este, que se sumó a la presión de las persecuciones, que solamente nos amuchaban en el montón de los excluidos.
Aunque en el caso de Jesús se trate de otra estructura de familia, el amor en la familia, invocado por la primera lectura del Leccionario sigue siendo una bella clave para interpretar estos versículos del Evangelio. También los versículos de la lectura provenientes de la epístola de san Pablo a los colosenses acertadamente apuntan en la misma dirección, pero “agrandando la meta”, invitando a extender el amoroso cuidado de la familia hacia los demás cristianos.
Esa invitación de Pablo a conectar el amor de familia hacia lo comunitario está en línea con la cosmovisión judía, en la que hay dos niveles de amor: un nivel superior y un nivel inferior. Hay amor por cada persona en el mundo, y hay amor por tu propia familia. Si no eres capaz de amar a tu propia familia, tu amor por todo el mundo no es verdadero.
Janucá es una fiesta de Familia
En estos días, los judíos estamos celebrando la festividad de Janucá. Para entender el significado más profundo de Janucá, hay que entender a los griegos. Su sofisticada visión del mundo, estaba atada a la percepción y la conciencia humanas. Para los griegos, el arte existía por el arte, la belleza por la belleza, la ciencia por la ciencia, nunca por Dios.
Aristóteles sostenía que el cosmos es eterno y que no hubo un principio, no hubo momento en el que pasó de la inexistencia a la existencia, y del mismo modo no hay fin: El universo, en su totalidad, siempre ha existido y siempre existirá. (Física, Libro VIII).
Consideraba que el ser humano puede utilizar su pensamiento racional para comprender todo lo que hay que saber. El intelecto es, en cierto sentido, potencialmente todas las cosas (De Anima, 429a18), sugiere que el intelecto humano puede formar conceptos correspondientes a todo en el universo.
| En la cosmovisión judía el tiempo, y todo lo que existe en el universo, tiene un comienzo dado por nuestro Creador que existe más allá del tiempo y del espacio. |
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El tiempo no es eterno; Hashem es atemporal. |
Janucá no se trata de dar y recibir regalos y no es una celebración de "paz en la tierra y buena voluntad para todos". La historia de Janucá es algo diferente a la interpretación común del "espíritu navideño".
Se trata de un conflicto en el que los judíos tuvieron que luchar para mantener no solo su independencia contra los invasores sirio-helenistas, sino también su identidad religiosa, ya que la cultura helenista secular amenazaba con dar fin al judaísmo.
Reconocer las diferencias entre la Navidad y Janucá no significa faltarle el respeto a la primera o a los sentimientos de aquellos que la aprecian.
El espíritu de Janucá significa el rechazo de los judíos a abandonar nuestra tradición, leyes y tierra. Esta es una festividad que enfatiza la continuación del milagro de la supervivencia del espíritu de familia extensa judía (conflictos de familia incluidos).
Quiera nuestro creador bendecirnos con la alegría de compartir las alegrías de quienes celebran otras festividades que las que celebramos nosotros.
Shalom Shalom

Nochebuena y Navidad 2024
Federico cp, Gilberto cp y Carlos cp
“Dios sigue naciendo...”
Primer paso: Contemplamos nuestra vida y la de Jesús...
- Hacemos explícito que nos reunimos en Su Nombre alrededor de esta mesa.
En el Nombre de nuestro Dios Padre-Madre, de Jesús el Hijo y del viento siempre nuevo del Espíritu Santo. Amén.
- En esta nochebuena, en esta navidad, dejaremos que nos temple el corazón esta canción: “José el carpintero” deDaniel Salzano y Jairo para poder contemplar, una vez más, esta señal: “un niño recién nacido, envuelto en pañales, acostado en un pesebre”.
Cuando José, el carpintero, supo que iba a ser papá, levantó a María en brazos, para ponerse a bailar.
Nadie puede imaginar lo hermosa que era María. Una perla en cada oreja. Hay mucha bibliografía.
Todo iba de maravilla. En el hogar de José, No se hablaba de otra cosa Que del próximo bebé.
Mirando las estampitas, nadie puede imaginar. Que el esposo de María era capaz de bailar.
Por la noche conversaban cómo lo iban a llamar, a él le gustaba Jesús a ella le daba igual.
La dicha se interrumpió, afirman las Escrituras, al mismo tiempo que Herodes decretó la mano dura.
Se mandaron a mudar. Vendieron lo que tenían. Ni siquiera se salvaron las dos perlas de María.
Mirando las estampitas. Nadie puede imaginar que el esposo de María era capaz de pelear.
Parecían dibujitos atravesando el desierto, los dos a punto de entrar en el Nuevo Testamento.
Dormían a cielo abierto, muchas veces no comían. Él le daba calorcito con la mano en la barriga.
Terminaron en Belén, Un pueblo de cien ovejas. Un pesebre, luna llena. Y un montón de casas viejas.
La soledad del lugar. Los dolores de María. José golpeaba las puertas pero nadie las abría.
Mirando estampitas. Nadie podría decir que el esposo de María era capaz de rugir.
Por un lado la fatiga, por el otro el embarazo, José se enfrentó al pesebre y lo abrió de un rodillazo.
Esto es música, señores. Esto es puro sentimiento. Un hombre y una mujer Compartiendo un nacimiento.
Mirando las estampitas. Nadie puede imaginar que el esposo de María era capaz de llorar.
- La canción nos ayuda a contemplar a José, que muchas veces no lo tenemos en cuenta. Nos ayuda saber que el esposo de María supo bailar, pelear, rugir, llorar y mucho más. La canción nos ayuda a imaginarlo con María en brazos, abriendo de un rodillazo ese pesebre, porque no había lugar.
Escuchemos el Evangelio de Lucas, el comienzo del capítulo 2:
Leeremos una parte y lo iremos comentando brevemente:
"Por aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, por el que se debía proceder a un censo en todo el imperio. Este fue el primer censo, siendo Quirino gobernador de Siria. Todos, pues, empezaron a moverse para ser registrados cada uno en su ciudad natal. José también, que estaba en Galilea, en la ciudad de Nazaret, subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, porque era descendiente de David; allí se inscribió con María, su esposa, que estaba embarazada.
- El Evangelio de Lucas nos ubica. Nos dice que por un decreto se tuvieron que mover, tuvieron que emigrar… cambiar sus planes de dar a luz a Jesús en Nazaret. Ahora tienen que salir del lugar conocido, imaginemos la incertidumbre y la angustia que vivieron.
- María estaba con un embarazo muy avanzado. Había que acatar el decreto del imperio. En diversas circunstancias la vida “nos decreta” cambios inesperados.
- María y José se pusieron en marcha, atravesaron miedos, movidos por el amor.
“Mientras estaban en Belén, llegó para María el momento del parto, y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala principal de la casa”.
- En la noche, en un lugar desconocido, en un lugar no deseado, inhóspito… “dieron a luz a Jesús”. Aquí esta su grandeza, le hicieron paso a la vida, a pesar y a través de todo. Su valentía hizo posible este “Dios con nosotros”.
- Dios se nos ofrece gratuitamente en Jesús, para que entremos en esta dinámica de amor. Dios se nos regala, para que nos hagamos regalo para los demás.
“En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. Se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de claridad. Y quedaron muy asustados. Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo, pues yo vengo a comunicarles una buena noticia, que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy, en la ciudad de David, ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías y el Señor. Miren cómo lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»"
- La palabra “ángel” significa “mensajero”. A lo largo de este año es muy probable que muchos hayan sido “mensajer@s” de buenas noticias para nuestra vida y… nosotros dándonos o sin darnos cuenta fuimos “mensajer@s”, “ángeles” para otros.
- Se trata de señales pequeñas o inmensas, que renuevan la esperanza: “hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Tan pequeñas e inmensas como “un buen abrazo”, “una sonrisa”, “regalarle nuestro tiempo a otro” y muchas, muchas más.
- A nivel colectivo, queremos nombrar algunas “Buenas Noticias” en medio de la noche de estos tiempos nuestros.
- Si bien nos falta muchísimo, somos unos cuantos millones los que estamos defendiendo y cuidando a la Madre Tierra. Estamos aprendiendo algo que nuestros pueblos indígenas viven desde siempre. Celebramos que estamos aprendiendo.
- A pesar de “la mano dura de los imperios vigentes”… millones de seres humanos, se movilizan en las calles de América Latina y del mundo para decir basta a este sistema que mata la vida, cuyo ídolo es el dinero y no le importan los sacrificios humanos. Confiamos, porfiadamente que algo se está despertando.
- Queremos celebrar que nuestra Iglesia, tan aferrada a sus tradiciones, tan patriarcal, tan machista, tan clericalista… en estos últimos años, impulsados por Francisco viene dando pasos, saltos a través “del sínodo mundial que está en marcha hace más de tres años” y mucho más. Seguimos gestando y pariendo una Iglesia más fraterna, sororial, circular, sinodal, solidaria, una Iglesia de discípulas y discípulos de Jesús que luchan por la justicia desde el amor, junto con otros.
- Por eso nos podemos decir unos a otros, como escucharon los pastores… “No tengamos miedo”… Sigamos esperanzando, confiando en el Dios de la Vida. “Estemos alegres”… Dios nos ayuda a seguir dando a luz… Dios sigue naciendo… “Dios está entre nosotros”.
Segundo paso: Propuestas para sentir el abrazo de Dios.
Te ofrecemos diferentes propuestas que te pueden servir para estas fiestas.
- EL ARBOL DE NAVIDAD.
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- El árbol hace referencia a LA VIDA. A la fecundidad de la vida, que es un regalo de Dios a través de la Madre tierra y que también necesita de nuestro cuidado.
- A veces lo adornamos con algunas “adornos de colores”, capaz que pueden sumar ALGUNOS FRUTOS del año. Hacer con algunos cartones con forma de FRUTAS y colocar algunos de los logros de este año, de lo que NACIÓ en el 2024 y queremos agradecer.
- Podemos colocar FOTOS de momentos importantes del año. FOTOS de aquell@s que no pudieron venir a los encuentros familiares o de amig@s en las fiestas.
- FOTOS o los NOMBRES de aquell@s que fallecieron, que vivieron su PASCUA. Confiamos que están resucitad@s. Los hacemos presentes.
-Estas sugerencias se pueden hacer como parte de una oración, un momento de encuentro o ya están en el árbol de navidad.
-Cuando los familiares vienen pueden preguntar y eso da pie para compartir algo de los sentidos de la navidad para ustedes.
- EN EL PESEBRE. Algunas frases para el pesebre...
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- En NAVIDAD estamos celebrando la llegada del Dios del amor, que se hizo “niño fragil”. Dios necesita de nuestros cuidados.
- Dios niño nos enseña que el amor nace de un “te necesito”, por eso no le tengamos tanto miedo a nuestra fragilidades.
- Un Dios que decidió venir a nuestro encuentro para abrazar nuestra condición humana y así multipliquemos abrazos.
- En Navidad celebramos el cumpleaños de Jesús.
- Celebramos en Navidad a este Dios que “le puso el cuerpo” al amor en “Jesús niño” y por otro lado, la propaganda y los negocios nos inundan con la imagen de “papa noel” que es una persona mayor, que no necesita nada ni de nadie, que es “dador de regalos” y... cuanto más caros es mejor.
- Papa Noel no tiene nada que ver con Jesús, tiene que ver con “el dios mercado” que nos mantiene dormid@s en la fantasía de que alguien nos traerá regalos, que obvimanete, alguien los tiene que comprar. Despertando nuestro pensamiento “mágico” que nos hace evadirnos de nuestra realidad.
- Navidad nos recuerda que “le tenemos que poner el cuerpo” a esos dones/talentos que se nos han regalado, como lo hizo “Jesús niño”, para que podamos gestar y parir nuevos “frutos” en lo de todos los días.
JUNTO AL PESEBRE...
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- Pueden conversar algunas de estas frases... Les puede dar pie para compartir.
- Rezar alguna de estas tres oraciones que les ofrecemos...
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1. ORACION: SER PESEBRE |
Se puede pensar en el pesebre como una disposición del corazón.
El pesebre no posee riquezas, no ostenta, no agobia.
No tiene puertas, ni llaves, ni claves, ni contraseñas.
No exige requisitos.
Sólo está ahí, a disposición de quien necesite alojarse,
refugiarse o hacer un alto en el camino.
Ser pesebre en el camino de alguien.
Alojar sin preguntar, sin esperar nada, sin juzgar. Alojar y dejar ir.
Ofrecer el agua que alivia. O las palabras justas. O un abrazo en silencio.
Porque todos en algún momento
de nuestro camino hemos necesitado un pesebre.
Porque ser pesebre es una oportunidad de sentirnos cerca.
Ser pesebre para que nazca la vida una y otra vez.
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2. Jesús te miramos acurrucado... Francisco |
“Jesús, te miramos, acurrucado en el pesebre.
Te vemos tan cercano, que estás junto a nosotros por siempre.
Gracias, Señor.
Te contemplamos pobre,
enseñándonos que la verdadera riqueza no está en las cosas,
sino en las personas, sobre todo en los pobres.
Perdónanos, si no te hemos reconocido y servido en ellos.
Te vemos concreto, porque concreto es tu amor por nosotros,
Jesús ayúdanos a dar carne y vida a nuestra fe.
Amén.
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3.MIRANDO AL PASADO, PRESENTE Y FUTURO |
- Miremos nuestro pasado con gratitud. Agradecemos de todo corazón esta iniciativa de Dios, que viene a nuestro encuentro. De ahí nos viene esta necesidad de ir al encuentro de los otros.
- Vivamos el presente con pasión. Por eso Jesús queremos volverte a creer cada mañana, Tu Presencia, nos habita y nos calma. Volverte amar, Tu Sueño nos llama: “Hacernos hermanos, humanos con alas”.
- Abracemos el futuro con esperanza. Abracemos y dejémonos abrazar por la esperanza. Dios confía que nosotros podemos seguir dando a luz. Que Su Espíritu nos haga cada vez más valientes y fecundos como María y José.
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Tambien les puede ayudar esta pequeña reflexión de Antonio Pagola: “El Emanuel, Dios con nosotros” |
Dios está con nosotros. No pertenece a una religión u otra. No es propiedad de los cristianos. Tampoco de los buenos.
- Dios está con nosotros. No escuchamos su voz. No vemos su rostro. Su presencia humilde y discreta, cercana e íntima, nos puede pasar inadvertida.
- Dios está con nosotros. Está en la vida y estará en la muerte. Nos acompaña cada día y nos acogerá en la hora final. También entonces estará abrazando a cada hijo o hija, rescatándonos para la vida eterna.
- Dios está con nosotros. Está en los oprimidos defendiendo su dignidad, y en los que luchan contra la opresión alentando su esfuerzo. Y en todos está llamándonos a construir una vida más justa y fraterna, más digna para todos, empezando por los últimos.
- Dios está con nosotros. Despierta nuestra responsabilidad y pone en pie nuestra dignidad
- Dios está con nosotros. Esto es lo que celebramos los cristianos en las fiestas de Navidad: creyentes, menos creyentes, malos creyentes y casi increyentes. Esta fe sostiene nuestra esperanza y pone alegría en nuestras vidas.
- Te recomendamos que escuchen de un tal Jesús Nº134 “En medio del campamento”. Y los siguientes...
- https://youtu.be/aGvr9SJYa-U?si=FOoXK6A4yYroYO_u
