Domingo 24

> Primer Paso (24/7)

Contemplamos nuestra vida

Nos ponemos en Su Presencia, confiando en nuestro Dios Padre y Madre que nos ilumina como el sol, la luna y las estrellas, confiando en la presencia del Espíritu que es como el aire que respiramos y confiando en Jesus vivo entre nosotros como el latido de nuestro corazón.

“En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Como siempre le pedimos a la poesía y a la música que vayan despertando y templando nuestro corazón,  esta vez con la canción: “Soy hijo, soy hermano” de Carlos Saracini cp.

SOY HIJO, SOY HERMANO

Carlos Saracini cp

 

Dios que es amar,
me susurró, esta verdad.
Soy hijo, soy Tu hijo.
Soy hermano, sos mi hermana. 
Somos humanos.
Madre Tierra, siento tu voz.
Siento tu amor.
Soy Hijo...
Estos llamados, son luz y cruz.
Afirma Jesús.
Soy hijo...
Hoy despertemos. Hoy arriesguemos.
La libertad.
Soy hijo, soy Tu hijo.
Soy hermano, sos mi hermana. 
Somos humanos.
Somos hermanos. 

Los invitamos a repetir alguna frase que nos toca más en este momento. Buscamos que siga resonando esta canción y así nos siga templando el corazón.

Tiempo personal:

  • Tod@s somos “HIJAS, HIJOS”... alguien te ha engendrado. Alguien nos ha regalado la vida. Como hemos dicho otras veces, están nuestras madres-padres “del vientre” o “del corazón”.
  • Si contemplas tu experiencia de ser Hija... de ser Hijo... con todo lo compleja y bella que es...
    • HOY... ¿Qué valoras?
    • ¿Qué agradeces? Y... ¿A qué te desafía?
  • También tod@s hemos tenido la experiencia de ser “Hermanas, hermanos”. Ya sea los de “sangre” o aquell@s herman@s que te regaló la vida.
  • Si contemplás tu experiencia de ser Hermana... Hermano... con todo lo compleja y bella que es...
    • HOY... ¿Qué valoras?
    • ¿Qué agradeces?. Y... ¿A qué te desafía?
  • Si te parece, lo podes escribir.
  • Te proponemos compartirlo. Si estas sol@, lo podes hacer después. 

Reflexión:

  • La canción que cantamos nos convoca a contemplar TRES VOCACIONES que son comunes a todas y a todos: somos “humanos”, somos “hijas/os” y “somos hermanas/os”. Por más que seamos hij@s únicas, como hemos dicho, todas, todos tenemos hermanas/os que nos ha regalado la Vida.
  • LA VOCACIÓN A SER HUMANOS, que tenemos que cultivar, es una llamada a todas y a todos a reconocer nuestra dignidad común. Reconocernos del mismo barro, según nuestro relato Judeocristiano, modelados por las manos de Dios: “Tomó barro, nos modeló y sopló Aliento de vida” (Gn.2, 7). Como dice Enrique Angelelli: “Es barro que busca la vida, agua que mezcla lo nuevo. Amor que se hace esperanza en cada dolor del pueblo”. También dice: “Mezcla de tierra y de cielo, proyecto de humano y Divino, en cada hombre se hace rostro y su historia se hace pueblo”.
  • Necesitamos seguir cultivando esta conciencia de que todas y todos somos del mismo Barro y Aliento de Dios. Estar convencidos que no hay seres humanos superiores y otros inferiores, como tampoco hay razas superiores a otras. Cuanto tenemos que desaprender este racismo que nos divide, excluye y mata. Cuantas “fronteras” tenemos que derribar porque clasificamos a los seres humanos de primera, segunda, tercera o de cuarta... ya sea por el poder adquisitivo, la clase social, los saberes que tenemos o dejamos de tener, el lugar donde nacimos o lo que sea.
  • Reconocernos parte de la Madre Tierra. Como sabemos la palabra “humano” viene del latín ” humus”, tierra. Necesitamos seguir cultivando aquello que nuestros pueblos originarios saben hace miles de años y Francisco Papa insiste: “Estamos interligadas, interligados a todos los seres vivos, a toda la creación”. Por eso nos puede brotar: “Madre Tierra, siento tu voz, siento tu amor”.
  • LA VOCACION A SER HIJAS, HIJOS. Sabernos engendradas, engendrados en el vientre de nuestra madre, a pesar y a través de los miles de condicionamientos que tuvimos que vivir, nos regala esta convicción de que necesitamos de otro para existir. Somos los únicos mamíferos que necesitamos más del doble de meses que estuvimos en el vientre, para poder caminar.
    • Esa experiencia nos ayuda a comprender que necesitamos de los otros para poder crecer. Esos primeros años de vida nos expone al cuidado de los otros y nos desafía a desplegar la CONFIANZA. Sabemos que por miles de razones diversas hay algunas madres-padres del vientre que no asumen a sus hijas, a sus hijos; sin embargo en el camino muchos encuentran es su camino esas madres y padres del corazón. También es cierto que algun@s sobreviven en total desamparo. Estamos expuestos al cuidado de los otros y esto que es tan evidente en la niñez, también nos pasa a lo largo de toda la vida.
    • Esta experiencia nos ayuda a entrar en contacto con nuestra fragilidad y nos posibilita reconocer la fragilidad de los otros, despertando en nosotros algo tan humano como la empatía y la compasión como compartimos el domingo pasado. Por eso nos puede brotar: “Dios que es Amar, me susurró esta verdad: Soy hijo, soy tu hijo... somos humanos”
  • LA VOCACIÓN DE SER HERMANAS, HERMANOS. Reconocer y cultivar esta vocación de ser humanos, de ser hijas, de ser hijos... nos posibilita reconocernos hermanos. Y como dice el canto: “Estos llamados son luz y cruz, afirma Jesús”.
    • Si hay algo que encendió el corazón de Jesús, su luz, fue ir derribando esas fronteras que nos alejan. Jesús fue cosechando y sembrando hermanas y hermanos por todos lados. Al mismo tiempo, otros humanos, convocados también a ser hermanos... se sintieron amenazados y entonces la soberbia, el miedo, la codicia se apoderó de sus corazones y decidieron matarlo. Se volvieron “cruz”. Ellos no sabían que esta Buena Noticia de que somos hijas, hijos de un Dios Padre y Madre nada, ni nadie la puede detener. Jesús nos convoca a confiar que Dios es el garante de nuestra libertad y el inspirador de nuestra capacidad de amar.

 

  • Todos HUMANOS... desde mismo BARRO Y ALIENTO DE DIOS, siendo HIJAS, HIJOS... cultivando la CONFIANZA en este Dios garante de la Vida. Aprendiendo entre dolores, alegrías, frustraciones, traiciones, perdones y nuevas oportunidades... a HACERNOS HERMANAS, HERMANOS... desplegando la SOLIDARIDAD, el crear y construir juntos, para que haya vida pero vida en abundancia. Por eso... “Hoy despertemos. Hoy arriesguemos, la LIBERTAD!”.

 

 

Esta reflexión, ¿Qué me provoca?, ¿Qué me hace sentipensar?